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04 de Febrero de 2018

 

Variación de aportes al IPS y la necesidad de encontrar el equilibrio

La idea de buscar un esquema que beneficie tanto a los que tienen un aporte menor como atraer al sistema a los de mayores ingresos, pero sin poner en riesgo la sostenibilidad de las finanzas del IPS, es, sin dudas, un gran desafío. Se torna necesaria una profunda reforma del sistema de salud, que podría comenzar a regir para nuevos aportantes para descomprimir la alta demanda de los servicios, con ajustes al costo del aporte por salud como también mejorando la atención, con base en el fortalecimiento de las finanzas del programa de salud.

La estructura demográfica, social y económica de Paraguay ha sufrido una transformación paulatina, pero sostenida en la última década. Hoy, el país se mueve sobre una plataforma de constante crecimiento demográfico, es decir, la población se va incrementando, además de concentrarse en las zonas urbanas, demandando, entre otras cosas, mayores servicios de salud. 

Y en el mismo sentido, otro factor que explica este comportamiento es la nueva estructura de edades, es decir, la población paraguaya sigue siendo joven, pero ha comenzado a tener más jóvenes y adultos que niños, lo que también incide en la mayor cantidad de aportantes al Instituto de Previsión Social (IPS). En el año 2003, la entidad previsional registraba a unas 400.000 personas con acceso al servicio de salud, 10 años después, el número trepó a aproximadamente 1.500.000 asegurados. 

No debe olvidarse además que el ingreso promedio de los trabajadores se ha incrementado, favoreciendo el surgimiento de una nueva clase media que se expande y demanda más y sobre todo mejores servicios, entre ellos los de salud. 

En la entrega anterior, se mencionaba que las autoridades del IPS habían reconocido que el sistema de salud se encuentra en crisis, por lo que solicitaron a organismos internacionales un cálculo actuarial, con prioridad en el sistema de salud, que permita identificar las debilidades del sistema de salud y diseñar políticas para revertir la situación. 

En declaraciones a ABC Cardinal, el presidente del IPS, Benigno López, había dicho que el aporte de los cotizantes en promedio es de G. 350.000, monto que no solo da cobertura al titular, sino que a toda su familia. En el sector privado una prima de seguro de salud para un grupo familiar de 4 personas puede ser de aproximadamente G. 1.000.000 (plan con mayor cobertura) con claras limitaciones en los beneficios otorgados. 

En el mismo sentido, es importante recordar que el aporte total a la entidad previsional por parte de trabajadores y empleadores bajo el régimen general, es de 23% sobre el salario nominal, de cuyo monto, el 12,5% se destina al Fondo de Jubilaciones y Pensiones y el 9% al Fondo de Enfermedad y Maternidad que gestiona el servicio de salud, es decir, el 9% del salario de un empleado representa lo que paga en concepto de prima de seguro médico. 

Con ese aporte, el titular puede acceder a una amplia cobertura de salud que incluye cirugías complejas, tratamientos costosos sin restricciones y demás. Estos beneficios no se limitan al aportante particular del IPS, sino que se extienden al cónyuge, hijos y padres mayores de 65 años. En este punto, si se considera una familia tipo con dos hijos, esposo o esposa, padres y titular con una contribución del 9% de su salario, la cobertura, en realidad, es para 6 personas y todos pueden acceder al servicio de salud por el mismo precio. 

Aporte versus beneficios 

Un trabajador tipo con un salario nominal de G. 3.500.000, casi el doble del salario mínimo legal vigente, aporta el 9% de su salario al IPS y el empleador 14%, por lo que la contribución total a la previsional es de G. 805.000. Luego del descuento correspondiente, el empleado recibe un salario neto de G. 3.185.000 y el costo total para el empleador asciende a G. 3.990.000 (no incluye 2,5% correspondiente a Senepa y SNPP). En términos prácticos, este trabajador tiene un seguro médico por G. 315.000 mensuales (9% por 3.500.000). 

Por un monto similar o incluso inferior, este trabajador podría encontrar un plan, pero solo para él, en un seguro privado con varias limitaciones, por ejemplo, en medicamentos (en caso de hospitalización), días de internación en terapia intensiva, tratamientos por enfermedades catastróficas, estudios especializados y demás. 

La prima en un seguro privado va en aumento dependiendo siempre de la cantidad de beneficiarios, por quienes se deberá pagar un plus como en el caso de un matrimonio, hijos y padres. 

Ahora, si el análisis se centra en el aporte del 9% que pueden realizar las personas con ingresos medios y altos al IPS, se observa que estas podrían terminar aportando montos importantes a la previsional por servicios que no se diferencian de aquellos con aportes menores. 

En una estimación de tipo de seguro médico por tramo de ingreso, se observa que de un promedio de ingresos entre G. 2.000.000 y G. 5.000.000, el trabajador aportaría mensualmente a la entidad la suma de G. 315.000 en promedio por toda su familia, es decir, cónyuge, hijos y padres de 65 años en adelante, frente a los G. 1.140.000 que le costaría un plan privado para 4 personas, solo cónyuge y dos hijos. La incorporación de los padres tendría un costo mucho mayor dependiendo de la edad de estos o en otras palabras, del costo en materia de riesgo por enfermedad que puedan representar para los seguros. 

Para las personas cuyos ingresos se encuentran entre G. 5.000.000 y G. 10.000.000, el aporte sería de G. 675.000 en promedio, incluyendo siempre a los familiares en relación de dependencia, frente a los G. 1.140.000 que representaría el pago de una prima en un seguro privado. 

La brecha entre el precio de la prima de seguro de IPS y el del sector privado se va achicando a medida que aumentan los ingresos del titular.

Siguiendo la misma línea, los trabajadores asegurados con ingresos entre G. 15.000.000 y G. 20.000.000, aportarían a la entidad previsional G. 1.575.000 en promedio, cuando en uno privado, pagarían G. 1.140.000. Para los trabajadores con ingresos aún mayores de G. 20.000.000 a G. 25.000.000, la diferencia entre el aporte al IPS y el pago de un seguro privado, es más acentuada, es decir, de G. 2.025.000 frente a G. 1.140.000. 

Aquí es donde entra en juego el desincentivo para que los trabajadores de altos ingresos consideraran ser un asegurado del IPS y, por ende, prefieran mantener el vínculo de trabajo, pero en carácter de ‘independiente’, pagando únicamente el Impuesto al Valor Agregado (IVA) por los servicios prestados. En esta situación, se considera que estos empleados, generalmente, optarían por pagar un seguro privado, así como una jubilación también privada, antes que aportar a la entidad previsional, salvo casos excepcionales. 

En la edición anterior se explicaba que el aporte al programa de salud del IPS se hallaría por debajo del equilibrio de mercado si se considera a los asegurados con menores ingresos, cuyas contribuciones son inferiores a los planes médicos para grupos familiares del sector privado con posiblemente menor cobertura. Esto lleva a un exceso de demanda de los servicios por parte de los asegurados, quienes están dispuestos a ‘pagar’ con relativamente mucho tiempo y posiblemente menor comodidad para acceder a la atención sanitaria. 

En el caso de las personas con ingresos mayores, el aporte que hacen o harían al IPS para el programa de salud parecería ser alto o por encima del precio de equilibrio, a excepción de las diferencias en cobertura de servicios, donde la previsional ofrece una ventaja importante. 

El programa de IPS podría volverse más atractivo para los trabajadores de altos ingresos si los aportes se ajustaran de mejor manera al valor de una prima de seguro de salud para un grupo familiar, considerando que las personas que aportan G. 350.000 o G. 2.000.000 tienen derecho a los mismos beneficios. En este sentido, se podría considerar que de cierta forma los de mayores ingresos ‘subsidian’ a los de menores ingresos, pero si los costos para los primeros son considerados muy elevados, estos podrían optar por los planes de seguro médico privado. 

Finalmente, para que un esquema de seguro de salud funcione de la mejor manera, la clave es ampliar el número de aportantes. De esa forma, aquellos que gozan de buena salud financien los gastos de los que tienen que ser atendidos por alguna enfermedad. 

Ahora, si con la incorporación de nuevos aportantes, la cantidad de asegurados se multiplica, entonces esta situación podría poner más presión sobre las finanzas del IPS. Una reforma que ajuste este esquema como también los montos que se contribuyen al programa de salud podría ser beneficioso, ya que posiblemente aumenten los aportantes y mejore la oferta de servicios. Al abordar la situación del IPS, desde sus dos grandes aristas, la jubilación y la salud, es verdaderamente delicado porque ambos esquemas se constituyen en uno de los temas más sensibles dentro de la sociedad paraguaya, considerando que funcionan, bien o mal, mediante el aporte que realiza la clase trabajadora formalizada del país, es decir, aquellos que aportan a un esquema de fondo de seguridad social. 

Por tanto, la idea de buscar un esquema que beneficie tanto a los que tienen un aporte menor como atraer al sistema a los de mayores ingresos, pero sin poner en riesgo la sostenibilidad de las finanzas del IPS, es, sin dudas, un gran desafío para la entidad. 

Considerando todos los elementos anteriores y conociendo la realidad desde una mirada únicamente técnica, se torna necesario pensar en una profunda reforma del sistema de salud que podría comenzar a regir para los nuevos aportantes y de esa manera, se pueda ir descomprimiendo las importantes demandas sobre el servicio de salud, atrayendo también a nuevos aportantes conforme a reglas que incentiven su incorporación, con ajustes al costo del aporte por salud como también mejorando la oferta de servicios en base al fortalecimiento de las finanzas del programa de salud.

El programa de IPS podría volverse más atractivo para los trabajadores de altos ingresos si los aportes se ajustaran de mejor manera al valor de una prima de seguro de salud para un grupo familiar, considerando que las personas que aportan G. 350.000 o G. 2.000.000 tienen derecho a los mismos beneficios.

Para que un esquema de seguro de salud funcione de la mejor manera, la clave es ampliar el número de aportantes. De esa forma aquellos que gozan de buena salud financien los gastos de los que tienen que ser atendidos por alguna enfermedad.

Pero si con la incorporación de los nuevos aportantes la cantidad de asegurados se multiplica, entonces esta situación podría poner más presión sobre las finanzas de la entidad previsional. Falta una reforma que ajuste este esquema como también los montos que se contribuyen al programa de salud.

Aumento

En el 2003, IPS registraba a unas 400.000 personas con acceso al servicio de salud, 10 años después, el número trepó a unos 1.500.000 asegurados.

Colapso

El sistema de salud del IPS se enfrenta hoy a una altísima demanda, que ejerce presión sobre la infraestructura del servicio de salud y en las finanzas del ente.

Aporte

El aporte total a IPS de trabajadores y patrones bajo régimen general es de 23% sobre salario nominal, del cual 12,5% es para jubilación y 9% para salud.

Ingresos

El ingreso promedio de empleados subió, favoreciendo el surgimiento de una nueva clase media que se expande y demanda más y mejores servicios.

 
 

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