08 de Noviembre de 2017

| Huerta biointensiva

Alternativa ecológica de cultivo - Ing. Agr. Fernando Díaz Shenker (*)

Mediante este sistema se cultivan en forma sostenible, de dos a cuatro veces más vegetales que con los métodos tradicionales, utilizando menos agua, incrementando la materia orgánica del suelo y empleando solo herramientas manuales. Por eso no se utilizan maquinarias, ni fertilizantes ni insumos químicos.

Es un sistema de cultivo que contribuye al cuidado del ambiente y la seguridad alimentaria del pequeño productor y su familia. De todos modos, no excluye el valor actual y futuro de la biotecnología ni la libre elección que puede hacer un agricultor, en cuanto a sistemas de producción agrícola y, en particular, si no cuenta con otras opciones y recursos. De esta manera, se obtienen productos naturales inocuos y de calidad. La Escuela Agrícola Autosuficiente San Francisco de Asís, en la localidad de Cerrito, Benjamín Aceval, aplica con éxito este método de producción.

CARACTERÍSTICAS

La producción biointensiva de hortalizas es una alternativa ecológica de producción sostenible, ideal para el autoconsumo de la familia rural y venta de los excedentes. Por sus características, el método hace un aprovechamiento conservacionista de los recursos naturales; vale decir, se cuida y fertiliza el suelo, y se cuida y ahorra en agua. La técnica se basa en el cumplimiento de varios principios, para lo cual se utilizan herramientas manuales: pala ancha, de punta y de dientes (bieldo), azada, rastrillo, regadera de flor fina. Como el trabajo se realiza a mano, es muy importante planificar la huerta, mediante almácigos y tablones que sean accesibles y de fácil manejo. Este criterio es clave para maximizar la superficie y el trabajo del productor.

PRINCIPIOS

El manejo biointensivo se apoya en ocho principios que son: la doble excavación del suelo para la siembra, que implica remover y aflojar el suelo a 60 cm de profundidad. De esta forma, las raíces de las plantas disponen de más aire y agua, pueden nutrirse y crecer mejor, a la vez que se tornan más resistentes al ataque de plagas y enfermedades. La preparación de compost para abonar los tablones. Para hacer compost, pueden utilizarse rastrojos de cultivos, desechos de la huerta, hojas secas, pastos secos o verdes, bagazo de caña, estiércol de animales, desperdicios de la cocina, cáscaras de frutas y huevos. También puede emplearse el humus de lombriz bien maduro. La cantidad que se aplica oscila entre los 3 kg y 5 kg por metro cuadrado de terreno.

La siembra cercana en alta densidad. Se emplea tanto en almácigos, pero, sobretodo, al momento de los trasplantes, en los que las plantitas se ubican en un patrón hexagonal, con una plántula en cada punto del hexágono y una en el centro del mismo (tresbolillo).

La asociación y rotación de cultivos. Sus ventajas son varias: evitar la pérdida de fertilidad del suelo, mejorar su textura y estructura, prevenir o reducir la incidencia de plagas y enfermedades en los cultivos, entre otros. Ejemplos de asociaciones son: ajo, cebolla con lechuga y tomate, maíz con pepino, tomate con lechuga, perejil, zanahoria y cebolla. También pueden incluirse plantas aromáticas y medicinales en esta asociación que, además, actúan como repelentes de insectos perjudiciales. En cuanto a rotaciones, se debe evitar sembrar una misma hortaliza en el mismo lugar por más de un año, debiéndose en ese sitio sembrar una de otra familia. Incluir cultivos que proveen de alimento y material para preparar el compost, como ser: trigo, avena, maíz, sorgo, girasol, entre otros. Cultivos de calorías, es decir, de especies que producen alimento en poco espacio. Incluir cultivos que producen mucho en poca superficie, como papa, batata, mandioca, ajo y otros. Empleo de semillas naturales u obtenidas por el productor, previamente seleccionadas de plantas sanas, productivas y mejor adaptadas o aclimatadas a las condiciones naturales locales. Este principio no se opone a la biotecnología ni al uso de semillas híbridas. El sistema biointensivo de producción recomienda el uso de preparados naturales o bioplaguicidas que ayuden a prevenir plagas y enfermedades, mientras se fomenta la polinización y el desarrollo de una población de insectos benéficos, preservando el entorno.

CONCLUSIÓN

El manejo de una huerta, sea familiar o comercial mediante el método biointensivo de producción, busca altos rendimientos en poca superficie a partir del uso racional del agua, suelo y empleo de abono orgánico, sin el uso de productos químicos, minimizando la contaminación, cuidando el ambiente, y atendiendo a la diversificación y rotación de cultivos.

(*) Especialista en Comunicación Rural.

 
 

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