AFS Paraguay celebró a lo grande este particular acontecimiento, que posiciona a la organización como una de las más sólidas y antiguas dentro de los programas de intercambio cultural entre adolescentes escolares. Con Blanca Maldonado, vicepresidenta, recordamos los inicios que se remontan a la Primera y Segunda Guerra Mundial, cuando jóvenes norteamericanos sirvieron como voluntarios al volante de un grupo de ambulancias del American Field Service (Estadounidenses al Servicio del Campo de Batalla), evacuando a los heridos de guerra, sin importar bando ni colores y ayudando a liberar a los sobrevivientes de los campos de concentración. Una vez que llegaron a casa, varias universidades europeas agradecidas por su labor les ofrecieron becas de estudio, a partir de lo cual estos jóvenes decidieron fundar un movimiento a favor de la paz mundial a través del intercambio estudiantil bajo el principio de que los estudiantes de hoy son los dirigentes del mañana.
Ese movimiento es lo que hoy llamamos AFS Programas Interculturales, la primera organización de programas de intercambio cultural en el mundo. Actualmente, sigue siendo una organización sin fines de lucro y de base voluntaria, dedicada exclusivamente a programas de intercambio internacionales entre más de 80 países, siendo una de las más grandes a nivel mundial. Paraguay, por supuesto, figura entre ellas desde hace 50 años, con miles y miles de estudiantes que tuvieron la oportunidad de elegir el país al cual viajar para ampliar sus conocimientos, vivenciar otra cultura, desarrollar otras habilidades, y forjar una personalidad segura y de mente abierta. Pero no todos califican para esta experiencia enriquecedora. “Es sumamente importante que el postulante se muestre dispuesto a adaptarse a nuevas situaciones. De lo contrario, puede encontrarse con dificultades importantes en el país anfitrión”, expresa Maldonado.
El perfil se centra en jóvenes seguros, capaces de tomar iniciativas, de manejar cambios drásticos y disposición para aprender en distintos escenarios. “El participante debe tener la capacidad de asimilar sus experiencias diarias en la escuela o lugar de desarrollo del programa y fuera de él, por pequeñas que estas sean, en compañía de los miembros de su familia, amigos, su comunidad, sus profesores y compañeros. Debe introducirse a una cultura, una comunidad y un hogar nuevos. Este tipo de situaciones, a veces, genera tensión, por lo tanto, el candidato debe ser capaz de tolerar estas situaciones y, además, debe ser capaz de solicitar ayuda cuando la necesita y aceptarla cuando se la brinden”.
La entrevistada dice también que es muy importante que los participantes de AFS muestren respeto e interés por la gente de su país anfitrión. “Deben no solamente prestar atención a los otros, sino también responder adecuadamente para poder conocer sus valores”.
AFS prepara a sus participantes para que actúen como ciudadanos responsables del mundo, que trabajen en pos de la paz y del entendimiento en un mundo diverso. Reconoce que la paz es un concepto dinámico que se ve constantemente amenazado por la injusticia, la iniquidad y la intolerancia. “Creemos firmemente en la dignidad y el valor de cada ser humano de cada nación y cultura del mundo. Alentamos y promovemos el respeto por los derechos humanos y la libertad sin distinción de raza, sexo, idioma, religión o estatus social”.
Las actividades que realiza están basadas en los valores de dignidad, respeto por las diferencias, armonía, sensibilidad y tolerancia. Su propósito es, fundamentalmente, educativo, pero una educación de un tipo muy particular, con metas preestablecidas igualmente particulares. “La educación que promovemos es la que permite a la gente cambiar su perspectiva a través de una experiencia que los expone a otras culturas y a otras formas de pensar. Requiere de una postura activa hacia el aprendizaje o aprender por medio de la acción”, afirma la vicepresidenta.
Agrega que el fin primordial también es promover oportunidades de aprendizaje intercultural para ayudar a sus participantes a que desarrollen los conocimientos, las destrezas y el entendimiento necesario para crear un mundo más justo y en armonía. Finalmente, la experiencia de estudiar y vivir en el extranjero merece ser bien pensada. Los padres necesitan estar involucrados y es normal que tengan preguntas. Ellos querrán saber sobre AFS, qué tan serio se está tomando la decisión de estudiar fuera de Paraguay, adónde irá el joven, qué tan seguro o segura estará y, especialmente, qué se quiere ganar con esta experiencia, es decir, el beneficio que tiene para ir de intercambio. Para más informes, llamar al 442-369.
¿Que es un intercambio cultural?
El foco central de AFS ha sido el aprendizaje intercultural a través del intercambio, un proceso que significa una inmersión bien planificada en otra cultura; una forma de mover a una persona física, mental y emocionalmente hacia una concienciación más profunda de la visión, relaciones, comportamientos y normas de su propia cultura. Es decir, trasladar temporalmente a una persona desde su medioambiente habitual a otro completamente nuevo, donde se enfrenta a diferentes valores, formas de vida y costumbres. En esta situación, el participante adquiere habilidades, destrezas, aptitudes y conocimientos que le serán útiles para toda la vida. Se espera que los participantes puedan luego enfrentarse, inteligente y sensitivamente, a los urgentes desafíos del mundo del mañana. De igual modo, toda persona que entra en contacto directo con un participante es susceptible también de adquirir, en menor o mayor medida, un aprendizaje similar.
El aprendizaje que trae consigo la experiencia intercultural implica crecimiento y cambios en distintos planos: en lo personal, en términos de valores y habilidades, en las relaciones interpersonales, en el conocimiento intercultural y, finalmente, en el plano global o de conciencia frente a asuntos mundiales.
Actualidad
Hoy, AFS está presente en 80 países y cuenta anualmente con la participación de 13.000 estudiantes a escala mundial, tiene posición consultiva en el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas y en la Unesco. Ha recibido en 1989 una mención especial de la ONU por la labor desarrollada a favor de la educación de los jóvenes del mundo. En 2006 fue declarada de interés cultural y educativo por el Senado de la nación.
AFS-USA trabaja con más de 1500 estudiantes en más de 40 países cada año, concede más de USD 1,5 millones en concepto de ayudas y becas financieras anualmente, ubica a estudiantes extranjeros con más de 2800 familias de los Estados Unidos, y es apoyada por una red de más de 6000 voluntarios de AFS en los Estados Unidos y 30.000 voluntarios alrededor del mundo. “Pretendemos fomentar la paz mundial, la justicia, la tolerancia social, así como estimular el respeto por los derechos humanos y las libertades civiles sin distinción de raza, sexo, lengua o religión”, puntualiza Blanca Maldonado.
Miles de jóvenes paraguayos, a lo largo de estos cincuenta años, se vieron beneficiados con el intercambio cultural AFS. Igualmente, sus pares extranjeros pisaron nuestro suelo buscando nutrirse de nuestra cultura. La mayoría de ellos regresaron a sus hogares satisfechos con la experiencia; otros decidieron prolongar su estadía y otros tantos visitan nuestro país de tanto en tanto. Fue en 1963 cuando el primer grupo de ocho jóvenes paraguayos viajó a Estados Unidos. El programa de hospedaje se inició en 1966 con la llegada a nuestro país de dos estudiantes norteamericanos que se hospedaron aquí durante dos meses. AFS Paraguay envía anualmente alrededor de 150 jóvenes paraguayos a más de 25 países de todos los continentes, y hospeda alrededor de 200 participantes extranjeros.
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