02 de Febrero de 2014 00:00

 

Condena a culpables de la violación de los Derechos Humanos

Por Elvira Olmedo Zorrilla

César Esteban Velázquez. A 25 años del golpe de Estado que derrocó a Alfredo Stroessner, la gran materia pendiente es la condena a los principales responsables de la violación de los derechos humanos en el Paraguay.

César Velázquez.

César Velázquez. / Claudio Ocampo, ABC Color

Es importante no olvidar la historia del pasado reciente, porque solo así, la juventud puede entender el sufrimiento por el que pasó nuestro pueblo. Así indicó César Esteban Velázquez Alonso (70). Él es presidente de la Comisión Cívica de Derechos Humanos del Paraguay conformada por expresos políticos de la Federación de Estudiantes Democráticos Revolucionarios (FEDRE) y fundador de Amnistía Internacional-Paraguay y de la Fundación “Joelito Filártiga”.

César Esteban Velázquez, que nació en Asunción, el 26 de diciembre de 1944, en medio de una familia pudiente de cinco hermanos, ya era dirigente estudiantil en 1958, del nivel secundario.

Relató que en 1959 se formó la Federación de Estudiantes Democráticos Revolucionarios (FEDRE). Era una organización de estudiantes secundarios y algunos universitarios distribuidos en todo el país, de diferentes partidos políticos. El objetivo de la FEDRE era la capacitación revolucionaria y resistencia contra la dictadura, copiando el modelo político de la Revolución Cubana. A raíz de eso se formó con estudiantes del Colegio Nacional de Niñas y Comercio 1 y con todos los colegios de la capital, el Centro de Estudiantes de Colegios Integrados de la Capital (CECI). El objetivo era formar cuadros políticos jóvenes que más tarde dio base para la formación de nuevos líderes políticos, en todo el país.

“En aquel entonces había mayor conciencia de unidad para la resistencia contra la dictadura. No había tanta división ideológica, ni política. A consecuencia de esa unidad, se realizó la marcha estudiantil más grande que se recuerde en la historia de la dictadura y fue con el apoyo de la ciudadanía”, rememoró.

- ¿Eso fue en contra de la suba de pasaje de 3 a 5 guaraníes, en 1959?

- Sí, nos juntamos más de 30 mil estudiantes que partió desde el Colegio Nacional de la Capital, y fuimos interceptados en Petirossi y Perú por la Policía y los funcionarios de la entonces, Administración Paraguaya de Alcoholes (APAL). El resultado fue el apresamiento masivo de todos los dirigentes. Recuerdo que Osvaldo Rosas fue llevado a la Policía Central. Duarte Vera, personalmente le rompió la pierna, de una patada. Hubo más de 100 detenidos esa vez, y muchos allanamientos. Yo estaba en la dirigencia de la FEDRE, encabezando la marcha, juntamente con César Colmán Villamayor, Emilia Iparraguirre, Susana Swarzmann, Felicita Alcaráz y otras. Todos fuimos detenidos y llevados al Departamento Central de la Policía donde el propio jefe de Investigación, Erasmo Candia empezó a golpearnos con el famoso: “teyú ruguáy (cola de lagarto). Las más golpeadas eran las compañeras. Dos días después fuimos liberados.

- ¿Reaccionaron contra la represión a nivel organización?

- Sí, comenzamos a activar con la FEDRE para fortalecer la lucha con distribución de panfletos, pintatas, mítines relámpagos en la universidades, en los colegios, en la calle, siempre acompañados por las compañeras. La FEDRE en su momento fue apoyo social para el Frente Unido de Liberación Nacional que estaban operando como guerrilleros en Alto Paraná. Juntábamos dinero, alimentos, ropas para enviar a las columnas guerrilleras. Apoyábamos la guerra de guerrilla porque considerábamos la única forma de combatir a Alfredo Stroessner. En 1962 caí preso nuevamente con toda la dirección de la FEDRE. Fue el principio del final de las organizaciones estudiantiles propiamente dichas. Fuimos torturados brutalmente en el Departamento de Investigaciones cuando el jefe de Investigaciones era Alberto Planás y los torturadores principales eran Chingolo Baéz Raimundi, Víctor Martínez, Oscar Decoud Da Rosa y Alberto Ruíz Paredes. En Investigaciones estuvimos Samuel Blinder, Emilia Iparraguirre, Felicita Alcaráz, César Colmán Villamayor, Ricardo Medina, Miguel Angel Velázquez y yo. Y otros grupos de la organización estuvieron por distintas comisarías. Después fuimos trasladados a la Guardia de Seguridad que estaba a cargo del Cnel. Galo Escobar. Allí fuimos maltratados al más puro estilo de concentración “Nazi”.

- ¿Cómo era un día, en el presidio?

- En la Guardia de Seguridad fuimos trasladados como 30 estudiantes dirigentes estudiantiles en un calabozo, donde entrábamos tres, pero la capacidad era solo para dos personas. Ahí estábamos encerrados horas enteras, ni siquiera salíamos para tomar agua. Generalmente, al mediodía nos sacaban para acarrear ladrillos para una construcción que se estaban haciendo dentro del Cuartel y éramos golpeados por el sargento Piñanez y el Tte. Evaristo Martínez que eran los más sádicos. En la celda vi al Cap. Napoleón Ortigoza, a Ovando y Regalado Benítez, que también eran brutalmente golpeados.

- ¿Cuánto tiempo estuvo preso?

- Un año. Cada un mes, a los presos nos llevaban al Departamento de Investigaciones donde nos torturaban para relacionar la veracidad de lo que decían los compañeros que fueron presos con posterioridad a nosotros. Las torturas consistían en la pileteada, maniatados hacia atrás; el shock eléctrico con magneto, que consistía en atarnos por los 10 dedos una serie de cables que descargaba choque eléctrico. Nos daban bofetadas, ofensas, humillaciones tratando de anularnos completamente como personas. En muchos casos, se consiguió amilanar al preso. En mi caso no. Por eso, seguí cuestionando las injusticias.

- Le responsabilizaron a usted de una explosión en la ANTELCO en 1963, ¿era eso cierto?

- En febrero de 1962 explotó una bomba en la oficina central de ANTELCO (Administración Nacional de Telecomunicaciones). En la FEDRE se infiltró un policía de nombre Rubén Delfino Aceval en forma exclusiva para realizar actos de sabotaje y terrorismo. Era para culparle a los dirigentes de la FEDRE, pero nosotros nos dimos cuenta de la maniobra de la policía, pero ya fue muy tarde. Para justificar nuestra detención y para prorrogar la Ley 209, que ya estaba por levantarse, explotó la bomba en ANTELCO. Ahí se produjo nuestro apresamiento. Se fueron a allanar mi casa ubicada en Tte. Fariña e/ Estados Unidos y Brasil. Recuerdo que me escondí en una canasta donde se guardaban las ropas. No me descubrieron al principio, pero había sido que uno de los policías quedó en el patio y me vio cuando salí y salté por la muralla del fondo de mi casa. Ahí me disparó muchos tiros Rubén Delfino Aceval, el polícía infiltrado en la FEDRE. Me asilé esa tarde, en la Embajada del Brasil, donde encontré a otro miembro de la FEDRE, Samuel Blinder donde estuvimos tres meses. De ahí nos intentó sacar la Policía en dos oportunidades, y gracias al embajador se evitó nuestro secuestro allí. Conseguí mi salvo conducto y fui trasladado hasta Itá Enramada con los embajadores de Argentina y Brasil para luego cruzar el Río Paraguay y el Puerto Pilcomayo. De ahí me trasladé a Clorinda, donde fui detenido por el Servicio de Inteligencia del Estado de la Argentina. Y, gracias a la intervención de la Dra. Ester Ballestrino que habló con el presidente de entonces, Arturo Illía, se ordenó mi liberación. Ese fue el comienzo de la Operación Cóndor que consistía, en el intercambio de prisioneros políticos del Cono Sur, que tanto dolor, sufrimiento y asesinatos, costó a América Latina.

- ¿Cuánto tiempo vivió en el exilio?

- Estuve exiliado 15 años viviendo en la Argentina. Pero entré clandestinamente en el Paraguay como 25 veces y sistemáticamente, era apresado, torturado y expulsado nuevamente. No me mataron porque mi familia tenía dinero y mi padre (César Velázquez, era expiloto militar). Pero era lamentable y doloroso presenciar que la gente campesina, no tenía qué comer y le jugaban mucho. Los dirigentes de la FEDRE teníamos la suerte que la mayoría éramos gente pudiente que vivíamos en Asunción. A muchos dirigentes campesinos les llevaban a la noche y nunca más sabíamos de ellos. Nosotros recibíamos comida de nuestra casa, en vianda, medicamentos, algunos postres, hasta gaseosa. En 1972 fui preso nuevamente en la Dirección de Asuntos Técnicos del Ministerio del Interior, más conocida como “La Técnica”, dirigido por Campos Alum y era dependiente de la Embajada Norteamericana. En 1979 también fui preso y varias oportunidades más, porque estaba fichado y controlado por la Policía. Siempre, por mi militancia política.

- ¿Por qué es importante no olvidar los hechos acontecidos en la época de la dictadura?

- Las nuevas generaciones necesitan saber lo que ocurrió en nuestra historia reciente para entender la realidad nacional. Los jóvenes deben saber que nunca hemos tenido un Gobierno que se ocupara del pueblo. Por eso, tenemos muchas falencias en la salud, la educación, la falta de trabajo. Mucha gente piensa que hace falta el autoritarismo como en la época de Stroeessner “para poner orden en el país y salir de la crisis”. Pienso que nuestro país necesita que sea gobernado por gente honesta que se ocupe de las necesidades de la gente. La juventud actual debe saber que nuestro pueblo no es dósil, que hubo y siguen habiendo muchos héroes anónimos y desconocidos que defienden la patria. Inclusive, a costa de su vida. Lamentablemente después de 25 años del golpe que derrocó la dictadura en nuestro país, la democracia está solo en los papeles. Porque sigue habiendo persecusiones a las luchas populares que está criminalizada, por una justicia complaciente, con los círculos de poder. Este hecho obstaculiza el desarrollo de la ciudadanía en general. Más de la mitad de la población paraguaya, vive en extrema pobreza, a consecuencia de la falta de apoyo para el desarrollo agrario y la creación de la fuente de trabajo.

- ¿Qué dejó la dictadura, en el pueblo paraguayo?

- Pese a toda la crueldad nuestro pueblo no perdió su dignidad. Pero, el prebendarísmo y el clientelismo de la época de la dictadura siguieron vigentes en los cinco gobiernos sucesivos. Ello impide que nuestro país, se desarrolle. Además, los grupos mafiosos del narcotráfico, el lavado de dinero y otros delitos, están vinculados a los poderes políticos y económicos que actualmente, manejan el país.

- ¿Cuál es su análisis de la democracia, a los 25 años del golpe?

- No veo ningún cambio social, económico, cultural, ni democrático. Todavía el pueblo paraguayo sigue siendo dirigido por partidos políticos, cuyo único propósito es adueñarse del poder para poder manejar sus intereses personales. Eso se evidencia en el nepotismo, el prebendarísmo y los negocios turbios. Además hay una falta total de las garantías constitucionales en los procesos judiciales, a los que son sometidos, principalmente los campesinos y los trabajadores en general. Es una especie de democracia con garrote, donde la ley del más fuerte impera, en todos los niveles. Principalmente, proveniente del gobierno actual. Los cambios van a hacer muy difíciles y dolorosos. Porque la mafia política está tan fuerte que llegan al punto de crear historias de supuestos elementos subversivos o terroristas a modo de crear leyes represivas que impidan la lucha social y económica, de nuestro pueblo. El golpe del 2 y 3 de febrero de 1989, sirvió para blanquear los siniestros antecedentes del Gral. Andrés Rodríguez dedicado al narcotráfico y a los crímenes políticos. Antes, era Stroesner y su camarilla militar. Actualmente, el factor económico que se lleva a cabo, está en muchas manos, pero en definitiva, otra vez son pocos los que manejan la riqueza del país.

- ¿Qué le resta hacer entonces al pueblo?

- En primer término analizar sincera y profundamente los errores cometidos, después de la caída de la dictadura. Hay que aprender de esos errores y conformar una gran unidad de todos los sectores de la sociedad, sin banderías políticas, sin egoísmo para encauzar una profunda lucha para establecer las bases de la auténtica democracia. Un país donde se den oportunidades a todos los ciudadanos, que tengan garantizados el respeto de sus derechos y tengan oportunidades de alcanzar las metas de su desarrollo personal, en toda la extensión humana, espiritual y libertad. Que la salud, el trabajo, la vivienda y la seguridad sean para todos por igual.

- ¿Qué esperan del Gobierno, quienes fueron víctimas de la dictadura?

- A lo largo de los cinco gobiernos que pasaron después de la caída de Stroessner, observamos con tristeza y mucho dolor que nunca se han ocupado de enjuiciar a los responsables de los peores crímenes y atrocidades que se cometieron en la dictadura. Salvo algunos polícías de baja graduación, fueron condenados. Mientras los militares como Johansen, Fretes Dávalos, Benito Guanes Serrano, los generales Ruiz Díaz, Duarte Vera, Galo Escobar que dirigían el campo de concentración de la Guardia de Seguridad, el Cnel. Ladislao Martínez, el traficante de niñas para Stroessner el Cnel. Miers y Andrés Rodríguez, nunca fueron condenados. La condena de los principales responsables de la violación de los derechos humanos, es una gran materia pendiente, en el Paraguay.

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* César Esteban Velázquez fue indemnizado por torturas sufridas en la época de la dictadura en el 2004 amparado en la Ley 838/96 que indemniza a las víctimas de violación de los Derechos Humanos con 2.500 jornales (al cambio de la época más de G. 96 millones) monto que le dedicó íntegramente a la Asamblea Permanente de Derechos Humanos a la que pertenecía y que funciona en Abay 762, e/ Antequera y Tacuary, casa materna y paterna donde hasta la fecha vive con dos de sus hermanas (María Vilda (68) y Stella (66) y sobrino Angel de (22).

- Escribe desde 2008 en el Diario El Pueblo del Partido Revolucionario Febrerista. Conduce un programa en Radio Nacional del Paraguay, denominado: “Memoria y Vida”, dedicado a las víctimas de la dictadura.

- Actualmente se dedica a realizar charlas en los colegios sobre temas derechos humanos. Organiza excursiones por lugares históricos como Emboscada, ex local de Investigaciones, La Técnica y otros lugares emblemáticos, donde se torturaban y mataban a la gente.

- En marzo del 2013, recibió reconocimiento de la Defensoría del Pueblo del Paraguay por su lucha , durante los años 60, en las filas de la Federación de Estudiantes Democráticos Revolucionarios (FEDRE).

- César Velázquez afirmó que nunca se casó, ni tiene hijos porque siempre priorizó la lucha por la libertad y la democracia que aún no existe, en el Paraguay.

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