Los reportes de la Essap indican que los principales inconvenientes con las cañerías se registran en los barrios Jara, Trinidad, Villa Guaraní, Campo Grande, San Vicente, Tablada, Zeballos Cué, Las Colinas y Loma Pyta, zonas con muchos desniveles en el terreno.
Las falencias en el servicio de provisión del vital líquido se deben, principalmente, al tiempo de vida útil de las cañerías, lo que facilita la aparición de fisuras y posterior pérdida de agua.
También inciden las diferencias de altura en los terrenos (topografía), generando un exceso de presión en las cañerías, haciendo que se deterioren con más rapidez, a lo que se suma la baja calidad de los materiales utilizados para la instalación de las redes de distribución, según el informe facilitado por la empresa estatal.
No solo las pérdidas de agua por caños rotos son un problema para la empresa, también se suman como inconvenientes la submedición, conexiones clandestinas y medidores desfasados por su antigüedad.
La Essap ha detectado en algunas viviendas medidores que han sido adulterados por los propios técnicos de la aguatera, antes de su instalación, con la complicidad de los usuarios, quienes a cambio de un pago “extra”, son beneficiados con medidores que registran por debajo del consumo real.
Los usuarios que incurran en ilícitos como este se exponen a penas privativas de libertad de hasta 5 años, o multas, por el delito tipificado como “hurto de agua”.
Se estima que las pérdidas que generan los caños rotos y la subfacturación ascienden al 47% de toda el agua que produce la Essap, unos G. 100.000 millones (US$ 23 millones).
A estos problemas se le suma el frecuente colapso de las redes cloacales, lo que representa un riesgo para la salud, ya que las aguas negras inundan las calles dejando expuestos todo tipo de desperdicios contaminantes.
Los problemas con las redes cloacales, según la Essap, se deben a que los usuarios arrojan al alcantarillado sanitario todo tipo de desperdicios, siendo que este solo está preparado para recibir materiales residuales domésticos.
La empresa recuerda a sus usuarios que para realizar denuncias o reclamos pueden comunicarse al 162 desde cualquier línea baja.
Las cuadrillas realizan los trabajos necesarios para subsanar los inconvenientes de la forma más rápida posible. Básicamente se centran en la reparación de las redes secundarias y ramales, que son los trabajos más frecuentes.
Ante los diferentes problemas que impiden un servicio eficiente de agua potable y seguro para los usuarios, la Essap se encuentra trabajando en proyectos para el cambio de 150.000 medidores, con fondos de un préstamo del Banco Mundial, lo que disminuiría los errores por submedición y falta de medición.
También existe otro proyecto, con el mismo organismo, para realizar la sectorización de la red y el cambio de cañerías.
Se necesitarían alrededor de US$ 400 millones para mejorar todo el servicio de distribución.
Así mismo, se cuenta con un proyecto de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA por sus siglas en inglés) que pretende mejorar la capacidad técnica de funcionarios, técnicos y plomeros, con el fin de garantizar trabajos de calidad.
