11 de Diciembre de 2011
Un retazo de Alemania
Nova Petrópolis es la ciudad más alemana del estado de Rio Grande do Sul, en el Brasil. Conserva como herencia de los inmigrantes la cocina, la arquitectura y las costumbres.
La atracción más visitada es la Plaza de la República o Plaza de las Flores, un escenario céntrico que en cada estación del año acapara la mirada de los turistas. Situada al lado de la Calle Cubierta, sitio de conciertos y eventos, además de ser un bello jardín ahora luce un enorme árbol de Navidad y un muñeco de Papá Noel, tiene otros atractivos como el Laberinto Verde, que está formado por un seto de cipreses. Aquí la gente se introduce y tiene la oportunidad de revivir sus días de infancia.
El Parque Aldeia do Imigrante (Aldea del Inmigrante) es temático y fue creado para rescatar y preservar el pasado histórico y cultural de los primeros habitantes alemanes de la localidad. Reproduce una técnica de la arquitectura de finales del siglo XIX (1870-1910), llamada "enxaimel", que se caracteriza por la capacidad de ser casas desmontables, pudiendo ser trasladadas adondequiera que el morador se dirija. Se ubica en pleno centro, ocupa un predio de diez hectáreas de bosque nativo y se abre todos los días de 8:00 a 17:30. Recibe miles de visitantes cada año.
Con orgullo, los lugareños aseguran que es en Nova Petrópolis donde se degusta el mejor y más tradicional "café colonial" (café de colonos) de la Sierra Gaúcha. El mismo se compone de tortas, panes, mermeladas, fiambres, infusiones, jugos y vino. Era, en tiempos de los inmigrantes alemanes instalados en Brasil, la merienda que tomaban luego de una ardua jornada laboral en el campo. Existen también varias casas de té y comida a base de recetas germánicas. Nova Petrópolis sobresale además por sus confecciones en lana e hilo, ofreciendo prendas de buena calidad a precios accesibles.







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