07 de Febrero de 2012

Textos para soñar, reír y meditar

Por Prof. Angélica Saucedo

¡Todo el año!

¡Hola! ¡Ya estamos de vuelta, con todas las pilas para leer por todo un año! En esta página encontrarás cada semana textos que reconfortan el alma, cuentos, poesías, teatro, etc. Tienen un solo propósito: que le tomes el gusto a la lectura.

A tono con el inicio de clases, hoy compartimos un cuento que tiene que ver con situaciones que frecuentemente se dan en las aulas.

Mojado

El niño de 8 años entró en el salón de clase para hacer su examen final. Él se encontraba muy nervioso con motivo de la prueba, su angustia creció tanto que sin poderse controlar se orinó en sus pantalones. Miró hacia abajo y vio cómo las gotas caían suavemente al piso.

Para su sorpresa, cuando levanta su vista y ve a su profesora, nota que ella lo llama a su escritorio. ¿Cómo podría moverse sin dejar al descubierto su situación?

La profesora, al observar que el niño está como paralizado y no va hacia ella, lentamente se viene al pupitre del niño. "¡No!", piensa él. ¿Qué hacer? Ahora sería avergonzado y sus compañeros se reirían de él.

En ese momento, una niña, compañera de clase, viene hacia él con una pecera y, al pasar en frente se tropieza y derrama el agua de la pecera sobre la ropa de su compañero, mojándole totalmente.

La maestra, apresuradamente, toma al niño y lo lleva al baño para ayudarlo a sacarse su ropa, mientras él internamente decía: «¡Qué suerte!, ¡es un milagro!».

Para ocultar aún más lo que vivió, le gritó a la niña:

—¡¿No sabes dónde caminas?!

En el tiempo de receso ningún compañerito se quiso acercar a esta niña y ella estaba sola. Todos la miraban con menosprecio por haber mojado al compañero. Cuando terminó la clase, la niña iba caminando solita hacia su casa, ya que ninguno quiso estar con ella y el niño se acercó y le pregunto:

—¿Realmente te tropezaste? ¿Fue un accidente?

Y ella lo miró y le dijo:

—No, yo vi lo que te pasó, vi que te orinaste y la profesora venía a ti, por eso corrí y tomé la pecera y fingí que me tropezaba... porque no quería que fueras avergonzado. Ahora el niño estaba más avergonzado de lo que se sintió en clase.

Acordate siempre: El buen amigo cubre las faltas; el malo, las divulga.
 
Fuente: Renuevo de plenitud. Reflexiones cristianas.
  • ¿Querés recibir las noticias nacionales e internacionales más importantes?
    Enviá ABC al 22292 desde tu Tigo, Personal o Vox.

COMENTARIOS

Inicie Sesión o Regístrese para comentar.

- ABC Digital no se hace responsable por los comentarios generados o publicados por lectores.
- Los usuarios que utilicen datos falsos en los registros de ABC Digital serán bloqueados.
- Se anularán las cuentas de personas que utilizan este sitio para ofender, insultar, agraviar o publicar groserías. Los comentarios considerados inapropiados serán borrados.
- Los usuarios con más de tres reportes de abuso serán dados de baja.

 

Reportar error

Reportar comentario

Enviar a un amigo

 

Estimado lector

Esta funcionalidad estará disponible a partir del lanzamiento oficial del nuevo sitio de ABC Color.
Gracias por su comprensión.

Reloj animado Estimado lector, la página se refrescará en Cancelar