15 de Noviembre de 2012

| Para una economía más verde

Bosques y producción sostenible

Por ABC Rural

En la actualidad, el término sostenibilidad o sustentabilidad forma parte de las políticas y programas de los gobiernos que básicamente buscan incrementar la productividad agrícola y pecuaria, mediante la aplicación de estrategias y prácticas agronómicas e industriales que, con la debida tecnología y biotecnología, favorezcan el desarrollo económico y social de los pueblos con un enfoque de sustentabilidad. Esto quiere decir, que se produzca, se transforme, se consuma y se deseche con responsabilidad, cuidando el ambiente y los recursos naturales. (Ing. Agr. Fernando Díaz Shenker)*

/ ABC Rural

Las crisis financieras y ambientales que en los últimos años han sacudido e impactado en los países del mundo permiten afirmar que la economía mundial necesita implementar estrategias de extracción, producción, transformación y comercialización que resulten más amigables con el entorno ambiental. Esto ha llevado a la aparición del enfoque de economía verde, como aquel que busca mejorar el bienestar humano y la equidad social, reduciendo significativamente los riesgos ambientales y los desequilibrios ecológicos. En otras palabras, es una economía que busca reducir las emisiones de anhídrido carbónico; hacer un uso más eficiente y responsable de los recursos naturales, incluyendo los bosques y árboles; siendo a la vez socialmente inclusiva y generadora de empleos verdes.

BOSQUES Y ECONOMÍA VERDE

En este contexto, hay que insistir en la importancia de una gestión sostenible de los bosques nativos y de las plantaciones forestales; sumadas al cuidado de los árboles urbanos, por su valor y beneficios directos e indirectos en la producción agropecuaria, en la mitigación de los efectos del calentamiento global, en el bienestar animal y cuidado de la biodiversidad. Lamentablemente, en muchos países, las cuestiones ambientales quedan relegadas de los cálculos económicos y de las estimaciones de rentabilidad de tal o cual explotación agropecuaria existente o a instalarse. Como si no hubiese la imperiosa necesidad de estimar el costo ambiental de cada emprendimiento agrícola y pecuario. Solo por citar un ejemplo, según el monitoreo satelital de la organización Guyra Paraguay, los desmontes en el Chaco paraguayo están cobrando mayor velocidad, tal vez por el incremento de la actividad agropecuaria. En enero de este año el promedio era de 465 ha por día, mientras que en setiembre alcanzó la tasa media de 1208 ha por día. En este caso, sería interesante preguntar y saber ¿cuál es el costo para el ambiente de este tipo de acciones, en términos de pérdida del hábitat de especies; liberación de gases de efecto invernadero; de fertilidad del suelo; de contaminación y otros? Cuando es bien sabido que al disminuir la deforestación y reforestar; cuando se cuidan los árboles y bosques, estos pueden absorber importantes cantidades de anhídrido carbónico (CO2) atmosférico, quizás el principal gas de efecto invernadero, mitigando los efectos del cambio climático (aumentos de las temperaturas ambientales; lluvias de mayor intensidad); contrarrestando la degradación de los suelos por erosión y desertificación; preservando el hábitat de especies de flora y fauna, algunas en vías de extinción y otras ya desaparecidas; manteniendo sitios históricos y culturales.

INFORME DE LA FAO

En un informe titulado “La situación de los bosques del mundo 2012” (SOFO 2012, por sus siglas en inglés), la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) afirma que “una mejor y más sostenible utilización de los recursos forestales puede contribuir significativamente a superar muchos de los grandes retos de la población: reducir la pobreza y el hambre; minimizar los impactos del cambio climático; y crear fuentes alternativas y más sostenibles de productos biológicos, como bioenergía para uso humano”.

CONCLUSIÓN

La gestión sostenible de los bosques es una opción para producir y contribuir a la seguridad alimentaria, al bienestar del hombre, al cuidado de los recursos naturales y la biodiversidad. Brasil es un ejemplo muy próximo y exitoso de programas y políticas forestales, orientadas a economías más verdes, que bien se podrían aplicar aquí. Y como lo señalara Bryce Nelson: “La gente que no hace nada por conservar los árboles vivirá pronto en un mundo que tampoco podrá sustentar a las personas”.

(*) Especialista en Comunicación Rural

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