07 de Agosto de 2010

 

Capitán Juan Rovira Salanueva: un héroe olvidado de Nanawa

El primer ataque a Nanawa duró desde el 20 hasta el 31 de enero de 1933. En esos días de combate, los paraguayos tuvieron 248 bajas, contra 2.000 pérdidas bolivianas.

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Capitán Juan Rovira Salanueva: un héroe olvidado de Nanawa_128555 / ABC Color

El prestigio del general mercenario Hans Kundt sufrió un duro golpe y Bolivia sufrió otra derrota moral. El segundo ataque a Nanawa, realizado los días 4, 5 y 6 de julio, fue para impresionar a los negociadores de la Conferencia de Paz de Mendoza, para ello el general alemán ejecutó el mayor ataque en masa de toda la guerra chaqueña, lanzando 7.000 hombres de la VII División boliviana sobre las trincheras paraguayas, apoyando a la infantería con 32 cañones, lanzallamas, ataques aéreos a baja altura y la gran novedad: cinco tanques (tres máquinas Vickers de seis toneladas y dos tanquetas Carden Lloyd). El mayor de Infantería Sindulfo Barrios recuerda en su libro: "Conmemorar un suceso en recuerdo de una memorable acción de armas equivale a una consagración. Este es el caso del Grupo de Artillería ‘General Roa’". El comandante de Nanawa, coronel don Luis Irrazabal, en un parte abierto dirigido al Comanchaco, en fecha de 5 de julio de 1933, dio cuenta de esta novedad: "[…] El tanque fue destruido por dos certeros disparos de nuestra artillería, uno de los impactos hizo volar la torrecilla y el otro dio en el centro de dirección y mecanismo, que, destruyendo el tanque, produjo el incendio, hiriendo gravemente a dos ocupantes y carbonizando a otros dos […] la actuación por demás brillante de nuestra artillería, comandada por el capitán Rovira, es digna de ser señalada". Y sigue comentando el mayor Barrios este tema de los tanques acotando: "Contra estos monstruos desconocidos por nuestros soldados, había que luchar. La tropa enemiga al ver parada la acción de los tanques, con dos certeros disparos, como dice en su parte abierto el coronel Luis Irrazabal, mermó su ímpetu inicial y decayó —es de suponer— el espíritu ofensivo de los bolivianos por más que se adueñaron tal vez por inercia, de unas buenas centenas de metros de trincheras". En otra felicitación, esta vez hecha por el entonces mayor Raimundo Rolón se lee: "Jefe E. Mayor 3er. Cuerpo, al Cap. Rovira: grupo 2, una vez más ha cooperado eficazmente en las heroicas jornadas de nuestras unidades de primera línea, me produjo inmensa satisfacción al leer el reconocimiento del Jefe del Cuerpo Ejército, por la brillante actuación de la artillería a su mando. Le acompaño en la alegría como en los días memorables de Boquerón y de Castillo, mis cordiales felicitaciones. Mayor Rolón. Comanchaco". También el comandante del Batallón de Rifleros, el Tte. Cnel. Gonzalo Montt  (ex diplomático y voluntario chileno) saludaba al capitán Rovira de esta forma: "El Tte. Cnel. Montt felicita efusivamente al señor Capitán don Juan Rovira por el brillante empleo de la artillería, factor primordial de los éxitos de estos días […]". Por otro lugar, entre las citaciones y ascensos, producto de las acciones de los días 4, 5, y 6 de julio de 1933, en el frente de Nanawa, hechas por el comandante de las operaciones, entre varias menciones podemos leer lo siguiente: "ORDEN DEL DÍA DEL CUERPO NRO. 30. El Comando ha solicitado citación especial en la Orden del Ejército de las siguientes unidades: -[…] G.A. 2 ‘GRAL. ROA’; - SECCIÓN TRANSPORTE. […] Cítense a los siguientes SS. JJ. OO. Sub-Oficiales y tropas que se distinguieron por su brillante actuación en las últimas acciones: Capitán D. Juan Rovira S. – Cte. del G. A. 2. Cítense a los Sgtos. Choferes de la V División Luis Rojas, Eliodoro Ynsfrán, Ramón Fretes y Sixto Ortiz, por el brillante comportamiento. FDO. L. IRRAZÁBAL – Tte. Cnel. Jefe III C. de E.". Es digno de mencionar también el destaque a los choferes en esta orden, pues estos arrojados y valientes hombres del cuerpo, prestaban servicios de aguateros, aprovisionadores de víveres y municiones, ambulancia y un largo etc., en el medio de intensísimo fuego de todos los calibres, pues sus funciones estaban sujetas a los vaivenes de las acciones, cuando ameritaba la ocasión intercambiaban el volante con el fusil, apoyando a la tropa en el frente. Recordemos también que la V División estuvo integrada por el Regimiento de Infantería 13 Tuyutí —primera unidad creada en ese sector, sobre la unidad que fuera el destacamento Mayor Francisco Caballero Álvarez y que tendría una labor sobresaliente— un escuadrón de división, al mando de Aníbal Mojoli; una brigada de Caballería, comandada por el mayor Tomás Mendoza (los regimientos de Caballería 4 y 5), un escuadrón de boys scouts y el Grupo de Artillería 2 Gral. Roa. Otro héroe olvidado de aquellos días memorables es el mayor Eusebio Quintana Franco, vida tristemente truncada en la Revolución del año 47 (así como también la del Tte. Cnel. Juan Martincich, gran héroe del Chaco y muerto en Villeta), vil y cobardemente degollado y mutilado, por los desbordes sangrientos y desenfrenados de los pynandí colorados. Es importante destacar que en la orden del día número 103 del destacamento, fechada en el fortín General Duarte, 7 de diciembre de 1932, posterior a la batalla del frente de "10 Caballos", se lee lo siguiente: "[…] por su brillante comportamiento en la acción librada el 4 de diciembre, cítese al Teniente primero Eusebio Quintana Franco, Comandante de la cuarta Compañía del Regimiento de Infantería Mayor Caballero Álvarez".  

Volviendo al general Juan Rovira, él  nació en Asunción el 8 de marzo de 1907, cursó en las aulas del Colegio Nacional de la Capital, se formó en las armas ingresando a la Escuela Militar, en donde fue nombrado cadete, el 22 de marzo de 1924. Ascendió a teniente 2º de Artillería, el 14 de octubre de 1926 y fue destinado a prestar servicios en el Parque de Guerra. En octubre de 1931, es trasladado al Grupo de Artillería Divisionario del Sector Casado, Primera División (Chaco) y en octubre de 1932, nombrado Comandante interino del Grupo 2 de Artillería General Roa. Fue protagonista en el frente de batalla en la Guerra del Chaco, en la batalla de Boquerón. En las acciones de Saavedra, en la Defensa de Nanawa, al mando del Grupo 2 General Roa, entre otras acciones. Destacadísimo oficial de artillería, ascendió, después de las acciones de Zenteno-Gondra y de la brillante victoria de Campo Vía, a Mayor de Artillería. "Al concepto de este Comando, el Capitán don Juan Rovira Salanueva, es un excelente oficial de Artillería. Ha demostrado en las acciones libradas en este sector poseer capacidad profesional en la dirección del grupo a su mando, contribuyendo en esa forma en la decisión de las batallas libradas por este Cuerpo de Ejército. Teniendo en cuenta todas estas consideraciones, como así también su actuación brillante en ésta campaña, solicito de ese alto Comando la promoción al grado inmediato superior, que bien merecido lo tiene". Entre las citaciones y distinciones que se hacen de él tenemos: "Por Orden General Nº 85 del Comando en Jefe del Ejército en el Chaco, 24 de julio de 1933. Citaciones: Al Grupo de Artillería Nº 2 "Gral. Roa", por la eficacia de su actuación en el rechazo de los ataques enemigos al Fortín "Nanawa" los días 4, 5 y 6 del actual. Con certeros disparos desorganizó el asalto enemigo del día 4, protegió brillantemente el contraataque de nuestras tropas del mismo día. Destrozó una columna de refuerzos enemigos transportados en camiones. Destruyó un tanque enemigo. Firmado: José Félix Estigarribia. Cnel. y Cmdte. en Jefe del Ejército en el Chaco". Terminada la contienda bélica del Chaco, en 1936 se decidió la reapertura de la Escuela Superior de Guerra, para lo cual se dictó la orden de creación de una ESCUELA PREPARATORIA, para ingreso; al año siguiente fueron nombrados los alumnos para este curso; sin embargo, diversas circunstancias impidieron su plena concreción, cerrando sus aulas sin cumplirse los objetivos propuestos. Recién en 1938, bajo la dirección de la Misión Militar Francesa, presidida por el Tte. Cnel. Ernesto Petit, se reabrió la Escuela Superior de Guerra; para tal efecto, se dictó la Orden General Nº. 44, de fecha 4 de abril. Con esto se dio paso al segundo ciclo de vida de la institución, previéndose la iniciación de los cursos preparatorios para el día 1º de junio, con un total de veinte (20) alumnos exteriores de los grados de Mayor, Tte. Cnel. y Coronel. Por la Orden General Nº. 62 se revalidaron los diplomas de Estado Mayor y Estudios Militares Superiores obtenidos en el extranjero. Así, justamente, obtiene reconocimiento —entre otros oficiales— el general de Ejército don José Félix Estigarribia. En cuanto a los oficiales que culminaron satisfactoriamente el curso, y encabezando la lista entre otros, producto de la Orden General Nº. 63, leemos: "Confiérase el Diploma de ‘Estado Mayor y Estudios Militares Superiores’ a los siguientes señores jefes egresados de la Escuela Superior de Guerra: […] Cnel. de Artillería don Juan Rovira S.  (Fdo.)  Nicolás Delgado. General de Brigada, Comandante en Jefe". En el año de 1945 es nombrado Director del Colegio Militar Mariscal Francisco Solano López. En el año 1946, durante el gobierno del general Higinio Morinigo, en lo que se conoce como la "Primavera democrática" es nombrado Ministro del Interior y Justicia el 24 de julio. Como miembro del Gabinete jura el 26 de julio en un acto para ello en el Palacio de López, sede del Gobierno, en donde luego de la ceremonia en el despacho presidencial los nuevos ministros aparecieron en el balcón del palacio siendo saludados por un prolongado aplauso de la multitud. A pedido de esta, hablaron brevemente los representantes de cada sector. Siendo así, cuando le tocó turno al general Juan Rovira Salanueva, este se dirigió al público en los siguientes términos: "Pido al pueblo confianza, colaboración y orden. Prometo que el Ministerio a mi cargo dará al pueblo todas las libertades para que se organice y exprese sus ideas dentro de lo decoroso y patriótico". El curso de acciones políticas por aquellos días estaba en creciente violencia por los principales sectores políticos en puja. Esta llega en momentos muy álgidos en que el ministro del Interior, el Gral. Juan Rovira renuncia al cargo el 23 de setiembre de 1946. En este trance recrimina al Ministro de Defensa Nacional —su camarada el Gral. Amancio Pampliega (anterior ministro de la cartera)— el haberlo metido en semejante huracán, diciéndole: "Soy soldado y este cargo no es para mí". Pampliega comenta que la "extraña personalidad" de su camarada de armas llevó a presionar al jefe de Policía Cnel. Rogelio Benítez instándole a que se instruya en obras tales como La Política, de Platón o El Príncipe, de Maquiavelo —obras que según Pampliega desconocía incluso el propio Rovira—. Alcibíades González Delvalle comenta esta anécdota haciendo notar que: "El saber no ocupa lugar", "más vale tarde que nunca" y "conócete a ti mismo", parece que fueron los refranes que guiaron la conducta del Gral. Juan Rovira", y acota que: "Ningún ministro volvería a decir ‘este cargo no es para mí’ y mandarse mudar. Pampliega señaló con acierto la "‘extraña personalidad" de este militar socrático, que se interesó por Platón y Maquiavelo en momentos en que otros pensadores le habrían auxiliado mejor". Siendo indeclinable la renuncia del Gral. Juan Rovira, Pampliega se hace cargo de la cartera vacante y amarra las dos que ahora están en sus manos, la de Defensa Nacional y la del Interior y Justicia. Algunas condecoraciones recibidas por el general Juan Rovira Salanueva por su heroísmo en el Chaco son: "Cruz del Chaco", "Cruz del Defensor" y la "Medalla de Boquerón", también fue reconocido con la medalla de oficial a la Legión al Mérito de los EE.UU. Se casó con Selva Digna Vergara. Del matrimonio nacieron Juan Carlos Raúl Rovira Vergara y Rosa María Estela Rovira Vergara.   

El capitán Rovira también tenía otros hermanos peleando en frentes de batalla del Chaco. Entre ellos, Joaquín Rovira, quien obtuvo el grado de ingeniero militar, profesión que le allanó el acceso a ocupar la Secretaría General del Ministerio de Industria y Comercio en el año de 1946, siendo ministro el Dr. Arnaldo Valdovinos, también obtuvo el grado académico de abogado por la Universidad Nacional de Asunción. Es importante destacar que durante la Guerra con Bolivia varios órganos de prensa vieron la luz en el frente de batalla, además de los organismos de prensa creados por Comanchaco. Según investigaciones realizadas por el profesor Carlos Alberto Pusineri Scala, durante la Guerra del Chaco se publicaron por lo menos 14 periódicos diferentes, entre ellos, El Carmen, que era órgano del I Cuerpo de Ejército, de tamaño oficio y escrito a máquina, tenía un logotipo diseñado por Ciro Benedetti. En él escribían Armando Vega Zayas, Hermógenes Rojas Silva, Luis Lezcano y Joaquín Rovira Salanueva, a pesar de la gran y delicada responsabilidad como Tte. 1º de Ingeniería en el regimiento de Zapadores del ejército en campaña. También está Samuel Rovira, quien durante la guerra fuese oficial en el Ejército paraguayo, con el rango de Teniente 2º. de Infantería, y luego se graduaría como médico en la posguerra; formó parte en la fecha de 8 de octubre de 1929 de la tercera remesa de egresados de la escuela de aspirantes a oficiales de reserva. Samuel Rovira Salanueva inscribe su nombre para ponerse a disposición del sagrado deber ante la patria el 10 de diciembre de 1928 como parte de la segunda remesa de aspirantes. Por último, citamos a los menores —quienes no fueron al teatro de operaciones— de los hermanos Rovira Salanueva: César, quien fuera ingeniero técnico en radiocomunicaciones, y Gilberto, quien también llegaría al grado de Coronel del glorioso Ejército paraguayo, en el arma de Artillería, como su hermano Juan.   

De los hermanos Rovira, Juan, Joaquín y Samuel, podemos comentar que sacaron a relucir su estirpe de "roble" catalán —su padre, Juan (casado con la paraguaya María Luisa Salanueva), llegó al Paraguay con sus padres catalanes don Pedro Rovira y doña Joaquina Fontdecaba y cuatro hermanos: Tomas, Juana, Ángela y José Pedro—, pues con el apellido —que en su origen semántico denota desde el latín robur, roburis; al "roble", a la "fuerza", a la "robustez", y figuradamente significa: "persona fuerte y de gran resistencia"— han reflejado en sus arrojadas acciones guerreras su condición de "robustez de quebracho", como bien llevan la marca en su abolengo sanguinis; como muy bien lo demostraron en su entrega total, estos ilustres patriotas en las distintas batallas en la que participaron en la contienda de la Guerra del Chaco. A TODOS LOS HÉROES DEL CHACO, ¡SALUD!

Lic. Víctor M. Oxley Ynsfrán
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