27 de Enero de 2016

| Punto clave en nutrición animal

Alimentación adecuada - Dr. P. M. Gibert

El uso de la genética mejoradora de las distintas especies animales está destinado a aumentar la producción de cada una de ellas. Para lograr esto, se utilizan diferentes cruzamientos, a fin de obtener el mayor potencial genético, haciendo más eficiente la producción, de tal forma a satisfacer los requerimientos del mercado y aumentar el rendimiento económico del emprendimiento pecuario.

Cuando el productor planifica un mejoramiento genético en cualquiera de las especies que quiera criar, debe tener en cuenta que van a variar los requerimientos nutricionales y que estos deben ser adecuados para satisfacer la demanda de los nuevos factores de producción. Estos nuevos valores hay que tenerlos en cuenta porque aparecerán nuevas limitantes en los requerimientos nutricionales, que deberán ser satisfechos para que la expresión de los genes incorporados pueda ser reflejada completamente en los animales tratados; sobre todo en la calidad de la proteína, ya que los requerimientos en aminoácidos esenciales se aumentan Esto se da tanto en la búsqueda de más leche, carne, huevo, lana o la especialidad productiva que se desarrolle. Estos valores deben ser considerados. Los animales de exposición tienen tratamientos diferentes en el manejo y nutrición, y estos puntos deben ser tenidos en cuenta para lograr mejores ejemplares, ya que se los juzga fenotípica y genotípicamente para que den un determinado tipo de descendencia. Además, esto se considera en todas las especies animales que son trabajadas con fines de producción. La alimentación y genética están en plena transformación. Es por eso que se incorporan nuevos términos a la estrecha relación entre ellas: la nutrigenómica y nutrigenética. Podemos resumir al decir que ambos conceptos se relacionan en la nutrición molecular, en la que se habla de la acción de los nutrientes sobre genes (nutrigenómica) y la influencia de las variaciones genéticas sobre la nutrición (nutrigenética). Se debe tener en cuenta que lo que comen los animales no va a cambiar sus genes, pero sí los factores que los regulan. Es por eso que el productor debe prestar mucha atención a la calidad de los alimentos y sus componentes; en particular cuando se trabaja con nuevas pasturas o la incorporación de nuevos ingredientes en la alimentación animal, o se cambia el sistema de manejo.

En el trabajo con reproductores machos, estos nuevos conceptos deben ser tenidos muy en cuenta, ya que diferentes estudios han demostrado que la alimentación de los machos antes de la concepción afecta al metabolismo de su descendencia y puede condicionar cuestiones como intolerancia nutricional o modificación del aporte de la insulina, que repercuten en el desarrollo de las crías. De ahí que en el desarrollo del feto no solamente se debe tener en cuenta el estado nutricional de las hembras, sino también el de los machos. De acuerdo a la literatura revisada, esto estaría directamente relacionado con el momento de maduración de los espermatozoides en el epidídimo. Desde el punto de vista funcional, los conductos del epidídimo son los responsables tanto de la maduración como de la activación de los espermatozoides, los cuales requieren entre los 10 y 14 días para esta fase final. Se debe tener especial cuidado en la calidad de las proteínas, ya que los aminoácidos juegan un papel preponderante en la relación genética-nutrición. Las materias primas que se utilizan para formar los bancos de proteínas varían de acuerdo a su procedencia, cosecha, manejo y tratamiento industrial. En el caso de los peletizados obtenidos de oleaginosas, estos deben tener en cuenta la temperatura de elaboración, porque muchos de los aminoácidos indispensables son dañados por las altas temperaturas y comprometen la viabilidad de las proteínas al bajar el valor biológico de las mismas. Las pasturas dependen mucho del suelo en el que son cultivadas, como también del ambiente y su manejo. Una misma especie vegetal no siempre se comporta igual en todos los terrenos. La altura del corte es determinante, como ocurre con el pasto elefante y la caña de azúcar. Si el ofrecimiento es en fresco, heno o ensilado, tiene rendimientos nutricionales diferentes. En el caso de animales de alto rendimiento, hay que tomar precauciones en la calidad de los alimentos, ya que son responsables del rendimiento en la mejora genética realizada. La alimentación no cambia el ADN, pero sí sus reguladores. Esto nos demuestra que los animales son, en gran medida, el reflejo de lo que comen. También son preponderantes el origen y la calidad de la energía, equilibrio mineral, vitamínico y hormonal, ya que también participan en la última fase de maduración de los espermatozoides. Además de la influencia del ambiente. Podemos tener los mejores ejemplares de las distintas especies y razas que han sido preparadas especialmente para mostrar su potencial productivo. Pero para trasmitir esto, deben ser adecuadamente alimentados y manejados en el momento del servicio.

La educación es la base del desarrollo de las comunidades “p.m.g.”.

 
 

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