17 de Setiembre de 2017

| Elaborado por MF ECONOMÍA - Especial para este suplemento

Trasformaciones demográficas, económicas y urbanas de la Gran Asunción y desafíos para la nueva gestión pública

Las estadísticas permiten observar los cambios ocurridos en la última década en el departamento de Central. En Asunción, las variables demográficas se han mantenido estables, con una población que crece poco, solo 17.000 personas entre 2002 y 2012, mientras que las viviendas de la capital del país pasaron de 115.000 a solo 96.000, una caída de 18.000 casas. Las próximas elecciones generales de 2018 renovarán autoridades nacionales y regionales, lo que representa una oportunidad para encarar los problemas de fondo que limitan e impiden que el crecimiento económico se transforme en desarrollo, especialmente en zonas de mayor concentración poblacional como es el área metropolitana de Asunción.

Esta paradoja de una Asunción repulsiva en un departamento Central atractivo, se revela en las siguientes cifras. La población asunceña crece poco y con una disminución en el número de viviendas, que bajó de 115.000 a solo 96.000, entre 2002 y 2012, en un departamento que creció en 500.000 habitantes y casi 33.000 hogares, en el citado periodo intercensal 2002-2012. Sin ninguna política pública efectiva, ni regional (departamental) ni local (municipal), la evolución del poblamiento y sobre todo de la estructura urbana ha sido guiada casi con exclusividad por la inercia y esta a su vez por el juego de la oferta y la demanda.

Como resultado de la inexistencia o, en el mejor de los casos, falta de aplicación de los muy básicos planes o directrices de ordenamiento territorial, código urbano o de planificación espacial, la zona metropolitana de Asunción presenta una amplia gama de problemas sociales, económicos, de infraestructura vial, logísticos y de funcionamiento cotidiano.

En menos de un año conoceremos al nuevo gobernador del departamento Central. El mismo tendrá la gran responsabilidad de gestionar los múltiples desafíos de la región metropolitana, al igual que la actual administración municipal de Asunción. Sin embargo, no parece existir muchos antecedentes de eficiencia institucional que permitan pensar en mayores y mejores niveles de planificación, anticipación ni prospectiva, sean estas encaradas desde la Secretaría Técnica de Planificación o de las gobernaciones y menos aún de las municipalidades. De esta forma, y desprovistos de órganos que dirijan, organicen y gobiernen el espacio urbano, las perspectivas son en cierta forma alarmantes.

La historia reciente de las intervenciones públicas en la zona metropolitana de Asunción, como la construcción del superviaducto, la circunvalación de la avenida Madame Lynch o Defensores del Chaco, con viaductos sobre Mariscal López, Eusebio Ayala y Fernando de la Mora, los tres ejes principales de entrada y salida a Asunción, han sido instalados de forma tardía. 

El caso de la ruta denominada comúnmente Acceso Sur representó en su momento, hace menos de una década, una infraestructura oportuna, útil y efectiva para desconcentrar las ciudades de Fernando de la Mora y San Lorenzo, principalmente. Empero, en muy poco tiempo, ha quedado obsoleta debido al fuerte incremento de la carga de vehículos. 

Tratamiento rudimentario

En términos de infraestructura urbana, el tratamiento de aguas grises y negras ha sido muy rudimentario. En efecto, los hogares de Central, que contaban con desagüe cloacal, eran solo del 3,2% del total, pasando al 6,1% en 2012, mientras que en Asunción la cobertura llega casi al 70%.

El “pozo ciego” se ha convertido en la tecnología más barata y práctica, comprometiendo el suelo y las aguas subterráneas, específicamente las del acuífero Patiño.

Recientemente se han lanzado operaciones de instalación de desagüe cloacal en algunos distritos del departamento Central, lo cual resulta alentador, pero atendiendo la brecha existente serán necesarias aún más inversiones, que además de costosas, resultan lentas y molestosas, pues se instalan afectando el tránsito.

Más viviendas precarias

Un aspecto preocupante del departamento Central es la calidad de las viviendas. Las estadísticas generadas a partir del Censo de Población y Viviendas del año 2012, muestran un incremento espectacular de casas en situaciones precarias, es decir con techos y paredes de cartón y piso de tierra. Esta realidad contrasta bastante con la imagen de atracción económica, de servicios y de oportunidades de esta región del país.

En este caso, la cantidad de asentamientos urbanos, mecanismo de acceso a la tierra para las familias con menores ingresos, parecen ser la explicación de tal situación.

Las viviendas con paredes de cartón, hule, madera de embalaje, han aumentado un 240% entre 2002 y 2012, al igual que las viviendas improvisadas, con un 230% de incremento. Aunque en números absolutos estas cifras no sean muy significativas, la situación de la precarización de la vivienda es uno de los aspectos más graves en la zona metropolitana de Asunción.

Transporte empeoró 

El transporte en la zona metropolitana de Asunción y específicamente en el departamento Central ha empeorado significativamente en la última década. La situación puede resumirse en la siguiente ecuación: población creciente, servicios de buses obsoletos, de baja calidad, crecimiento económico con aumento de ingresos, disponibilidad de vehículos particulares a precios relativamente accesibles (automóviles usados importados de Japón principalmente) dan como resultado un incremento considerable del parque automotor. De esta forma, la demanda de automóviles particulares como respuesta al pésimo servicio del transporte público y de uso común, se transfirió a un uso intensivo de las vías de comunicación.

La cooperación internacional ha realizado esfuerzos considerables para ayudar a intervenir en los procesos urbanos, de forma a corregir y adaptar los aspectos que se puedan para optimizar el funcionamiento urbano.

El proyecto del metrobús, con sus factores a favor y sus detractores, pretende aliviar, al menos en parte, el grave problema del tránsito, que consume varias horas a la población del departamento Central que ingresa y sale diariamente de Asunción. Las franjas costeras, tanto la actual como la porción norte en construcción y el sector sur en etapa de diseño, son otras obras de infraestructura emblemáticas, que estimulan la economía urbana, además de mejorar el acceso y la calidad de vida, especialmente a pobladores de Asunción.

Inventario de problemas

Otras iniciativas de infraestructura pesada se encuentran en curso o en diseño. Además de las diferentes obras, tanto Asunción como la zona metropolitana precisan de un modelo de gestión de cuestiones cotidianas como el cambio de sentido de calles en horarios de mayor sobrecarga de tránsito, reglamentación del uso del espacio público, hasta cuestiones tan elementales pero desatendidas como la liberación de las veredas o la polución visual.

El inventario de problemas continúa con la gran cantidad de espacio disponible que no se utiliza en Asunción y que bien podría responder a la demanda creciente de viviendas. 

Según cálculos de urbanistas, hasta hace muy pocos años existían en Asunción más de 10.000 terrenos baldíos, lo que representaría, si se convirtiesen en viviendas, una solución para más de 35.000 personas, asumiendo un promedio de 3,5 miembros por hogar. En este caso, la concentración de la población representa una ventaja y un conjunto de ahorro de tiempo y de dinero para los traslados cotidianos. De igual forma, en el microcentro existen decenas de edificaciones de relevancia en completo abandono, que podrían ser utilizados como viviendas.

De forma incomprensible, las diferentes autoridades municipales no han podido abordar de forma efectiva esta problemática que resulta, paradójicamente, una gran oportunidad para generar un nuevo impulso urbano en Asunción.

Las áreas recuperadas con la construcción de las franjas costeras representan también oportunidades de incrementar el poblamiento de Asunción, para lo cual deben pensarse en esquemas creativos que se adapten a las nuevas características de la demanda en término de precios y dimensiones, así como en plazos.

Uno de los desafíos mayores es la transición hacia las viviendas plurifamiliares, denominado comúnmente departamentos. Este tipo de edificaciones permite incrementar de forma sustantiva la densidad poblacional, al mismo tiempo de presentar mejores condiciones de seguridad para las familias, pero que a su vez requiere de otros servicios como los espacios verdes. La carga cultural de vivir en vivienda con patio y jardín, con reminiscencias rurales, debe ser trabajada para que los paraguayos “migren” hacia el departamento. La academia está llamada a adaptarse y comprender mejor las transformaciones urbanas en curso, que ya no son solo arquitectónicas, sino fundamentalmente urbanísticas y territoriales.

Por último, una hipotética reforma constitucional debería contemplar una reformulación de roles y responsabilidades de las gobernaciones y municipalidades, atendiendo la baja eficiencia de las mismas y su muy escasa capacidad en orientar, guiar, limitar, fomentar y gobernar sus respectivos territorios. En el esquema actual, ni las gobernaciones ni las municipalidades disponen de condiciones ni recursos humanos para responder a una problemática cada vez más compleja. Peor aún, el gobierno central, el Ejecutivo con todos sus ministerios y secretarías, no ofrece la más mínima ayuda, fuera de la financiera, para abordar los desafíos que se agregan cada día. Es vital pensar en una nueva instancia, dependiente quizás del Ministerio de Hacienda, que ayude a las instituciones descentralizadas a implementar planes de ordenamiento territorial o planeamiento urbano sustentable. Más allá del concepto técnico de moda que se utilice, las ciudades necesitan alguien que las conduzca, que las gobierne y que administre el espacio público.

* La urbanización lenta pero sostenida y sobre todo con muy escasas e ineficientes políticas e intervenciones públicas, muestra la forma en que los espacios urbanos fueron configurándose, en un marco natural y en una estructura demográfica, mental y cultural dominada por el componente rural.

* Crecimiento desordenado, desequilibrado y en cierta forma descontrolado, no se refieren tanto a cantidad de gente instalada en áreas urbanas, sino a los loteamientos, viviendas y a la ocupación de espacio inapropiado para uso habitacional, como los bordes de arroyos.

* La precarización de viviendas es uno de los aspectos más graves en zona metropolitana de Asunción así como la situación del transporte, específicamente en Central, que empeoró significativamente en la última década. Como respuesta creció el uso de autos particulares, que colapsan las vías de comunicación.

 
 

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