Cultivos hortícolas en primavera

La huerta necesita cuidados diversos durante la primavera, tales como manejo del suelo, mantenimiento de la fertilidad, rotación de cultivos, manejos culturales, control de malezas, combate de plagas y enfermedades, y otros aspectos para lograr una buena cosecha y comercialización oportuna.

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Existen dos pilares fundamentales que tenemos que tener en cuenta en el manejo de cultivos hortícolas, en el periodo estival: el mantenimiento de la fertilidad del suelo y el mantenimiento del pH del suelo en torno al 6.5. La fertilidad se logra mantener durante todo el año, pese a la intensidad de utilización del suelo, aplicando estiércol de aves a razón de 5 Kg. por metro cuadrado, y estiércol vacuno de 15 a 25 Kg. por metro cuadrado al año. Por otro lado, para mantener el pH ideal se debe realizar un análisis de suelo. En la granja Marta Ibáñez, jurisdicción de Itá, departamento Central, se trabaja aplicando 200 gramos de cal agrícola cada seis meses. Primero se realiza un encalado al inicio de la primavera, y luego un encalado al inicio del otoño; de esa manera, durante el año se aplican 400 gramos por metro cuadrado de cal agrícola para mantener el nivel ideal de pH. Manteniendo el pH en el rango de 6.5 se mejoran las condiciones organolépticas de las plantas, lo que se refiere al color, olor y sabor; y también se puede acortar el ciclo de cultivo realizando además otras prácticas de manejo.

Buen manejo y cosecha

Si logramos acortar un día en el ciclo, se constituye ya en un gran avance; en el caso del perejil, el ciclo de segar sería durante 14 días, y si llegamos a hacerlo en 13 días nos beneficiaría en una sega y media más por año. Si eso llevamos a una superficie de 25 metros cuadrados durante el año, salen 3640 docenas al año; si agregamos esa sega y media de la que hablamos, serían 3850 docenas al año, lo que evidentemente dejaría mayores ganancias al productor. El buen manejo del cultivo es también el control de malezas, evitando que las mismas se ensemillen diseminando así las plantas no deseadas; también debe ser acompañada de las principales prácticas agronómicas como la rotación de cultivos.

Rotación

En la rotación debemos tener en cuenta dos aspectos: primero, la familia del cultivo hortícola y, segundo, la cosecha y comercialización.
En lo referente a la familia, es importante no plantar en un mismo lote cultivos de la misma familia; por ejemplo, no se debe cultivar tomate luego de tomate o lechuga luego de lechuga. Debemos poner cultivos de otra familia, pero también hay que tener en cuenta la compatibilidad de las familias de los vegetales. Así, tenemos que el tomate sobre el repollo no es una buena rotación porque existe cierta incompatibilidad entre ellos, lo mismo que el perejil luego del tomate; o la lechuga, que luego del perejil tiene un desarrollo deficiente. Existen plantas que se cosechan y se comercializan la parte subterránea: ejemplo, el rabanito que no se puede rotar con la remolacha porque también es subterránea.

De la misma manera que la rotación, también se recomienda lograr una buena densidad de siembra, buen riego, la fertilización luego del trasplante y luego de la siembra, los cuales son muy importantes para obtener buenos resultados.


Control de plagas y enfermedades

El control de plagas y enfermedades debe ser integrado, es decir, utilizar el control biológico junto al cultural y químico. Lo primero que debemos hacer es el control cultural. El mismo consiste en crear un medio desfavorable para que no se desarrollen en él las plagas y las enfermedades, y a la vez crear un ambiente favorable para el desarrollo del cultivo. El control biológico, por su parte, es utilizar un organismo para controlar a otros. En una huerta comercial, nosotros utilizamos insecticidas o plaguicidas biológicos formulados: es el caso de un hongo que es utilizado para controlar a otros hongos. El control químico es el último método a utilizar, sólo si es necesario; para eso se tiene que tener en cuenta si existe o no la plaga o la enfermedad en el cultivo, elegir el plaguicida indicado y no basarse en una receta rígida. La rotación de los plaguicidas es también importante (no utilizar los del mismo grupo químico).

Las pulverizaciones que se realicen es otro factor a tener en cuenta; las mismas en época de calor deben realizarse por la tarde porque las temperaturas inferiores a los 28° C no son las apropiadas para realizar un tratamiento fitosanitario. El viento a la hora de la aplicación también puede ser perjudicial, incluso a los vecinos. En lo que se refiere a cosecha y comercialización, las mismas deben realizarse con el cuidado que requiera el cultivar, de tal manera a que el producto llegue intacto al consumidor final.


Ing. Agr. Miguel Alonso
Fotos: MATKEI
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