02 de Febrero de 2014 00:00

 

Siguen las violaciones de los derechos de compatriotas

Por Elvira Olmedo Zorrilla

La educación liberadora de “Paulo Freire”, abre el pensamiento y es una herramienta válida contra la dictadura. Así afirmó el Dr. Luis Alfonso Resck Haiter (89) quien fue preso 109 veces, en la época de la dictadura.

Luis Alfonso Resck.

Luis Alfonso Resck. / ABC Color

A 25 años del golpe, afirma que en el Paraguay siguen las violaciones de los derechos humanos de miles de compatriotas. No hay reforma agraria, hay injusticia social, económica y jurídica. Además, subsisten la corrupción en todos los poderes del Estado, y las crueles represiones a ciudadanos que se manifiestan, reclamando sus derechos.

“La gran materia pendiente en el Paraguay es la reforma agraria. Me preocupa que la Ley de Alianza público privada, solo beneficie a los empresarios. Que el Gobierno actual, ponga en vigencia el pago de solo 10 por ciento, del impuesto a la soja; cuando en la Argentina y el Brasil, está entre 25 y 30 por ciento. Lamento la suba del pasaje, porque golpea duramente el bolsillo de la gente humilde del país. Con ello suben todos los precios de los productos de primera necesidad. Por si todo fuera poco, hace años, no hay aumento del salario mínimo”, nos dijo Luis Alfonso Resck quien nació el 23 de enero de 1924.

El tenaz defensor y referente de los derechos humanos en Paraguay, quien nos recibió en su residencia ubicada en Lugano 1162, de Asunción, dijo que desde muy joven, sintió la necesidad de defender el derecho ciudadano. Recuerda que en 1942, abandonó a sus 11 hermanos y sus padres descendientes libaneses que se dedicaban a la agricultura, para venir de su Villarrica natal a Asunción, para estudiar Medicina. Y paralelamente, estudiaba en la Escuela Superior de Humanidades.

Cuando se desató la guerra civil de 1947 ya había concluido los estudios de Humanidades y hacía el cuarto curso de Medicina cuando le otorgaron, una beca. Así en 1950 fue a España a hacer un curso de post grado en el campo de las Humanidades. Luego de un año en ese país por cuestiones políticas se trasladó a Francia, y otros países. Volvió al Paraguay en 1951 y recién creada la Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional de Asunción, tras abandonar definitivamente Medicina, ingresó a esa facultad como estudiante en la rama de Filosofía y como profesor contratado en la rama de Letras. Ahí fue presidente del Centro de Filosofía dos años y presidente de la Federación Universitaria del Paraguay, y un año representante por América Latina ante la Unión de Universitarios a nivel Internacional con sede en Holanda.

“Desde mi traslado a Asunción como dirigente universitario primero y después como dirigente político fui permanente y cruelmente perseguido. Primero durante la dictadura anterior a Stroessner (en la presidencia de Higinio Morínigo, fue preso 15 veces) y a partir del 1954 hasta la caída del stronismo fui perseguido, reprimido, confinado, encarcelado y exiliado, constantemente. Fui preso, 109 veces”, resaltó.

- En 1961, fue preso un año, ¿recuerda en qué circunstancia?

- Estuve 11 meses en la Penitenciaría Nacional. Presidía el Movimiento de Salvación Nacional integrada por la Federación Universitaria del Paraguay, por varias organizaciones políticas, civiles y culturales que protagonizaron un acto sin precedentes en la historia del Paraguay. Fue en 1961 en el sequicentenario de la Independencia Paraguaya en la Av. Quinta. Me tomaron preso. Estuve inconsciente por un día. La Policía me sometió a crueles sesiones de tortura por más de 20 días. Muchos jóvenes fuimos recluidos en la cárcel. Desde ese entonces fui perseguido hasta quedarme sin trabajo como docente. Entonces comencé a escribir artículos para el exterior y tenía alumnos particulares. Cuando eso ya estaba casado y estaba en un aprieto económico terrible. Mi esposa (Rosa Perla Bonin de Resck), trabajó desde aquel entonces, hasta el año pasado, en servicio de lunch haciendo empanadas, croquetas y tortas.

- ¿Fue uno de los fundadores del Movimiento Social Cristiano en 1960?

-Sí, y en 1965 se convierte en Partido Demócrata Cristiano. Yo ocupé la presidencia en dos períodos.

- ¿Qué motivó su exilio en 1981?

- Cuando eso era presidente de la Junta Nacional del Partido Demócrata Cristiano. Estuve 4 días de huelga de hambre y de sed. Estando preso y cuando estaba muy grave por las constantes torturas el 27 de junio de 1981 en la madrugada me arrojaron al otro lado del Pilcomayo, en Clorinda, donde fui internado de urgencia. Estuve en el exilio 5 años. Los tres primeros años, recorrí Europa, América Latina y algunos países de Africa. En todas partes hablaba del drama que vivía nuestro país y pedía solidaridad desde el punto de vista moral y cívico. En 1983 me instalé en la Argentina. Mi esposa, con quien tenemos cuatro hijos, me visitaba cada vez que podía, porque yo era controlado rigurosamente por la policía stronista.

- ¿Cómo fue posible su vuelta al Paraguay?

- Regresé al país en 1986 muy enfermo. A raíz de las crueles torturas tuve que operarme en los órganos nobles y fue un post operatorio muy doloroso y traumático. Regresé al país con mi sonda en la mano. Fue gracias a la mediación de la Embajada de Alemania Occidental ante el Gobierno paraguayo. Ni bien me instalé en el Paraguay, el 20 de abril de 1986, el 1 de mayo del mismo año, me solidaricé con los trabajadores que se manifestaban en la iglesia de Cristo Rey. Allí fui brutalmente reprimido por los policías que tuve que ser operado por segunda vez, de urgencia de la misma afección. Por mis actividades cívicos culturales, en la época de Stroessner tuve 109 apresamientos con crueles torturas, 102 antes de mi exilio y al volver tuve 7 apresamientos más. Con las graves torturas a las que me sometieron, sufrí deterioros físicos y síquicos con los que convivo hasta la fecha. Pero, las más de siete décadas de persecuciones y torturas antes y durante la dictadura stronista, no amilanan mi espíritu de lucha por los derechos humanos.

- ¿De qué le acusaron en la época de la dictadura?

- De ser comunista y subversivo. Las autoridades sabían que no era así. Lo que hacía en aquel entonces y hasta la fecha es enseñar. La cátedra es una instancia que forma actitudes ciudadanas dibujando en el alma del joven la imagen de que en el mañana van a ser sujetos de derechos como ciudadanos y responsables de obligaciones. La educación pone al descubierto los ilícitos, las inmoralidades y todo aquello que constituye un atentado contra la vida, el honor, y la dignididad de las personas. Por eso es una herramienta válida contra toda dictadura. La educación liberadora llamada por “Paulo Freire”, abre el pensamiento y es la que enseño. Porque se requiere un mínimo de libertad para la educación. De eso tienen miedo las autoridades hasta hoy día. Porque subsisten aún los oscuros resabios del pasado como la injusticia social, el autoritarismo y la corrupción. El aparato represivo no ha sido eliminado. Las represiones sobre todo a los campesinos, estudiantes y docentes son violentas. En lo que se ha avanzado a 25 años del golpe es en el campo político, pero aún así hay un déficit en los derechos sociales, culturales y económicos que se traduce dramáticamente en la crisis que estamos viviendo de desempleo, hambre y miseria en que vive la mitad del pueblo paraguayo.

- ¿Podemos decir que se vive en democracia?

- No hay en el país libertad individual, ni social. Los maestros, los empleados, los campesinos salen a exigir su legítima demanda y son repremidos violentamente. Por eso, sigo en la lucha. Porque sin la vigencia de los derechos humanos no se puede vivir en libertad, tampoco puede haber justicia social. Sin la justicia social y las libertades no puede haber desarrollo y sin desarrollo, no puede haber paz.

- ¿Qué aspectos de la dictadura no puede olvidar?

- El flagelo cruel de las represiones, sobre todo la tortura, antes como sistema y que ahora subsisten en el campesino, el obrero, los profesionales en su lucha por un sueldo digno.

- ¿Qué legado dejó la época de la dictadura en el pueblo paraguayo?

- Por un lado el temor que impide el desarrollo humano. La represión aún subsiste en la sociedad y la corrupción es casi generalizada. En el país no hay justicia. Por eso me ocupo de la maestra sin rubro y una jubilación digna, de los ciudadanos sin el debido respeto a sus derechos humanos, las empleadas domésticas explotadas, voy a visitar a los obreros en huelga y esa solidaridad no se traduce en metálico, lo hago de corazón.

- ¿Qué le gustaría hacer realidad en el país?

- La herramienta válida para el cambio de un país es la educación porque gracias a ella se forja la mentalidad y se crea una nueva personalidad. Hace falta que la juventud y la gente honesta y capacitada tengan acceso al poder, en cargos de decisiones, que haya mayor equidad en la distribución de la riqueza. Hace falta una revolución mental que transforme al hombre que cree y promueva la libertad, la justicia, la solidaridad. Paralelamente hay que terminar con la estructuras autoritarias, corruptas e injustas. Hace falta crear una sociedad libre y justa, democrática, comunitaria, fraterna y solidaria en libertad donde permanezcan los valores sociales, culturales y económicos bajo el signo de los derechos humanos y con profundo sentido ético y cívico.

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-Luis Alfonso Resck es licenciado en Filosofía y Ciencias del Hombre en la Universidad Católica de Asunción. Es máster en Sociología, recibido en 1990, en el entonces, Checoslovaquia; hoy Rca. Checa y Eslovenia).

- Es fundador y presidente de la Comisión de Derechos Humanos de la Federación Latinoamericana de Trabajadores de la Cultura. Profesor en la Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional de Asunción en la cátedra de Historia del Pensamiento Social de América con énfasis en el caso de Paraguay.

- Creó el Instituto Superior de los Derechos Humanos y la Maestría en la Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional de Asunción.

- Es asesor de los Derechos Humanos de la Central Nacional de Trabajadores CNT, y de la Organización Nacional Campesina.

-Fundador de la Comisión Nacional de Derechos Humanos que mantuvo de su propio pecunio, durante muchas décadas.

- Luis Alfonso Resck realiza charlas y seminarios sobre Derechos Humanos en muchos países del mundo y sigue ejerciendo la docencia. Sin embargo, no puede jubilarse porque durante la época de la dictadura stronista, fueron quemados todos sus documentos, relacionados a su trabaj

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