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01 de Julio de 2018

| Ballet

Intenso

Por Nancy Duré Cáceres, ABC Color

El bailarín y coreográfo paraguayo Julio Morel (23) viene al país para dirigir el espectáculo Volver a empezar. La propuesta nace con la visión de emocionar al público y motivar a los jóvenes y artistas del país. Se podrá disfrutar de la obra tanto en Asunción como en Ciudad del Este.

Julio Morel emigró a corta edad de nuestro país con el fin de crecer y formarse en la danza bajo los más altos estándares de exigencia de esta disciplina artística. Objetivo que logró con creces, ya que ocupó puestos de relevancia en compañías de ballet de México, Brasil y los Estados Unidos. Actualmente es miembro permanente de la Compañía Nacional de Danza de la Ciudad de México. Vive intensamente su carrera, aunque su pasión fue desarrollándose poco a poco. “No es que nací con la vocación de ser bailarín. La verdad es que nunca pensé en ser bailarín”, afirma. Por alguna razón, la vida le llevó por ese camino, sin que se trazara. “Vengo de una familia en la que no hay artistas ni influencia alguna que pudiera avalar mi carrera... Creo que el descubrir este talento se remonta a los juegos de mi infancia. Cuando tenía siete años, recuerdo que iba a jugar a la casa de una vecina, y después me quedaba en las clases de danza paraguaya y otros ritmos más movidos. Si tengo que dar un referente, creo que sería esta etapa de mi vida, en la que, sin darme cuenta, y sin querer me fui envolviendo con este mundo”, cuenta. Luego cambió de colegio. Continuó la primaria en Fe y Alegría, donde también daban clases de danzas, los sábados. “Ahí continué con lo que había comenzado en la casa de mi vecina. A la danza paraguaya le sumé axe, hip hop y otros estilos, pero nada a un nivel académico. Hasta ese entonces todo era un hobby”, relata. Pero la buena suerte le sonrió. A los nueve años llegó a su vida Martha López. “Ella fue la que me impulsó hacia este arte. Vino al colegio para enseñar danza y nos dio una beca a todos los varones para desarrollar nuestro potencial en su academia. Ahí tomamos clases de malambo o zapateo argentino. Recuerdo mirar por los pasillos de la escuela a un grupo de niños de mi edad que zapateaban increíble, con tantas ganas que me propuse ser uno de ellos. Un año después, Martha nos dijo que teníamos que tomar clases de ballet o no seguíamos zapateando... ¡Todos se fueron! (risas) Pero mi amor hacia la danza y las ganas de zapatear eran tan grandes que dije ¡sí!, y así se dieron mis primeros pasos dentro del ballet. Ni me imaginaba que esa decisión iba a cambiar mi vida ni que me iba a enamorar de la danza, sin vuelta atrás”. A los 13 años participó de un concurso para representar a nuestro país en Nueva York. “De esta experiencia tengo una anécdota muy bonita con una maestra que ya no está entre nosotros. Se llamaba Toshie Kobayashi y era muy querida por todos los bailarines. En una de las clases, con varios maestros presentes y todos los demás niños aspirantes a representar al Paraguay, detuvo la clase y me llamó al frente. Pensé que me iba a retar, pero conmigo al lado preguntó: ‘¿Quién es la profesora de este niño?’. Con mucho nerviosismo, Martha López levantó la mano y Toshie le dijo: ‘Tiene que cuidar de este niño, tiene un ángel muy grande’. Me preguntó qué signo era, a lo cual le respondí que era de Leo; sonrió y me dijo: ‘Ahora lo entiendo todo’. Sus palabras no olvido nunca”. La experiencia en Nueva York le sirvió para afianzar su amor hacia la danza. “Hasta ese momento no tenía idea de todo lo que podía hacerse con el cuerpo. La verdad es que esa fue la primera referencia que tuve de lo que era el ballet. Al año siguiente fui becado al Centro de Danza Río, en Brasil, donde viví durante cuatro años, formando parte, a la vez, de la Compañía de Ballet Joven Río de Janeiro. También tomé clases en el San Francisco Ballet School, al cual fui becado y recibido por una gran familia que me abrió las puertas de su casa para poder continuar con mi arte. Lastimosamente, mi estatura me impidió integrar la segunda compañía de la escuela de San Francisco, aunque soy consciente y testigo de que con trabajo uno puede conseguir lo que se proponga. Y a eso voy”. -Ahora te tenemos en el país como bailarín y coreógrafo. -Volver a empezar es un espectáculo de primer nivel que nace con la visión de emocionar al público paraguayo y motivar a los jóvenes y artistas del país. Cuenta con un seleccionado grupo de bailarines nacionales e internacionales, quienes expondrán al máximo sus talentos, cargando la noche de calidad y emoción. El espectáculo tiene como objetivo generar un hábito de consumo de puestas en escena de un nivel superior en nuestro país y, a su vez, posicionar al Paraguay como punto de encuentro importante en el circuito artístico sudamericano. La primera función será presentada en Asunción, el 3 de julio, a las 20:30, en el Teatro Municipal Ignacio A. Pane; luego realizaremos otra presentación en Ciudad del Este, el 6 de julio, a las 20:00, en el teatro del salón del Área 2. -¿Cuál fue tu mejor espectáculo hasta el momento? -El bufón de El lago de los cisnes. Tuve el placer de interpretar y fue muy bien recibido por la crítica y el público. Creo que hasta hoy fue uno de los mejores espectáculos. Igualmente, cada presentación es muy especial, y trato siempre de buscar y brindar lo mejor de mí. -Como coreógrafo, ¿qué buscás? -Me encanta crear, dar vida a una historia a través del movimiento o, simplemente, buscar nuevas maneras de expresarse con el cuerpo. Creo que mi mejor coreografía fue Mulher, una pieza inspirada en mi madre. Con esa obra gané un concurso interno de coreografías de la Compañía Nacional de Danza de México y será parte de la gala Volver a empezar, con la interpretación del Ballet Clásico y Moderno Municipal de la Ciudad de Asunción. Será una gran noche. -¿Qué te queda pendiente a un bailarín y coreógrafo dotado de talento y voluntad de trabajo? -Me queda todo lo que soñé hacer y no hice. Y es mucho. Sueño con un país con oportunidades, en el que nuestros niños y jóvenes artistas no sean privados de soñar o expresarse con el arte. La riqueza de un país está en su cultura y quiero que el Paraguay tenga esa riqueza. Que los talentos se potencien en el país, y los niños y jóvenes no tengan que dejar su hogar para desarrollarse en lo que les gusta. -¿Cuál es el sello de Julio Morel? -Siempre me conocen por mi intensidad o me preguntan por qué tengo tanta energía. Cuando interpreto a un personaje, investigo sobre su vida, de manera a realizar un trabajo más teatral. Busco que el público me conozca por las emociones y la fuerza que tiene el arte. -¿Por qué recomendarías la danza? -Creo que la danza está en la esencia del ser humano. La danza o algún deporte que se tome como profesión requiere de mucha entrega con una gran demanda de disciplina. Ser bailarín implica muchas horas de ensayo, cuidado del cuerpo y otros detalles que hacen a un atleta de alto rendimiento. -¿A quién considerás una figura de influencia? -En cuanto a bailarines tengo varias, como Leonid Sarafanov, Baryshnikov, Cicero Gomes, entre otros. Pero creo que, para un artista, la mayor influencia siempre es muy personal y parte de su historia. En mi caso, por alguna razón, es mi mamá. En mis momentos de creatividad, ella influye mucho en mí; de hecho, la pieza Mulher fue inspirada en ella. -¿Te enfrentaste al prejuicio de bailar siendo hombre? -Al principio fue difícil. No tenía referencia alguna de lo que era el ballet, más que una bailarina en tutú y que eso no era para niños. Esto era lo que escuchaba a diario, tanto en mi entorno como en mi casa. Por eso, al principio, me resultaba muy difícil ponerme zapatillas y ni hablar de las mallas (risas), pero creo que el prejuicio empieza desde uno mismo. Bailar no te hace menos hombre, muy por el contrario. -¿Qué tendría –o no– que cambiar en la forma de gestionar la danza en el Paraguay? -Tiene que cambiar el concepto de base. En este país, la danza no es considerada una profesión, sino un hobby. Partiendo de esa base, los conservatorios –salvo excepciones– no forman profesionales, sino futuros profesores que accederán a la enseñanza sin apenas experiencia escénica, lo cual me parece básico. Por otro lado, no solemos ser noticia, con mucha frecuencia, en los medios por los estrenos de obras, lo que tampoco ayuda. -Finalmente, ¿pensás volver y quedarte definitivamente en el país? -Quiero Volver a empezar con mi país; quiero crear, motivar y hacer creer en el arte.

ndure@abc.com.py

Fotos: Gentileza.

 
 

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