01 de Agosto de 2014 00:00

 

Desparecido, pero no olvidado

Por Juan Carlos Lezcano F.

Juan Adolfo Lima López debería haber cumplido 19 años el pasado 20 de julio, sin embargo su vida tuvo un trágico final junto al de sus padres y su pequeña hermana el 1 de agosto de 2004. Diez años después, sus restos siguen desaparecidos.

El altar en el que se rinde homenaje a las víctimas aun desaparecidas del incendio del Ycua Bolaños.

El altar en el que se rinde homenaje a las víctimas aun desaparecidas del incendio del Ycua Bolaños. / Gustavo Machado, ABC Color

Son cerca de las 19:00 del viernes. Es el tercer día del novenario en conmemoración por los diez años del incendio del Ycuá Bolaños, la trágica jornada del 1 de agosto de 2004 que le costó la vida a más de 400 personas.

En lo que solía ser el estacionamiento del siniestrado supermercado, un grupo de unas 15 personas se reúnen para rezar el rosario. Desde los parlantes que se encuentran en el local, una grabación que exige justicia se repite una y otra vez.

Las víctimas y familiares se congregan alrededor de un pequeño altar en el que una urna funeraria hace las veces de monumento de recordación de los desaparecidos, cuyos nombres se encuentran escritos en un banner a fin de que nunca sean olvidados.

A un costado, carritos y restos de pertenencias y mercaderías que se encontraban en el interior del supermercado forman parte de un pequeño museo para mostrar la fuerza con la que el fuego consumió todo a su paso en aquella jornada.

Ubicada en la primera fila se encuentra Julia Concepción López Rodas, una mujer que religiosamente acude al lugar donde hace diez años perdieron la vida su hermana, su cuñado y sus dos sobrinos.

La familia había participado de un torneo de fútbol organizado por la parroquia a la que habitualmente acudían. Eran las 11:10 cuando salieron del tinglado y diez minutos después habrían llegado al supermercado Ycuá Bolaños, ubicado sobre la Avenida Artigas. Poco tiempo después, una explosión daba inicio a la peor tragedia en tiempos de paz en Paraguay.

El fuego terminaría apagando la vida de Gustavo Adolfo Lima, María Angélica López y sus dos hijos Juan Adolfo Lima López, quien acaba de cumplir 9 años, y Mara Angélica López, de apenas 7. Además, una tía de los pequeños que acompañaba a la familia también terminaría perdiendo la vida en el lugar.

El dolor por la muerte de la familia fue acentuado debido a que todos permanecieron con pardero desconocido durante varios días. La primera en ser encontrada fue María Angélica, cinco días después del fatídico domingo. La pequeña Mara fue hallada en julio del año siguiente, mientras que Gustavo fue reconocido después de dos años junto con su hermana.

“Restos pequeñitos quedaron tanto de mi cuñado como de su hermana, mi sobrina estaba muy incinerada”, relata doña Julia en conversación con ABC Color. Diez años después, el pequeño Juan Adolfo sigue desaparecido.

El pequeño de 9 años era un niño lleno de alegría, que soñaba con algún día llegar a ser futbolista por lo que se dedicaba al máximo en la escuela de fútbol del club Rubio Ñu donde se desempeñaba como arquero de la categoría '95.

Doña Julia afirma que Juan era un chico muy especial, era como un hijo más para ella. “Yo recuerdo que siempre le decía que era mi hijo también 'porque yo te di de mamar cuando vos eras chiquito'”, recuerda la mujer.

“Titito”, como le decían dejó un vacio muy grande junto con toda su familia. Su nombre se encuentra escrito junto al de otras cinco víctimas más que hasta hoy siguen desaparecidas, todos alrededor de la pregunta “¿Dónde están?”.

“Le seguimos buscando porque hay personas que no se hicieron ADN y quizás le hayan llevado”, afirma doña Julia quien reconoce que otra posibilidad podría ser que como el niño era de huesos muy chicos, el fuego -de gran intensidad- lo hubiera reducido por completo a cenizas.

“Por lo menos creo que ellos están todos juntos en el cielo, siempre uno quiere encontrar los restos para tener donde corresponde. Yo sé que partieron todos juntos”, afirma y reconoce cierto alivio en ello porque la unidad de la familia hubiera hecho que si alguno quedara sufriría demasiado.

Una década después del día en el que perdió la vida, el pequeño Juan Adolfo sigue desaparecido pero su familia no se resigna y sigue buscándolo.

Fotos: Gustavo Machado, ABC Color

  • ¿Querés recibir las noticias nacionales e internacionales más importantes?
    Enviá ABC al 22292 desde tu Tigo, Personal o Vox.
 

COMENTARIOS

Inicie Sesión o Regístrese para comentar.

- ABC Digital no se hace responsable por los comentarios generados o publicados por lectores.
- Los usuarios que utilicen datos falsos en los registros de ABC Digital serán bloqueados.
- Se anularán las cuentas de personas que utilizan este sitio para ofender, insultar, agraviar o publicar groserías. Los comentarios considerados inapropiados serán borrados.
- Los usuarios con más de tres reportes de abuso serán dados de baja.

 

Reportar error

Reportar comentario

Enviar a un amigo