31 de Diciembre de 2017

| Vivencias

En las alturas

Por Lourdes Peralta

El fotógrafo Bruno Resck (35) es decididamente audaz, pero reconoce sus límites y planifica. Viajó a Nepal y allá clavó, en la montaña más alta del planeta, la bandera paraguaya. En detallado relato, revive lo que sintió en una aventura que promete repetir.

“Al llegar al Katmandú se ve mucha pobreza, mucho polvo por todo el lugar, un tránsito bastante caótico –Asunción es un paraíso; con eso te digo todo– y una ciudad entera dedicada exclusivamente al turismo. Está lleno de tiendas de trekking y escalada. A pesar de todo, es bastante segura, especialmente en la zona céntrica”, inicia Bruno. Él es ingeniero electrónico, máster en Administración de Empresas, fotógrafo profesional y docente. Además de ingeniero –como su padre–, creció haciendo deportes, incluyendo las expediciones del colegio San José. “Mi primera escalada fue el cerro Tres Kandú”, rememora orgulloso. Hace cinco años decidió adentrarse en el arte fotográfico. Soltero y sin compromiso, invierte su dinero y libertad en viajes y equipos. Su primera aventura fue ir a la Muralla China. “Fue algo increíble que me alentó para conocer más lugares exóticos. Después de barajar el Everest, un día, mi viejo –a quien no le gustan para nada los sitios arriesgados– me pasó la película La vida secreta de Walter Mitty, para que viera los peligros de ir al Everest, cómo moría gente. Pero en esa película hay una escena entre Walter y Sean Pean que, si sos fotógrafo, te toca el alma. En ese momento decidí ir al Everest”. El gigante y místico Himalaya es el sueño de todos los montañistas. Bruno no es montañista, pero sí fotógrafo. No apuntó a llegar a la cima, pero enfocó a contemplarla de cerca. “Psicológicamente fue un trabajo enorme; la cara larga de mis padres, sus temores, pero ya nadie me sacaba la idea de la cabeza. Lo planeé para el 2016, pero no pudo ser, tampoco el 2017 y, según la compañía con la que estaba tratando, tal vez en el 2018. Así que decidí organizarlo por mi cuenta. Hice todo por internet. Elegí acertadamente entre 3000 agencias”.

Días de cielo azul

“El 8 de octubre volé con destino a Nepal. En Katmandú (1380 m) conocí al grupo con el que escalaría: una pareja belga y tres chicas estadounidenses. Previamente recorrimos algunos puntos de una ciudad que todavía está siendo reconstruida después del terremoto del 2015. Visitamos un par de templos y parques. Nos hicimos muy amigos; como éramos de distintos lugares, nos bautizamos ‘las Naciones Unidas’”. Después de aclimatarse en la ciudad, comenzó el desafío: 14 días en el Himalaya haciendo caminatas de ida y vuelta a los puntos de destino. Bruno llegó en otoño, con un cielo azul brillante y ni un solo día de lluvia. El día del viaje se enteró de que el aeropuerto de Lukla es bastante peligroso; literalmente, es una pequeña pista en el medio de la montaña. Durante toda la travesía, el clima se mantuvo entre 5 y 15 °C, aproximadamente, con excepción de los días de mayor altitud, en los que tuvieron noches de -5 °C y sensación térmica de -15 °C. “Fue complicado caminar hasta que saliera el sol. Pero yo –gracias a los consejos de mi hermano– había hecho un mes de duchas frías, para preparar el cuerpo. Así, este paraguayito, acostumbrado a 40 °C de calor, fue el que menos problemas tuvo, comparado con mis compañeros y hasta personas locales. Pero físicamente también sufrí lo mío, con una uña encarnada, la cual no me desanimó; al contrario, aumentó mi exigencia física y mental. Como es mi forma de ser, cuando estoy mentalizado, dejo de lado cualquier impedimento y voy hacia la meta. Además, la vista y la mística del lugar ayudaron”. Bruno relata que dormían en casitas de madera (favelas, paradores). La rutina comenzaba a las 5:00, preparando las cosas; desayuno, a las 6, y cerca de las 7 arrancaba la caminata. “El primero y el último día fueron caminatas de tres horas nada más; el resto, entre seis y siete horas. No es fácil realizar el recorrido, porque en Nepal nada es plano ni recto. El terreno es rocoso en su mayor parte; al pasar los 4000 m ya no existe casi vegetación”. Son tres escaladas principales: Everest Base Camp, Cho La Pass y Gokyo Ri. “La última tenía 60 % de inclinación, 600 m de escalada y una altitud de casi 5000 m. Dos personas del grupo no pudieron subir; una prefirió no intentar, y la otra tuvo malestar y regresó. Yo llegué hasta los 5500 m de los 8848 m que tiene el Everest. ¿Quiero volver? Sí, me gustaría llegar a la cima”.

La bandera paraguaya

Por supuesto que Bruno llevó la bandera paraguaya y la dejó en lo alto. “En el campamento base y varias zonas del Himalaya están las banderitas de colores, que son las de oraciones de los budistas. En una piedra, los turistas registran que estuvieron en la base del Everest; ahí puse la del Paraguay. Era gracioso porque veía a otros turistas sacarse fotos con la piedra y atrás estaba la bandera del Paraguay. ¡Se quedó en un lugar privilegiado! Nuestro guía me dijo que se está yendo de nuevo para allá, así que le encargué: ‘Avisame si todavía está la bandera’”.

Aunque Bruno atravesó zonas en las que murió gente, nunca sintió el riesgo de perder la vida. Al regresar, sus padres (Felipe y Silvia) respiraron aliviados por tener a su hijo menor de vuelta. “Mi mamá es muy religiosa y rezó mucho por mí. En las reuniones no cuento sobre mi viaje, solo si me preguntan”, afirma el profesional. Entre sus tantas anécdotas recuerda cuánto le impresionaron los yak. “La primera vez que tuve que encostarme en el caminito para que pasara un yak con sus enormes cuernos morí de miedo. A los tres días, como hacía nuestro guía, también yo los empujaba: ‘¡Dale!, ¡pasá de una vez!’ (risas)”. 

Nuestro entrevistado resalta que Nepal vive del turismo. “Todo está organizado. Por ejemplo, en la comida me imaginé que nos íbamos a pasar tomando esa famosa sopa con fideos de los orientales y nada más, pero había lugares en los que tenías un menú, gaseosas, café, chocolate. También había wifi e, incluso, a mucha altura; solo que cuanto más alto, más caro. Estuve tres días sin comunicarme y, cuando revisé mi correo, encontré un millón de mensajes preguntándome cómo estaba”. 

-Económicamente, ¿cuánto te costó concretar este sueño? 

-En realidad, lo caro es el pasaje; allá hice todo con USD 1700.

-¿Seguís viendo al Paraguay atractivo turísticamente? 

-Totalmente. El Paraguay tiene lugares maravillosos y muchísimo potencial. Estuve en el Pantanal paraguayo y fue una experiencia inolvidable.

-¿Cuál es tu próximo destino? 

-Me comprometí con el grupo del Everest a organizar un viaje a Patagonia.

La Magia de Nepal

Bruno regresó al Paraguay el 29 de octubre. “Fue difícil volver a sentarme en un escritorio”. Con su Cannon 5D y una GoPro captó aquellos 14 días cerca del cielo, con sus habitantes y naturaleza fascinantes. Todo esto lo pudimos ver en la exposición fotográfica titulada La Magia de Nepal, que se realizó en la Alianza Francesa del 14 al 21 de diciembre. “Sentí que si no lo hacía ahora, perdía el brillo. No son simples paisajes, sino vivencias, cultura y sentimientos que quiero compartir”. De más está decir que Bruno se sacó variadas selfis, que pueden ver en sus cuentas de Facebook e Instagram (@brfotografiapy).

lperalta@abc.com.py

Fotos: Gentileza.

 
 

ABC COLOR EN FACEBOOK

 
 
 

COMENTARIOS

Inicie Sesión o Regístrese para comentar.

- ABC Digital no se hace responsable por los comentarios generados o publicados por lectores.
- Los usuarios que utilicen datos falsos en los registros de ABC Digital serán bloqueados.
- Se anularán las cuentas de personas que utilizan este sitio para ofender, insultar, agraviar o publicar groserías. Los comentarios considerados inapropiados serán borrados.
- Los usuarios con más de tres reportes de abuso serán dados de baja.

 

Reportar error

Reportar comentario

Enviar a un amigo