Domingo, 24 de Agosto de 2014
 01:00
  • José Ele y el carro de Tespis

    Dos curiosas coincidencias entre la risa y el crimen. El 25 de octubre de 1970, el público entra en pánico y una función, con José Ele entre otros, se suspende porque se acaba de perpetrar un homicidio cerca del lugar, y el 27 de octubre de 1984, otra vez José Ele y los herederos de esa antigua rencilla se citan con la muerte el mismo día.

  • Los payasos trágicos de Ligotti (I)

    Un cuento de Thomas Ligotti (uno de los más interesantes, y menos conocidos, escritores actuales) revela conexiones inesperadas entre los heyokas hopi, las divinidades ctónicas, el horror vacui en Munch, los gnósticos sirios, el bufón shakespeareano, la alegría y el horror, el carnaval y la muerte, la risa y el miedo, y el miedo a la risa, en este fascinante estudio de Christian Kent cuya primera parte, en exclusiva para sus atormentados lectores, trae hoy el Suplemento Cultural más terrorífico de la historia de la prensa paraguaya.

  • Pelota de goma, nunca ndojeráiva

    En pleno auge global de la literatura sobre fútbol (solo el último mundial ha dejado docenas de antologías de tema futbolístico desde Buenos Aires hasta Barcelona y desde México hasta Lima), Pelota Jara. Cuentos de fútbol es el título, lanzado este año en Asunción, que reseña, con su impecable autonomía de criterio, Cristino Bogado.

  • Carta Abierta y los dominicos

    Jorge Fontevecchia, en su artículo «Problemas del antiintelectualismo», habla de un tema trascendental. Sería grave que los adversarios del kirchnerismo se conviertan en antiintelectuales, así como es malo que en los medios políticos, periodísticos y académicos haya tantos predicadores y pocos intelectuales. Estamos atrapados en un paradigma arcaico del siglo XIX, mientras la ciencia, la tecnología y la gente viven la revolución más radical de la historia de la humanidad. La política parece una puerta giratoria en la que las mismas personas corren, persiguiendo o perseguidas, en una vuelta como funcionarios del gobierno, en la otra como líderes de la oposición, cambiando banderas de cualquier color con cualquier otro. Todos corren en ese molinete mientras se estanca el país, ahogado por la viveza criolla, el autoritarismo y la falta de respeto por las instituciones. Hay demasiados predicadores para justificar todo esto y pocos intelectuales críticos capaces de pensar con libertad y plantear nuevos caminos.

Domingo, 17 de Agosto de 2014
 01:00
Cargar más
 

Estimado lector

Esta funcionalidad estará disponible a partir del lanzamiento oficial del nuevo sitio de ABC Color.
Gracias por su comprensión.

Reloj animado Estimado lector, la página se refrescará en Cancelar