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26 de Noviembre de 2018

| Con caso Piloto

Fallas y crisis en la Policía quedaron al descubierto

Por Ariel Espinoza

El caso del criminal Marcelo Fernando Pinheiro Veiga, alias Piloto, expulsado por el presidente Mario Abdo Benítez tras asesinar a una joven de 18 años en una celda de la Agrupación Especializada, desnudó la crisis que existe en filas de la Policía Nacional, provocando una barrida en la cúpula policial con la intención clara de buscar el saneamiento de la institución. El caso tomó relevancia internacional.

El líder de la facción criminal del Brasil Comando Vermelho, Marcelo “Piloto” Pinheiro, fue detenido el 13 de diciembre de 2017 en un operativo realizado en el barrio Arroyo Porã del distrito de Cambyretã, departamento de Itapúa, dándose cumplimiento a una orden de captura con fines de extradición al Brasil.

Pinheiro fue recluido en el penal Emboscada y, en febrero de 2018, encerrado en la Agrupación Especializada de la Policía, ante el riesgo de fuga. Pero su reclusión no trajo la tranquilidad deseada a las autoridades, sino todo lo contrario.

El temor de los organismos de seguridad era justificado, pues el 4 de octubre agentes de la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad) allanaron una casa del barrio San Vicente de Asunción donde capturaron a cuatro sicarios del Comando Vermelho junto a la novia de Piloto, Marisa de Souza Penna (24). También fue hallado un arsenal compuesto de 7 fusiles de ataque de grueso calibre, un lote de 17 pistolas, 20 radios, chalecos antibalas, pasamontañas, cientos de cartuchos de diferentes calibres y una bolsa repleta de “clavos miguelito, además de un croquis de la Agrupación con vías de escape hacia el río Paraguay.

El 24 de octubre fueron rastreados hasta una casa del Área 5 de Presidente Franco (Alto Paraná), tres miembros del Comando Vermelho que fueron abatidos en el lugar y también se encontró un coche bomba que iba a ser utilizado para rescatar a Piloto. El operativo fue liderado por el comisario general Abel Cañete, a quien en una conferencia de prensa desde la Agrupación Especializada Piloto acusó de coimero por pagarle por protección, brindad el criminal el 6 de noviembre.

Dicha conferencia fue un privilegio con el que contó Piloto durante su reclusión. Mediante la misma confesó ser traficante de armas y drogas, como estrategia para que la justicia paraguaya lo investigue y así se frene su extradición al vecino país.

Piloto no fue un criminal común en el Paraguay, pues pese a ser considerado de alta peligrosidad, estuvo preso en un cuartel de formación policial y no en una cárcel para civiles.

Otro cuestionamiento en torno al caso Piloto es que presos de alta peligrosidad tengan cubiertos de metal, que puedan utilizarse para causar letales heridas, sea a los propios agentes o a los visitantes. Esto fue lo que le costó la vida a la joven Lidia Meza Burgos (18) el sábado 17 de noviembre pasado, cuando quedó sola con Piloto en su celda.

En ese contexto, están la total negligencia y el nulo control de las visitas que llegan junto a los criminales encerrados en el lugar, además de la poca predisposición en la vigilancia y la verificación a los presos para evitar que tengan en su poder celulares, pues con ellos continúan conectados al mundo exterior y en el caso de Piloto, consiguen citas para la privada.

La gota que colmó el vaso 

El homicidio de la joven de 18 años a manos de Piloto hizo que el presidente de la República, Mario Abdo Benítez, decidiera expulsarlo. La medida se cumplió a la madrugada del 19 de noviembre. Ahora, el carioca está preso en la cárcel de Catanduvas, en el estado de Paraná.

Ese día también asumió el comisario general Walter Vázquez como comandante de la Policía, en reemplazo de Bartolomé Báez, y el comisario general Eladio Sanabria como subcomandante, en sustitución de Luis Cantero. Esto, a su vez, generó una serie de movidas a fin de sanear las filas de la institución. También fue destituido el comisario Abel Cañete de la dirección de Investigación Criminal.

La reclusión de Piloto no solo desnudó las fallas citadas, sino también otras. Por eso el pasado jueves se llevaron a cabo allanamientos en las distintas celdas de la Agrupación, retirándose todo tipo de elementos de comodidad a los recluidos. Asimismo, se prohibieron las visitas para la privada a los presos de alto riesgo.

Joven, víctima de red de trata y negligencia

La semana pasada una comitiva del Ministerio Público, encabezada por las fiscalas María Irene Álvarez y Alicia Sapriza, se constituyó en la Agrupación Especializada para inspeccionar la celda de Marcelo “Piloto” Pinheiro, ubicada detrás de la oficina de guardia y donde asesinó a sangre fría a la joven Lidia Meza Burgos (18). 

El líder del Comando Vermelho tenía en su celda un celular con conexión a internet pero que usaba con cinco chips. Así mismo, este elegía prostitutas a través de una aplicación móvil y luego las contactaba directamente. 

Tras hacerse con el teléfono de Piloto, el mismo fue sometido a análisis y se halló el historial de una conversación que mantuvo a la mañana de ese sábado 17 de noviembre el propio Piloto con una de las chicas que lo visitaban frecuentemente. En este quedó registrado que el brasileño pidió a esta que fuera a visitarlo y que, a cambio, le daría “un lindo regalo”. 

Sin embargo, cuando la mujer estaba llegando a la Agrupación, Piloto canceló el encuentro porque no contaba con dinero. Recién cuando recibió la visita de su abogado Jorge Prieto el brasileño consiguió efectivo y contrató a Lidia Meza Burgos, a quien también prometió un obsequio. 

Entonces, la joven llegó al cuartel policial cerca del mediodía, ingresó a la celda de Piloto y luego de que la persona que proporciona los alimentos se retirase, ambos quedaron solos. En algún momento el criminal carioca golpeó la cabeza de la mujer y esta cayó al suelo. El preso aprovechó el momento, tomó un cuchillo romo y se abalanzó sobre Lidia propinándole en total 16 estocadas en zonas del cuello, tórax, abdomen y la región lumbar. 

Eran ya las 13:50 cuando el uniformado de guardia escuchó a Piloto gritar que tuvo una pelea con su visita, por lo que alertó a los demás agentes y fueron a verificar la celda. Dentro hallaron a la joven cubierta de sangre y con el cuchillo incrustado en la garganta. Meza fue auxiliada al Hospital Barrio Obrero donde falleció. 

En el marco del homicidio ya prestaron declaración cuatro de los siete uniformados que estaban de guardia aquel sábado. 

Asimismo también fue aprehendido el amigo de Lidia, Derlis Guzmán Florentín Paredes (19), quien prestó declaración ante el Ministerio Público. Esto ante las sospechas de que el mismo conseguía clientes para Lidia y otras jóvenes que ejercía de manera ocasional la prostitución.

Si bien Derlis Guzmán fue liberado posteriormente, continúa ligado a la pesquisa.

También el padre de Lidia, Francisco Meza, en conferencia de prensa exigió a los investigadores agotar todas las instancias para que así caigan todos los cómplices de Marcelo Piloto.

Expulsión

El presidente de la República, Mario Abdo Benítez, ordenó la inmediata expulsión de Marcelo “Piloto” Pinheiro, quien fue despertado por fusileros de la FOPE y llevado en comitiva hasta el Grupo Aerotáctico de la Fuerza Aérea Paraguaya. De ahí fue llevado en un avión Casa 212 hasta el Helipuerto de Itaipú, donde a su vez fue entregado a la Policía Federal de Brasil, que lo llevó en un helicóptero.

La cárcel de Piloto 

La prisión de Catanduvas es una de las cinco de máxima seguridad del Brasil. Su construcción ocupa 12.700 m2. Está ubicada en el estado de Paraná, a 200 kilómetros de Ciudad del Este. Cuenta con un total de 208 celdas individuales y otras 12 de completo aislamiento para los internos. Este establecimiento está destinado exclusivamente a los presos considerados de alta peligrosidad.

Evitar su contacto

La reclusión del criminal brasileño “Piloto” en Catanduvas fue ordenada por el magistrado de ejecuciones penales de la ciudad de Río de Janeiro, Rafael Estrela Nóbrega, haciendo lugar a la petición de la Secretaría Regional de Seguridad Pública, a modo de evitar que Pinheiro entre en contacto en cualquier otra cárcel local donde están presos sus cómplices del Comando Vermelho.

Reconocieron corrupción policial

El comisario general director Bartolomé Gustavo Báez López, minutos antes de entregar su puesto de comandante de la Policía, admitió que hubo negligencia de los controles para evitar que el capo narco Marcelo “Piloto” Pinheiro contara con celular en su celda de la Agrupación Especializada de las Fuerzas Operativas Policiales Especiales (FOPE). 

“Fue una negligencia del control y no debía tenerlo. Hay que analizar la responsabilidad”, señaló. Báez agregó “soy consciente de que hubo negligencia y algo de complicidad en la Agrupación”. 

Por su parte, el comisario general director Gregorio Walter Vázquez, tras asumir como comandante de la institución, reconoció en su discurso: “Entiendo perfectamente la crisis que estamos atravesando como institución y al respecto insto a todo el personal policial, que desde el lugar en donde sirven a la sociedad, lo haga de la mejor manera”. 

De la misma forma solicitó a sus comandados que trabajen con “transparencia, firmeza, honestidad y respeto para recuperar la confianza ciudadana”. 

En cuanto a los actos de corrupción en las filas policiales que salieron a luz, Vázquez mencionó “los actos de corrupción o actos irregulares que presuntamente involucran al personal policial; dejaron en claro que esta administración investigará minuciosa y objetivamente, caso por caso, y que los resultados de los mismos serán derivados a los órganos naturales, Justicia Policial o en su defecto, al Ministerio Público”. 

Es un cuartel, no una cárcel 

Así también Báez López, bajo cuya administración policial ocurrió el homicidio de Lidia Meza en la Agrupación a manos de Marcelo Piloto, explicó que hay 147 detenidos en la Agrupación, entre ellos narcotraficantes, integrantes de los grupos criminales Primer Comando da Capital (PCC), Comanda Vermelho y del autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP).

“Imagínense que el director de la Especializada además de ser director de la Agrupación también tiene que ser director penitenciario”, ironizó el comandante saliente Gustavo Báez. Añadió que la Agrupación es un cuartel de formación policial y no un recinto penitenciario.

ariel.espinoza@abc.com.py

 
 

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