06 de Noviembre de 2017

| Con alevosía

Los tres sicarios fueron imputados por atentado

Los tres sicarios detenidos con un arsenal de guerra dos días después del sangriento ataque donde fue asesinado el niño de 5 años Gabriel Giménez, lo que provocó luego el suicidio de su padre y blanco del atentado, William Giménez, actuaron con alevosía y agravantes, según la imputación.

Los fiscales Ariela Chaparro y Hugo Volpe imputaron a los sicarios por homicidio doloso consumado por la muerte del niño, con el agravante de haber realizado esto en la vía pública y expuesto a terceras personas, y también con alevosía porque se aprovechó la indefensión de las víctimas.

Además, se incluyó el hecho punible de homicidio doloso en grado de tentativa, debido a que dos adultos sobrevivieron al ataque a balazos ocurrido el 25 de octubre pasado, en el barrio residencial Madame Lynch.

Los tres sicarios pertenecerían a una célula del Primer Comando Capital (PCC) y serían los responsables del asesinato del niño de 5 años Gabriel.

De esta forma, se decidió procesar a los paraguayos Diego Niz Pérez (28 años) y Rony Maximiliano Román Ramírez (25), y al brasileño Bruno Henrique Reis de Oliveira (35), quien sería el jefe de sicarios del caponarco brasileño Elton Leonel Rumich da Silva (33), alias Galán.

En el proceso penal no se incluyó a la pareja de Rony Román Ramírez, Ruth Nataly Echagüe Benítez (27), al no haber indicios de que la mujer estuviera en el ataque.

Sin embargo, Echagüe está presa por estar imputada junto a su pareja y los otros dos sicarios en otra causa por violación a la ley de armas, asociación criminal y tenencia de drogas.

Esta causa derivó del allanamiento a la vivienda del barrio Santa María de Asunción, donde fueron detenidos los cuatro. Los fiscales son Hugo Volpe y Alicia Sapriza.

El juez Hugo Sosa Pasmor decidió dictar también la prisión preventiva de los tres sicarios en el caso de homicidio doloso. Fueron remitidos a la cárcel regional de Emboscada. Dos días antes, su colega Gustavo Amarilla los remitió al mismo lugar, pero por el caso de armas.

Pruebas de balística y los vídeos

Los tres sicarios fueron imputados como coautores del criminal atentado porque no se definió aún quiénes realizaron los disparos.

Los mismos fueron detenidos con el arsenal de guerra y dos fusiles calibre 7,62x39 mm que dieron positivo a la prueba balística con 21 vainillas servidas en el ataque.

También se pudo ubicar durante el allanamiento la camioneta Chevrolet Tracker gris, sin chapa y con chasis borrado (se cree que fue robada en Brasil), que fue ubicada en el lugar del atentado a través de un vídeo de circuito cerrado. Ese rodado fue incautado junto con un Toyota Corolla Altis gris y otro vehículo Hyundai. El primero, habría dado el apoyo o cobertura durante el ataque.

Los tres imputados decidieron no aportar ningún dato en sus audiencias indagatorias, donde estuvieron acompañados por un defensor público. El fiscal Hugo Volpe explicó que se cree que al menos cuatro personas más estuvieron involucradas. A su vez, indicó que para llegar a los demás miembros de la banda criminal se están analizando los trece teléfonos celulares incautados en el barrio Santa María.

El que alquiló casas, prófugo

La Policía busca al docente Cecilio Rubén González Rodríguez, de 37 años, ya que el mismo se encargó de alquilar propiedades que los sicarios utilizaban como diferentes aguantaderos. Una alquiló él mismo, la del barrio Santa María, y en otra (del barrio San Pablo) fue garante de la detenida Ruth Nataly Echagüe.

Es sindicado como miembro de la logística de la gavilla está prófugo desde el sábado 28 de octubre, un día después del allanamiento en el barrio Santa María, de Asunción. El mismo es docente en dos colegios de la Capital y figura como director técnico de juegos universitarios en una de las facultades de la Universidad Nacional de Asunción (UNA) con un sueldo de G. 5.280.000.

En atentado murió niño y padre se suicidó

El atentado del 25 de noviembre pasado en el barrio Santa María de Asunción terminó con la vida del niño Gabriel Giménez González, de solo cinco años, y con el posterior suicidio de su padre y conductor de la camioneta rociada a balazos, William Giménez Bernal, de 28 años, quien era el blanco del ataque. Fue en una guerra de narcos.

El hecho que conmocionó a la ciudadanía y causó indignación, es uno más del crimen organizado con el agravante de la pérdida de una vida inocente y el traslado de la mafia de frontera a nuestra capital.

De acuerdo a los datos, Giménez Bernal, junto con su hijo y dos guardaespaldas que sobrevivieron al ataque, Willer Fidelino Lescano Gimenes y Heber Luiz de Figueredo Souto, llegaban al domicilio del primero y sufrieron el repentino ataque a balazos, en una emboscada de dos camionetas, una Chevrolet Tracker gris y otra camioneta Toyota Hilux bordó.

La camioneta Toyota Fortuner de color gris, guiada por Giménez, llegó a huir del lugar, pero demasiado tarde porque el niño Gabriel fue alcanzado por tres impactos y murió en el lugar. Ante esta situación, Giménez sacó un arma de fuego y se disparó en la cabeza.

Confirmaron 21 disparos de dos fusiles

La prueba balística que realizó el Departamento de Criminalística de la Policía Nacional confirmó que se realizaron 21 disparos durante el ataque en el que se asesinó al niño Gabriel Giménez, con dos fusiles incautados en el allanamiento de una vivienda del barrio Santa María de Asunción, ocasión en que cayeron los sicarios hoy imputados.

De acuerdo con el informe técnico, diecisiete de las vainas servidas calibre 7,62x39 mm fueron percutidas por el fusil calibre 7,62x39 mm, Zastava- KRAGUJEVAC, modelo M70AB2T, con serial AB2T-0203450, procedencia europea, que fue borrado pero recuperado totalmente mediante el método del revenido químico.

También se corroboró que cuatro de las vainas servidas calibre 7,62x39 mm fueron percutidas por el fusil del mismo calibre, con Serie Nº AMD6500277.

Además de esta revelación, se conoció que en el allanamiento se encontraron 13 pistolas y tres de ellas son de calibre 5.7x28mm, conocidas como pistolas matapolicías. Esto es así porque ese calibre perfora el chaleco antibalas nivel 3A (de uso policial).

Tras el asesinato de Gabriel, su padre, William Giménez, se suicidó.

 
 

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