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01 de Noviembre de 2008

| “EL MALO DE LA PELíCULA”

Quién es Tranquilo Favero

¿Quién es este Tranquilo Favero que han tomado como blanco preferido de sus ataques varias organizaciones de “sintierras” y ONGs? Lo tratan como a un extranjero insensible y explotador que viene a envenenarnos y a llevarse todo, sin dejar nada en el país. En el último episodio, asaltaron sus silos en Capiibary y amenazaron con quemarlos. Favero está en el Paraguay hace 40 años. Llegó al inicio de la ola migratoria que venimos abordando en esta serie de notas. Aquí nos cuenta su historia.

Tranquilo Favero, el mayor productor de soja del Paraguay.

Tranquilo Favero, el mayor productor de soja del Paraguay. / ABC Color

-¿Quién es Tranquilo Favero?

-Soy un productor agrícola y ganadero, tengo 70 años, nacido en el Brasil, naturalizado paraguayo, hace exactamente 40 años que vine al Paraguay.

-O sea que usted vino en el año 68.

-Efectivamente.

-¿Cómo es que vino al Paraguay?

-La verdad es que yo vine de paseo por un fin de semana, para acompañar a dos médicos paraguayos amigos míos que vivían en mi pueblo.

-¿Cuál era su pueblo?

-Se llama Chopinzinho, queda al sudoeste del estado de Paraná.

-Tenía usted 30 años.

-Sí, 30 años y, como le decía, vine por un fin de semana, pero me quedé 60 días. Prácticamente se puede decir que ya no me fui más.

-¿Cómo es eso?

-Es que me ofrecieron tierras para comprar y yo, como nací y me crié en el campo, conozco mucho de tierras, me daba cuenta de que eran tierras excelentes, pero estaba todo abandonado, nadie cultivaba nada.

-Tierras del Alto Paraná, estamos hablando.

-Del Alto Paraná.

-Usted ya cruzó por el puente, entonces.

-Sí, por el puente, que acababa de ser construido.

-Le ofrecieron tierras buenas y baratas.

-Sí, pero yo me quedé a recorrer por todos lados, a ver las tierras, a averiguar sobre los títulos, si estaban bien, consultar con los bancos si esos títulos servían como garantía en caso de que yo quisiese sacar préstamos, y al final me convencí, comencé a comprar y ya enseguida vine con toda mi familia a establecerme en el Paraguay.

-¿Qué hacía usted en Chopinzinho?

-Agricultura. Ya mecanizada en aquella época. Cuando empezó la mecanización de la agricultura en el estado de Paraná yo fui uno de los primeros que comenzaron a quitar los tocones de los árboles que había en las pasturas, en los campos, para poder sembrar y cosechar con máquinas.

-Eran tierras ganaderas.

-Claro, antiguamente predominaba la explotación ganadera en Paraná, pero después para transformar esos campos para agricultura mecanizada había que sacar los tocones, como se hizo acá también.

-¿Sus padres de dónde eran?

-Eran de Rio Grande do Sul, los dos eran hijos de inmigrantes italianos, aunque mi padre nació en el buque en el que venían mis abuelos, es una linda historia.

-Cuéntenos, por favor.

-Antes de la Primera Guerra Mundial la gente pasaba hambre en Europa. Mis abuelos, como tantos otros, se embarcaron para América, ellos no sabían ni que América del Sur estaba compuesta de varios países, solo venían a América. Cuando salieron de Venecia mi abuela estaba embarazada de siete meses y medio. Supuestamente iban a tardar quince días en cruzar el océano, pero tardaron más de dos meses. Cuando vieron tierra, que casualmente era Porto Alegre, mi padre tenía tres días. Por eso yo siempre digo: mi papá fue fabricado en Italia, nacido en el océano y anotado en el Brasil.

-¿A qué se dedicaron cuando llegaron?

-A la agricultura, no sabían hacer otra cosa. Era gente extremadamente pobre, muy humilde, trabajaban con las manos.

-¿En Porto Alegre?

-No, ellos se trasladaron un poco más al norte, a Caxias do Sul, que hoy es la ciudad industrializada más grande del sur del Brasil, pero que en esa época era puro monte, puro monte. Para plantar maíz, las mujeres iban rozando con foisa y los varones detrás cortando los árboles con hacha. Así comenzó la inmigración europea, en el caso mío italiana, pero los alemanes y de otros lados que vinieron eran la misma cosa. Y nosotros fuimos criados así, en la pobreza total, aunque no me acuerdo de haber pasado hambre.

-Claro, eran agricultores.

-Agricultores. Mi madre cocinaba unas batatas, por ejemplo, sabíamos que no había otra cosa, pero nos alimentábamos. Sobre todo, teníamos esa conciencia de que había que producir para sobrevivir.

-¿Su madre ya era brasileña?

-Sí, ella ya nació en el Brasil, hija de italianos también, de apellido Gasparetto.

-Cuando usted nació ellos ya tenían sus propias tierras, ya les iba un poco mejor, me imagino.

-Tenían doce hectáreas de tierra, en una serranía que se araba solamente algún lugarcito, con bueyes, no era tierra plana como acá.

-Pero cuando usted vino al Paraguay ya tenía un capital, según nos contaba.

-Sí, yo ya tenía, porque mi papá posteriormente migró al estado de Santa Catarina, donde yo nací, y trabajando, trabajando, fuimos progresando. Después yo ya pude comprar una propiedad en el estado de Paraná. Yo vine ya con algo acá, así es.

-¿Usted vino soltero?

-No, ya era casado, vine con mi señora y nuestras únicas tres hijas ya habían nacido. Me vine con toda la familia.

-¿Cómo se llaman sus hijas?

-Elena Paulina, Odila Lucía y Vera Lucía. Las tres están casadas y mis seis nietos son paraguayos, cinco de ellos ya tienen título universitario, están conmigo trabajando dentro del grupo nuestro.

-¿Cómo se llama su esposa?

-Verónica.

-Todos se hicieron prácticamente paraguayos.

-Sí, yo estuve veinte años con mi carnet de inmigrante, y como todo lo que tenía, y lo que tengo, está en el Paraguay, hace veinte años me naturalicé. Felizmente trabajamos mucho y, mirando para atrás, puedo decir que progresé.

-Lo llaman el “zar de la soja”.

-Individualmente soy el mayor productor de soja del país. Nuestro grupo, que es básicamente familiar, está compuesto por nueve sociedades anónimas, de las que soy uno de los accionistas mayoritarios, y tenemos 1.500 funcionarios trabajando con nosotros.

-¿Cuéntenos cómo fue progresando en el Paraguay?

-Trabajando y trabajando con la agricultura.

-Se dice que usted es uno de los pioneros en la introducción de tecnología agrícola al país.

-Sí. Así como ya en el Brasil cultivaba soja con máquinas, también fui uno de los primeros en hacerlo aquí, en tierras que son mejores, porque la topografía es más apropiada.

-¿Dónde?

-En el Alto Paraná, en la zona de Santa Rita, Santa Rosa del Monday, Cedrales. Yo compré tierras que ya eran pasturas, mecanicé y fui produciendo.

-¿Sacó créditos?

-Al inicio un poco. Pero yo siempre pisé tierra. Suelo decir que a mí me gusta cazar con escopeta de dos caños, pero uno solamente para caso de emergencia.

-¿Cuántas propiedades tiene?

-No sé exactamente, porque, como le decía, son nueve sociedades anónimas. Lo que sí puedo decir es que tenemos propiedades y empresas en plena producción en 13 de los 17 departamentos del Paraguay.

-¿Cuánto producen como grupo?

-Alrededor de 120.000 toneladas de soja por año, en unas 40.000 hectáreas. Además de la siembra de invierno, la zafriña, etcétera, en total unas 180 a 200.000 toneladas por año de granos.

-Me imagino que le ha costado mucho llegar adonde está.

-Son más de cuarenta años de trabajo duro. Hemos tenido altos y bajos, afortunadamente más altos que bajos. Hubo años malos, de sequía, de problemas de precios, pero de manera general siempre trabajamos, nos dedicamos a trabajar. Nunca tuvimos problemas políticos, problemas con nadie. Para que tenga una idea, en cuarenta años en el Paraguay y otros diez años de vida adulta en el Brasil, nunca en mi vida me senté en frente de un juez ni para declarar como testigo. Nunca fui procesado ni yo nunca procesé a nadie.

-¿Usted no tiene problemas legales en el Brasil? Escuché a alguien decir que sí.

-No, no, no, ¡por favor! Yo cuando vine inclusive era concejal municipal allá en mi distrito en Brasil, y nunca tuve problemas con nadie. Como le decía, nunca en mi vida me senté en frente de un juez, ni de un comisario siquiera para declarar. Siempre intenté hacer bien las cosas, es posible que alguna vez haya cometido alguna equivocación con alguien, pero le aseguro que involuntariamente, yo sé que no tengo derecho de hacerle daño a nadie.

-Hay una parte importante de la sociedad paraguaya que lo considera a usted algo así como el paradigma del mal.

-Si yo cometí un pecado, ¿sabe cuál es?

-¿Cuál?

-Producir. Yo, hoy, como le decía, soy individualmente el mayor productor se soja. Nosotros participamos en el desarrollo este sector en el país, que es extremadamente exitoso. Es importante que se diga, porque muchos paraguayos inclusive no lo saben, que el Paraguay es, proporcionalmente, el mayor y mejor productor de granos del mundo, en términos per cápita y también de rendimiento por hectárea, que es muy importante.

-¿Paraguay, el mayor productor?

-Este año producimos cerca de 7 millones de toneladas, y la población del país es de alrededor de 6 millones de habitantes. En números redondos, producimos una tonelada por habitante. Para que tenga una idea, el Brasil, que es uno de los grandes productores mundiales de granos, la zafra pasada produjo 50 millones de toneladas, pero la población es de 200 millones. Es un cuarto de tonelada por habitante, cuatro veces menos que Paraguay. Y lo que es más importante, la media de rendimiento del Mercosur más Estados Unidos y Canadá es de 2.000 a 2.100 kilos por hectárea. En Paraguay este año sacamos 2.400 kilos por hectárea.

EL PRIMER “BRASIGUAYO”

Vino por un fin de semana acompañando a unos amigos en 1968 y ya prácticamente solo volvió al Brasil para traer a toda su familia. Hoy afirma que todo lo que tiene está en el Paraguay. Su grupo lo componen nueve sociedades anónimas con 1.500 empleados.

(Continúa mañana)
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