27 de Abril de 2005

| PRODUCCIóN DE FRUTAS

Frutilla

La frutilla es un rubro de renta muy importante para la pequeña finca. En esta oportunidad, hablaremos de los mecanismos técnicos que hay que tener en cuenta para que la productividad sea acorde al potencial genético de las variedades mejoradas, cuyos plantines se producen libres de virus en el Instituto Agronómico Nacional, en Caacupé.

Ing. Agr. Luis Raidán

El cultivo de frutilla es muy delicado, pero también tiene muchas potencialidades que pueden ser aprovechadas para obtener buenas ganancias con la alta productividad y buena calidad, dándole las condiciones necesarias.
La primera etapa de la producción de frutilla es la obtención de plantines, a partir de plantas madre adquiridas del IAN, que es un proceso que va desde el mes de octubre hasta marzo. La segunda etapa es la producción de frutas, con la plantación de las mudas en el lugar definitivo.

La técnica más adecuada para la producción de mudas es la multiplicación en macetas plásticas, técnica que tiene grandes ventajas. La forma tradicional de producción de mudas de frutilla es la multiplicación en tablones para su posterior transplante a raíz desnuda.

Cuando se realiza el transplante de las mudas a raíz desnuda, el productor no tiene control sobre la sanidad del sistema radicular, así como tampoco de la calidad de las mudas.

Sin embargo, con el método de producción de mudas en macetas, se garantiza un buen desarrollo del sistema radicular que no es afectado en el momento del transplante al lugar definitivo, para la producción de frutas. Al no tocarse el sistema radicular, no se daña, no se crea ninguna herida, entonces la planta no frena su desarrollo, más bien continúa sin problemas luego del transplante. Esta circunstancia hace que se adelante hasta 45 días la cosecha, en comparación con el sistema tradicional de producción de mudas y transplante a raíz desnuda. Con el antiguo método, la planta sufre un estrés, y tarda casi 45 días para volver a prender y continuar el ciclo de su desarrollo vegetativo, según las condiciones climáticas.


LUGAR DEFINITIVO
Luego de la preparación del suelo se realiza la formación de los tablones. Las dimensiones de los mismos deben ser acordes a la practicidad, y teniendo en cuenta la densidad que requiere el potencial genético de la variedad a ser cultivada. El productor está acostumbrado a utilizar tablones de 1 metro de ancho y de largo variable, colocando 3 a 4 plantines en línea, distanciados 15 a 20 centímetros unos de otros. Esto hace que el potencial genético de las plantas no puedan expresarse en su totalidad, por la competencia de nutrientes entre plantas, principalmente las que quedan hacia adentro del tablón.

Por esa razón se recomienda el sistema “a tres bolillos” (sistema triangular), con doble hilera, en tablones de 90 cm de ancho y 40 cm de alto. Estas dimensiones impiden la competencia entre plantas, permitiendo un desarrollo óptimo y homogéneo del sistema radicular, y de la parte aérea de las plantas. De esta forma, las variedades mejoradas podrán expresar el alto potencial de producción que tienen.

Aplicando estas técnicas, productores de La Cordillera han llegado a tener un promedio de 750 gramos de frutas por planta; en cambio, con el sistema convencional, los productores solo cosechan 400 gramos de frutas por planta. El sistema “a tres bolillos” permite un mejor aprovechamiento de los espacios, y evita la competencia.

Terminada la preparación de tablones, se realiza la perforación de los hoyos, cuya profundidad debe ser igual a la altura de las macetas.

En cada hoyo de realiza la fertilización química de base, colocando tres gramos de Nutriúnico, y también fertilización química del tipo “15 -15 -15”, ó “12-12- 17-12”, equivalente a 30 gramos, que puede colocarse en la base del hoyo o en surcos laterales.

El transplante se realiza extrayendo de la maceta la planta, con mucho cuidado, con toda la tierra, sin dañar la forma y colocándola inmediatamente en los hoyos previamente preparados. Después se realiza un buen riego, y de esa manera la planta continúa su ciclo productivo final hasta la cosecha.

Es muy importante que la profundidad de los hoyos sea igual a la altura de la tierra que trae la raíz de la muda, a fin de que las hojitas terminales de la muda no queden por debajo del nivel de la superficie del tablón, evitando que terrones se adhieran a las hojas o a los brotes facilitando su pudrición.

A medida que se van colocando las plantas en sus hoyos se deja una pequeña hendidura al costado de la planta, a objeto del riego. Cuanto menos contacto directo tiene la planta con el agua, menos posibilidades tiene de aparición de enfermedades fúngicas.

Con la producción en tablones de 90 cm de ancho y en doble hilera, a tres bolillos, se cultivan menos plantas que cuando se disponen tablones de 100 cm de ancho, con 3 a 4 hileras, pero la menor cantidad de plantas se compensa con un mayor rendimiento por planta y mejor calidad de frutas. Finalmente, el rendimiento por área total será mayor.

COBERTURA DEL SUELO
Otra técnica que ayuda a mejorar y proteger la calidad de las frutas durante su desarrollo hasta la cosecha, es la colocación de una cobertura, que puede ser de vegetales muertos o de plástico, según las posibilidades del productor. La más recomendable es la cobertura plástica del tablón; sin embargo, una buena disposición de paja muerta o cáscaras de arroz, entre otros, cumplirá eficientemente la función de impedir que las frutas se ensucien, y de esa manera se evita el lavado luego de la cosecha. Otra función de la cobertura es impedir la aparición de malezas.

La frutilla posee una coloración natural que es conveniente mantener hasta su comercialización, ya que le da mayor durabilidad. Dicha coloración natural se pierde con el lavado.


SANITACION
El productor de frutilla debe seleccionar correctamente los pesticidas destinados a la sanitación de sus cultivos para el control de plagas o enfermedades, cuando sea necesario. Muchos productores normalmente no diferencian entre un insecticida y un fungicida.

El ataque de ácaros es el más perjudicial económicamente. Para su control hay productos específicos que deben ser adquiridos de negocios serios, que tengan un departamento técnico que facilite la información sobre las normas de utilización, los riesgos y peligros para su aplicación. Hasta el inicio de la floración se pueden utilizar los pesticidas y acaricidas, que pueden tener residualidad de hasta 15 días. Luego de la fructificación ya no se debe emplear estos productos, sino otros con residualidad de hasta 3 días para evitar que el consumidor sea intoxicado por el consumo.

Se recomienda adquirir siempre productos con garantía, que vengan con cierres de fábrica, no comprar productos abiertos que pueden estar adulterados.
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