01 de Agosto de 2014 00:00

 

Ycuá, una década de dolor

Por Flavia Borja

Una década se cumple hoy del incendio del supermercado Ycuá Bolaños, un monstruo arquitectónico donde cerca de cuatrocientas personas perdieron la vida. La tragedia es un capítulo de la historia que Paraguay no olvidará.

Diez años pasaron, pero el dolor sigue vivo en el corazón de la gente.

Diez años pasaron, pero el dolor sigue vivo en el corazón de la gente. / Archivo, ABC Color

Aquel domingo 1 de agosto de 2004 cientos de personas se encontraban dentro del supermercado Ycuá Bolaños, un predio de aproximadamente 6.000 metros cuadrados ubicado en el barrio Santísima Trinidad de Asunción. Eran aproximadamente las 11:30 de un día de invierno soleado cuando comenzó el calvario de las familias que perdieron a sus seres queridos.

El incendio comenzó por una combustión de grasa y carbonilla acumulada en la chimenea por falta de mantenimiento y limpieza. Se derritieron las uniones y entraron en combustión gases y productos en el cielo raso que tenía solo 45 centímetros de altura y no tenía ventilación. La presión aumentó, se desplomó el cielo raso y el contacto de los gases con el oxígeno generó una explosión y luego el fuego. “Se produjo un fenómeno llamado ‘backdraft’, llamarada, marea de fuego o ‘explosión por flujo reverso’, señala un informe de la Organización Panamericana de la Salud sobre incendios urbanos donde se estudió lo ocurrido en el Ycuá. Los primeros testimonios indicaban que las puertas del supermercado se cerraron, para evitar robos, lo que incidió directamente en el número elevado de víctimas fatales y heridos.

Centenares de bomberos con decenas de móviles contra incendios, agentes de la Policía Nacional, del Ejército, y voluntarios trabajaron sin cesar en ese lugar. En otro frente luchaban los médicos y enfermeras que recibían en los distintos centros asistenciales públicos y privados a los heridos rescatados.

La consecuencia fue devastadora, esa misma tarde en medio de la desesperación y la confusión se comenzó a dar cifras oficiales: Emergencias Médicas contabilizaba 75, más tarde la Policía estimó 150 y al finalizar la noche el número ascendía a 300 muertos sin contar los cuerpos que estaban atrapados dentro del recinto siniestrado, pero eso iría aumentando con el correr de los días. El informe de la Coordinadora de los Derechos Humanos en Paraguay, en su informe de 2008 indicó que fueron 356 las víctimas fatales, 208 quedaron huérfanos y 8 desaparecidos.

La tragedia civil sin precedentes, en cuanto a cantidad de víctimas, caló hondo en la sociedad. En el barrio Trinidad había al menos un velorio en cada cuadra y en muchos hogares perdieron a más de un miembro de la familia. La sociedad entera se movilizó desde el día de la tragedia para solidarizarse, donando medicamentos, dinero en una cuenta que habilitó el gobierno y organizando campañas para enviar al exterior a personas que necesitaban asistencia médica más compleja.

Los responsables

Mientras las personas reconocían cadáveres, el fiscal Adolfo Marín ordenaba que Juan Pío Paiva, propietario del local comercial, fuera detenido y llevado a la sede de Investigación de Delitos. Paiva negó en medios que haya ordenado el cierre de las puertas. Los testigos afirmaban lo contrario.

En los diez años que transcurrieron, el fuego de aquel incendio se reavivó en varias ocasiones, por ejemplo en el 2006 cuando el juicio contra Juan Pío Paiva, su hijo Víctor Daniel Paiva y el guardia acusado de cerrar las puertas, Daniel Areco, llegó a su etapa final. El Tribunal conformado por Manuel Aguirre, María Doddy Báez y Elio Ovelar comenzó a leer la sentencia que se encaminaba favorable para los acusados, pero entonces las víctimas truncaron el juicio.

Entre el 2007 y 2008 se llevó a cabo un nuevo juicio y Juan Pío Paiva fue condenado a 12 años de cárcel, su hijo Víctor Daniel Paiva a 10 años, y Daniel Areco a 5 años, por los delitos de homicidio doloso y homicidio doloso en grado de tentativa acabada. Víctor Daniel y Areco ya están en libertad, mientras que Juan Pío está en trámites de solicitarla pues ya cumplieron las tres cuartas partes de su condena. Para la Coordinadora de Víctimas del Ycuá esto es terrible, pues desde un principio consideraron mínima la condena por los centenares de muertes.

Otros condenados. También hubo otros condenados por distintas figuras penales en el caso, pero con penas mucho más leves: Humberto Casaccia, Agustín Alfonzo, María Victoria Cáceres de Paiva y Antolina Burgos. También fueron condenados Jorge Gamarra Morínigo, Jesús María Insaurralde, Rodrigo Castillo Fraccia y Bernardo Ismachowiez, este último el arquitecto del edificio.

Víctimas del incendio y de la Justicia. Con el paso de los años muchos juicios en lo civil se extinguieron, otros fueron ganados por los abogados que defendían a los responsables y eso derivó en la regulación de honorarios con la que deben cargar las personas cuyas familias murieron en el incendio.

Se promovieron acciones para apelar, pero hasta ahora, un grupo importante de personas peregrina detrás de la Justicia, una Justicia que en Paraguay parece haber muerto con el fuego del Ycuá.

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