Los nativos viven en medio de la inmundicia; mendigan, se prostituyen y se drogan.

Los nativos viven en medio de la inmundicia; mendigan, se prostituyen y se drogan. ABC Color

Explotación sexual y drogadicción en Luque

Un grupo de indígenas de la parcialidad mbya guaraní está apostado desde hace varios años en la zona de la Conmebol y el Hotel Bourbon, de Luque. Los niños y las adolescentes son explotados laboral y sexualmente por los adultos.


Los nativos sobreviven en las calles de Cnel. Oviedo pidiendo limosnas.

Hacer mendigar ya es su estilo de vida, dicen

Niños indígenas ava guarani deambulan por las calles y avenidas de Coronel Oviedo pidiendo limosnas en los semáforos de la ciudad. Los infantes se ubican en las esquinas de los semáforos y por lo general sus progenitores están a unos 20 o 30 metros de ellos. Luego, sus hijos les llevan el dinero recaudado.

Este triste panorama es la constante en los sitios públicos de mayor movimiento de Encarnación.

Nativas son abusadas por G. 10.000, admiten

Niños y adolescentes indígenas deambulan por las principales avenidas de Encarnación pidiendo monedas a los automovilistas, pese a la vigencia de una ordenanza que prohíbe esta práctica en las calles de la capital de Itapúa. A menudo se observa a madres indígenas muy jóvenes, algunas adolescentes, con bebés en brazos, pidiendo dinero en los semáforos.

No existen proyectos concretos

El presidente del Instituto Paraguayo del Indígena (Indi), Jorge Servín, en una entrevista con nuestro diario mencionó que entre los planes para el 2015 está previsto fortalecer el arraigo de las familias indígenas en sus comunidades para buscar reducir los índices de pobreza extrema. Sin embargo, no se visualizan proyectos concretos para los aborígenes asentados precariamente en el departamento Central.

SAN LORENZO: Expuestos a ser arrollados, a la contaminación por la emisión de humo negro de los vehículos, entre otros peligros, los niños indígenas juegan, duermen y piden limosnas sobre la calle Saturio Ríos, en la zona de Yberá. En cinco años nadie propuso una solución.

Reflejo de la incapacidad de nuestras autoridades

Niños y adolescentes indígenas expulsados de sus comunidades de origen sobreviven en una situación dramática en los espacios públicos de San Lorenzo, Luque, Encarnación, Salto del Guairá y Coronel Oviedo. Mendigan, se drogan, delinquen y se prostituyen sin que ninguna institución presente un proyecto serio para rescatarlos de la marginalidad. También, menores de familiares de escasos recursos económicos se ven obligados a trabajar y pedir limosnas en las calles ante la total incapacidad de los gobiernos municipales y departamentales, así como de la administración central, de crear condiciones para que crezcan con dignidad.

Una vendedora de velas junto a sus pequeños hijos en la plazoleta de la iglesia.

Se desentienden de la realidad de menores

Unos 150 niños trabajan los fines de semana en el entorno del Santuario Nacional de Caacupé vendiendo velas, rosarios u otros objetos. La mayoría solos, con edades que oscilan entre los 5 y 17 años.

Los niños vendedores se concentran en la frontera seca, en el límite con Brasil.

Son pocos, pero no se les ofrecen alternativas

En Salto del Guairá, capital del departamento, aumentó la cantidad de niños e indígenas en situación de calle. Según la Municipalidad local, el número de menores que están en condición de vulnerabilidad no supera los 50, pero no ofrece programas para rescatarlos de la marginalidad.


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