05 de Noviembre de 2017

| Las deudas sociales de Itaipú

Un proyecto de tren colí para el departamento de Alto Paraná

Por Luis María Fleitas Vega (*)

“Hay delitos económicos que son más graves que los homicidios porque son más conscientes y son la causa no de una, sino de muchas muertes y de corrupción”. Padre Hurtado.

El oficialismo histórico en Itaipú ha instalado tres grandes falacias: el primero, el más aberrante desde mi óptica, es la que admite que solo pusimos el agua. Los que sostienen esta tesis se olvidan de que esa mitad nos da 7.000 MW de potencial, tan necesarias para nuestro desarrollo. ¿Que sería de Itaipú sin esa mitad? Jamás llegaría a los récords mundiales obtenidos. Brasil tampoco sería el sexto en la economía mundial. 

La otra falacia es que la esclusa de navegación no incide mucho en el desarrollo regional. Nos olvidamos que por cada HP de fuerza motriz en carretera se transporta hasta 40 kg, y pongamos a la soja como ejemplo. Ese mismo HP puesto en un tren transporta 400 kg; mientras que en una barcaza fluvial transporta 4.000 Kg. Entonces, la esclusa para un país como el nuestro, así como del Estado de Mato Grosso, Brasil, mediterráneos, es extremadamente importante. Abarata los costos del flete, un componente vital en la logística comercial e industrial de los Estados. Los combustibles derivados del petróleo que mueven todas nuestras cargas y pasajeros, no lo producimos, lo importamos hasta la última gota, y lo pagamos al contado, en dólares. 

Y la tercera gran falacia es que Paraguay no tenía nada, ahora tiene la mitad de un patrimonio evaluado en el mercado en 50.000 millones de dólares, o sea, ahora tiene 25.000 millones de dólares como patrimonio tangible. Sería la avaluación contable de la mitad de Itaipú en el mercado.

En ese concepto da la impresión de que nos olvidamos de la soberanía; o sea, nos rebajamos al nivel de un convidado de piedra, como si fuera que no somos socios paritarios, que nuestros trabajadores no ayudaron a construir la hidroeléctrica; como si fuera que no tuvimos comunidades indígenas desplazadas o bosques y otros ecosistemas únicos inundados; en fin, un gran sacrificio que será su pasivo ambiental y social, aún por muchas décadas. 

Las deudas sociales del Alto Paraná 

Imagine el lector por un instante a una región de clima agradable, con una precipitación anual promedio de 1.800 mm/año; con las tierras más fértiles y mejores irrigadas del Paraguay, con agua dulce en la superficie y el subsuelo; con un río caudaloso y navegable. Ahora vea cómo está. Con una red miserable de rutas, con sus caminos troncales de tierra, con una infraestructura similar a la de San Pedro o Caazapá. Vea a su capital departamental viviendo de la triangulación comercial, con la mayor evasión impositiva del país, con problemas estructurales serios (embotellamientos, luz, agua potable, servicios sanitarios, calles en los barrios, etc.) 

¿Qué podemos hacer para compensar al Departamento luego de 33 años de generación ininterrumpida de energía limpia, abundante y barata? Pues trabajemos en los políticos que hoy se benefician solo del contrabando, de los empleos estatales y de Itaipú. 

Hagámosle firmar actas de compromisos a los candidatos antes de las elecciones, de que saldarán esa deuda social mediante leyes justas y oportunas. Iniciemos una causa para construir la esclusa de navegación, contemplada en el tratado.

Construyamos una nueva subestación para la ANDE, que permita extraer los 7.000 MW de potencia que nos corresponde. Instalemos una red anillada con dos líneas de 500 kV, una más a Villa Hayes y otra interconectando a Yacyretá. Construyamos el segundo puente sobre el río Paraná; dupliquemos la Ruta VI hasta Santa Rita. 

Construyamos una planta de tratamiento de agua potable en Hernandarias y abastezcamos a los cuatro municipios más cercanos: Hernandarias, Minga Guazú, Pdte. Franco y Ciudad del Este. 

Pero por sobre todas las cosas, otorguémosle un transporte digno a los ciudadanos de estas cuatro comunidades, un tren eléctrico de dos vagones (tren colí) que, partiendo de CDE, uniría a los cuatro municipios mencionados. Y hagámoslo ahora que todavía hay espacio para las vías.

¿Qué ganamos con eso? Tiempo, ahorro de divisas en la importación de hidrocarburos, menor emisión de gases de efecto invernadero. Facilitaríamos así el transporte en una región destinada al desarrollo industrial; generaríamos miles de empleos estables, con seguridad social, con jubilación digna e ingresaríamos al fisco miles de millones de guaraníes en impuestos. 

¿Quiénes podrían oponerse? Solo los que lucran con los accidentes de motos, la venta de combustibles, auto-piezas y camiones; así como las empresas “vialeras” que le tienen fobia a la esclusa, porque su negocio está en construir asfalto a 1,5 o 2 millones de dólares el Km. 

Imagine de nuevo el lector si el Acuerdo Lugo-Lula, firmado en el 2009, se hubiera implementado inmediatamente. Hoy estaríamos vendiendo energía a precio de mercado al Brasil, las obras de la esclusa ya estarían en fase de terminación, quien sabe hasta funcionando; la subestación Margen Derecha, SEMD, ya estaría ampliada y manejada por la ANDE; en fin, el proyecto “Tren Colí” no sería el sueño de los próximos políticos y ciudadanos honestos, sino una gran realidad actual. 

Nunca el Paraguay llegó tan lejos en nuestras relaciones bilaterales que aquel año en el cual le hicimos sentar a la Cancillería brasileña en una mesa de negociación. ¡Jamás tuvimos tanta dignidad! Y aclaro que el Sr. Lugo no es de mi partido, ni compartimos ideales comunes pero entonces fue mucho más que un simple cura católico. Debemos ser caballeros, especialmente cuando sometemos el pensamiento al ciberespacio, pero también cuando estamos a solas. 

Señores lectores, ¡despertemos! Las posibilidades de negocios y de desarrollo son inmensas con los motores energéticos de Itaipú y Yacyretá. La simple cesión energética es un lujo que no podemos permitirnos, especialmente cuando orillamos un estado cuasi fallido. La deuda externa fue triplicada en cuatro años, la pobreza creció y tenemos la inversión más baja en educación en América Latina. Es por ello que no coincido con algunos honorables colegas que piensan que solo podemos obtener un adicional de 1.000 millones de dólares anuales al cancelar la deuda de Itaipú, en el 2023. ¡Es mucho más! 

¿Cómo lo obtendremos? La mejor manera es utilizando la energía en la sustitución de importaciones; la segunda manera es vendiendo nuestros excedentes al mercado brasileño. En verano ganaremos menos, pero en invierno o época de sequía, cuando el Brasil quema carbón, gas o petróleo, cada MWh llega a tarifas de hasta 120,00 US$. Entonces, contratemos a 17 dólares el MWh, toda nuestra parte, y vendámosla a precio justo. Verán ustedes que los ingresos mencionados arriba quedarán cortos. 

Por último, insto a los demás congresistas que apoyen la decisión de la Comisión Especial del Senado que plantea rechazar el Acuerdo Cartes-Macri, por hallarla lesivo a los intereses nacionales. Transparentemos las cuentas, distribuyamos el costo de acuerdo a la energía utilizada y el área inundada; asimismo, terminemos las obras faltantes. Solo así podremos construir otros emprendimientos conjuntos. Cuando dispongamos libremente nuestra energía o lo vendamos a la Argentina a precio de mercado todo tendrá más sentido y creeremos en la solidaridad que proclama el Mercosur. 

(*) Exsuperintendente de Energías Renovables de Itaipú. Asesor de la Comisión de Energía del Senado. Vicepresidente de la Sociedad de Ingenieros Liberales del Paraguay, SILP

 
 

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