08 de Noviembre de 2017

| Desmitificación de una especie con alto valor productivo

Cría de búfalos en el Chaco - Ing. Rubén Bruyn (*)

La producción de búfalos se inicia en nuestro país más que todo por curiosidad, debido a que muchos mitos envuelven a esta especie. Hoy en día, la cría para obtención de carne representa una alternativa real por las múltiples bondades que ofrece. En la zona de Ávalos Sánchez, Chaco paraguayo, la familia Bruyn cuenta con un hato respetable de búfalos y, desde hace más de 20 años, trabaja en la cría y venta de ejemplares para faena.

Por mucho tiempo se pensaba que el búfalo era un animal salvaje, no apto para la crianza. No obstante, en el país, desde hace mucho tiempo atrás, varias estancias contaban con lotes de búfalos. Entre los pioneros, cuentan que Manuel Ferreira fue quien introdujo a esta especie al Paraguay, además de ser responsable de importar al cebú, en la década del 50, a nuestro territorio. Algunas versiones indican que Ferreira trajo, desde Uberaba (Brasil), algunos ejemplares para su estancia de Caazapá y, luego, se fue extendiendo a distintas regiones. Quince o veinte años atrás inició la cría de búfalos en forma comercial.

 HATO BUBALINO LOCAL

La primera gran estancia de búfalos estuvo en Colonia Yguazú. El propietario de aquella propiedad, hoy en día, se encuentra con el mismo hato en San Pedro, en la Estancia San Raimundo. En sus inicios contaba con 5000 búfalos, aunque ese número fue disminuyendo con el correr de los años.

Según estadísticas, actualmente, habrá 15.000 cabezas de búfalos aproximadamente en el país, lo cual representa un número interesante, aunque no es mucho para abastecer al mercado. Los criadores deberán seguir adelante con el trabajo de esta noble especie, para enfocar sus objetivos en la comercialización de la carne.

En el mundo hay cerca de 16 razas bubalinas, mientras que en Latinoamérica son cuatro las más utilizadas; a su vez, en Colombia, Brasil y Argentina, las razas predominantes son el Mediterráneo y el Murra. En Paraguay no hay animales puros, sino más bien mestizos.

AGRESIVIDAD, UN MITO

La agresividad en los búfalos es un mito. Es más, no se conoce toda la historia de esta especie. Por un tiempo, cuando el ganadero contaba con un hato de búfalos, a determinada edad, estos ya no entraban en el brete por su complexión robusta; entonces, con el paso del tiempo, terminaba apartándolos del hato general y quedaban aislados. Con ello, cuando se los buscaba nuevamente para su embarque, era normal que reaccionen de manera agresiva debido a que no recibían un manejo cotidiano.

Esto no significa que la especie sea salvaje, sino que aquellos animales que no son manejados correctamente, sin lugar a dudas, resultarán ariscos.

No obstante, parte de la mala fama viene del búfalo africano, que es otra especie animal, que no es domesticable. Las leyendas cuentan que es “el único depredador del león”. Sin embargo, aquel búfalo africano no puede ser cruzado con las razas producidas en Latinoamérica o el país.

Otra confusión es la comparación con el bisonte americano, que también es diferente al bubalino criado en nuestro territorio.

DIFERENCIAS CON EL VACUNO

A simple vista, la dermis del búfalo es muy diferente a la del vacuno. Tiene menos pelos y menos glándulas sudoríparas, por lo que le cuesta sudar; es similar al cerdo en este aspecto, por lo que, en épocas de mucho calor, busca el agua para refrigerarse. Aunque esta característica no impide que se adapte perfectamente a climas cálidos. Además, su color negro permite disipar las altas temperaturas de nuestro medio.

Con respecto a las razas de búfalos, todas tienen cierto parecido. El cuerno es lo que las diferencia unas de otras. En su mayoría, todas son de color negro, aunque existe una grisácea, citada por curiosidad.

Con respecto a su comportamiento en el campo, al búfalo no le gusta saltar como el vacuno. Además tiene un andar mucho más lento y cansino. Esto permite al ganadero la utilización de un solo alambre eléctrico para su control en el potrero. En el caso del vacuno es necesario utilizar dos alambres, como mínimo.

Por otra parte, el espesor del cuero es mucho mayor que el vacuno, lo que afecta un poco el rendimiento al gancho. El búfalo cuenta con un manto de 50 a 60 kg de peso. Este rasgo, sin embargo, lo protege mejor de los ectoparásitos; no es afectado por la mosca de los cuernos, garrapatas o uras y le permite obtener una carne muy sana, ya que no está tratado con antiparasitario o baños medicados. El búfalo no tiene, tampoco, problemas de adaptación.

CARNE DE CALIDAD

El búfalo produce carne de alta calidad con pastos de baja calidad, por lo que debería haber muchos más búfalos en el país para explotar mejor aquellos campos conocidos como marginales. El búfalo convierte muy bien aquel pasto de menor calidad como aquel de mayor calidad. Su sistema de digestivo es el encargado de obtener carne de altísima calidad. Esta especie es, además, resistente al encharcamiento, por lo que sus pezuñas no son afectadas.

La carne que produce el búfalo es superior desde el punto de vista nutricional, ya que tiene 30 o 40 % menos de colesterol que la carne vacuna. Es una carne litgh por naturaleza. Tiene menos grasas y las calorías son inferiores. Tiene más proteína y minerales.

El aspecto y sabor de la carne es de búfalo es igual a la de un vacuno, aunque la grasa del búfalo es más blanca porque no tiene caroteno. En el caso del vacuno, a determinada edad, la grasa empieza a tornarse amarilla.

OTROS RASGOS

A la hora de la comercialización, los machos se venden con 18 y 22 meses con un peso de 450 kg. Tienen una precocidad que muy pocos vacunos alcanzan, además de poseer un carne tierna. La longevidad del animal es de 40 años, de los cuales 20 años son dedicados a la producción. Las hembras durante su ciclo de vida pueden llegar a 15 crías.

PRODUCCIÓN A CAMPO

Es un poco difícil comenzar con la cría de búfalos, debido a que no existe en el país una fuente de donde adquirirlos masivamente.

La inversión en esta especie comienza con la compra de 60 desmamantes hembras. Luego, toda la infraestructura es la misma (los portones, alambrados, bebederos son todos iguales) que en el ganado vacuno, aunque el brete es un poco más ancho en el búfalo. Una búfala preñada no puede ingresar por bretes de vacunos que sean muy ajustados.

En el Chaco, para el manejo de vacunos siempre se utilizan dos alambres, mientras que en el caso del búfalo se puede usar un solo hilo, a unos 80 cm de altura.

Cuando el productor llega a una cantidad suficiente de animales es importante hacer la clasificación por categoría. Las vacas preñadas están aparte, al igual de que buvillas (hembras jóvenes) de primer servicio y los terneros. Cuanto mejor clasificada la hacienda, mejor será el trabajo y más efectivo.

ASPECTOS REPRODUCTIVOS

El manejo de toros es muy diferente al de los vacunos, ya que los búfalos machos, en la etapa adulta, no se llevan bien con sus pares. Entonces, deberán apartarse. Un solo macho junto al rodeo puede durar 10 años. En estancias bien controladas se llega al 2 % de los toros, lo cual es suficiente.

A la hora la comprar machos, el ganadero debe escoger en lo posible a ejemplares del mismo lote o carimbo para lograr un convivencia de, por lo menos, tres años más.

En cuanto a las hembras, se las sirve como a las vacas, se las palpa para ver si están preñadas y, de acuerdo al manejo de la estancia, las que no tienen crías se apartan. El control es el mismo.

En cuanto al servicio, la monta se realiza mayormente de noche y, cuando hablamos de inseminación artificial, la detección de celo es diferente a la de vacunos. La detección con la monta no funciona con los búfalos. La técnica ideal es la del bozal marcador.  Finalmente, la inseminación propiamente dicha es de la misma forma.

ROTACIÓN DE POTREROS

El manejo de pasturas es mediante rotación de potreros cada día. Todo está dividido por alambrado eléctrico. Un personal hace su control a pie y traslada los ejemplares en espacios de 2 y 3 ha. Cuando la mudanza de potrero es diaria, todo se vuelve más fácil porque los animales se acostumbran a una rutina. Hay búfalos en praderas naturales y otros sobre gatton panic. La carga por hectárea es variable porque depende de la cantidad presente de animales, no obstante, es posible obtener 1000 kg de carne por hectárea.

(*) Criador de ganado bubalino.

 

 
 

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