08 de Diciembre de 2007 00:00

 

Audiencias Públicas de la Comisión Verdad y Justicia

La audiencias públicas son procedimientos abiertos a la ciudadanía por medio de los cuales la Comisión de Verdad y Justicia recibe información, a través, del testimonio directo de las víctimas de la dictadura. La audiencia busca una reparación pública a las víctimas del Terrorismo de Estado, cuya imagen ha sido muchas veces desvirtuadas ante la opinión pública con acusaciones de subversivos, comunistas o traidores, cuando en verdad son héroes de la libertad y la democracia. (Más información en www.verdadyjusticia.gov.py).

comision de verdad y justicia de paraguay

Segunda audiencia publica internacional

“el exilio paraguayo en la frontera argentina”

19-10-07


- En Posadas, a los diecinueve días del mes de octubre del año dos mil siete, siendo la hora 9, dice la:

Sra. Locutora (Mendoza).- Buenos días, damos inicio.

Argentinos y argentinas, paraguayos y paraguayas, bienvenidos a esta Segunda Audiencia Pública internacional "El exilio paraguayo en la frontera Argentina", organizada por la Comisión de Verdad y Justicia de Paraguay, con el apoyo del Ministerio de Gobierno de la Provincia de Misiones, la Cámara de Representantes de la Provincia de Misiones, la Subsecretaría de Derechos Humanos de Misiones, Chaco, Corrientes y Formosa y el Centro de Estudios, Documentación y Archivo del pueblo paraguayo en la Argentina.

Con la presencia de autoridades nacionales, paraguayas y argentinas, el Presidente de la Comisión de Verdad y Justicia Monseñor Mario Melanio Medina; la Ministra de Gobierno Provincial Doctora Claudia Gauto, la Presidenta de la Comisión de Asuntos Constitucionales, de los Derechos Humanos, Municipales, Juicio Político e Integración, Diputada Marlene Soledad Carvallo; la Subsecretaria de Derechos Humanos de la Provincia de Misiones Graciela Leyes; el Subsecretario de Derechos Humanos de la Provincia de Corrientes Pablo Andrés Vassel; la Vicecónsul paraguaya Gladys Villagra; el Consul argentino en Encarnación Patricio Keegan, el Cónsul General Adjunto argentino en Encarnación Ignacio Livy, el Director de Enlace de la UNESCO con el Ministerio de Relaciones Exteriores del Paraguay Gustavo Miranda Valenzuela, Representante del Equipo Argentino de Antropología Forense Miguel Nieva; Santiago Rolón, Presidente de la Comisión Nacional de Víctimas, funcionarios del Superior Tribunal de Justicia, demás autoridades presentes y público en general: damos inicio a este acto de apertura, invitándolos a entonar el Himno Nacional Argentino y -seguidamente- el Himno Nacional Paraguayo.

- Puestos de pie autoridades y público en general, se entonan los Himnos Argentino y Paraguayo.

Sra. Locutora (Mendoza).- A continuación, la Diputada Marlene Carvallo, Presidenta de la Comisión de Asuntos Constitucionales, de los Derechos Humanos, Municipales, Juicio Político e Integración, dirigirá unas palabras de bienvenida.

Sra. Carvallo.- Gracias. Buenos días a todos.

Difícil tarea es, el de dar palabras de bienvenida a este evento. No palabras de bienvenida al sitio, al lugar, a nuestros hermanos paraguayos, al territorio misionero, eso es sencillo; son todos bienvenidos y los abrazamos como hermanos. Es difícil dar la bienvenida a la realización de un evento, que dentro de un cauce normal de una historia humanista, no tendría que estar ocurriendo, porque los hechos que lo motivan, no deberían haber ocurrido nunca.

Entonces, más que una bienvenida, creo que tengo que hacer un homenaje; es el homenaje a todos aquellos que nos abrazamos envueltos en la bandera de la justicia, no importa la nacionalidad, no importa nuestra raza, no importa nuestras creencias políticas o religiosas y que abrazaditos todos y hermanados, por eso hoy veo esa necesidad de hacer justicia; queremos poner al descubierto la tragedia de nuestra historia, la terrible tragedia de nuestra historia, queremos justicia para quienes fueron los culpables de tanto error y de tanto dolor y también queremos dejar un mensaje para todos nuestros jóvenes, porque creo que ahora lo mejor que podemos hacer, es la docencia que necesitan nuestros jóvenes, para que entiendan -porque no lo pasaron- lo que es una dictadura, cómo se vive en una dictadura y como yo decía ayer, que cualquier democracia por mala que fuera, es mejor que el horror de cualquier dictadura y este es nuestro legado, de nosotros, los que ya la pasamos casi todas o todas. Ese es el legado y nuestra misión, que tenemos que dejar a nuestra juventud, por eso digo, nos hermanamos juntitos, unidos, corazón con corazón, en esa bandera de justicia, que tiene esos colores, de la justicia y en función de poner al descubierto la historia, con toda valentía. Por eso, homenaje a los hombres que siguen luchando por estos ideales, por estos principios, a su valor, porque se necesita valor para hacer esto, a su perseverancia por años, porque se necesita perseverancia y constancia, tanto argentinos como paraguayos.

Y quiero -porque o sino voy a terminar creo que aburriéndolos- desde ya mi corazón está hermanado con el corazón de todos ustedes, porque defendemos la misma causa y los compañeros de causa, que en este caso son los derechos humanos. Somos hermanos, todos los luchadores y todos los compañeros de lucha nos hermanamos por los principios y los ideales y terminamos siendo hermanos.

Quiero que me permitan leer un poema de Benedetti, que también es un exiliado, uruguayo, pero exiliado y no es uno de los poemas de él, que se refiere al exilio -que tiene varios- sino que es otro, antes lo podía decir de memoria, los años van causando sus estragos, así que les pido que me permitan leerlo y que se llama: “No te salves”, y que dice: “No te quedes inmóvil al borde del camino, no congeles el júbilo, no quieras con desgana, no te salves ahora ni nunca, no te salves, no te llenes de calma, no reserves del mundo solo un rincón tranquilo, no dejes caer los párpados pesados como juicios, no te quedes sin labios, no te duermas sin sueño, no te pienses sin sangre, no te juzgues sin tiempo, pero si pese a todo no puedes evitarlo y congelas el júbilo y quieres con desgana y te salvas ahora y te llenas de calma y reservas del mundo solo un rincón tranquilo y dejas caer los párpados pesados como juicios y te secas sin labios y te duermes sin sueño y te piensas sin sangre y te juzgas sin tiempo y te quedas inmóvil al borde del camino y te salvas, entonces no te quedes conmigo”. Gracias.

- Aplausos.

Sra. Locutora (Mendoza).- Invitamos a la Ministra de Gobierno de la Provincia de Misiones, Doctora Claudia Gauto a dirigirse a los presentes.

Sra. Ministra de Gobierno (Gauto).- Señor Presidente de la Comisión Verdad y Justicia de la República del Paraguay, Monseñor Mario Melanio Medina; señora Secretaria Ejecutiva de la Comisión Verdad y Justicia, Yudith Rolón, señores comisionados; Doctor Martín Almada, señora Presidenta de la Comisión de Asuntos Constitucionales de la Cámara de Representantes de la Provincia de Misiones: señor Juez Federal, Doctor Claudio Chávez; señora Jueza Civil y Comercial, Doctora Rosana Venchiarutti, que hoy nos acompaña; miembros de la Casa Paraguaya, señor Cónsul Argentino en Encarnación y demás autoridades ya nombradas por el protocolo.

Voy a reiterar algo que ya algunos me escucharon en la Cámara de Representantes en ocasión de la firma del convenio que dio lugar a esta audiencia pública, como hija de un exiliado paraguayo y en nombre del gobierno de la Provincia de Misiones, es un honor para mí oficiar de anfitriona en este evento, que como bien decía la Diputada Carvallo es difícil dar la bienvenida, pero es algo que quienes conocemos de fondo y desde chicos la historia del exilio, sabemos que es una herida abierta, profunda, que estos hechos contribuyen a cerrar. Contribuyen a cerrar no para olvidarnos, contribuyen a cerrar no con un afán de venganza sino que son heridas que cerramos para poder seguir construyendo, para poder seguir fortaleciendo nuestra democracia en Latinoamérica y creo que con el transcurso del tiempo la sociedad misionera recién va a lograr dimensionar la trascendencia de la audiencia pública que hoy se está desarrollando en la ciudad de Posadas.

Quisiera también felicitar al equipo de la Cámara de Representantes en la persona de la Diputada Marlene Carvallo, a todo el equipo del Ministerio de Gobierno, al equipo de la Universidad Nacional de Misiones, de la Casa Paraguaya que han puesto todo, han puesto el hombro, le han puesto "pilas" como dicen los chicos a todo esto, para que sin perjuicio -como conversábamos recién con Monseñor Medina- del apoyo institucional que nosotros desde el gobierno de la provincia le hemos dado al evento, sin la confluencia de todos estos actores esto no podría ser posible, y el apoyo institucional que hemos dado tiene ver con que el gobierno de la Provincia de Misiones, tiene como política de Estado, como política pública fuerte, la defensa permanente de los derechos humanos integrales, así para quienes no lo sepan la creación de una Subsecretaría de Derechos Humanos en el año 2006 y la elevación en este año al rango de ministerio de esa subsecretaría, demuestran que no solamente nos quedamos en los discursos sino que concretamos con acciones bien operativas, la profundización institucional de este tema.

Hay cosas, como las que dijo la Diputada Carvallo, que me cuestan decir a mí, porque tiene toda una carga emocional muy importante, de hecho yo podría ser una de las que testimoniara y buscando...

- Aplausos.

Y buscando entre los papeles de mi papá, qué fue lo terrible que aquellos jóvenes hicieron para merecer de parte de la dictadura de Stroessner, tanta violencia, tanta saña, tanta tortura, ¿cuál fue el delito que ellos cometieron? Y estaba leyendo, y eso me voy a permitir compartir con ustedes, un documento que mi papá con sus compañeros del movimiento "14 de Mayo" elaboraron, supongo que en alguna pensión en Buenos Aires, porque vivían así, del año 1961, yo no estaba ni en proyecto y se ve qué pensaban, qué futuro querían para el Paraguay, cuáles eran los ideales y contra qué estaban peleando y a favor de qué y decían -vamos a ver si termino- “esto es una promesa sagrada, el clarín del ansiado amanecer de libertad, ya nos brinda sus notas augurales. Mañana, el pueblo volverá a vivir sin miedo ni opresión, sin hambre ni miseria, no habrá más en nuestra tierra opresores ni oprimidos, hambrientos ni hambreadores; el derecho sentará su imperio indestructible, la única ley será la de los hombres con el denominador común de la bíblica sentencia “Ama a tu prójimo, como a tí mismo”.

Esa es la decisión, es más, una la promesa, un compromiso, un ideal; creemos que sólo con el esfuerzo común, derrocaremos la tiranía, sólo así desterraremos para siempre de nuestra tierra el crimen sistematizado y el método totalitario de opresión; la nación volverá, entonces, a tomar rumbos de futuro; la libertad y la democracia, la soberanía y la autodeterminación, serán una feliz vivencia; la justicia, una realidad; el progreso, una ley y en esta gran marcha del pueblo, todos los paraguayos deben ocupar un lugar, el que se sienta patriota no puede estar ausente en el sacrificio histórico al que nos convoca el Paraguay”. Que esta Audiencia sirva, entonces, para que el Paraguay tome este rumbo de futuro que sus hijos, víctimas de la represión, soñaron. Muchas gracias.

- Aplausos.

Sra. Locutora (Mendoza).- A modo de cierre ya de este acto oficial, se referirá el Presidente de la Comisión de Verdad y Justicia, Monseñor Mario Melanio Medina.

Sr. Presidente (Medina).- Señora Ministra de la Provincia de Misiones, Doctora Gauto, Diputada Marlene Soledad Carvallo, representante de la Subsecretaría de Derechos Humanos de la Provincia de Misiones, Graciela Leyes; Subsecretaría de Derechos Humanos de la Provincia de Corrientes; Vicecónsul, Gladis Villagra; Cónsul argentino en Encarnación, Patricio Quiéram; Cónsul General Adjunto argentino en Encarnación, Ignacio Brindiks; Director de Enlace de la UNESCO con el Ministerio de Relaciones Exteriores del Paraguay, Gustavo Miranda Valenzuela; equipo argentino de Antropología Forense, Miguel Nieva; señores comisionados; señor Martín Almada, Premio Nobel Alternativo de la Paz.

- Aplausos.

Paraguayos exiliados de acá de Posadas y que vinieron de otra parte, queridos alumnos, jóvenes que están aquí presentes, señoras y señores.

Hoy, 19 de octubre de 2007, un día histórico para la Comisión de Verdad y Justicia, para todas las víctimas de la dictadura del Paraguay y creemos también que para la Argentina; fecha en que recordamos y reconoceremos hechos oscuros y dolorosos vividos por nuestros países; la Segunda Audiencia Pública Internacional, denominada “El exilio paraguayo en la frontera argentina”, nos permitirá esta experiencia maravillosa.

El exilio es una de las grandes heridas por las que han sufrido, han sangrado y siguen sangrando nuestros países. La Comisión de Verdad y Justicia ya ha recibido el testimonio de cientos de víctimas directas e indirectas de la dictadura stronista. El número de los exiliados por causas políticas es cuantioso y difícil de calcular; el exilio ha sido constante, masivo y muchas veces fueron exilios vitalicios, exilios perpetuos. Muchos compatriotas no pudieron regresar a su patria, algunos ni siquiera después de muertos, algunos fueron desaparecidos, incluso en la tierra que los asiló, hasta donde los persiguió la mano larga de la dictadura paraguaya.

Al recordar y conocer estos hechos públicamente, debemos resaltar sobre todo la semilla de futuro y libertad sembrada con la lucha, el heroísmo y el dolor de quienes se oponían al régimen dictatorial, y a quienes, hoy públicamente, queremos dignificar con esta Audiencia Pública. Si en Paraguay y Argentina hubo víctimas, es porque también hubo coraje y voluntad de luchar por la igualdad, la libertad, la justicia y la fraternidad, este legado es imprescriptible e incancelable, es un capital inembargable de dignidad humana.

Hay que conocer la verdad para hacer justicia, verdad sin justicia no es reparación, el trabajo de nuestra comisión es, fundamentalmente, la verdad y la justicia histórica. Nuestro trabajo es convertir el relato de todas las víctimas en historia oficial, estamos atravesando un proceso diferente, pero es necesario que haya más luz, verdad, justicia, reparación y las garantías para que esto nunca más se vuelva a repetir. Nunca más un ser humano, un latinoamericano o un compatriota debe ser declarado enemigo interno de nuestras naciones o comunidad de naciones, nunca más delitos en nombre del Estado, nunca más operaciones “Cóndor”, nunca más la paz de los sepulcros NN.

Debemos erigir una cultura de la libertad, con autonomía individual, colectiva, con solidaridad y fraternidad. Esperamos que esta Audiencia Pública deje en nuestras memorias el reconocimiento del valor y heroísmo de Paraguay y Argentina, y agradecer finalmente la colaboración de diferentes instituciones oficiales, especialmente el gobierno provincial, cooperaciones internacionales, organismos de derechos humanos y de víctimas, tanto de la Argentina y Paraguay que hacen posible esta audiencia. Muchas gracias.

- Aplausos.

Sra. Locutora (Mendoza).- De este modo damos por finalizado este sencillo acto de apertura. Los invitamos a hacer un pequeño cuarto intermedio de dos minutos, para comenzar con la Audiencia Pública.

- Era la hora 9 y 28.

- Siendo la hora 9 y 35, dice la.

Sra. Locutora (Sanabria).- Vamos a reiniciar la Audiencia Pública.

Con la presencia de todos los comisionados que van dar su testimonio, vamos a reiniciar esta Audiencia Pública.

En la mesa de toma de testimonios la Comisionada Yudith Rolón, el Comisionado Luis Casabianca, Heriberto Alegre, Carlos Portillo, Mario Sandoval, Miguel Angel Aquino y su Presidente, Monseñor Melanio Medina que abre la mesa de toma de testimonios.

Sr. Presidente (Medina).- Señoras, señores, todos los presentes: iniciamos en este momento la apertura ya de esta Audiencia Pública con la primera persona que ha de deponer su testimonio público en esta Audiencia.

Sra. Locutora (Sanabria).- Llamamos a la primera testimoniante, señora Plácida Isabel García.

Su padre fue dirigente obrero, vivía en el Alto Paraná, perteneciente al Partido Liberal, dirigente obrero y activo militante de la oposición al régimen de la dictadura de Alfredo Stroessner. En al año 1961 fue perseguido y emboscado para luego ser asesinado, le dieron catorce puñaladas y herido lo llevaron preso donde continuaron torturándolo. Su hija Plácida en ese entonces tenía un año y medio y fue recogida por unas monjas, le cambiaron su nombre para preservarla de la persecución stronista. Plácida, en realidad, no sabe cuál es su verdadero nombre, dónde nació. Hoy con sus 47 años sigue buscando su historia y parte de esa historia la va a compartir con nosotros.

Sra. García.- Me llamo Plácida Isabel García, se lo debo a Plácida García el nombre, sé que fue una de las mujeres que le sacó a mi padre de la cárcel, no sé precisamente cómo él fue sacado de la cárcel, cómo salió de la cárcel, nunca supe.

A los 21 años -más o menos- me entero de la verdadera historia mía. Sé que nací en Puerto Rico, al año y medio empieza mi historia. Gracias a las Siervas del Espíritu Santo que me recogen en Puerto Rico; un año y medio y mi hermano seis meses. Más o menos a los 20 ó 21 años, vuelvo a encontrarle a mi padre -por supuesto- inválido en una silla de ruedas, me pedía simplemente perdón porque no tuve tiempo de hablar, ni que me cuente la verdadera historia, porque es cierto, el miedo hasta el día de hoy sigue. Tengo cinco hijos, no tengo miedo, sé que todo está saliendo a luz y va a salir a luz, porque dicen que la sangre clama y hoy vi acá a un hermano paraguayo, he escuchado el apellido de él, con una historia que día a día sigo buscando, cuando entré en ese pasillo, donde habían fotos, indudablemente son reacciones y latidos muy fuertes de sangre que uno siente.

Pero, sé que mi padre era un luchador; y el luchador, el que lucha por la verdad y la justicia, el hombre que piensa es peligroso, es mejor someter al hombre con la ignorancia y el hambre, mi padre no lo tuvo.

Hoy, invitados por la Casa Paraguaya, en una oportunidad le escuché a un padre y le escuché a mi padre muerto hablar, un padre que contó cómo hizo para salvar a sus hijos, se lo perdoné a mi padre, prefirió luchar por sus hijos, hoy lo hago yo porque tengo cinco hijos.

Estoy feliz por esto, con un dolor en el alma que no se imaginan, sé que acá van a resucitar muchos muertos. Por ejemplo, saber quién es Plácida García, que le debo la vida de mi padre, la que le salvó acá en la Argentina, hay muchos nombres en mi mente.

Sé que el verdadero padre de mi padre era Oribe Cibils, por parte de la madre no sé quién es, pobrecita, pero yo trabajo con gente de ese tipo y sé que algún día le voy a encontrar al hijo, al medio hermano de mi padre, a un primo, a un tío. Ya conocí, en Capioví hay Cibils, que son mis verdaderos primos, son mi sangre, así que soy feliz por ese lado.

Pero, les digo compañeros y hermanos, cuando la escuchaba a la ministra hablar, que ella podía dar testimonio, no es fácil, porque la historia de uno es muy triste, es muy chiquito y todo lo que uno dice que está olvidado, es mentira.

Yo les contaba a ciertas personas, en el hogar sustituto donde estuve, que me sentaban en una mesa y me tocaban el violín, me decían: “fabuladora, mentirosa, está enferma esta chica”. Me crié en esa historia, en la historia no contada, la historia tapada, toda la vida se tapó, nunca salió a la luz. Pero hoy soy feliz, porque todo esto está saliendo, sé que va a seguir, por eso digo hoy, en esta audiencia sé que muchos muertos van a empezar a hablar, una de ellas soy yo. No sé todavía quién soy en realidad, me encantaría conocer a mi abuela paterna, abrazarla o a Plácida, que le debo el nombre, “Siervas del Espíritu Santo”, Juana Beatríz Duarte viene cada dos años de Africa, es mi madre del corazón; Monseñor Kemerer, era mi padre del corazón, cuando yo estaba mal, Padre Bovier, me abrazaba, me hablaba. Una prueba, una prueba, desde que nací, desde que tengo uso de razón, estuve pasando pruebas, pero hoy estoy orgullosa y feliz por lo que hizo mi padre; estoy feliz porque luchó por una causa y esa causa se llama Latinoamérica sin fronteras, hermanos paraguayos, peruanos, bolivianos, colombianos...

- Aplausos.

Decirles que cuando era chiquita yo escuchaba que decían por ejemplo, que a mi padre le sacaban las uñas y le mandaban a mi madre que tenía 18 años; cuando la conocí a mi abuela materna, no quiero contarles, pero me habló de mi padre no muy bien, con toda la razón, era una madre de una chica con dos niños, aterrorizada, porque seguramente lo odió ella, habrá presenciado, sé que fue en una cancha de fútbol, donde jugaba Olimpia, no sé qué cuadro, porque mi padre era de Olimpia, se le tiraron encima y le dieron 14 puñaladas, de eso sé. Cuando lo vi a mi padre, también miré las manos de él para ver si era cierto que no tenía un dedo, porque le mandaban dedos a mi madre. A mi madre no la conocí, reprimí 40 años, la odiaba a mi madre, pensé que me abandonaba, que no me quería, no era así; mi madre, gracias a que hoy estoy en una Iglesia Bautista, me enseñaron del amor, de que mi madre me tuvo. Yo me decía, quién me habrá puesto los aros; la historia en la vida de un niño o de una niña, queda grabado y marcado a fuego; decía quién habrá hecho esto y ellos me enseñaron que fue mi madre y efectivamente, pasa que en la mente de un niño, lo que uno graba, lo graba a su manera, a manera de un niño, cuando la vi a mi madre muerta, supongo que cuatro, cinco años, yo la llamaba y no me contestaba, estaba muerta; yo elaboré como que ella nunca me quiso, gracias a la iglesia hoy tengo este amor, no tengo rencor, no quiero venganza, quizás hoy esté sentado acá el hijo, el nieto, el primo, el sobrino, del que se le tiró encima a mi padre; no siento rencor, yo no miro el color político, hoy tengo rojo, fue pelearnos por un rojo, hermanos, no, lo mío va más arriba, más arriba.

Les voy a decir más, tengo una hija que con 17 años, hoy me dio vuelta, con 47; se fue a Cuba y está en quinto año, gracias al Gobierno de Cuba hay más de mil argentinos becados por Cuba.

- Aplausos.

...se me destrozó el alma cuando se fue, pero dije, la sangre, fue mi padre el que empezó, del Paraguay a la Argentina, hoy mi hija sigue con Latinoamérica y muchos jóvenes. Por eso pienso que no tenemos que bajar los brazos, no quedarnos en el rencor, en la bronca, sino todos los días, recordar esto que hicieron los jóvenes. Como dijo la ministra ¿qué hicieron de grave? Simplemente lucharon por una causa, por la verdad, por la justicia, por lo que ellos pensaban que iba a ser así, lo hicieron sin pensar nada.

Sin pensar lo que podía pasarme a mí o a sus hijos, simplemente, era una causa que ellos querían cumplir para mejorar el pueblo Latinoamericano. Entonces hay mucha sangre que ha quedado, muchos resabios, mucha bronca, mucho odio, pero yo les digo que no queden ahí, sigan avanzando porque esto tiene que terminar. Nunca más, nunca más, solamente pido verdad y justicia y me adhiero a todo el grupo para lo que ustedes quieran. Y si ustedes me puedan ayudar para seguir armando el rompe cabezas que es mi vida, mi historia, yo se los voy a agradecer, hay una persona que me encantaría conocer, alguien de la familia Oribe Cibils o de Plácida García que no sé quién es, que me cuenten mi verdadera historia, quien soy, dónde nací, porque hasta el día de hoy se guarda mi historia y no se debe guardar, porque causa mucho dolor y mucho daño. Se que mi árbol empieza de aquí en más, tengo cinco hijos y lo estoy haciendo, pero queda ese dolor y esas heridas en el alma que uno quiere saber de dónde viene y quién es. Nada más.

- Aplausos.

Sra. Locutora (Sanabria).- Luego del testimonio de Plácida, vamos a dar paso al segundo testimoniante de la mañana el señor Rubén Chávez, es exiliado paraguayo, hasta hoy, desde el 1960 se refugió en la Argentina, intentó volver pero los fantasmas de la dictadura Stronista no le permitieron, actualmente es presidente de la Casa Paraguaya, miembro del Partido Febrerista y activista del Movimiento "14 de Mayo".

Sr. Chávez.- Señor Obispo Monseñor Melanio Medina, señora Ministra del Poder Ejecutivo provincial, señora Diputada Marlene Carvallo, autoridades del Poder Judicial, señoras y señores: Como ciudadano paraguayo, uno que también sufrió la injusticia del exilio, puedo decir que antes de la dictadura de Stroessner, ya había empezado el exilio, fruto de eso fue la fundación de la Casa Paraguaya en Posadas. Quiere decir, que la dictadura en sí empezó con el régimen del General Morínigo, pero hay una cosa que hay que destacar, que la gente siempre venía y volvía, pasaba un tiempo como trabajadores golondrinas, vamos a llamarle, pasaba el peligro y volvían al país, pero después cuando asume el General Stroessner al poder empezó a cambiar esa tónica, la gente verdaderamente se convertía en exiliado y perseguido, comenzó la persecuciones y la gente venía y ya no volvía, entre ellos me tocó a mí, todavía joven con 19 años, mi padre era del Partido Revolucionario Febrerista y por esa falta de libertad que había en el Paraguay, la gente tenía esa ansía de manifestarse libremente, de reunirse y entonces preparado una especie de...-lamentablemente fallido- de copamiento, de un pueblo de la campaña "Coronel Bogado" precisamente, fue en el año 1958 y a consecuencia de esto mi padre fue un perseguido, él se había escapado, se exilió y quedé yo al frente de mi familia, mi madre y tres hermanas menores, y empezó la persecución a mi persona, me persiguieron de tal manera, y me pusieron como condición afiliarme al Partido Colorado, participar de la guardia urbana y la persecución a mis compatriotas, que era una forma de decir "te pasas con nosotros o te vas". Y después como no participé de ninguna de estas propuestas, tuve avisos de amigos también colorados, no todos los colorados son malos, hay gente muy buena, me avisaron que me iban a apresar, y el hecho de caer preso allá es ser torturado, maltratado. Porque yo había salido, hice el servicio militar en el Regimiento 14 de Cerro Corá y he visto cómo se torturaba a conscriptos, a cargo de Patricio Colman Martínez y también a particulares, que ellos no los querían y mandaban a apresar al particular y lo sometían a torturas y sabiendo yo todos estos procedimientos, decidí también exiliarme.

Repito, tenía 19 años, pasé clandestinamente al lado argentino, buscando a mi padre; ahí empezaron las peripecias del exilio, del dolor del exilio, de abandonar el terruño, abandonar el hogar, la familia, dejando abandonadas a madre y hermanas menores y debo decirles que no éramos ricos ni muy pobres, éramos campesinos -vamos a llamarle- agricultores, que teníamos las vaquitas, algunos carros, algunos bueyes y empezaron a malvenderse, hasta que mi familia quedó en la nada y no podía pasar porque se acercaba al río y la propaganda del régimen era rebelde familia, rebelde familia, ningún canoero se animaba a hacerles pasar y del puerto les hacían volver, porque nadie quería tratar con ellos, eran como leprosos en su propia tierra.

Entonces, cuando ya no tenían más nada para vender, por ahí alguna mano solidaria les hizo pasar, entonces quedamos totalmente a la miseria y bueno, exiliados acá y sin documento, lo único que podíamos hacer era rebuscarme con mis compatriotas, entre ellos los afines políticamente y había ya muchos intelectuales paraguayos acá exiliados y a través de ellos entré al gremio de la construcción. Esto cuento, más o menos, qué fue la causa de mi exilio. Ahora viene el dolor -como dijo la Ministra- como una herida abierta que nunca se cierra, a mí me duró posiblemente 31 años, porque ahora ya me aclimaté acá, pero anteriormente... ahí viene el proceso doloroso, que en los primeros tiempos, movimiento que había yo participaba, porque tenía necesidad y esas ansias de volver a mi país, allá tenía casa, tenía ganado, no mucho pero había para vivir, podía estudiar, había una escuela secundaria que empecé, no pude continuar y acá sin documentos no podía entrar a la escuela o al colegio, sin documento no podía tener trabajo; entonces, lo único que me sobraba era buscar dónde colaborar para que caiga ese régimen y para poder volver al terruño y así integré el movimiento 14 de Mayo, fui movilizado, anduve por campamentos, he mencionado nombres de algunos que eran posibles jefes, alguno de los miembros los conocen, el Mayor Américo Villagra, el Capitán René Esperatti, Juan José Rotela, también en ese momento Erik Gauto, que es el tío de la ministra de Gobierno de esta Provincia y he conocido aquellos, que no llegué a entrar porque estaba más bien nominado para una segunda entrada, así lo estableció la jefatura del movimiento. Como esto había fracasado, siempre participé en otros movimientos, siempre buscaba algún lugar porque tenía esas ansias de volver al país y todo eso ha creado un daño tan tremendo en mi futuro -vamos a llamar- de vida, porque no quería comprar terreno, cuando ya empecé a trabajar, recién a los 8 años más o menos de andar vegetando en negro, sin documento, en el 58 pasé a este lado y en el 66 hubo una gran inundación acá, en la zona del Norte argentino, el Presidente era el Doctor Arturo Illia y decretó una amnistía a todos los afectados por la inundación para que se documenten. Entonces, aproveché eso, me fui al Chaco, yo estaba en Buenos Aires y me presenté como uno de los inundados, dije que se me perdieron mis documentos, así conseguí el documento, me legalicé y de ahí recién pude trabajar en blanco vamos a llamarle, pude circular libremente dentro del país y fueron ocho años casi de andar semiclandestino, no podía a veces circular libremente porque no tenía documento. Todos estos dramas he pasado no solamente yo sino varios de nuestros compatriotas, varios paraguayos. Entonces, aparte de no poder comprar, por ejemplo, un terreno, hacer una casa, porqué esto, porque la mayoría de los exiliados piensan en volver, porque dice: tengo mi casa, mis vecinos, mis amigos, mis parientes, mi país y va a llegar el momento en que tengo que volver, la dictadura tiene que caer, entonces no se hace, por ejemplo, un proyecto de vida, de formar familia, tampoco quería casarme. Entonces, iba pasando el tiempo, que en todo me atrasé después; me casé ya entrado en años, ahora tengo todavía hijos jóvenes, sin embargo gente de mi edad ya son abuelos, tienen hijos grandes y una posición económica podemos llamarle holgada, porque han trabajado, han ahorrado y han invertido en un proyecto de vida, que justamente eso yo no pude hacer y varios de mis compatriotas, porque nos dedicábamos a las organizaciones y todo el esfuerzo, los emolumentos que hemos recibido, siempre iba a la organización, al apoyo al compañero, al luchador, conseguirle vivienda, darle pasaje, conseguirle albergue, comida. Entonces, a todo eso nos dedicábamos y todo eso es lo que causó el exilio en muchos de nuestros compatriotas y en mí personalmente que me hizo ese daño.

Aparte de eso, voy a hablar de mí, lo que yo como exiliado he sufrido -como dije- casi 31 años. Llega el momento en que uno asume como una doble personalidad, estando acá piensa allá; yo estoy viviendo acá, pero viví en muchas partes de la Argentina, en Buenos Aires viví mucho tiempo y en Chaco también, pero donde uno está piensa en el terruño permanentemente. Entonces, llegó el momento, esto quiero dejar bien claro, que cayó la dictadura, yo ya tenía mujer e hijos, todo el mundo quería ir a ver, vamos a ir a ver la tierra de papá, la casa que tenía allá, el pueblo, el valle como decimos nosotros. Qué pasa, yo también tenía unas ansias de ir, de ver todo eso, cuando fuimos, al mediodía por ahí, mis hijos “papá, vamos, vamos para allá”, porqué, porque no tenían amigos, no tenían nada, no sabían cómo jugar, hablaban otro idioma, allá se habla todo guaraní en la parte donde yo vivía, entonces ellos no se hallaban. Primeramente yo pensaba mudarme al paraguay, conversaba con mi señora, vamos a buscar un rubro, tenía casa, tenía chacra, tenía algún ganadito todavía que había quedado, cómo podíamos hacer un negocio y vivir acá, yo quiero volver a mi país. Pero qué pasa, ella seguramente por amor me dijo sí, pero los hijos, imposible. Entonces, después yo me di cuenta de otra cosa, ya nadie me conocía en mi propio pueblo; los vecinos que tenía ya no existían más, habían muerto también exiliados o desaparecidos. Entonces, yo ya era un extraño en mi propio país, en mi propio pueblo, en mi propio valle como decimos nosotros. Entonces eso me dio unas ganas de llorar, que estando allá en mi país que yo tanto quería volver, empecé a pensar en la Argentina, quería volver a la Argentina, porqué, porque acá tengo amigos, tengo familia, tengo vecinos, compinches como se dice, hasta los compadres están acá. Entonces la crisis, ahí empieza a sangrar la herida, como dijo la ministra, una herida abierta, después vuelvo acá y sigo pensando otra vez allá. Entonces es una cuestión permanente de doble vida, doble personalidad que yo le llamo, no sé los siquiatras qué nombre le dan a eso. Ese es el daño enorme que una dictadura hace al ciudadano, al ser humano, privarle de su derecho de vivir en su hábitat natural, o sea, el exilio compulsivo se tiene que desterrar y terminar, porque sabemos que existe la libertad, uno puede ir -como le llaman acá el "exiliado económico"- que salga por su propia voluntad a buscar ventaja a los países donde quiera ir, pero no echarlo al ciudadano de su tierra, porque al sacarlo de su medio el ciudadano sufre, soy testigo. Mi persona es testigo de eso, del sufrimiento que uno tiene al encontrarse lejos de su terruño, de su hábitat, de todo, y vivir, igual que una planta que se saca extemporáneamente, se traslada, se planta y ya no quiere germinar, no quiere prender. Eso le pasa a las personas. Así que, se debe condenar el exilio político.

Dicen los historiadores que en la Antigua Grecia, el ciudadano griego, cuando lo condenaban al exilio, -ellos llamaban el ostracismo- el ciudadano griego prefería tomar la cicuta y no ir al exilio ¿Por qué? Porque consideraba que el privarle al ciudadano de su tierra era tan grave o más grave que la muerte.

Por eso, aprovechando esta Audiencia, digo también que ese es el motivo: condenar el exilio, que no suceda nunca más, que la gente tenga su libre tránsito, que vaya donde quiera ir, con el objeto de progresar o de pasear, pero no echarlo de su tierra.

También quiero aprovechar esta oportunidad para decirles que fui también víctima del Operativo Cóndor, he dicho que me he metido en todos los movimientos que había, con el ansia de volver a mi país y -entre ellos- he colaborado con el padre de mi amigo Rogelio, con Agustín Goiburú, hay periodistas que ya han retomado esos datos, éramos muy amigos, compañeros y en eso, dos compañeros fueron "chupados" -como se dice vulgarmente- por el Operativo Cóndor en Puerto Iguazú, entre ellos Cátulo Vera Báez -que era compañero de trabajo mío- y un sastre -que ya era ex preso político- Juan Penayo y otro muchacho -el hermano debe estar por acá- Mercio Stun, fue llevado también de Puerto Iguazú.

A mí me han apresado y gracias a la bondad y vamos a llamarle amistad, que tenía con un empresario que tenía vinculación con hombres del Ejército, ya ha fallecido, don Bernardo Lagier, quiero mencionar en homenaje a la familia Lagier, que gracias a ellos no me llevaron, porque me apresaron gente del Paraguay -en operativo conjunto- y ellos se movieron rápidamente, hablando a cúpulas militares más elevadas y también tuve suerte, estaba un comisario, hijo de ex combatiente de la Guerra del Chaco, que era compañero de mi padre, que por mi documento me ubicó, leyendo mi baja, hijo de quién y de quién, me ubicó y el tipo éste, puedo mencionar, en homenaje a la verdad el Comisario Rejálaga, que hasta ahora vive en la ciudad de Posadas, hijo de Timoteo Rejálaga, ex combatiente de la Guerra del Chaco.

Este comisario me hacía la vida imposible dentro del presidio, pero había sido que él estaba peleando para que no me lleven, pero él aparentaba ante la cúpula ahí, que era el que más me apretaba, pero al final, después supe que gracias a eso él se opuso terminantemente a que me lleven, que me entreguen al operativo éste, para pasar al otro lado, como los llevaron a los otros compañeros, como a Cátulo Vera Báez, Juan Penayo, Agustín Goiburú, al doctor lo habían apresado en la provincia de Entre Ríos, también lo habían hecho pasar por acá.

Señores, señoras, si hay alguna pregunta estoy dispuesto a contestar, porque llega el momento de la emoción, esto es lo que yo puedo aportar y felicitar a los miembros de la Comisión de Verdad y Justicia por este trabajo humanista que están realizando dentro del Paraguay para desterrar de una vez por todas las injusticias, la intolerancia y que se condene el exilio compulsivo, el exilio forzoso. Nada más.

- Aplausos.

Sr. Presidente (Medina).- Muchas gracias, señor Chávez. Advierto que las preguntas y también el debate se hace después, así que seguimos con el siguiente testimonio.

Sra. Sanabria.- Vamos a continuar con la toma de testimonios, vamos a llamar al señor Evaristo González.

Evaristo Antonio González es del Partido Comunista Paraguayo. Cuando tenía 28 años, este señor fue apresado y torturado, engrillado por casi 2 años, con sus 10 compañeros, en 1964, estuvo preso durante 10 años, posteriormente se exilió en la Argentina, por cuestiones de salud viajó a Francia, desde donde realizó denuncias importantes sobre la situación política de los presos en Paraguay. A su regreso, se radicó en la Argentina, donde vive hasta la fecha.

Sr. González.- En primer lugar, creo que es un primer evento importante que se realiza en la frontera con el Paraguay y Argentina, porque anteriormente, creo que se hizo este evento en Buenos Aires.

Pero las principales víctimas de la dictadura de Stroessner, están por la frontera entre Paraguay y Argentina. Miles de paraguayos y miles de argentinos, colaboraron en esta encrucijada. Por eso yo me llamo Evaristo Antonio González, soy argentino, nací por accidente en la Argentina, de padres paraguayos y viví mucho tiempo, toda mi niñez, mi juventud en la República del Paraguay y pasé y siempre colaboré con la lucha del pueblo paraguayo, eso en primer lugar.

Lo que yo quiero sintetizar aquí en esta audiencia, es para rememorar recuerdos tan ingratos, las torturas que hemos pasado, los vejámenes que hemos pasado, es largo de contar, pero quiero referirme a un caso concreto que nunca se difundió, se desenmascaró, se investigó en la propia República del Paraguay, es el caso de la Comisaría Primera, anteriormente se llamaba Comisaría Octava. En esta comisaría, a raíz del escape del Coronel Meyer, de la Comisaría Novena del barrio Chacarita, es que vino justamente la debacle para nosotros, los presos que estábamos en la Comisaría Primera. Inmediatamente el Comisario Alfonso Lovera Cañete, que tiene que rendir cuentas al pueblo paraguayo, el Subcomisario Zaracho, los Oficiales Evaristo Paredes, Luis Distéfano, de Caacupé y también el que hasta hace poco estaba en una comisaría, Mateo Estigarribia. Nos metieron, a raíz de este escape del Coronel Meyer, en un grillo colectivo, 10 presos políticos, entre ellos estábamos colorados, campesinos, algunos subalcaldes, algunos que colaboraban con el régimen, estábamos en el grillo y recuerdo bien un amigo que se llamaba Marcial García, que su hermano fue asesinado en Encarnación, cuando hubo la visita de Stroesnner, justamente endilgando a este hombre que le iba a matar a Stroesnner en esa visita a Encarnación. Entonces, lo enterraron vivo. De esta situación, muy poco se sabe en el Paraguay y muy poco se sabe en la frontera de la Argentina, ni los propios compatriotas paraguayos saben esto, ni tampoco se investiga para castigar a estos responsables.

Estuvimos dos años engrillados y cada ocho días nos sacaban justamente para descargar las latas donde depositábamos la materia fecal y la orina, en un baño a 20 metros de nuestra celda, eso hacíamos cada ocho días. Entonces, esta situación muchas veces se esconde y no se investiga. Creo que las comisiones, la Comisión de Víctimas donde yo estoy y la Comisión de Derechos Humanos que funciona en el Paraguay tienen que ocuparse, tienen que ocuparse de esto, investigar y castigar a los responsables, porque hasta ahora 6,7 u 8 personas que fueron, justamente, las que nos torturaron en el Departamento de Investigaciones, son las que están presas ahora ¿Y los demás? Si en cada comisaría había torturadores, había asesinos.

Y me voy a referir al caso de la Comisaría 8ª, que es ahora Comisaría 1ª del Barrio Hospital: en 1965 nosotros ya estábamos en el grillo, hubo el arreamiento, la fuerza represiva de la dictadura hizo justamente una gran represión en el Departamento de Ñee Mbcú, en el Departamento de Misiones, en el Departamento de la Cordillera, toda esa zona hasta Amambay trajeron gente, concentraron en la Comisaría 8ª en esa época, ahora es Comisaría 1ª , Barrio Hospital, y con estos mismos comisarios, concentraron ahí a la gente y torturaron, incluso mataron, torturaron a la gente, a las madres, a los jóvenes, a las chicas, endilgando que eran terroristas y guerrilleros.

Y una de las compañeras que estuvo presa, en ese momento nosotros ya estábamos en el grillo, Teresita Asilvera - allá está- Teresita Asilvera estuvo presa.

- Aplausos

Sra. Asilvera.- Yo estuve presa, mi papá y yo fuimos torturados...

Sr. González.- Yo quería referirme justamente, porque ellos, Teresita Asilvera fue torturada bestialmente día y noche, su papá Teresio Asilvera, y muchos compatriotas que fueron apresados y torturados en la Comisaría 1ª, pero jamás se investigó la cuestión de la Comisaría 1ª, la Comisaría 5ª, la Comisaría 9º, en todas las comisarías hubo atropellos y violaciones a los derechos humanos.

Entonces, yo creo que acá no sólo tenemos que estudiar el problema de los exiliados paraguayos aquí en la frontera sino que tenemos que empezar a abocarnos a estudiar justamente, e investigar dónde están todos, vamos que ver dónde estaba ese grillo colectivo en la Comisaría 1ª y castigarlos a estos tipos. Esa tiene que ser la mentalidad de los paraguayos y de todos los compatriotas que están exiliados en la Argentina, en Brasil, en el Uruguay y en todas partes, porque hasta ahora en el Paraguay no se ha hecho justicia; eso me revienta, me enoja y me pone la sangre hirviente, porque justamente, no se están haciendo las cosas como se tienen que hacer.

- Aplausos.

Esta gran represión que se desencadenó y que se concentró las torturas en la Comisaría 1ª, fue en julio de 1965, esa gran represión que hubo en el Paraguay.

Esta es la situación que estamos viviendo y creo que tenemos que sacar una enseñanza muy importante de lo que se está haciendo acá en la Argentina, especialmente los movimientos de los hijos de las víctimas, las Madres de Plaza de Mayo, los familiares de los presos políticos de la época del 76 al 83, en donde hubo 30 mil muertos. Bueno, la enseñanza es, justamente, que ahora se está castigando nuevamente a estos criminales de 1976, creo que esa ruta, ese camino es el que tenemos que seguir justamente en el Paraguay y en todas partes de América Latina, porque nuevos vientos están soplando en América Latina.

Después, me tuvieron en muchas comisarías; la última comisaría donde ya en 1965, cuando cayeron, justamente, Edgar Ifrán, Duarte Vera y el Jefe de Investigaciones, a raíz del saqueo que hicieron al empresario alemán, que después lo largaron en Bolivia, a raíz de eso justamente fueron sacados de estos ministerios todos estos criminales que estaban con Stroessner; después de eso, nos sacaron el grillo colectivo y nos dieron de comer por lo menos, porque en esa época ni comida nos daban, comíamos dos cucharadas de comida por día, como decían los compañeros en la prisión, vamos a... porque había una vianda que llevaban los familiares y esa vianda vamos a meterle a la tronzadora y comíamos una cucharada cada uno y cuando volvía, ya terminaba justamente la comida. Entonces, esa era la tronzadora que decían mis compañeros. Estos son casos concretos que hemos pasado.

Entonces, a raíz de una huelga de hambre, me trasladaron después de esta gran embestida con el Comisario Alfonso Lovera Cañete, me trasladaron a la Comisaría Segunda de Sajonia, después de hacer quilombo nuevamente en esa comisaría, nos trasladaron a la Comisaría Séptima; de ahí, salí en libertad, por intermedio de la Embajada Argentina, en esa época el General Rosas estaba como embajador acá en Argentina y me sacó justamente en libertad e inmediatamente me fui a Buenos Aires, primeramente fui a ver a mis familiares y después viajé; porque yo salí con un compromiso con mis compañeros, que iba a denunciar públicamente y en forma internacional, donde yo toque, hacer esta denuncia, de la barbarie a la que fueron sometidos los presos políticos de Paraguay.

- Aplausos.

Y ese compromiso lo cumplí, porque recibí una invitación de Amnesty International de París, me facilitaron el pasaje, la estadía en los países europeos y estuve en París, en París denuncié esta barbarie, fue la primera denuncia que se hizo en esa época. En 1972 yo salí en libertad, la primera denuncia que en forma internacional que se hizo, justamente, a favor de las víctimas de la dictadura de Stroessner, estuve quince días en París denunciando permanentemente, en Le Monde, por canales televisivos se hicieron dos conferencias de los parisienses y los paraguayos, y fueron los músicos paraguayos que activaron estrechamente esta cuestión en París, la denuncia se hizo, a raíz de esta denuncia internacional, cuando volví a Argentina al cabo de un año, ya me encontré con muchos compañeros que estuvieron presos conmigo, en libertad, entre ellos Abeiro, Derlis Villagra, muchos compañeros salieron en libertad y los encontré en Buenos Aires.

Entonces, quiere decir que cuando se denuncia públicamente a esta gente, que son gigantes de pies de barro, son brabucones cuando las víctimas están atadas de pies y manos justamente, pero no son bravos como se piensa, si nosotros los enfrentamos unidos los vamos a vencer.

- Aplausos.

Eso me llenó de satisfacción, esta cuestión justamente, porque la lucha no tiene que ser en forma individual, la lucha es colectiva, porque los apresamientos y los castigos son colectivos. Entonces, acá no vale justamente hacer resaltar su personalidad, yo no resalto, sino justamente resalto la lucha de los compañeros, la lucha de todos los campesinos, de los obreros, de los intelectuales, de todos, esa es la forma de enfrentar a un enemigo que tiene poderío, poderío económico y poderío bélico, pero con la unidad ellos no pueden.

Después de volver a mi país, hasta en mi país no tuve justamente tranquilidad. Yo soy de Clorinda y en Clorinda, ya cuando llegué empezaron a hacerme la citación para presentarme o venían a llevarme directamente preso a la Gendarmería Argentina, ahí en Clorinda, a interrogarme el Servicio de Inteligencia, cosa que prueba fehacientemente que la Policía Argentina y la Policía Paraguaya trabajan en forma coordinada, porque ahí en Gendarmería Argentina tenían todo mi prontuario del Paraguay, y permanentemente me acosaban, permanentemente venían a llevarme preso y había más o menos veinte servicios de inteligencia de Gendarmería Argentina que me interrogaban y presionaban. Entonces llegó un momento, porque eso fue en la época de la dictadura militar del 76, cuando les dije que yo soy preso, yo soy gremialista, porque trabajé todas las épocas en Paraguay para organizar a la clase trabajadora para defender sus derechos, los que justamente fueron conculcados en la época de la dictadura de Stroessner. Siempre he luchado en este objetivo, pero ustedes califican a los luchadores sociales como subversivos, como comunistas, como guerrilleros, le digo.

Entonces, eso no es cierto, ese es un slogan que ustedes usan para reprimir al pueblo y para no dar salida, justamente, a los reclamos sociales. Así, viví eternamente en la Argentina.

Actualmente, por lo menos eso mermó acá en la República Argentina con este nuevo gobierno, pero a este nuevo gobierno también tenemos que empujar, tenemos que fortalecerlo para que haga las transformaciones necesarias, lo que tiene que hacer para el pueblo argentino.

Por un lado, es importante el nuevo despertar que tenemos -justamente- aquí en América del Sur, para mí es un ejemplo, es un ejemplo de que nuevos vientos están soplando en América Latina y especialmente en América del Sur, no es casual que Venezuela, Bolivia y Ecuador apoyen justamente -y tienen objetivos muy claros- la revolución cubana, porque la revolución cubana no es netamente ni la lucha del pueblo de América Latina, no es justamente establecer ya el socialismo sino que es establecer ya la democracia popular, la democracia donde se dé salida a los pueblos para el hambre, contra la miseria y contra las persecuciones.

- Aplausos.

Este es el viento que sopla. Tampoco está exenta la Argentina, Argentina va por un camino seguro, camino que puede dar un vuelco muy importante después de estas elecciones y por estas razones -justamente- nosotros, los que vivimos en la República Argentina tenemos que ser solidarios, tenemos que empezar a investigar, porque acá nuevamente se está castigando a los represores con este gobierno y es muy importante, es muy saludable.

Ojalá que nosotros, en el Paraguay, sigamos este ejemplo; pero para seguir este ejemplo tenemos que fortalecer los movimientos de derechos humanos, que se incorporen los estudiantes, todas las clases sociales que aún no saben -justamente- qué es lo que ha pasado en tiempos de la dictadura de Stroessner, mucha gente no sabe.

Hay que difundir más, hay que trabajar más con la juventud, hay que trabajar más con la clase obrera, con los campesinos y con todos los sectores sociales y establecer un gran movimiento para -justamente- empezar a castigar a los responsables, que mataron, que torturaron y que llevaron al exilio a miles y miles de paraguayos. Gracias por todo.

- Aplausos.

Sr. Presidente (Medina).- Gracias, señor González.

Sra. Locutora (Mendoza).- Continuamos con la toma de testimonios.

Rogelio Goiburú. Hijo del desaparecido Doctor Agustín Goiburú, médico paraguayo, uno de los fundadores del Movimiento Popular Colorado, MOPOCO en 1958, sus denuncias públicas sobre torturas, tratos crueles y degradantes cometidas contra ciudadanos paraguayos por el régimen en su lugar de trabajo, el Hospital de Policía "Rigoberto Caballero", le obligaron a abandonar Paraguay en septiembre de 1959 y exiliarse acá en la Argentina. Se radicó en Posadas con su hijo Rogelio Goiburú, hoy médico, que vivió las penurias del exilio y la persecución política junto a su padre y su familia.

Sr. Goiburú.- Un saludo grande a todos los organizadores, a todos los compatriotas argentinos y paraguayos, a los compañeros y compañeras. Es muy difícil para mí, realmente me hubiera sido mucho más fácil pronunciar un discurso político, pero hablar de mi vida particular, privada, mi relación con papá, es muy duro para mí. Tienen que comprender que hace 30 años, ocho meses y diez días que estoy de duelo, yo y mi familia, porque después del último secuestro de papá, hasta ahora no sabemos qué es lo que han hecho con sus restos. Nuestra historia es una historia de aventuras.

Realmente acá me siento muy contento con ustedes por un lado, veo tantas caras, tantos rostros conocidos de compañeros de papá, del exilio; allá lo veo a un señor que hoy lo saludé, fue el primero que le felicitó a papá cuando se recibió de médico en Asunción, fue soldado de mi abuelo, el General Rogelio Benítez, a su lado está Andrés Gómez Galeano, compañero del MOPOCO de toda la vida de papá; detrás Ramón Leiva del Partido Febrerista, eterno compañero de tereré y de mate, allá donde vivíamos en el Barrio “Aguacate”; a todos estos compañeros que están acá, no los voy a poder nombrar a todos, porque son tantos y acá en la mesa, al lado mío, Miguel Angel Aquino, del Partido Colorado, también del MOPOCO, al lado Luis Casabianca, que lo recibió a papá en el aeropuerto en Chile, en la época del gobierno socialista de Salvador Allende; Sandoval otro correligionario de papá; el Monseñor Melanio Medina que estuvo en casa en el exilio, muchísimas veces en Buenos Aires, después de la desaparición de papá; Yudith Rolón, la hija de un heroico combatiente de las ligas agrarias y de la OPM; Heriberto Alegre, un brillante abogado que trabajó muchísimos años en el CIPAE, defendiendo a los presos políticos del Paraguay y el amigo, luchador por los derechos humanos, Carlos Portillo, médico siquiatra y uno de mis bastones, porque sino me desmayo y acá, Carlos Aretivo, que si me pongo a llorar me va a pasar un pañuelo.

Papá salió del exilio en el año 1959, después de haber denunciado y después de haber rechazado con mucha decisión, con tanta decisión que le dio una trompada al jefe de policía cuando se fue a obligarle para que firmara documentos “truchos”, y entró el médico al Hospital Rigoberto Caballero, cuando llegaban presos que eran apaleados y torturados por la policía, él jamás aceptó firmar documentos falsos, que dijesen que ese ciudadano fue atropellado, pateado por un caballo, inclusive a muchos de los que estaban presos los hizo escapar por la ventana del hospital. Eso, desde luego, le valió la destitución del hospital y la persecución, estuvo escondido muchísimos días en diferentes casas de compañeros y colegas, hasta que después, disfrazado de carbonero en un camión, todo sucio y con harapos se vino hasta Encarnación, burlando la policía de Stroessner y a punta de pistola cruzó este río, para radicarse aquí en la Provincia de Misiones.

Nosotros nos quedamos con mamá y con mi hermanito más chico -yo tenía 4 años- y hasta ahora recuerdo como el General Duarte Vera con 20, 30 soldados vinieron a casa a romper todo, buscándolo a papá, rompiendo el cielorraso, pensando que estaba escondido ahí, tirando todos los muebles abajo. Desde luego que inmediatamente mamá decidió venir al exilio junto a papá y emprendimos un viaje que duró, para mí, una eternidad, en un tren que salió de Asunción y desembarcamos acá en Encarnación, un viaje que para mí duró, no sé, parecían años; me acuerdo del calor, de los mosquitos; me acuerdo que muchas el tren iba tan despacio que uno podía bajarse y caminar al costado.

Llegamos a la Argentina y nos fuimos a Santa Ana y cuando llegamos a Santa Ana, un pueblito de 2 mil habitantes, mi papá hacía varios meses que estaba, nos recibió con su guardapolvo blanco, nos llevó hasta la casa. Justamente ayer fuimos a Santa Ana con los compañeros, y me reencontré con muchísima gente que hacía 44 años que no los veía, para mí fue una emoción muy grande y se me agolparon todos los recuerdos, gente que me hablaba de papá, no podía dejar de emocionarme. Al poco tiempo que llegamos no más el Subprefecto Gauna que era el jefe de la Subprefectura de Santa Ana le llamó a papá, porque aparecían cuerpos de paraguayos flotando en el río. Por primera vez en mi vida vi lo horrible de la represión, del terrorismo de Estado que estaba sucediendo en el Paraguay, con esos cuerpos mutilados que llegaban ahí, uno de ellos, posiblemente era Rigoberto Insaurralde, y el otro posiblemente era digo, porque hasta que no se encuentren sus restos, el otro era de EduardoAguilera, ambos combatientes del "14 de Mayo" del FULNA. Ayer fuimos, encontramos el cementerio y vinimos con el hijo de uno de ellos y vamos a seguir investigando para saber la identidad y devolverle la memoria, porque sin eso, indudablemente que si no conocemos nuestra historia, no vamos a poder construir ningún futuro.

Estoy trabajando en la Comisión de Verdad y Justicia, y en nuestra lista tenemos 527 desaparecidos hasta ahora, pero van a seguir apareciendo, porque mucha gente todavía no se anima, porque sigue teniendo miedo. El terrorismo de Estado fue muy terrible, realmente doloroso, la represión fue monstruosa. Lo que estamos escuchando, los testimonios de 2 mil personas aproximadamente, a mí particularmente, me tiene paralizado.

Qué más les puedo contar. A esta Provincia de Misiones la quiero muchísimo, me siento como local acá, porque en esta provincia aprendí a leer y a escribir, tuve mi primera maestra, aprendí a jugar al fútbol, tuve mi primera novia y me siento local acá. Hay una cosa que les quiero decir, por el tema de los exiliados. Por lo visto mi papá quería tanto al Paraguay que me transmitió ese amor al país, yo no podría vivir jamás en otro lugar del mundo, porque ya di cuatro veces la vuelta al mundo, hasta me fui a vivir a Rusia, me fui a vivir a Siberia, y para mí el Paraguay es el país más hermoso que existe sobre la Tierra.

- Aplausos.

Por su geografía y por su gente, y sobre todo por su historia, por su historia de lucha, Paraguay es un país que sufrió seguramente el genocidio más grande de la historia de los pueblos latinoamericanos, por esa Guerra de la Triple infamia como calificó alguna vez algún dirigente argentino. Eramos un millón de habitantes y quedaron 200 mil mujeres y niños, lo único lindo de esa historia es que quedaron muchas mujeres...

- Risas.

Después, los sucesivos gobiernos apátridas que gobernaron siempre a espaldas del pueblo y al servicio de los intereses de todos los países imperialistas de la época y después la Guerra de Bolivia que fue otra sangría para el pueblo y después de estar viviendo acá en Posadas, nosotros tuvimos la persecución, papá había estado preso en el 69 y en el 70 se pudo escapar, ahí se fue asilado a Chile, fue cuando Luis Casabianca a quien lo conocí en la casa de Gonzalez Casabianca que era su primo, que era del MOPOCO también, lo recibió allá, pero papá no podía seguir viviendo lejos del Paraguay, por eso construyó una casa acá en Gobernador Roca y Costanera que después la Multinacional ésta del proceso nos pagó chauchas y palitos por la propiedad de la casa, pero la ventana del dormitorio de papá daba hacia Encarnación porque él no podía vivir sin mirar el Paraguay.

Esas caminatas que hacíamos por la Provincia de Misiones todos los fines de semana, desde el arroyo allá donde estaba la casa de Horacio Quiroga hasta la frontera con la Provincia de Corrientes era un itinerario de todos los fines de semana, correr los campos, los montes, vivir de la caza y de la pesca los fines de semana siempre mirando hacia el Paraguay.

Muchas veces entramos al Paraguay en forma clandestina, papá se mandaba sus arengas con los campesinos, atendía a la gente en la frontera, muchas veces tomaba comisarías, les metían presos a los policías y salían a hacer proselitismo por los pueblos. Era tanto el odio que Stroessner le tenía que por lo visto que jamás se olvidó de él y terminó secuestrándolo en 1977.

El 9 de febrero del 77 lo secuestraron a papá en Paraná, Entre Ríos, ya sabemos con lujo de detalles cómo fue el secuestro, gracias a la investigación que hicimos la familia conjuntamente con los amigos y algunas que otras fotografías encontradas en el archivo del terror, que el compañero Martín Almada fue uno de los protagonistas del hecho, a principios del año 90. Papá está en una de las fotos con su guardapolvo de médico, porque a la salida del Hospital San Martín lo secuestraron. Vino un auto, una pick up, le chocó de atrás, vino otro auto y lo metieron adentro a culatazos con una ametralladora, lo llevaron al Paraguay, lo torturaron durante un mes y atado de pies y manos sobre una mesa, en el edificio que hoy es el Estado Mayor del Ejército en Paraguay, Stroessner en compañía de nueve generales, lo asesinó a sangre fría de un balazo en la cabeza. Eso me acaba de contar un general del Ejército paraguayo, institucionalista, que fue uno de los que le hizo el golpe a Stroessner, así que no es mentira. Solamente nos resta encontrar los restos de él.

Compañeros, quiero que me pregunten algo, no sé qué más les puedo contar, nuestra vida es una vida de gitanos...

- Aplausos.

Vivimos en Santa Ana, Candelaria, Posadas, nos mudamos cuarenta veces de casa, vivimos en Corrientes, estuve preso durante el golpe en Corrientes, desaparecido, papá se ofreció, estaba todavía viviendo en Paraná, papá se ofreció en canje por mí; la verdad es que con la desaparición de papá, no he perdido un padre, sino el amigo más grande que tuve durante mi vida, yo tenía 21 años cuando desapareció y ya éramos amigos, no solamente había una relación de padre e hijo; él fue uno de los fundadores del MOPOCO, pero no fue un colorado cerrado, sino que además de ser antistronista, además de ser un hombre inspirado en las ideas revolucionarias de los más grandes pensadores de la época, fue admirador del Che, de Fidel, de Camilo Sin Fuego, se amigó con todos los militantes de todos los demás partidos políticos de la oposición, por eso es que tiene amigos febreristas, comunistas, liberales, demócratas cristianos, independientes, en fin.

No sé qué más les puedo contar, compañeros.

- Aplausos.

Sr. Presidente (Medina).- Gracias, Rogelio, ya vendrán las preguntas en el siguiente..., después de hacer la pausita, se les va a hacer preguntas a todos los que expusieron su testimonio. Por ahora, muchas gracias.

Sr. Goiburú.- Gracias a todos ustedes.

- Aplausos.

Sr. Presidente (Medina).- Antes de pasar a un numerito del programa que tenemos; quiero destacar la presencia de Teresita Asilvera, ya fue anunciada, ella es de la Comisión de Derechos Humanos del Paraguay en Buenos Aires y de víctimas en Buenos Aires. Tenemos también la presencia de Ramón Leiva.

- Aplausos.

El es representante de la Memoria Histórica del Paraguay; tenemos a Santiago Rolón,

- Aplausos.

Santiago Rolón, Presidente del Movimiento Nacional de Víctimas y Exiliados de Paraguay y él estuvo exiliado 15 años en Brasil, él es una de las excepciones seguramente, estuvo en Brasil. Tenemos a Mariano González, él es enviado de la Agrupación Familiares de Detenidos y Desaparecidos Políticos de Paraguay, de FADAPI. Muchas gracias.

Sra. Locutora.- Vamos a hacer una pequeña pausa en la toma de testimonios, para agradecer el trabajo testimonial del Diario El Territorio, les pedimos por favor.

Un agradecimiento al Diario El Territorio por su incansable labor periodística en la defensa de los derechos humanos.

Le pedimos al director de este medio de comunicación Alfredo Poenitz, su presencia para recibir un sencillo pero profundo reconocimiento de parte de la Comisión de Verdad y Justicia por su contribución en el trabajo de investigación que lleva adelante la comisión.

- Aplausos.

Sr. Presidente (Medina).- En su persona y a su periódico El Territorio, queremos rendir homenaje y gratitud a todos los periodistas que nos ayudaron, fundamentalmente para esta Audiencia Pública, entre los que se distingue nítidamente, ya por su colaboración desinteresada, permanente y eficaz El Territorio, así que como director le agradecemos, reconocemos el trabajo que han hecho y que seguirán haciendo con todos los exiliados paraguayos residentes en la ciudad de Posadas.

Este pequeño testimonio dice: “Comisión de Verdad y Justicia del Paraguay. Reconocimiento al Diario El Territorio, en su persona, su director, por su incansable labor periodística en la lucha y defensa de los derechos humanos y colaboración con esta institución. Firmo yo, como presidente, después la Comisionada Yudith Rolón, octubre 2007. Así que, gracias y felicitaciones por todo el trabajo que han hecho por nosotros. Muy amable.

- Aplausos.

Sr. Poenitz.- Monseñor, simplemente agradecerle este gesto, decirle que para el Diario El Territorio la defensa de los derechos humanos, el reconocimiento de luchas como las que han entablado ustedes en estos duros años de la dictadura paraguaya, para nosotros es un inmenso placer, y por esa razón hemos abierto hace unos meses el archivo del Diario El Territorio, para que ustedes puedan investigar profundamente y seguirá abierto hasta que ustedes puedan esclarecer esta época tan dolorosa para su país y para el nuestro, por supuesto, en esta zona fronteriza. Muchas gracias Monseñor, muy amable.

- Aplausos.

Sra. Locutora (Sanabria).- Vamos a seguir con la Audiencia y damos paso a la intervención de una experta sobre el exilio, Ana María Gorosito Kramer, experta en Relaciones Inter Etnicas e Identidad, además es Antropóloga Social. Le pedimos por favor, su intervención.

Sra. Gorosito Kramer.- He sido presentada como experta, y quiero advertir que si alguna experiencia tengo es la que me han dado los años, pero de ninguna manera me he vuelto experta en exilio, apenas una profesora universitaria.

Escuchando estos testimonios, sentí muy recurrentemente la sensación de que a pesar de que como todos los que han vivido bastante, que es mi caso, hemos pasado dolores, me consideré muchas veces esta mañana, bendecida, porque ninguno de estos tremendos dolores que fueron narrados acá me fue tocado sufrir, desde esa posición humilde que me da el no haber experimentado esos dolores y de ese acercamiento profundo que siento por aquellos que lo sintieron, y que tienen en este lugar por fin un foro para expresarlo, es de ahí desde donde hablo, no, de ninguna manera, desde el lugar de especialista, desde el lugar de cualquiera de nosotros hoy en esta sala, conmovidos por lo que escuchamos.

Mientras tomaba nota, sabiendo que iba a llegar el momento en que tenía que hacer esta especie de intervalo antes de pasar al tan necesario debate, y escuchando cosas que en la Argentina especialmente hemos escuchado mucho, en relación con la historia de nuestro país, pero que también en Occidente hemos escuchado en relación con el horror alemán de la guerra, Auschwitz y tantos otros campos de concentración, la idea esta de la degradación, que -en algún momento- en el siglo de la razón, de la ciencia, que fue el Siglo XX, se impuso el modelo de la degradación, degradar al ser humano, de manera que perdiera su condición de tal.

Parte de esa degradación ha pasado -al menos en lo que escuchamos acá- por una amputación del sujeto, amputación en su historia. Escuchamos varias veces ¿quién soy, de dónde vengo, quiénes son mis padres, dónde nací, cuándo nací, dónde está mi familia?

En otras oportunidades y en otros contextos he llegado a la conclusión de que el derecho a la familia es un derecho francamente fragmentado en nuestras sociedades.

Si ustedes se detienen a ver la historia de la gente humilde, por ejemplo en Misiones, se darán cuenta que su historia es la historia de la desagregación de su grupo familiar y de la imposibilidad de reunirlo, de reencontrarlo, de hacer esa transmisión, donde uno es el heredero de un legado espiritual que es el legado familiar.

Pero esto que las circunstancias sociales, que una sociedad extremadamente clasista como la nuestra produce, aquí fue objeto de una técnica sistemática, amputar la historia de las personas, amputar su pasado, que es también amputar el lugar donde llorar a sus muertos, terrible cuestión, todavía pendiente en la Argentina ¿dónde están sus restos, donde puedo ir a llorarlo? ya que lo que ocurrió es irreversible. Fíjense hasta dónde llega la mano de la degradación del sujeto, quitándole esta posibilidad.

Aquí escuchamos otra dimensión, que es amputar el futuro, la imposibilidad de ese sujeto que ha quedado a merced de sí mismo, sólo de sí mismo, sin poder usar su experiencia, sin poder usar su círculo de amigos, sin encontrar -digamos- ese entorno que todos necesitamos para crecer, se le quita el futuro.

"Yo no podía hacer nada", dijo un testimoniante. "Yo me negaba a comprar un terreno, no me quería casar", estaba imposibilitado, amputado -diría yo- de poder trazar un futuro.

Creo que ese mismo testimoniante fue el que habló de terruño, miren qué idea, qué cálida que es esa noción, la noción de terruño; donde mis padres, mis abuelos, mis hermanos, mi descendencia nos reconocemos y nos reconocemos también por los olores, por los sonidos, por el ciclo de las estaciones, por aquello que solíamos celebrar, todo eso es el terruño y todo eso es borrado, amputado, de la persona exiliada.

La primera testimoniante habló de su hija en Cuba, y es cierto, muchos de nosotros -yo misma- tenemos esa historia, nos hemos arrancado del terruño en un acto de libertad creadora, nos hemos ido a buscar trabajo, a estudiar a otros lugares, nos arrancamos del terruño y el terruño iba con nosotros.

Pero la situación del exilio es tan diferente, ahí no hay libertad, hay expulsión y -como dije- enclaustramiento de ese ser humano dentro de sí mismo, encontrando dentro de sí mismo la fortaleza para seguir, porque todos los otros lazos que formaron parte de su realidad ya no están más, desaparecieron.

Como argentina que soy, tengo que agregar algo más: estos exiliados paraguayos o hijos de exiliados que pasaron a la Argentina, no sólo vivieron la persecución que alcanzó también a los ciudadanos argentinos, que nos alcanzó a nosotros. Tengo que decirlo por lealtad, se encontraron en un medio que los menospreciaba.

En este país y en algunas regiones calientes de nuestro país -fronterizas- la condición de paraguayo era una condición de menosprecio. Cuando yo llegué a vivir a esta provincia, un síntoma que encontraba de esto, era que nadie reconocía hablar guaraní, tuvo que pasar un tiempo hasta que fui aceptada en las cocinas de las casas y ahí me encontré con ese lenguaje, que se ocultaba.

Entonces, como argentina, quiero agregar esto, mis disculpas en nombre de algo que yo no cometí.

- Aplausos.

Aquí se habló y esto me impresionó mucho, es que mientras se amputa la historia personal de la gente y la posibilidad de una historia común, por otro lado se ha gestado otra memoria. Yo, que trabajo mucho con los pueblos indígenas y especialmente guaraníes, esta memoria, esta transmisión oral, esto que se mantiene en nuestras cabezas y que es la memoria de los compañeros, las imágenes casi fotográficas de algunas situaciones, especialmente dramáticas y la memoria de los nombres de los torturadores. Esta memoria extraordinaria, que cada uno de nosotros porta, como aquellos ciudadanos de esa novela de Bradbury, Farenheit, que cada uno llevaba su libro en la cabeza, esperando el momento de la libertad, para volverlos a poner en el papel; esta es la clase de memoria que hoy está en este salón ahora y hay muchas más de esas memorias, y aquí entonces, un homenaje a Roa Bastos, porque él levantó la dignidad de este hecho. Esta memoria maravillosa que la transmisión oral permite.

- Aplausos.

Poquitas cosas más, porque me han dicho que hable muy poco, pero este tema es absolutamente movilizante.

Yo creo y esto es muy discutible por cierto, pero no es un tema de discusión para el día de hoy. Creo que la condición humana no se alcanza por el mero hecho de nacer humano. La condición humana es un trabajo que se alcanza por un dominio de la voluntad y sobre todo por la construcción de algo, que desde Rousseau en más creo que nos caracteriza o debería, como un valor occidental y ese valor es la piedad, el ponerse en el lugar del prójimo.

Si lo pienso de esta manera, no todos hacemos ese trabajo y entonces, señores, escuchando las cosas que hoy escuché, digo, no todas las personas que fueron mencionadas acá, alcanzan la dignidad y el rango de seres humanos. Quienes han degradado al ser humano, quienes han pervertido su cuerpo, abusado de las debilidades del cuerpo, de sus excretas, de su hambre, de su dolor, de su miedo; no tienen el rango de ser humano, no me reconozco en ellos como mis hermanos seres humanos. Es en el ejercicio de la piedad, de la dignidad, del amor al prójimo, donde somos seres humanos completos.

Aunque esta discusión seguramente va a ir por el campo que debe ser tratado, el del exilio, como un derecho humano absolutamente perturbado, que no alcanza a una persona, sino a una familia y a un pueblo, se van a hablar de estas cosas, se va a hablar de tortura. Hay un delito del que nadie habla, porque no es un delito comprobable y que sin embargo es la nuez de toda esta cuestión. Una cosa son los gobiernos dictatoriales, pero los gobiernos dictatoriales necesitan de esta otra nuez, que es la que me hace pensar en la cuestión de los límites de la condición humana y ese delito menor es el de la delación, el que delata, el que se mete en la vida del prójimo, no con un sentimiento de amor, de compasión, de acompañamiento, sino para denunciarlo, para registrar sus hechos, ese también es un ser humano minimizado, ha renunciado a su condición de ser humano, prefiere ser un siervo, un aparato, un discapacitado y que me perdonen los discapacitados, pero en este momento de angustia que siento ahora, no encuentro otra palabra que la reemplace.

Uno de los testimoniantes, decía: yo no era nada, porque no tenía documento de identidad, fíjense que terrible, la burocratización de la identidad, uno no es si no tiene papeles. En esta cuestión de la burocratización de los valores supremos de Occidente, aquellos que forman el pacto social como el valor de la piedad, si la identidad es burocratizada, ahí se pierde el valor de la identidad; si la Justicia -y yo estoy hablando en un Palacio de Justicia- si la Justicia es burocratizada, se somete a la burocracia administrativa del procedimiento, deja de ser justicia.

Y volviendo a la cuestión de la Argentina, hace pocos días escuché de un testimoniante lo siguiente: en la Argentina hubo 360 centros clandestinos de detención, torturas y desaparición de personas. En ese mismo momento sólo 150 personas están siendo procesadas, ni siquiera uno por la mitad de esos centros clandestinos, entre nosotros, circulan entonces esos seres humanos que degradándonos se degradaron y que al degradarse han degradado la sociedad que queremos construir como sabia, justa, buena y con igualdad de oportunidades para todos. Feliz debate amigos.

- Aplausos.

Sr. Presidente (Medina).- Muchas gracias, señora. Muy valioso el aporte de la sicóloga, gracias.

Sra. Locutora.- Señoras y señores, señores comisionados, vamos a hacer un pequeño break y luego retomamos, con la participación del público.

- Era la hora 11 y 03.

- Siendo la hora 11 y 40, dice el:

Sr. Locutor.- Invitamos a las personas a tomar asiento para continuar con el programa previsto para esta Audiencia. Convocamos a las personas inscriptas para participar en esta parte de la audiencia, en este complemento de la Audiencia, estas personas son: el Doctor Martín Almada; los nombres que estoy mencionando, les pido a estas personas sentarse en la primera fila, por favor; Doctor Martín Almada, Teresita Asilvera, Arnaldo Clérici, Félix Aguirre -sentarse en la primera fila, por favor- Don Ramón Leiva -las personas que están en el pasillo, por favor entrar para poder continuar- Don Andrés Gómez Galeano, Vidal Giménez, Pablo Andrés Vassel, Julio González Paiva y finalmente Gerardo Hosta Sarubi.

Amigos, todavía estamos impresionados -indudablemente- por los testimonios de esta mañana y por esta magnífica conclusión que nos ha hecho la Profesora Kramer; todavía flota en nuestra mente esa imagen tan plástica de la amputación que hemos sufrido, nuestros hombres, nuestras hermanas, padres, parientes, amigos, han sufrido diversas clases de amputaciones; pero tal vez esta amputación del espíritu, esta amputación intangible, pero también perdurable en el espíritu de la gente y en el espíritu del pueblo, nos toca muy hondamente. Esta perversión que supone destruir la persona humana, destruirnos a nosotros y destruirse -de paso- ellos, los torturadores y destruir de paso nuestra sociedad, es una síntesis que vale la pena rescatarla y que queda muy fuertemente en nuestro corazón y en nuestra mente.

Continuamos este trabajo de complemento para la Audiencia Pública. Damos las reglas del juego, no se trata, no es el momento, no es la idea de los organizadores que este sea un momento de un discurso, no es eso; pero no por eso es menos válido, se trata de dar un espacio breve, un complemento testimonial de no más de tres minutos por cada persona. Rogamos entonces a estas personas ser comprensibles y respetar, para no entorpecer el funcionamiento de esta audiencia, que la estamos sintiendo magníficamente buena. Por tanto, convocamos a las personas cuyo nombre ya he mencionado, y voy a ir mencionando otra vez por turno, recordándoles que son tres minutos y no más, la participación por persona.

En primer lugar, convocamos al Doctor Martín Almada.

Sr. Almada.- Mi intervención va a ser como experto invitado.

Durante la dictadura éramos perseguidos por el Ejército y la Policía, hoy en democracia somos perseguidos por el Ejército, la Policía y la Fiscalía, y para más yapa, el Poder Judicial también se presta a este juego de persecución. Por eso yo estuve procesado y sigo siendo procesado por los exponentes, por los agentes de Stroessner, primero Ferrera Falcón, el Comisario Alún, Fonlepel ahora, Morales, presidente de la Justicia Electoral, y ahora he visto en los diarios, que me va a procesar Jorge Saguier, Profesor de la Universidad Nacional, que junto con Manfredo Ramírez Russo y otra gente, fueron agentes de Stroessner y presionan a la juventud estudiosa. Y en homenaje al tiempo, concluyo diciendo: El Cóndor fue una red, pues en nuestra lucha actuamos individualmente, los argentinos, chilenos, uruguayos, cada uno lloramos, luchamos, pero individualmente, siendo el Cóndor un aparato que se creó como una red.

Esta Audiencia es un valioso punto de partida para pensar en una gran Audiencia Pública internacional, tenemos que internacionalizar nuestra lucha y para más contamos con el Archivo del Terror, que es el espejo de la Guerra Fría. Los paraguayos no van a investigar, la universidad paraguaya no investiga. Pinochet globalizó el terrorismo de Estado, el Juez Garzón globalizó la Justicia, tenemos que hacer uso del derecho internacional para procesar a todos los genocidas; tenemos que pedir que todas las embajadas de Europa acreditadas ante los países de América Latina, de Argentina, Brasil, Chile, Uruguay y Paraguay, del 75 al 85 abran todos sus archivos. Cada embajada tenía sus informes que remitía a Relaciones Exteriores y que estos archivos se pongan a disposición de los jueces de Argentina, Brasil, Chile, Uruguay y Paraguay, Operativo Cóndor. Finalmente se cumplen exactamente hablando tres minutos. Recuerdo lo que dijo Sarmiento a todos los militares de América Latina: “Bárbaros, las ideas no se matan”. Muchas gracias.

- Aplausos.

Sr. Locutor.- La segunda persona persona convocada, Teresita Asilvera, sírvase pasar por favor. Las demás personas que he nombrado les ruego si pueden estar cerca.

Sra. Asilvera.- Saludo a los hermanos argentinos y a los hermanos paraguayos, a las víctimas de la dictadura, nos complace mucho estar aquí para hacer memoria, porque eso es lo que hace falta.

Debemos hacer memoria activa como dicen las Madres de Plaza de Mayo, tenemos que recordar, compartir estas memorias de la violación de los Derechos Humanos que todavía existe en nuestro continente y en esa época -como diría- con más fuerza, tan aberrante fue la tortura que a mí me ataron de pies y manos, siendo tan jovencita.

Fui detenida en dos ocasiones, estaba en la secundaria en 4º año de Comercio Nº 2, tenía 17 años, era delegada, miembro de la Federación de Estudiantes Revolucionarios encabezado por el Partido Comunista Paraguayo. Tenía 17 años, ahí fui detenida en julio, por primera vez; por segunda vez, a los 23 años, casada con una hija de dos años, fui secuestrada con mi marido, que en ese momento era Oscar Patiño Castillo, Presidente del Centro 23 de Octubre, también dirigente estudiantil; fuimos secuestrados con mi familia entera, con mi padre, mi hijita y estos torturadores que eran: Saracho -como dijo el compañero González- Saracho, el Comisario Lovera Cañete, el Oficial Mario Agustín Saprisa, que la corría a mi hijita con un sable porque un oficial que era compañero mío de escuela, el Oficial Ramírez la llevó al casino a tomar el desayuno y él como era oficial de guardia, era un petisón, con una voz gangosa, ese es Mario Agustín Saprisa Nunes, fue Jefe de Policía, fue Ministro del Interior, Viceministro, asesor del asesino Ministro del Interior Rogelio Benítez -ahora no sé qué es- y siempre está diciendo que me respeta, que no me conoce pero me respeta. Torturó a los hermanos Echeverría, Adrián, Alfredo y también Facundo, a mi padre, a mis tíos, a mis hermanos, les patearon la cabeza, a mi padre le dejaron un hueco grande, así, en la espalda, con el teyuruguay, murió de cáncer de pulmón.

El estuvo diez años detenido, yo estuve cuatro años, dos años estuve en la Técnica donde ahora el Doctor Martín Almada con tanto sacrificio y con una lucha terrible logró colocar el Archivo de la Memoria y así -como dijo el compañero González- nosotros hemos sido torturados bestialmente por otras bestias.

Lo vi a mi padre colgado de los pies para abajo, le salía sangre de la boca, así lo vi. A mi marido Oscar Patiño, a mi padre, a él también, él no quiso contar eso porque le debe traer malos recuerdos, pero yo lo vi y ahí, esa noche, cuando me torturaron, dos noches, yo me corté las venas porque ya no quería que me torturen, quería morir.

Mi hijita hoy tiene más de cuarenta años y está muy mal de la cabeza, no puede desarrollarse como persona, sola, estudió, muchas cosas inició y no pudo terminar nunca.

Nosotros seguimos luchando, hoy, qué nos queda, seguir luchando, porque ahora viene nuevamente otra forma de represión que es la Ley Antiterrorista y la criminalización de la lucha social. Por lo tanto, tenemos que estar unidos y buscar otra forma de gobierno y que nos entreguen los hermanitos colorados, que hace más de sesenta años que están en el gobierno y tenemos genocidio cultural, están muriendo treinta niños por día, veinticuatro mujeres por mes y los ancianos mueren como reptiles, ni siquiera en una cama dignamente, en el piso y los niños y las mujeres, se están yendo al exterior, para poder dar de comer a su familia.

Hoy, tenemos que bregar por un gobierno socialista y popular, eso hermanos. Gracias.

- Aplausos.

Sr. Locutor.- Llamamos a Arnaldo Clérici, por favor, a hacer uso de la palabra.

Sr. Clérici.- Buenos días. Yo soy Arnaldo Clérici, un preso de la dictadura de Stroessner. Fui integrante del Movimiento Revolucionario “14 de Mayo”, fui compañero de Cándido Gauto, padre de nuestra Ministra de Gobierno y de Eric Elagio Gauto Benítez, hermano de Cándido, a quien hoy quiero rendirle un homenaje, porque justamente es el cumpleaños, ya desaparecido, porque lo fusiló la gente del General Colmán. Hoy cumpliría 70 años Eric Elagio, vaya para él mi reconocimiento.

También quería rendir homenaje a un compañero, Iván Leandro Pereyra, de nacionalidad argentina, compañero nuestro, a este muchacho cuando estábamos en guardia de seguridad, lo pusieron de rodillas y con una bandera argentina contra la pared, obligándolo a que escupa a esa bandera argentina, mientras lo azotaban con un “teyuruguay” y jamás se doblegó este muchacho, por eso quiero rendirle un homenaje, al contrario, agarró, sacó la bandera de la pared, la apretó con su pecho y gritó: “¡viva el pueblo argentino!”

- Aplausos.

Por eso vaya mi reconocimiento para Iván Leandro Pereyra, un compañero valiente.

Quería sintetizarles en pocas palabras las torturas que hemos pasado cuando estuvimos presos. Nosotros caímos prisioneros en Encarnación. Eran las dos de la mañana cuando nos llevan atados de la muñeca con el tobillo con alambre y empiezan la sesión de tortura.

Consistía en lo siguiente: la primera tortura que nos dan, nos ponen en un caballete con argollas en las cuatro patas, nos desnudan y nos ponen la muñeca para atrás con argollas y las argollas de la parte de adelante, los tobillos y nos toman declaración. Llega un momento que se cansan de hacernos preguntas, le hacen seña a otro torturador que estaba a una distancia, tenía un perro, de esta altura más o menos, ansioso para que lo larguen, al hacerle seña lo largan al perro y viene, se prende por los testículos y empiezan a torear. Esa era una sesión de por lo menos 15 minutos, cuando el perro se cansaba nos dejaba. Después nos estaqueaban por las patas de los escritorios, desnudos, por supuesto, eran cinco los torturadores, estaba un tal Agüero, que era un especialista que vino de Asunción, otro, un tal Lisera, otro que le decían Pelé, otro de apellido Benítez y Cabrera. Se ganaban de mano para pegarnos, con garrote, con sable, con patadas, con sopapos. A mí me llevaron a las dos de la mañana a la sala de torturas y me sacaron a las 11 de la mañana, por supuesto, yo salí inconsciente, no me daba cuenta, después me contaron que me ataron las dos muñecas al tobillo, me pusieron un palo y me ataron y me llevaron al baño, al oscurito, que también le decían letrinas, y ahí en la letrina había un pozo enorme con el excremento de esa gente, y ahí me bajaban con el palo y me enchastraban todo con el excremento y así me llevaban y me volvían a poner en el calabozo.

El día 15 de diciembre, aparece el General Stroessner con sus secuaces, entre ellos Artemio Vera, un muchacho que era locutor ahí y pregunta ¿Quién es el guerrillero Carlos Madelaire? Un compañero nuestro que era de Encarnación y le pone el pie en el hombro y le da vuelta porque estábamos todos boca abajo. ¿Quién es Clérici? Yo no veía nada, porque tenía la cara toda reventada y los testículos todos reventados, porque después de esas torturas que me hicieron me reventaron todo y me tuvieron que hacer un transplante en el Hospital Italiano, de los testículos y el pene completo. Decía el general, presidente de la República "Manga de degenerados" y otras palabras irreproducibles, "van a la Argentina y se hacen dar con los curepí" gritaba y se golpeaba el pecho y decía " y me vienen a desafiar a mí manga de degenerados" y ahí desabrocha la bragueta y nos orina en la cara, a Carlos Madelaire y a mí, el presidente de la República. Después nos llevan a un lugar que se llama Yacu Paso, cerca de Encarnación, estábamos en la fila y no sé si era un simulacro de fusilamiento, pero la cuestión es que ahí mataron a dos compañeros nuestros. Nos sacaron de la fila se pusieron enfrente nuestro y los fusilaron.

Había una chica que era enfermera, que pasó como enfermera, una hermosa chica de 17 años, agarran y la desnudan y le entregan a la tropa que estaba frente nosotros, por supuesto, la entregan y como esos perros, como esos animales la empezaron a violar, se levantaba uno y se iba otro. En ese interín llega un jeep con dos oficiales y cuatro soldados y llevaban la orden de suspender el fusilamiento, ahí nos traen otra vez atados de pies y manos a la Delegación de Gobierno. De ahí, antes de Navidad, nos llevan a Asunción, también atados de pies y manos, nos tiran como animales en el camión y nos llevan a Asunción; y estaba con nosotros un muchacho uruguayo, Ramón Vegas Tejera y cuando llegamos a Paraguarí, bajan, nos paran ahí y venía del pueblo el Ejército a ver quiénes eran los guerrilleros que íbamos y le dicen al uruguayo: “che ¿vos sos el Che Guevara?” y él les dice: “no, yo no soy el Che Guevara”, “¿a qué viniste al Paraguay?”, “y vine a matar colorados” les dice, entonces, le decimos: “no, no les digas eso”, “no, yo vine a matar colorados, a matar a Stroessner vine”, ahí le dieron patadas en el rostro, le reventaron todo por supuesto, y las mujeres que eran “poenambí” o esposas de “poenambí”, venían con un balde de agua y decían: “pobrecitos los guerrilleros, tienen sed”, nos pasaban el jarro de agua y cuando íbamos a tomar, derramaban y se burlaban, saltaban; de ahí nos llevan a Asunción, a Tacumbú y el día que llegamos, viene Duarte Vera, que en aquel entonces era Jefe de Policía, reunió a todo el personal civil, militar, empleados, todos y les dan órdenes de que el primer soldado o empleado militar que mata a un guerrillero, va a ser inmediatamente ascendido y que el día que salgamos de ahí, vamos a salir como garbanzo de la caña dulce, que sale todo seco, por supuesto.

Ahí empezó otro calvario; íbamos a romper piedras a Tacumbú y como desayuno eran treinta latigazos a la mañana, antes de llevar a los guerrilleros, por supuesto, porque habían tres sectores: de guerrilleros, políticos y comprometidos, nosotros éramos los guerrilleros, lo más despreciable que había; nos llevaban a las seis de la mañana y nos traían a las cinco de la tarde de la cantera de Tacumbú; en la cantera de Tacumbú en esa época, que era el mes de enero, hacían 55 grados de calor y no nos daban de tomar agua, nuestra comida era el bofe hervido, picaban el bofe, en un tambor de 200 litros, hacían hervir y nos daban de comer eso, por supuesto eso no se digiere porque es como una goma, mordés, mordés y después tragás, le ponían suficiente sal para no darnos agua y nos daba sed y un día, como por arte de magia, cae una piedra enorme de arriba, porque era una distancia de 20 metros de altura y nace el agua, algo como un milagro de Dios fue eso y ahí cuando brotó el agua, parecíamos ranas, nos tirábamos en el charco que se formó, para tomar agua y refrescarnos y empezaban con las ametralladoras de arriba, para prohibirnos que tomemos el agua.

Había un padre, un párroco que era americano, el Padre Miguel, que pedimos nosotros para escuchar misa y comulgar e iba el padre, se iba los domingos y una mañana nos pone la sotana por arriba de la espalda y nos tocaba la espalda y las nalgas y todos teníamos en carne viva, llegó un momento en que él no pudo dar la misa, se puso a llorar y dijo: “perdónenme hijos, yo no puedo”.

En síntesis, eso fue parte de las torturas que recibimos en la época del stronismo. Gracias por todo.

- Aplausos.

Sr. Locutor.- Pedimos disculpas a las personas que estamos llamando, somos absolutamente conscientes de que estos dolores inenarrables, que ha sufrido la gente, no podemos acotar con tiempos, con apuros, eso lo sabemos, solamente que como estamos en un esquema de trabajo, las reiteradas disculpas, pedido de disculpas a las personas que han de intervenir, porque hay muchos pedidos y a fin de dar lugar también a las otras personas, hacer lo posible por ceñirse al tiempo en la medida de lo posible. Muchas gracias a los que hasta este momento han dado su testimonio y a Arnaldo Clérici por el apremio, pero no tenemos remedio.

Llamamos a Félix Aguirre, por favor.

Sr. Aguirre.- El que habla es un modesto hombre de pueblo, con un título secundario de educador. A los 90 años quiero seguir sirviendo al gran pueblo argentino, a quien le debo toda mi cultura y todo mi sentimiento humano. Al pueblo argentino agradecido, al que me cede la palabra, a Monseñor Melanio Medina que me da la oportunidad hermosa, heroica oportunidad, revolucionaria oportunidad para decir lo que uno es y lo que debe ser.

Voy a ver si trato de leer, que les deposito, para que esta justicia a la cual perseguimos se haga efectivamente hoy, desde hoy y no con mentiras electoralistas. Esta es una carta de un campesino, una carta particular del Movimiento Campesino Paraguayo, real, sincera, franca, como para creer y hacer justicia hoy, ya, a no dilatar.

“Estimado, apreciado compañero: con mucho deseo -dice la carta- de verte y conversar contigo largamente sobre muchos puntos muy interesantes para la marcha de nuestra contribución a la lucha de nuestro pueblo, te mando la presente en primer lugar para saludarte con mi mayor aprecio de siempre y a la vez de informarte algunas cosas más importantes en relación a la lucha que del Movimiento Campesino Paraguayo y otros sectores explotados y oprimidos, estamos llevando adelante en el interior de nuestra patria paraguaya.

Como tú ya lo sabías el Movimiento Campesino Paraguayo ha llamado a un diálogo popular como un aporte para contribuir a la unidad y a la lucha colectiva de las organizaciones populares de nuestro pueblo y como resultado ya ha realizado las dos primeras reuniones con la participación, en la primera reunión, de diecinueve gremios y veintiuno en la segunda reunión. Estas reuniones marcan profundamente una nueva época de los sectores oprimidos y explotados del pueblo, porque después de mucho tiempo se puede discutir sus programas y sus luchas en forma colectiva.

También el diálogo popular significa la búsqueda de una alternativa popular nacida del mismo pueblo frente a las acechanzas del imperialismo como una propuesta del imperialismo y sus lacayos nativos, esto puede ser lo que siempre hacen cuarenta años en el mismo sillón, en la misma situación, hace tantos años que el pueblo sigue.... Con su llamado al diálogo nacional de una propuesta del imperialismo como forma de dar salida a la corrompida, desprestigiada y decadente dictadura.

El diálogo popular es una propuesta antiimperialista que asume el carácter popular por su misma raíz y tiende a la conformación de una alternativa política para que el pueblo que tanto tiempo hace de su postergación y utilización como furgón de cola, detrás de intereses burgueses e imperialistas. Con este esfuerzo se podrá llegar a poner fin a una situación que por siglos el pueblo viene trayendo a cuesta y que hoy se hace imperiosa e impostergable su erradicación. Por eso el Movimiento Campesino Paraguayo hace este llamamiento, y de hecho ha conseguido masivamente el concurso y la adhesión de una amplia mayoría del sector popular y ya se está poniendo en práctica las reuniones colectivas.

Los pasados 26 de julio y 17 de agosto próximo pasado del corriente año, también no podía dejar de recordar que el pasado 19 de julio hemos realizado un gran acto de repudio contra el alevoso asesinato de dos compañeros, en la ocupación de una parcela de tierra, perteneciente a un terrateniente nacional austríaco, fue miembro de la GESTAPO hitleriano en la segunda guerra mundial en una localidad denominada Barrero Cheipocué, jurisdicción de Cheipocué, “Juan E. Oleari”, Alto Paraná.

Los dos compañeros fueron miembros de nuestra organización, Aurelio Silvero, 24 años, soltero, miembro de la Coordinación Juvenil Campesina y Francisco Martínez, de 21 años, casado, un hijo, miembro de la Asamblea Permanente de los Campesinos “Sin Tierra”. Este gringo, de nombre Eguerbert, fue uno de los protegidos de la dictadura, vive o vivía, porque después de la ocupación de sus feudos, se mudó a un lugar desconocido, en su estancia, que está a pocos kilómetros del lugar, el infame mayor se llamaba Dionisio Toral Cabañas, estuvo al frente de la dotación militar con cuatro soldados, seis oficiales, que fusiló a Francisco Aurelio, el campesino dirigente, joven, padre de familia. Estas prácticas criminales de parte de los miembros e incluso instrumento de la clase dominante, nos hace aún pureza en nuestra inclaudicable lucha por la liberación nacional y social, mediante el diálogo popular y la posterior organización de un instrumento que pueda poner fin a la masacre y el oprobio contra nuestro martirizado pueblo.

Compañero Félix, es mi deber de revolucionario, decir a los que con buena fe, apoyan nuestra lucha en el interior del país y volver a insistir sobre la necesidad de aumentar esa solidaridad internacional, como parte integrante e importante, para el fortalecimiento de la misma lucha y el desarrollo de la organización del pueblo, para que algún día podamos gritar con toda nuestra fuerza y energía, la verdadera libertad y democracia, para el 90 por ciento de la sociedad, que hoy constituyen los explotados y oprimidos, pero que también ha comenzado a juntar leña, para quemar por siempre, injusta, sucia, corrompida sociedad capitalista.

En nombre de los demás miembros del Movimiento Campesino Paraguayo, quiero hacerles llegar un gran abrazo y reciban también los compañeros, hasta la victoria siempre. Afectuosamente. Eguerbert García. En el interior, 19 de agosto de 1986.”

- Aplausos.

Esta es una carta, donde están los nombres de los cuatro asesinos, pedimos a los derechos humanos, ya, iniciar a los responsables de este asesinato, que andan libremente caminando por las calles de la ciudad. Muchas gracias.

- Aplausos.

Sr. Locutor.- Como vimos, es testimonial la carta, puesto que es del año 1986, era ya augurando nuevos tiempos, tres años antes de la caída de la dictadura de Alfredo Stroessner.

Rogamos al compañero Ramón Leiva, a hacer uso de la palabra, recordando siempre que todavía tenemos 8 personas por delante, entonces utilizar el tiempo lo mejor posible. Adelante don Ramón Leiva.

Sr. Leiva.- Buenas tardes, señoras y señores, queridos compañeros. Los avatares de la vida política de nuestros países han hecho que nuevamente nos encontrásemos en estos lugares que nos recuerdan a paraguayos y argentinos capítulos heroicos en tiempos difíciles para nuestros respectivos países. Hemos venido para hacer una suerte de recuento, de valorización moral para el presente y el futuro de cuanto hemos legado en término de abnegación y de sacrificio en aras de una América Latina mejor, a la que tenemos derecho, América Latina construida por nuestros pueblos, aportando sangre, sudor y sacrificio y si alguna vez en algún recodo oscuro de nuestras vidas, de nuestras historias nos han hecho enfrentar, esos errores y esos desmanes serán subsanados en el futuro mediante la comprensión, la solidaridad y la militancia común en procura de la conquista de los derechos humanos y en definitiva, como dije en una comienzo con una América Latina realmente libre, soberana y progresista.

Corresponde mencionar muy brevemente testimonios, por supuesto, aquí se ha abundado con facetas dramáticas. Quiero repetir, simplemente lo acaecido en relación a dos profesionales paraguayos, a la doctora Celman y a mi entrañable compañero Agustín Goyburú. Sin embargo, en recompensa a estos vejámenes a la condición humana, la dictadura de Stroessner, por supuesto, pagó con creces a su colega, la dictadura de Videla.

Durante esos días posteriores al ajusticiamiento público del ex dictador Somozas en una calle céntrica de Asunción, Stroessner encolerizado y burlado en su aparato de inteligencia y represión, se lanzó a una brutal campaña de caza de brujas de cuya víctima fundamentalmente fueron residentes argentinos en Asunción y voy a mencionar un hecho que recientemente ha llegado a mi conocimiento. Esos días, 87 argentinos, señores, fueron entregados entre "gallos y medianoche" en el Puente entre Falcón y Clorinda, a la dictadura militar argentina. Información de primera mano y que por supuesto esos compañeros, desdichados compañeros habrán ido a integrar la sombría lista de los NN.

Demás está insistir en lo que constituye la condición del exiliado, todos los latinoamericanos hemos sufrido en algún momento de nuestras vidas político-institucional, la tragedia del exilio. Debo mencionar, como un homenaje, que en tiempos oscuros de la vida latinoamericana, cuando los países limítrofes a la Argentina estaban infestados de dictaduras, Buenos Aires era la capital de las inquietudes políticas de muchas jóvenes y militantes demócratas, de América Latina, un homenaje que merecidamente debe ser reconocido por el pueblo argentino y en particular, debo ser franco y agradecido en la vida, la Argentina, señores -y a todos nos consta- ha sido siempre el refugio del viejo drama de los avatares políticos del Paraguay; ahora estamos cerca de los 3 millones de paraguayos que habitamos este suelo generoso, muchas veces nos han aportado refugio, calor humano, dignidad y trabajo.

- Aplausos.

Por supuesto -no quiero insistir- en lo que constituye moralmente para la condición humana la condición del exilio; todos, paraguayos, argentinos, uruguayos, chilenos, bolivianos, en fin, en algún momento hemos probado esta amarga cicuta y sabemos por experiencia lo que constituye la condición de ser exiliado, cuando en la práctica el individuo es arrancado por la violencia de su medio, de su patria, de su lengua, de su cultura, de su trabajo, de su perspectiva de vida y de futuro, y trasplantado con violencia a un medio, no precisamente hostil, pero ajeno, extraño, en que la persona humana experimenta una especie de fraccionamiento de la condición humana, en lo que uno fue, en lo que uno es y en lo que debe ser en lo sucesivo; peor todavía cuando hay que enfrentar nuevas persecuciones y que entre ellas me ha tocado, pero de lo que no estoy arrepentido, porque me ha tocado la oportunidad y el honor de compartir cárceles con jóvenes revolucionarios argentinos, que han sabido dar fe y testimonio de la convicción revolucionaria.

- Aplausos.

Voy a ser breve, señores; el exiliado, decía, creo que fue un poeta nicaragüense, que se publicó una época en un semanario político de excelente factura, hemos denominado Propósitos, cuando se escribía al exiliado como un ser transumante que siempre está de paso y por toda pertenencia una valija. Entonces, el exilio es algo así como una gran cruz invisible que uno lleva sobre sus hombros, le acompaña toda la vida, en todas las instancias, una tremenda cruz invisible, que lleva incluso al individuo a padecer hipocondría a veces, pero que la historia, por lo visto, como un criterio fatalista, no quiero ser fatalista, pero a veces es necesario el aporte de sacrificios de los hombres de buena voluntad y que persiguen la verdad.

Como recomendación, creo que el pueblo paraguayo y el pueblo argentino, por encima de todas las circunstancias, están llamados a construir un gran futuro para nuestros heroicos y dignos pueblos, que han sabido responder a los imperativos en la hora que exigió la vida política de sus pueblos. Nada más, compañeros.

- Aplausos.

Sr. Locutor.- Muchas gracias a nuestro compañero y ahora pedimos la presencia de Andrés Gómez Galeano, por favor, ya se fue. Entonces, en lugar de don Andrés Gómez Galeano tenemos la siguiente persona, Vidal Giménez, su presencia por favor.

Sr. Vidal Giménez.- Buen día queridos amigos, compañeros argentinos y paraguayos presentes. Solicité mi intervención solamente para certificar un poco, ya que Monseñor Melanio Medina se acordaba que teníamos que internacionalizar todo esto, ya la represión había internacionalizado hace mucho la represión en contra nuestra y un poco mi intervención se debe a que en la última parte, en la línea de abajo de aquella foto del Archivo del Terror hay un muchacho joven de pelo medio largo y de bigotes que aparece ahí como desaparecido en 1978, se llama Hedilberto Soto. Este muchacho emigró a la Argentina de adolescente, de 14 años, en el año 60, yo emigré en el 58, también de 14 años, y en el 64 integrábamos juntos la Organización Vecinal del Bajo Belgrano, una villa miseria de diez mil habitantes, que estaba ubicada a seis cuadras de la cancha de River Plate. En el año 76, ya con doce años de militancia, integrábamos el Movimiento Nacional Villero Peronista, que integraba a nivel nacional desde Corrientes, Chaco, Formosa, Tucumán, Santa Fe, la Gran Provincia de Buenos Aires y Capital Federal y aproximadamente éramos un millón y medio de habitantes, que estábamos en esa organización y luchábamos por viviendas dignas, tierra, agua potable y electricidad para esos barrios.

El fue raptado en agosto del año 1976, de un barrio, de la casa de una compañera, situado frente al Hospital Militar en la Avenida Gaspar Campos de Capital Federal, en el Barrio Palermo. En la foto él aparece como raptado en el año 1978 y es posible que en el 78 intercambiaron prisioneros políticos, los argentinos, la Junta Militar y la dictadura de Stroessner, por eso aparece en el 78, y todavía hasta ahora estaría sin historia, habrá aparecido como una de las ocho mil fotos que están en el Archivo del Terror sin nombre, sin dirección y sin historia. Por eso solicito a la Comisión que integre en su historia la fecha de su desaparición, que es agosto del 76. Muchas gracias.

- Aplausos.

Sr. Locutor.- Respetamos y agradecemos el valor de compartir estos sentimientos, tanto a Vidal como a los que ya hablaron y a los que hablarán todavía.

Pablo Andrés Vassel, si fuera tan amable, adelante.

Sr. Vassel.- Compañeros, compañeras: es un honor para mí estar acá, como Subsecretario de Derechos Humanos de la Provincia de Corrientes, acompañando el esfuerzo de ustedes en búsqueda de verdad y justicia.

Alberdi hablaba del exilio diciendo: "esa provincia nómade de la Argentina" y creo que se aplica perfectamente -después de haber compartido con ustedes- también al pueblo paraguayo. Después de escucharles a ustedes, uno entiende este pensamiento, este aspecto humano de Maquiavelo -que vivió permanentemente exiliado- que decía: "No vamos al pájaro que vive donde quiere sino al árbol que nace donde muere ", cuánta sabiduría, sabiendo del dolor permanente del exilio.

Desde la provincia estamos acompañando, con el convencimiento de que si las dictaduras y los intereses que nos desunieron durante tantos siglos, durante tantas décadas, estuvieron articuladas, aunadas o mancomunadas en sus objetivos, cómo no puede estar el pueblo en búsqueda de Justicia, en búsqueda de verdad, mancomunados en este esfuerzo.

Sé que hay muchos vasos comunicantes, entre organizaciones de Derechos Humanos, estados, pueblos de Argentina y Paraguay, pero -modestamente- venimos a ofrecer nuestro apoyo en la provincia que fue siempre una tierra de asilo, una tierra de refugio para tantos de los acá presentes.

Esta tarea en nuestra provincia, con nuestra propia historia, la hacemos mancomunadamente desde cada uno de nuestros lugares, con todas nuestras diferencias, que nos enriquecen, entre ministerio público, organismos de derechos humanos, familiares y el propio Estado provincial.

Creemos que es una experiencia muy valiosa porque, de ser una de las provincias, reflejo del país feudal que queremos dejar atrás, podemos decir que estamos encarando un proceso, con mucha fortaleza, que lleva a que los principales responsables del horror en la Provincia de Corrientes, estén la mayoría de ellos presos, con juicios muy avanzados, con debates orales próximos a empezar y -en la mayoría de los casos- con procesos muy activos, en los 90 mil kilómetros cuadrados de la provincia. Esto nos permite entender perfectamente la magnitud de lo que está en juego, hoy, acá y -reitero- nuestro acompañamiento a todos ustedes.

Quiero terminar diciendo que la historia del Paraguay nos cruza a muchos, mi familia política son exiliados paraguayos...

- Aplausos.

Disculpen. Mi familia política son exiliados paraguayos, radicados en Buenos Aires y muchas de las historias de ustedes las he visto, las he compartido y las siento como propias.

Finalmente, cuando uno viene del Sur de la provincia de la cual soy yo, cuando uno se acerca al Norte, se acerca a la zona ribereña del Paraná, se acerca a Misiones, uno ve la tierra colorada y algunos empiezan a darnos explicaciones, en el sentido de que esto es producto de la química, del material del suelo, etc., después de haber compartido con ustedes, puedo dar cuenta de que eso es mentira, que -en realidad- el Norte de la Argentina está colorado de la vergüenza de haber visto tanta barbarie, tanta infamia y tanta canallada durante tanto tiempo.

Gracias a Dios, llega el tiempo de la verdad y la justicia, adelante. Gracias.

- Aplausos.

Sr. Locutor- Tenemos ahora una persona a la que le es difícil moverse desde su lugar, pero al parecer, alguna palabra quiere decir, entonces vamos a ayudarla y acercarle el micrófono a esta persona.

Ella es Lidia de Odonne.

Sra. Odonne.- Buenos días distinguida audiencia. Me pidieron que relate un pequeño paso perteneciente al secuestro que se produjo en el año 58, de mi esposo, Mayor Agapito Céspedes. Se lo llevaron secuestrado desde una jurisdicción de San Pedro del Paraná, a lomo de mula se vino más de 50 kilómetros, hasta un lugar donde se encontraba el aserradero de la compañía uruguaya San Solano, del Doctor Pons. De ahí nos trajeron hasta San Pedro del Paraná, porque yo lo acompañaba, justamente me encontraba presente cuando lo secuestraron, entonces les dije a los secuestradores: “voy a acompañarlo a mi esposo, para el día de mañana contarles a los hijos, dónde se encuentra su tumba”, entonces nos trajeron hasta San Pedro del Paraná.

Uno de los secuestradores que decía llamarse “teniente real”, me dijo: señora, usted no tiene alguna persona amiga adonde ir en San Pedro del Paraná, yo le dije que sí, que tenía la casa de mi tía, ya finada. A mi esposo lo llevaron a la policía, ahí pasó la noche con su custodia, que era un sargento, decían que era de apellido Cantero. Al día siguiente, nos hizo sacar pasaje a Asunción, pasaba el tren que venía a Asunción, lo tomamos y antes de llegar a Villa Rica, más o menos en la estación de Borja, le dice a mi marido el “teniente real”: vamos a bajar en la estación de Villa Rica; mi esposo le dijo: usted nos hizo sacar los pasajes a Asunción y ahora cambian la ruta. Entonces, yo asumí la responsabilidad de tomar la palabra del teniente real y le dije: esto se llama secuestro, y empezó la discusión en el tren, cuando se escuchó, se aproximaron varias personas que viajaban en el tren que lo conocían a mi marido. Cuando se vieron rodeados… Aparte de eso, se me vino la idea de ir al coche de segunda, donde sublevé el pasaje, diciendo que le pedía a la gente que viajaba en ese coche, presenciaran la bajada con vida de mi esposo Mayor Agapito Céspedes en la Estación de Villa Rica. Había sido que en ese coche viajaban dos soldados de la Guerra del Chaco, que fueron sus soldados, al momento yo estaba al lado de él sentada en el tren, aparecen los dos soldados, yo le pedí a la audiencia, a los presentes de ahí que lo conocían, que salgan a mirar en la estación que el Mayor Céspedes bajaba en la Estación de Villa Rica con vida, sano y salvo. Entonces vinieron los soldados, buscaron y nos encontraron en un rincón sentado a los dos. Ahí se cuadraron y le dijeron a mi marido, "Mayor, nosotros vamos a escoltarlo, vamos a bajar en Villa Rica para que usted no se vaya sólo, lo vamos a escoltar, lo vamos a acompañar" y le dijo mi esposo, le agradeció y le dijo, no hace falta, porque ya está en conocimiento de un coronel paraguayo que viajaba en el tren, que no sé si vive todavía, el Coronel Duarte Redes, creo que es de Artigas, pero si vive está muy viejito. Entonces, de ahí nos bajaron, nos llevaron, en la Estación ya estaba un jeep, una celular de la Gobernación de Caá Cupé en donde el Delegado Civil de Caá Cupé, se trataba del señor Lorenzo Mengual y entonces de ahí cuando llegamos al pueblo de Villa Rica le dije al Teniente Real, "yo no puedo seguir más en compañía de ustedes porque me siento muy mal", entonces me dijo, "señora, usted no tiene algún lugar donde la podemos dejar", para viajar junto a mi esposo, hasta Caá Cupé, dije que le traían a Caá Cupé, entonces, ahí yo le digo, "sí, tengo una anciana que vive cerca de la plaza”, le indiqué la casa y bajé en esa casa, se trataba de la casa de mi ex suegra porque yo soy viuda de Cubas, la madre de mi finado esposo vivía en esa casa. Dio la casualidad que estaba ese fin de semana pasando ahí la familia que vinieron todos de Villa Rica, el Doctor Emilio Cubas, el Doctor Hermógenes Rojas Silva, mis cuñados los dos, entonces, cuando yo bajé ahí paró el jeep y se levantó mi cuñado y fue a preguntar qué pasaba con el tren y ahí los secuestradores de mi esposo le explicaron que por orden del Ministerio del Interior y del Presidente de la República ellos le llevaban a mi esposo a Caá Cupé, entonces, mi cuñado cruzó a la Delegación de Villa Rica, habló por teléfono a la caballería, en la caballería se encontraba mi sobrino el Coronel Roberto Cubas Barboza, mi cuñado le dijo "búsquenlo por cielo y tierra al Ministro del Interior, qué pasa con este Mayor Agapito Céspedes", entonces me dijo mi cuñado, "viajá no más tranquila hasta Caá Cupé acompañando a tu esposo, porque ya la caballería está anoticiada, ya se les dio noticias de este secuestro" y Roberto ya empieza a hacer las gestiones.

Pero aparte de eso, por una ley militar, no sé qué número, mi esposo le dijo a los secuestradores, cuando ya se sintió asegurado, “no me entrego, pido un oficial del ejército paraguayo de mi misma graduación que me aprese, pero no ustedes”; entonces, se puso en movimiento todo el tren y de casualidad viajaba el coronel Duarte Redes que venía de vacaciones de Río de Janeiro, porque él estaba en la Escuela Superior de Guerra en Río de Janeiro, entonces se presenta y asume la responsabilidad de cuidarlo a mi esposo. Desde ese momento yo lo acompaño al Mayor hasta Caacupé o Asunción, donde subió con nosotros en el jeep en Villa Rica y nos acompañó hasta Caacupé, en Caacupé tenía la casa de su suegra.

A mi marido -llegamos a la delegación- lo metieron preso en el sótano y a mí vino un oficial, que no recuerdo el nombre, me dijo: “señora, usted tiene una pieza en el Hotel Victoria para descansar”, le contesté: “no, yo ya tengo dónde ir”, porque mi esposo al entrar al sótano le dijo al Coronel Duarte Redes: “le entrego mi señora para que la cuide”; entonces, me llevó el coronel a la casa de la suegra, ahí pasé la noche, estaba muy cansada, dormí y él me dejó con la señora y volvió a la delegación a hablar con Lorenzo Mengual, que no sé si vive y si vive estará muy viejito; me levanté de madrugada a tomar agua, tenía mucha sed; ahí él se levantó, hacía mucho calor, era el mes de diciembre y me dice: “señora, le vengo a comunicar que el delegado civil de acá, no se le antoje a usted viajar a Asunción, porque la ruta está controlada, la van a bajar del colectivo y la van a apresar y hay una amenaza que la van a mandar al Buen Pastor”, entonces, yo le dije: “no, yo no le voy a comprometer coronel, de ninguna manera”; pero cambié de idea, sentí a la madrugada las campanas de la iglesia, me levanté y me acordé de la casa de una familia amiga en Caacupé, que se encontraba justamente de veraneo. Entonces, de ahí me dirigí a la casa de esa señora, todavía no aclaraba, era oscuro, serían las tres y media, cuatro de la mañana; fui y lo encontré al hijo de la señora Clementina Gastón de Angulo, que hay una amistad de familia, que llegaba de la estancia y me preguntó qué hacía yo ahí y le dije: “mi esposo está detenido, secuestrado en el sótano de Caacupé, necesito viajar a Asunción, porque hay una amenaza de que me van a apresar y me van a llevar al Buen Pastor; pero, tengo al coronel Duarte Redes que vive acá, que me está cuidando en su casa”, entonces, le dije: “¿vos no me podrías llevar hasta Asunción?” y -vino- “mamá está durmiendo -me dice- te llevo a la casa de tía Pepa, me llevó a la casa de la tía Pepa”, entramos en el garage, dejó el jeep y trajo el coche de su mamá y para que no me tomen presa viajé en la valijera, en el baúl, hasta ese lugar, ese pueblo donde se hacen los cántaros, camino a Asunción, Itá o Yaguarón, no sé, y cuando ya pasamos la jurisdicción peligrosa me dice: “bajate y sentate en el asiento del coche”. Llegamos a Asunción y ahí agarré el teléfono, me puse en contacto con mi sobrino en la caballería y empecé las gestiones para liberar a mi marido. Eso fue el domingo, el sábado entró en el sótano y el domingo ya estaba en movimiento la caballería, entonces me tranquilicé y el lunes de mañana no faltó una persona que vio que lo habían llevado ya a Asunción y lo bajaron en Investigaciones. Seguí con mis gestiones con mi sobrino y le prometieron que el martes le iban a largar, el mismo ministro del Interior, era el temible Edgar Ifrán. Entonces le largaron, pero en ese momento se encontraba también en Asunción, de casualidad, el embajador paraguayo en Bolivia, el Mayor Medina, el nombre no me acuerdo y se fue al Círculo Militar y en el Círculo Militar siempre estaban los chismes del día. Entonces, como él vino de Bolivia preguntó qué hay de nuevo, los oficiales viejitos que están ahí, en guaraní le dijeron: “Agapito otra vez está preso” ¿y dónde está, no saben? Tenemos noticias que está en Investigaciones y se fue él, uniformado de militar, entró en la policía, buscó encontrarlo a él entre los presos, en el patio, entró y le dijo: mirá, yo mañana, si vos no salís, a las 12 voy a venir acá, si vos estás todavía acá yo te llevo a Bolivia conmigo y de Bolivia te mando a Posadas, pero resulta que cuando él llegó el martes a buscarlo, ya lo habían sacado de la prisión. Eso es todo lo que por el momento puedo relatar sobre el secuestro de mi marido. Mantuvimos el silencio por el terror, porque yo tengo mis hijos y podían desquitarse en ellos. Entonces, nunca comenté esto a nadie hasta ahora que tengo esta oportunidad.

- Aplausos.

Un saludo al gran pueblo argentino, con todo cariño, que nos dio una grata acogida, que nos dio una grata oportunidad de vivir 60 años acá en el exilio, aquí se criaron mis hijos, aquí estudiaron, aquí recibieron las primeras letras y ahora son todos padres de familia, tengo 22 nietos argentinos.

- Aplausos.

Sr. Gutiérrez.- Terminamos con esta parte del trabajo. Reiteramos nuestra enorme gratitud y reconocimiento al coraje, a la enorme sensibilidad disponible a compartir con nosotros, con todos, estos sentimientos tan profundos y entregamos la conducción de la mesa a Monseñor Medina para los trabajos que continúan de ahora en adelante. Muchas gracias.

Sr. Presidente (Medina).- Señoras y señores: sugiero lo siguiente, seguir trabajando, porque si hacemos un receso y después se va a hacer la elaboración de recomendaciones por grupos... ¿las recomendaciones se hacen por grupos?

Sr. Gutiérrez.- Teníamos pensado el trabajo en grupos.

En el programa había una parte musical de por medio, ahora hay un espacio, vamos a tener una intervención musical y posteriormente, sí, vamos a trabajar en grupos. Ustedes tienen los cartoncitos de colores, vamos a formar grupos de trabajo, va a haber gente que va a estar guiando esos grupos de trabajo.

Sr. Presidente (Medina).- Hay un argumento tumbativo: hay comida -muy rica- servida. Entonces, no hay más remedio que "yahapa upepe".

Sra. Silvera.- Monseñor quiero hacer un pedido como víctima de la dictadura, se podría pedir, hacer un seguimiento en Buenos Aires, nuevamente, otra Audiencia Pública para poder sacar alguna conclusión, porque no puede ser que contamos todas estas cosas, pero los torturadores están todos caminando por ahí.

Nosotros nos encontramos con los torturadores cuando vamos a Asunción y no están castigados como acá, los hermanos argentinos. Necesitamos por lo menos quinientos detenidos allá, torturadores...

Sr. Presidente (Medina).- Necesitamos mucho tiempo...

Sra. Silvera.- No, pero no es el caso de que estemos contando, "este me torturó", "este me pegó" y todo eso, pero queremos consecuencias, tenemos que hacer conclusiones y llevar detenidos aunque sea a cien...

Sr. Presidente (Medina).- Por supuesto, esto vamos a hacerlo, eso es lo que decimos, pero ahora hay un descanso, vamos a ir a comer.

- Era la hora 13 y 10.

- Siendo la hora 13 y 50, dice el:

Sr. Periodista.- Reiniciamos nuestra tarea, aún teniendo en la Sala y en el espíritu esa gran testimonial que hemos compartido esta mañana.

Esta tarde trabajaremos, fundamentalmente en grupos. Sin embargo, antes del trabajo en grupo, tenemos que cumplir una deuda, yo pido disculpas cordial y públicamente a Gerardo Ostta Sarubi, que su papel de inscripción se traspapeló, entonces involuntariamente no le dimos la palabra esta mañana. Con las reiteradas disculpas, para Gerardo Costa Sarubi, le damos la palabra en primer lugar y en segundo lugar, otra persona de nombre Pablo Aquino, compañero de lucha de la CPT, en el exilio, de gloriosa trayectoria de lucha, en contra de la dictadura de Stroessner, desde el campo gremial. Entonces, en segundo lugar le daremos la palabra al amigo Aquino.

Estimado Gerardo Ostta Sarubi, tiene el uso de la palabra.

Sr. Sarubi.- Buenas tardes. Voy a ser breve, ya esta mañana hemos escuchado muchísimos testimonios, descubrimientos, a causa de la dictadura y solamente quiero recalcar una cuestión. Yo creo que el General Stroessner fue un astuto militar, que al asumir el cargo, lo primero que hizo, fue limpiar su camino de aquellos militares que podrían haber representado un peligro para él, para su proyecto dictatorial y para su gobierno.

En el primer período, en el año 55 ya fueron sacados de sus cuarteles, sometidos a retiros, que solamente en su imaginación estaban más de 140 militares institucionalistas, que probablemente no le hubieran permitido hacer todo lo que hizo en 35 años, ha perseguido a sus correligionarios, pero implacablemente, prueba de ello son Epifanio Mendez, Ubaldino Ramón Lovera, Osvaldo Chávez, acá está uno sentado, allá está otro, Pablo Aquino, seguramente a la gente de otros partidos, de otros pensamientos políticos, como se estuvo diciendo esta mañana.

Es muy doloroso escuchar todo esto, porque todos lo vivimos, yo conocí Posadas con 16 años, porque vine para cumplir con el servicio militar obligatorio del Uruguay y en Encarnación me apresaron, me tuvieron tres meses en la cárcel, también conocí el cariño fraterno de los posadeños, vivía un compoblano mío, que ya falleció, el señor Miguel Angel Martínez, me hospedé en su casa dos o tres días, para volver al Uruguay después.

En todas estas cosas, ya no quiero ahondar en detalles de persecuciones; mi finado padre estuvo 8 años, siendo militar, compañero de arma de él, hasta que logró escapar de su prisión militar en Caazapá, ayudado por el cura párroco de esa ciudad, llamado Wilfrido Rivas, ya averigüé totalmente; quien lo alzó a un camión que transportaba bananas al Mercado 4 y lo tiró a la Embajada de Brasil, en 1974, ocho años estuvo en …Hermosa, Bahía Negra, Caazapá, investigaciones, siendo militar de carrera, siendo compañero de armas de él, siendo subalterno de él, en los hechos de la revolución del 47, en Umaitá, creo que ni siquiera él ni siquiera Colorado era, porque a todos sus correligionarios persiguió a mansalva y sin ningún reparo y mucho más seguramente a gente que pensaban de otra manera.

En base a eso, me puse a recopilar algunos documentos, haciendo un seguimiento de lo que pasó, conversando con personas que viven hasta hoy, que fueron compañeros de él, en el Ejército.

Y bueno… en base a todos los documentos que recabé he procedido a solicitar la apertura de la sucesión de Alfredo Stroessner y he logrado: el séptimo turno del Juzgado del Tribunal Paraguayo ha emitido la demanda de sucesión, en este momento se está publicando el edicto. Hemos encontrado una cantidad inmensa de bienes transferidos por un poder a su nieto, a una inmobiliaria, que se llama Sur Inmobiliaria, o sea, es una simulación, toda la familia es miembro de esa inmobiliaria. Acá están los bienes publicados y el poder en el Diario ABC de Asunción, está emitido también ese pedido de nulidad.

No se trata de cobrar el castigo, la represión o la tortura de nuestros familiares, porque acá el daño que se reclama no es para mí, es para el país, hay 4 mil millones de dólares, según cuentan en el extranjero, se pagaría la deuda externa de nuestro país. Habría fuente de trabajo, habría inversiones para que hayan lugares de trabajos, para que los paraguayos y las paraguayas no sigan emigrando a España o a Estados Unidos o Italia. Creo que tenemos la obligación, después de todos estos testimonios de sufrimientos de acompañar esto y lograr…

Sra…..- Los que están detenidos que paguen la culpa, eso es más importante.

Sr. Sarubí.- Te voy a mostrar una cosa. Sino hacemos esto vas a tener un senador nieto reivindicando el gobierno de su abuelo, acá está alzando la foto de su abuelo en una concentración en el barrio San Pablo en Asunción y va a ser candidato a senador, ya es precandidato por el Partido Colorado inscripto en el Tribunal Partidario. ¿Y qué estamos haciendo? Por lo menos algo hay que hacer.


- Aplausos.

Yo viví mucho tiempo también por acá, no solamente en Posadas, Gualeguaychú. Mi padre fue el Director de Obras del Puente Fray Bentos- Puerto Unsué. El se recibió de ingeniero después de salir del Ejército en el Uruguay, fue Director de Obras de ese puente. Viví 5 años entre Gualeguaychú y Fray Bentos y gocé también de la fraternidad de los hermanos argentinos y uruguayos. Muchas gracias.

- Aplausos.

Sr. Locutor.- Muchas gracias a Gerardo Ostta y su brevedad también. Al compañero Aquino le rogamos por favor usar la palabra solicitada.

Sr. Aquino.- Buenas tardes a la Mesa. En el año 1955, hubo ya la lucha contra el régimen de Alfredo Stroessner, la Juventud Republicana Colorada en el verdadero sentido de la palabra. En 1955, después vino el proceso, la huelga del 58, de los trabajadores que se levantaron contra el régimen reclamando mejoras salariales, amnistía general amplia, Asamblea Nacional Constituyente, en su postulado se levantó. 59. Vino la huelga estudiantil, también por reclamar sus derechos legítimos contra la suba del pasaje. A raíz de eso, hubo la persecución implacable contra los jóvenes que tenían un pensamiento revolucionario de esa época y a raíz de eso fueron apresados varios compañeros, algunos confinados, otros torturados y otros secuestrados. Así mismo, en vista de que varios compañeros de mi grupo cayeron presos, me dijeron para que me asilara o de lo contrario me van a matar. Me asilé en la Embajada del Uruguay el 22 de septiembre de 1959 y conocí también ahí a un grupo de dirigentes políticos del Partido Colorado, algunos liberales y al comunista Esquivel Gaona, que estuvo asilado también ahí. Ahí lo encontré también el doctor Goiburú y el 24 de octubre empezamos a abandonar la embajada a nuestro destino, nosotros elegimos el Uruguay, otro compañero, el Doctor Goiburú, ya fue con otro grupo hacia Clorinda y ahí nos esparcimos por todo el mundo.

Entonces, la Confederación Paraguaya de Trabajadores plantó su bandera de exilio en la República Oriental del Uruguay; de ahí, incursionamos en todos los países hacia la frontera, nos reunimos en Buenos Aires, en Corrientes, en Formosa, en Clorinda, en Posadas, Iguazú, Foz de Iguazú y quiero rendir un sincero homenaje al Secretario General compañero Vicente Cortesi, que murió acá, en Wanda está su cadáver, fue Secretario General de la Confederación Paraguaya de Trabajadores, su cadáver está en Wanda; como así también a Eriberto Román Esganza que ya murió; el compañero Olmedo, el compañero Ricardo Esperanza Leiva, que llegó a ser diputado nacional y murió también; son grandes luchadores que los trabajadores del Paraguay no deben olvidar a estos que levantaron la bandera de las reivindicaciones sociales del Paraguay y que hoy sigue postergado por incumplimiento de las nuevas generaciones de dirigentes sindicales, que solamente buscan llenar sus apetitos personales, sin mirar a los compañeros desposeídos que están en el campo, en la ciudad.

Ese es el compromiso que debe asumir hoy la nueva generación, el compromiso de luchar a favor de sus compañeros, a favor de los campesinos, acá en el Paraguay y a favor también, soy Presidente de la Confederación Nacional de Funcionarios y Empleados Estatales, estoy en la calle, ahora me echaron, porque el sector sindical estatal no tiene ninguna reivindicación social, no tiene seguridad social, no tiene carrera civil, no tiene nada y hoy son manipulados por los políticos actualmente; estamos reclamando la carrera civil para ellos y hoy estoy en lucha permanente, aunque sea en forma solitaria, cuando algunos compañeros no nos comprenden, queremos que los trabajadores del Estado se dignifiquen, no unos cuantos ladrones que están en puntos claves para robar acá en la Aduana, en fronteras, en Minicanguazú, Ciudad de Este, son lugares de delincuentes y hoy pretenden, nuevamente, erigirse en conductores, se están candidateando delincuentes políticos para ocupar la senaduría, para ocupar la diputación.

Hay otro problema que me llama mucho la atención, como trabajador digo esto, nadie sabe lo que se está planteando, el Palasur para qué va a servir, para dar de comer a unos cuantos vagos, 18 parlamentarios que tienen que ir con un sueldo de 10 mil dólares, 250 mil dólares va a gastar por ellos el país, no necesitamos Palasur. Esos son los problemas que tenemos.

Quiero rendir homenaje también a Posadas, que siempre nos ha dado..., el último congreso de la CPT en el exilio, se hizo en Posadas en 1984, fue cubierto por Radio LT4, LT17, TV Canal 13, estuvieron todos cubriendo ese evento en la Casa Paraguaya, ahí vino el Profesor Rey, vino el Doctor Domingo Laíno, vino el Doctor Arnaldo Valdovinos, vinieron varios políticos de envergadura a acompañar la lucha de los trabajadores en el exilio. Acá se hizo la marcha de fronteras, se hizo en Clorinda, se hizo en muchos lugares.

Entonces, quiero rendir un homenaje a los compañeros argentinos que viven en Posadas, que siempre nos ha cobijado, siempre nos ha respaldado y también quiero rendir un sincero homenaje al gran pueblo argentino, que sigue amparando a miles de paraguayos que vienen a buscar, solucionar su situación económica.

También quiero rendir homenaje a la República Oriental del Uruguay que cobijó a miles de paraguayos perseguidos, ahí murieron muchos compañeros también.

Por eso, hoy seguimos en la lucha y queremos castigo ejemplar a estos delincuentes que han robado y que siguen robando al país, tiene que caer el castigo sobre ellos. Recuperar los bienes mal habidos, es cierto, tenemos que recuperar para distribuir a las víctimas y a los pobres del Paraguay, les corresponde eso, porque son dineros mal habidos y tienen en todos los bancos del mundo, si se quiere.

Entonces compañeros, como trabajador, como integrante de la Confederación Paraguaya de Trabajadores en el Exilio, siempre seguimos luchando y algunos todavía sobreviven en esta lucha, para algún día ver que el Paraguay va por el camino del progreso, con justicia social, sin la intromisión.

No queremos en nuestro continente -nunca más- dictadura, nunca más dictadura; queremos, sí, una democracia participativa, que participe, que las ganancias se repartan a toda la ciudadanía del país. Muchas gracias, compañeros.

- Aplausos.

Sr. Locutor (Gutiérrez).- Entonces, nos abocamos a la última parte de nuestro trabajo.

Todavía está en nuestro corazón, en nuestra mente, esa serie de metáforas o de anécdotas fuertes que hemos escuchado esta mañana. El árbol que fue transplantado de su bosque, de su hábitat natural y que en otra parte le es difícil vivir. El plato de comida, con una sola cuchara, que va recorriendo la celda hasta llegar al último de los presos.

El exilio, quiere ser -en esta parte de nuestro trabajo- el centro, a partir del exilio queremos, en diferentes grupos, elaborar recomendaciones, elaborar ideas, sugerencias, que permitan erradicar el exilio definitivamente como un mal social y queremos que en los casos que el exilio ya es un hecho, encontrar la manera de revertir los efectos negativos de este exilio.

Entonces, la propuesta es la siguiente: si miran para atrás van a encontrar cartelitos de distintos colores, ustedes ya tienen esos colores en sus carpetas. Entonces, cada persona va a ir junto al cartel cuyo color está y hay un círculo preparado para poder conversar en ese lugar. Estarán algunas personas como para acompañar un poco el desarrollo del grupo.

Repito cual es la idea fundamental: medidas que la Comisión de Verdad y Justicia podría tomar por sí misma -si es el caso- o recomendar a las autoridades correspondientes ¿Qué cosas? Dos cosas: la erradicación definitiva, total, del exilio como práctica social y política. En segundo lugar, ver, sugerir ideas para revertir los efectos negativos del exilio, por ejemplo, el tema de la posibilidad de que los paraguayos que estén en el exilio voten.

No es solamente eso, el exilio es un mal que se multiplica, tenemos muchos casos en el Paraguay, donde familias que vuelven al Paraguay, sus padres dicen: “volvemos al país con nuevos exiliados”. Los hijos que traemos son exiliados ahora; ellos son de otra cultura, de otra sensibilidad, de otras amistades y no tuvimos más que en la difícil coyuntura, o se quedan ellos en Buenos Aires o en Argentina o en Córdoba o en Rosario o se quedan y la familia se disgrega de nuevo o vuelven con nosotros al Paraguay y son los nuevos exiliados que los tenemos con nosotros.

De manera que estos son los rostros de esta práctica tan dolorosa y sobre eso conversaremos, muy breves, cinco o seis sugerencias por grupo, nada más, como son varios los grupos y el tema es el mismo, entonces puede haber 30, 35 sugerencias que ya son suficientes.

Otra recomendación, una vez que los grupos están formados, ahí hay siete grupos, si hay grupos que son poco numerosos, se pueden juntar entre sí, esos grupos. Y se les va a entregar -si no tienen- una hoja para escribir las recomendaciones y esas recomendaciones vamos a tener que leer acá, queríamos que se pudiera proyectar en un “Power Point”, pero hay un problema técnico y no importa, no es muy grave ese problema. Se va a pedir a los grupos que escriban sus recomendaciones y oportunamente por grupos acá, media hora para trabajar, no más de media hora, vamos a escuchar esas recomendaciones y de esa manera, estaremos arribando al final de nuestro trabajo.

Buen trabajo y a ocupar sus lugares.

Doña Plácida Isabel, por qué no viene a preguntar lo que quería saber, mientras se forman los grupos.

Venga un ratito.

Ella quería alguien…

Sra. Plácida.- No, perdón, ahí me estaban contando que en el fondo escucharon a tres personas que dijeron que me vieron nacer, por favor, quiero saber quién es ¿se fue?

Sr. Presidente (Medina).- Este reclamo que hace entonces esta persona, si alguna persona quiere hablar con ella, pues entonces se comunique con ella. Le rogamos a la gente ocupar sus lugares, ahí están todos los colores, en sus carpetas ustedes tienen los colores que se les entregó, entonces ocupen los lugares correspondientes a los colores.

- Era la hora 14 y 15.

- Siendo la hora 15, dice el:

Sr. Locutor.- Por lo tanto, es necesario volver al Plenario, de tal manera que podamos ir dando punto final a esta hermosa jornada que hemos iniciado hoy mediante la contribución generosa, colectiva, valiosa de nuestros amigos argentinos de Posadas.

Este reclamo que hace esta persona, si alguna persona que quiere hablar con ella, pues entonces que se comunique con ella.

Les rogamos a la gente a ocupar sus lugares ahí están los colores, ustedes tienen los colores, en sus carpetas ustedes tienen los colores que se les entregó, entonces ocupen los lugares correspondientes a los colores. Entonces, el programa a continuar esta tarde, la última parte, es el siguiente: escucharemos los aportes de los tres grupos que estuvieron trabajando. Seguidamente habrá una intervención del Doctor Avínzano que estará retomando la letra y el espíritu de todo lo que en el día de hoy hemos estado conversando y sin duda alguna nos estará devolviendo con mucho valor agregado, de manera que terminamos las jornadas de esta tarde, con las palabras de Monseñor Medina.

Entonces, repito, escuchamos los aportes de los grupos, terminados estos aportes se entregan a las secretarias los trabajos de los diferentes grupos. Seguidamente tiene la palabra el Doctor Avínzano, finalmente, cierra el evento Monseñor Medina, Presidente de la Comisión de Verdad y Justicia. Pedimos al grupo que estuvo por ese lado, por favor si quiere acercarse a hacer uso de la palabra.

Sr. Pablo.- Buenas tardes a todos nuevamente. Primero, quiero presentar a mi grupo, que está por acá y por allá otro grupo, que es de la coordinación.

Sacamos algunas conclusiones de la conversación que habíamos tenido, surge a raíz hay de una aclaración que me hace el comisionado sobre la ratificación por parte de Paraguay de todos los Tratados de Derechos Humanos, razón por la cual estas propuestas para la comisión, se enmarcan en el sistema internacional de los Derechos Humanos, entendiendo y viniendo de la política -obviamente- la complejidad política, práctica que puede llevar cada una de estas cosas; pero en tren de formular las preguntas -y como decía Marechal- hay que apuntar a la luna, para que caiga en el barro, vamos a formular las propuestas.

Primero, cuando hablamos del sistema internacional de Derechos Humanos, que hablamos de reparación, hablamos de verdad como una parte importante de la reparación y hablamos de justicia, marcamos diez puntos; el primero: facilitar y promover acciones de investigación judicial; en el sistema internacional un país juzga o se declara imposibilitado de juzgar y facilita que otro país lo haga, parece que esta es la experiencia de la Argentina de hoy, de Chile que se va abriendo camino, después de la detención de Pinochet, en Uruguay que también está pasando lo mismo y en otros países.

La segunda cuestión es la promoción de políticas y de legislación que impliquen el contacto de las personas que viven en el Paraguay, de los paraguayos, con sus diásporas.

Tercero, promover políticas y legislaciones que promuevan el regreso de nacionales.

Cuarto, destrabar obstáculos legales a la diáspora, sean éstos los más usuales; documentación, título, reválida de diplomas, pueden ser los acuerdos del Mercosur, por ejemplo, ya contemplan el tema de la equiparación, el reconocimiento de la antigüedad en un lugar para que se pueda jubilar en el otro; es decir, una serie de instrumentos que faciliten el regreso.

Quinto, el sostenimiento de campañas educativas, por medios formales e informales, que permitan sostener la memoria de nuestros pueblos. Esto es fundamental, memoria sin justicia, tenemos mañana en cualquier otro lugar de América, otra triste y luctuosa experiencia como la que nos tocó ya pasar.

- Aplausos.

Sostener la memoria no es un recuerdo de nostálgicos, es en palabras del primer historiador de la humanidad, Heródoto: “que la historia sea maestra de vida de los pueblos”.

Sexto, habíamos incorporado el tema de la adhesión de la república a los tratados internacionales, que ya nos aclararon la suscripción.

Séptimo, promover a raíz de todo lo que hemos escuchado hoy, que la comisión promueva disculpas o pedido de perdón por parte de los sectores involucrados. Nos parece que la experiencia, también la experiencia argentina, en la cual el Comandante en Jefe Martín Balza, la Armada y otros tantos altos jefes militares, que cada tanto en sus discursos reiteran el pedido de disculpas, nos parece positivo. Por supuesto, hay muchos condicionantes al pedido de disculpas, pero -digamos-entendemos que tiene que profundizarse para que éste sea sincero, para que vaya acompañado de acciones concretas, etc., pero es básico para plantear un escenario futuro sin violación a los derechos humanos que los sectores involucrados puedan decir su grado de responsabilidad.

También se plantearon modelos de reparación económica por el exilio, y aporto que en la Argentina tiene media sanción en la Cámara de Diputados la Ley de Exilio, que repara económicamente a las víctimas del exilio.

Noveno punto es hacer agendas en común entre los países y entre los pueblos que permitan compartir estas experiencias, estas historias nuestras y al mismo tiempo me parece que compromete nuestra participación en salidas conjuntas nacionales de uno y otro país hacia un futuro mejor para nuestra América.

El último punto que se marcó es que se reconozca en los casos de exilio, algún tipo de pensión, obra social, asistencia, vivienda, atención psicológica o médica para las secuelas de la tortura, sea esta física o psicológica. Estas son las conclusiones de nuestro grupo.

- Aplausos.

Sr. Locutor.- Muchas gracias. Pedimos al segundo grupo, al que estaba en el centro, tenga la bondad de compartir con nosotros su trabajo. Adelante Teresita.

Sra. Silvera.- Gracias por poder participar en este evento tan importante para nosotros los paraguayos aquí en este lugar tan lindo, esta Argentina, que siempre nos cobijó, nos dio de todo, salud, educación, trabajo, todo nos dio. Muchas gracias a los hermanos argentinos.

- Aplausos.

El primer artículo viene a ser que la Comisión de Verdad y Justicia logre que el Estado reconozca el exilio como una violación de los Derechos Humanos. Segundo, también por una compensación moral y económica del exiliado, como dijeron. Tercero, la creación de una secretaría en el área de la Cancillería o Ministerio dependiente del Estado y que se ocupe de los temas que implica jubilación, pensión, voto de los exiliados, nosotros no podemos votar desde aquí, en ningún lado, eso se puso en la reforma de la Constitución del año 92, porque saben muy bien que los paraguayos que vivimos aquí, que tenemos el ejemplo de los hermanos argentinos, desde luego que los vamos a barrer con nuestros votos, los vamos a sacar a los corruptos y vamos a terminar con la impunidad, por eso. Cuarto, ocuparse de los exiliados y sus descendientes, que se les otorgue una jubilación digna, equivalente al 100 por ciento móvil como forma de remuneración. Quinto, que todos los ciudadanos exiliados, víctimas, sean considerados héroes nacionales por la democracia y la libertad. Sexto, despenalizar la lucha social y anular la Ley Antiterrorista. Séptimo, establecer una política de repatriación de exiliados. Octavo, la Comisión de Verdad y Justicia procure el juicio y castigo a todos los represores de la dictadura, dentro y fuera del país de Paraguay, porque aquí en la Argentina tenemos muchos represores, delatores y torturadores que nos atacan a nosotros los exiliados, hasta hoy. Gracias.

Sr. Locutor.- Gracias Teresita. Pedimos al último grupo que estaba en aquel extremo que comparta con nosotros su trabajo. Es un grupo joven, muy bien.

Sr……- Qué tal, buenas tardes. Antes que nada quiero agradecer por la posibilidad de concurrir a este evento y conocer una realidad que la verdad yo tanto no la tengo incorporada y relacionarme con gente con mucho coraje y mucho valor. Las propuestas de nuestro grupo las voy a leer, una de ellas es que se sigan realizando estos eventos para ampliar el alcance de esta comisión en la zona del interior del Paraguay y otras provincias argentinas.

Esta propuesta, la idea surge en el debate, como resultado de que -en realidad- hay muchos exiliados, afectados de la dictadura, tanto en Argentina, en otros países, como en Uruguay mismo, que todavía tienen muy reprimidos los daños que le produjo este proceso y -por ahí- no se relacionan entre ellos, no quieren dar a conocer su testimonio, en otras provincias de Argentina o incluso en el interior de Uruguay -según nos comentaban algunos afectados- entonces la idea es generar estos mismos eventos en esos lugares para que se fortalezca la participación y el alcance de la comisión.

La segunda propuesta es la recuperación y restitución de los bienes malhabidos durante la época de la dictadura.

Una tercera propuesta es fortalecer los derechos democráticos mediante la participación popular.

La cuarta, creación de grupos locales reconocidos por la comisión para instaurar canales de comunicación entre los exiliados entre sí y con el comité. Que sea un espacio de reconocimiento y difusión de los testimonios de los afectados y una forma de garantizar su unidad y fortaleza para el reconocimiento de sus derechos.

Esta última propuesta en realidad no surge del grupo sino que fue propuesta en un debate con estudiantes audiovisuales de Asunción y un miembro de la comisión -José Valenzuela- es la producción audiovisual como rescate de la memoria y rescate del pasado, para ser usado como material didáctico en el ámbito educativo. Gracias.

- Aplausos.

Sr. Gutiérrez.- Muy bien. Muchas gracias a todos los grupos, nos faltan las conclusiones del grupo primero, si quieren facilitarnos. Muy bien, don Pablo.

Aparentemente estas ideas que están acá, tal vez un poco superficialmente consideradas, muchas de estas ideas es probable que se hayan podido extractar de datos estadísticos de encuestas, de libros. Sin embargo aún cuando fueran las mismas, estoy seguro que no son las mismas, hay muchas propuestas originales, pero aún cuando fueran las mismas, qué diferente es que escuchemos propuestas desde una persona que dice: "pude salir en libertad y salí a gritar al mundo que yo estaba libre, pero mi país, no". Qué diferente es entretejer estas respuestas desde una persona que dice: "no sé todavía quién soy yo", porque es una pregunta que podemos hacernos muchos, como personas y como pueblo también.

Qué diferente es cuando escuchamos estas propuestas desde una persona que recorre la ribera del río Paraná -de tanto en tanto- sintiendo que su corazón y sus ilusiones están al otro lado del río Paraná.

Qué diferente es cuando hay personas que dicen: "los fantasmas de la dictadura me persiguen y me persiguieron, pero los fantasmas de la dictadura no impidieron que yo siga soñando, que yo siga pensando, que yo siga creyendo que un país diferente es posible, que una América Latina es posible, una América Latina diferente".

- Aplausos.

Sr. Gutiérrez.- Estará con nosotros el Doctor Avinzano, amigo nuestro, amigo del Paraguay, ha estado varias veces por allá, investigador, antropólogo, también soñador de una América Latina unida.

Con nosotros el Doctor Avinzano.

Sr. Avínzano.- Buenas tardes. Primero, lamento mucho no haber podido escuchar los testimonios de esta mañana, por razones de trabajo, no pude estar, sólo escuché el último y fue suficiente para sensibilizarme ante lo que es, sin ninguna duda, la tragedia que padecemos los Latinoamericanos, casi en forma endémica y contra la que tenemos que luchar.

Se me ha invitado como un experto en temas regionales, eso fue lo que me dijeron y voy a citar a un exiliado muy famoso: Charles Chaplín, a quien lo echaron de Estados Unidos, el Macartismo de los Estados Unidos.

- Aplausos.

… y Chaplín dijo una vez: “la vida es tan corta, que sólo podemos ser aficionados” o sea que más que como experto, me voy a presentar como un aficionado a los temas regionales.

Preparé un pequeño texto, porque a medida que pasan los años, cada vez me voy más por las ramas, entonces quiero ser conciso, para que ustedes no me empiecen a odiar.

Desde ya, saludo a las organizaciones que han convocado este encuentro, que me parece importantísimo. Estuve en los últimos 15, 16 años, trabajando en el proceso de integración y en las áreas de frontera, en cientos de reuniones y esta es una de las más importantes, por su contenido político y por sus posibilidades de proyección. Ahora voy a acometer este texto.

Cuando la Licenciada Diana Orellano, que está presente aquí, que es investigadora, colega de la universidad, propuso incluir el proyecto CEDAPPA, que como ustedes saben, es el Centro de Estudios, Documentación y Archivos del Pueblo Paraguayo en la Argentina; propuso incluirlo en mi proyecto de investigación, es un viejo proyecto sobre integración en las regiones de frontera, mejor dicho, de las relaciones que se dan a través de las fronteras, esas a veces misteriosas, desconocidas y a veces no, que se dan entre movimientos sociales, organizaciones sociales, etc. en forma más o menos sistemática o en forma esporádica. Hace muchos años que vengo siguiendo estos movimientos y ahora estoy focalizado en el tema de la Triple Frontera.

En ese momento, sentí que si esa iniciativa del CEDAPPA -que hoy se concreta, por ejemplo, en este encuentro, entre otros organizadores- se concretaba, íbamos a poder establecer nuevos lazos de compromiso, solidaridad y objetivos comunes, con numerosas instituciones y hermanos paraguayos, para consolidar una idea que desde hace muchos años venimos apoyando, con una actitud muy alejada de la neutralidad científica, hablo como científico social, que estudia la realidad social.

También quiero mencionar a la Doctora Profesora Yolanda Urquiza, una especialista en Investigación de la Memoria Oral, que también viene trabajando por la recuperación de la verdad, la justicia y la memoria.

La ciencia debe ser objetiva, pero no neutral, esta es una antigua discusión. El científico que fabrica un arma de destrucción masiva, no es inocente, podrá argüir que será utilizada para combatir por una causa justa, pero no hay causa que justifique la existencia de cierto tipo de arma. Yo estoy aquí como científico social y no como político partidario, pero la política es consustancial con cualquier actividad humana y asumo la dimensión política de mi práctica y de lo que voy a decir ahora.

Nuestras investigaciones o relaciones transfronterizas, provienen del mismo momento en que nos propusimos entender cómo se había formado la sociedad regional y ese objetivo nos condujo a una certeza inevitable. Para entender la historia cultural, social y económica de la región, era necesario comenzar por situarla en un marco mayor que incluía Paraguay y el Sur de Brasil, pero este conocimiento que fuimos sedimentando paulatinamente, a lo largo de los años, sólo cobró sentido pleno cuando de alguna forma pudimos ponerlo al servicio de movimientos y organizaciones sociales regionales, de instituciones diversas de los tres países, de escuelas, institutos o cooperativas, que organizaban actividades para comprender mejor los cambios que se están produciendo como consecuencia de los tratados de integración y del Mercosur.

Estos movimientos, que eran de muy diverso origen y que representaban a distintas actividades, pudieron, más allá de las diferencias idiomáticas, nacionales, prejuicios, preconceptos, desconfianza, temores, realizar numerosas actividades conjuntas, demostrando que las fronteras políticas y jurídicas esconden las verdaderas relaciones entre los pueblos, que se remontan históricamente hasta nuestros orígenes.

Nuestras naciones se formaron artificialmente, separando sociedades que nunca debieron distanciarse y mucho menos enfrentarse en guerras inducidas desde poderes extranjeros, que constituyen algunas de las experiencias más ignominiosas que hemos protagonizado, me refiero concretamente a la Guerra de la Triple Alianza, guerra que es necesario reescribir juntos, buscando la verdadera explicación de sus causas, y sobre todo de sus consecuencias, el genocidio del pueblo paraguayo y la destrucción de su desarrollo inédito en la región para imponerle un modelo de dominación económica.

En una de las múltiples reuniones a las que asistimos en Paraguay para declarar al idioma guaraní como lengua oficial del Mercosur, junto al castellano y al portugués, tuve la oportunidad de manifestar que eran infinitas las posibilidades de construcción de un futuro común y que esa integración debía ser edificada en forma concreta y no solo declamativa. Que debía además ser absolutamente equitativa, para lograr la distribución igualitaria de los beneficios, era necesario apostar a todos los factores que no fueran exclusivamente económicos y que fundamentalmente sus bases debían consistir en la defensa de los derechos humanos, la democracia, la vigencia del Estado de derecho, el desarrollo, la defensa de los ecosistemas compartidos, la distribución justa de la riqueza y la resistencia a todo poder externo.

El CEDAPA que era este proyecto que coordinaba Diana, se encuadraba en todos estos objetivos de manera que ahí empezamos a trabajar juntos.

Nuestros pueblos han protagonizado diversos procesos similares que son tan o más fuertes que los factores identificarios de nuestro origen compartido. Hemos atravesado etapas similares que solo pueden explicarse por el carácter dependiente de nuestras débiles naciones frente a los imperios de turno. Trataron de convencernos que el imperialismo era una nación del pasado, se trataba de un anacronismo sin sustento. Un político argentino, tengo acá, entre paréntesis, pero no lo voy a nombrar, dijo alguna vez, que solo existía el imperialismo de la estupidez, y un ministro de economía, dijo, tampoco lo voy a nombrar, que era lo mismo fabricar caramelos que autos. Y un famoso periodista, cómplice de todas las dictaduras, dijo, “¿dónde está la soberanía?” agarró un teléfono que tenía sobre la mesa y dijo: “yo abro este teléfono lo desarmo y no veo ninguna soberanía”. Estaban por privatizar los teléfonos Y así los ejemplos serían innumerables, ejemplos de ese permanente lavado de cerebro.

Todas las dictaduras militares de Argentina y de otros países hermanos, tuvieron ministros de economías liberales y también en otras carteras que se decían liberales y eso no es una contradicción, cuando el capitalismo salvaje está en peligro, deja de lado sus principios filosóficos, y se hace autoritario y fascista pudiendo llegar si es necesario al genocidio. Porque qué otra cosa es el fascismo sino la burguesía asustada, como se ha dicho muchas veces. Todas las dictaduras que hemos padecido se definen como defensoras de la libertad y la democracia occidental, pero son dictaduras precisamente para evitar que exista una verdadera democracia, porque si esto fuera así, con la profundización de una democracia genuina, podrían realizarse todos los cambios que reclaman los pueblos para terminar con la injusticia social, la explotación, la sumisión, ante el imperialismo y sobre todo la vigencia de una justicia con memoria.

Bien, existe un estado imperial, y quizás más de uno y existe un sistema imperial del que todos formamos parte, dentro de ese sistema imperial debemos situar nuestras realidades particulares para que adquieran sentido. La operación Cóndor, o la doctrina de seguridad nacional ejemplifican muy bien a qué me refiero con formar parte del sistema imperial.

Cuando las pantallas de televisión están ocupadas en todo el mundo por un 85 por ciento de producciones norteamericanas, entonces entendemos qué es el sistema imperial. Cuando se invaden países sin ninguna legalidad y ninguna legitimidad vemos cómo funcionan las cosas en este sistema mundial hegemónico.

Ustedes pensarán que estas reflexiones no se vinculan directamente al motivo de este encuentro y, sin embargo, yo creo que tiene una relación directa, las embajadas de Estados Unidos en nuestros países tenían toda la información que hoy estamos tratando de reconstruir, sabían perfectamente lo que ocurría y con su reiterado cinismo, abogaban por la defensa de los derechos humanos. Un día todos recuperamos la democracia, todos al mismo tiempo, meses más, meses menos, años más, años menos y eso porque para privatizar todas las empresas del Estado, desregular la economía, entregar todo el patrimonio y los recursos naturales, era necesario que estuvieran funcionando ficciones de Parlamentos y que existiera una democracia formal e institucional. Los militares ya habían cumplido su tarea de genocidio y luego, por otros medios, se encargarían de manipular a los líderes civiles, corruptos y decadentes, que concretarían la perversa tarea de instalar el neoliberalismo y por otra parte, de borrar de la memoria del pueblo, los crímenes de Estado que los precedieron; sin que esto signifique restar importancia, por ejemplo, al juicio a las juntas militares, lo que hizo más dolorosas las claudicaciones posteriores.

Las dictaduras se habían inventado la integración del terror y de la represión; y ahora nosotros estamos empeñados en crear la integración de la memoria y la justicia.

Pensamos en el futuro y en todos los proyectos que podemos realizar juntos, que son innumerables y pensamos también que una integración verdadera empieza por instalar la cultura de la cooperación y de la lucha mancomunada por los derechos humanos, la libertad, la democracia y, sobre todo, la resistencia al imperialismo.

Unas últimas palabras sobre el exilio. Durante décadas, miles de latinoamericanos, debieron dejar sus países para refugiarse en países vecinos o en horizontes muchos más lejanos; algunos eran exiliados políticos, cuyas vidas estaban en peligro o cuyas ideas les impedían llevar una vida normal, trabajar o estudiar y eran discriminados y marginados; otros eran los exiliados expulsados por la falta de trabajo, de futuro, por hambre, por injusticia social generalizada, éstos eran los otros desterrados y desarraigados, los emigrantes, que son una forma de exiliados. En nuestra región, recibimos los flujos provenientes de esas dos causas y en el origen de las dos, hay violación de los derechos humanos. Un número muy alto de paraguayas y paraguayos, se radicó en Argentina y a despecho de las estadísticas demográficas, el peso cualitativo de esas corrientes, fue mucho más gravitante en nuestra región de frontera; los genes paraguayos corren por nuestra genealogía.

Somos una sociedad de muchas mezclas y el aporte paraguayo está entre las principales; muchísimos profesionales paraguayos, técnicos en diferentes oficios, artesanos, trabajadores tanto urbanos como rurales, encontraron un lugar en nuestra sociedad; vinieron prestigiosos médicos, odontólogos, bioquímicos, arquitectos, abogados, mecánicos, constructores, carpinteros, electricistas, para nutrir una sociedad que carecía de esas capacidades y también periodistas, escritores, artistas y deportistas. Aquí conformaron sus familias, trabajaron, estudiaron, lucharon y muchas veces la larga mano de la dictadura, los alcanzó aún estando bajo la protección del Estado Argentino, en las circunstancias que todos conocemos, actuó como cómplice y como parte de un plan.

Lo cierto es que todos esos paraguayos que están o estuvieron compartiendo nuestra vida y formaron parte de nuestro mundo, nunca tuvieron que renunciar a ningún atributo de la identidad paraguaya; antes bien, pudieron aquí libremente reunirse, debatir, planificar, soñar con un Paraguay distinto y cuando no pudieron hacerlo, fue porque estaban padeciendo las mismas iniquidades que nosotros.

Cuando ahora, desde este territorio apoyamos la recuperación de la memoria del pueblo paraguayo en la Argentina, lo hacemos porque estos paraguayos forman parte de nuestra sociedad y nuestra cultura y porque reclaman una justicia que nadie puede soslayar.

En el terreno de los derechos humanos no hay fronteras y para construir un futuro común, hay que comenzar por lo más importante: el derrumbe de todos los muros.

Desde nuestra limitada posición de trabajo, investigación y búsqueda, estamos dispuestos a recorrer este camino, junto a nuestros hermanos paraguayos, sus familias y sus descendientes, en búsqueda de la verdad y la justicia. Es decir, que nuestro interés desde nuestra posición, para alentar todas las investigaciones que tengan que ver con el tema que hoy nos reúne, no es solamente por afecto a los paraguayos, que son nuestros buenos vecinos y los queremos mucho, sino porque los consideramos parte de nosotros, han sido y son parte de nuestra sociedad. Gracias.

- Aplausos.

Sr. Locutor.- Avínzano, muchas gracias. Monseñor Medina en uso de la palabra para dar el cierre a este acto de hoy.

Sr. Presidente (Medina).- Señoras y señores: previamente quiero significar la importancia de esta Audiencia que estamos terminando. Se ha hablado mucho de compromisos con la Justicia, en la medida que vamos llegando a la verdad, natural o lógicamente debiera también producirse la justicia. Sabemos que el gran cáncer de Paraguay y en todas nuestras naciones de América Latina, es la impunidad, y esa impunidad va creando cada vez más -diríamos- delitos económicos, políticos, es una especie de espiral de corrupción y entonces contribuye muchísimo esta Audiencia y acontecimientos, eventos de este tipo para ir creando conciencia en nosotros, en la gente que nos escucha y hasta donde podemos llegar. Yo tengo la impresión de que es un trabajo lento, pero si no cejamos, no aflojamos, creo que vamos a ir consiguiendo lo que se pidió.

En primer lugar, también el amigo Almada propuso aunar esfuerzos a nivel -incluso- regional y creo que por ese camino tenemos que ir, no hay más remedio, hoy los países no están solos, dependen unos de otros y para las cosas buenas tenemos que apurar, insistir, depender, depender unos de otros, o sea aunar esfuerzos para luchar, en una palabra lo que queremos hacer es un país viable, una región viable para el bienestar y la felicidad de sus hijos, sobre todo ojalá llegar un día a una especie de Mercosur, diríamos Codhusur, Coordinación Interregional Derechos Humanos del Sur, de la región, ojalá, tenemos que soñar y tenemos seguir insistiendo y luchando.

Uno de los propósitos de la Audiencia Pública es ese, creo que haciéndolo así podremos hacer frecuentemente, no estaría mal, pero claro, dependerá de nuestras posibilidades reales. De todas maneras, esto que hoy hicimos me parece una conquista importante, porque lo hemos hecho acá en la frontera paraguaya con Argentina, la Ciudad de Posadas, aparte de la difusión que vamos a tener por los medios de comunicación, creo que los que hemos estado acá, tanto paraguayos, argentinos y paraguayos residentes acá o residentes en Paraguay, salimos un poco más comprometidos para realizar nuestro sueño, sueño que se nos ha ido escapando de las manos a fuerza también de miedo, terrorismo, terror, desánimo, falta de fuerza. Creo que vamos a ir recuperando nuestro entusiasmo por el futuro, nuestro compromiso, por lo que ya se dijo y -recién- también lo repitió Gutiérrez, un Paraguay diferente es posible, una América Latina es posible. El foro social de los países en vías de desarrollo lucha por este mundo, posible, otro mundo es posible ¿Por qué no? Luchar frontalmente, de manera unida, por la vigencia y el respeto a la dignidad humana, por la vigencia de los Derechos Humanos. Hay tantas instituciones en este sentido.

Cuando terminemos nuestro mandato, en agosto del próximo año, trataremos de entregar unas conclusiones fehacientes, irrefutables para que las instituciones estatales, privadas, la sociedad toda, se comprometan a luchar juntos.

Creo que el amigo Comisionado Casabianca está por salir, le agradecemos su presencia... va a recitar, al final. Quiero citar ya los agradecimientos a las distintas instituciones que tenemos acá y después va a recitar él.

Agradecemos antes que nada, a todos los presentes que han estado, veo allá representantes de CIPAE (Comité de Iglesias para Emergencia) que tanto nos ha ayudado. Agradecemos al Poder Judicial por el local, la seguridad y la colaboración en todo. Mediante la colaboración de este Poder Judicial, creo que el éxito que hemos tenido, es una conquista -también- de la colaboración de ellos.

A la Cámara de Representantes, a la Diputada Marlene Carvallo, funcionarios, ceremonial, taquígrafas y otra gente que ha estado trabajando intensamente.

- Aplausos.

Al Ministerio de Gobierno, en la persona de su Ministra Gauto, quien estuvo con nosotros, al CEDAPPA, Casa Paraguaya y Universidad Nacional, UnaM, porque su colaboración ha sido muy importante.

- Aplausos.

A los medios de Prensa local, del Paraguay, ABC, Canal 9, Radio Mil, Radio San Roque, Ultima Hora, no sé si hay otros más, bueno a la prensa de Paraguay y a la prensa de acá, que desde tempranas horas han estado interesándose y haciéndonos entrevistas. Gracias a ellos. A la Fundación Celestina Pérez de Almada y al Comité de Iglesias, por las fotos del Museo de la Memoria, que están ahí.

- Aplausos.

Estas fotos, las fotografías de la fundación, como del CIPAE, hablan a las claras de lo que fue aquello, son fotografías que tenemos que guardar siempre, porque nos recuerda un pasado ignominioso, doloroso, pero que al mismo tiempo nos sirve para alentarnos e impulsarnos a seguir luchando.

Al Movimiento Nacional de Víctimas, FADAPI, CoDEUPI que han colaborado mucho con nosotros, cuyos miembros también han venido. A la Mesa Coordinadora de la Memoria Histórica de Derechos Humanos de Buenos Aires y otros que compartieron con nosotros esta audiencia de hoy. Al subsecretario de Derechos Humanos de Corrientes que hizo un brillante... hasta actuó de secretario del grupo; a todos los integrantes de la Comisión que nos propusimos venir y por desencuentros y una serie de cosas, muchos no llegaron a hora, pero eso, sepan disculpar.

También, a todos los presentes, víctimas, a todos los testimoniantes y jóvenes, a la Embajada de Suiza que nos ayudó a nosotros -a través del CIPAE- para poder estar, venir, estar acá, ubicarnos, viajar, no todos, pero una gran cantidad de gente que estuvimos presentes, porque hemos dado mucha importancia, damos mucha importancia a todas las tareas que hacemos y esta vez, en forma inusitada, a la audiencia, porque se trataba del exilio de los paraguayos en la frontera Argentina.

A todos ustedes, muchas gracias y quiero decir que nosotros salimos contentos, después evaluaremos juntos en nuestra comisión, pero de buenas a primeras podemos asegurarles que salimos muy contentos de esta audiencia y finalizaremos con la poesía de nuestro poeta, tenemos un cantor y un poeta, el poeta vino y es Luis Casabianca y el cantor no vino, que es Juan Manuel Florentín, pero para que Juan Manuel Florentín cante, tiene que haber un poco de vino y todas esas cosas y para recitar, Luis no necesita de eso, él necesita de público no más, este público no le entusiasma, porque él ha recitado frente a 3 mil personas, pero no importa, hoy lo mismo va a hacerlo bien.

Así que Luis Casabianca, con tu recitado cerramos esta audiencia y muchas gracias a todos.

- Aplausos.

Sr. Casabianca.- Voy a leer un poema escrito por nuestro gran poeta Hérib Campos Cervera, que precisamente murió en el exilio, igual que muchos de nuestros artistas e intelectuales, como José Asunción Flores y otros.

Refleja bien el sentimiento de los exiliados y dice así: “Un puñado de Tierra. Un puñado de tierra de tu profunda latitud, de tu nivel de soledad perenne, de tu frente de greda cargada de sollozos germinales. Un puñado de tierra, con el cariño simple de sus sales y su desamparada dulzura de raíces. Un puñado de tierra que lleve entre sus labios la sonrisa y la sangre de tus muertos. Un puñado de tierra para arrimar a su encendido número, todo el frío que viene del tiempo de morir. Y algún resto de tu sombra, algún resto de sombra de tu lenta arboleda, para que me custodie los párpados de sueño. Quise de ti tu noche de azahares, quise tu meridiano caliente y forestal, quise los alimentos minerales que pueblan los duros litorales de tu cuerpo enterrado, y quise la madera de tu pecho. Eso quise de Ti, (Patria de mi alegría y de mi duelo); eso quise de Ti. Ahora estoy de nuevo desnudo. Desnudo y desolado sobre un acantilado de recuerdos; perdido entre recodos de tinieblas. Desnudo y desolado; lejos del firme símbolo de tu sangre. Lejos. No tengo ya el remoto jazmín de tus estrellas, ni el asedio nocturno de tus selvas. Nada: ni tus días de guitarra y cuchillos, ni la desmemoriada claridad de tu cielo. Sólo como una piedra o como un grito te nombro y, cuando busco volver a la estatura de tu nombre, sé que la piedra es piedra y que el agua del río huye de tu abrumada cintura y que los pájaros usan el alto amparo del árbol humillado como un derrumbadero de su canto y sus alas. Pero así, caminando, bajo nubes distintas; sobre los fabricados perfiles de otros pueblos, de golpe, te recobro. Por entre soledades invencibles, o por ciegos caminos de música y trigales, descubro que te extiendes largamente a mi lado, con tu martirizada corona y con tu limpio recuerdo de guaranias y naranjos. Estás en mí: Caminas con mis pasos, hablan por mi garganta, te yergues en mi cal y mueres cuando muero cada noche. Estás en mí con todas sus banderas, con tus honestas manos labradoras y tu pequeña luna irremediable, inevitablemente con la puntual constancia de las constelaciones, vienen a mí presentes y telúricas, tu cabellera torrencial de lluvias, tu nostalgia marítima y tu inmensa pesadumbre de llanuras sedientas, me habita y te habito, sumergido en tus llagas yo vigilo tu frente que muriendo amanece; estoy en paz contigo, ni los cuervos ni el odio me pueden cercenar de tu cintura, yo sé que estoy llevando tu raíz y tu suma sobre la cordillera de mis hombros. Un puñado de tierra, eso quise de ti y eso tengo de ti.

- Aplausos.

Sra. Locutora.- Ella es Belarmina -es argentina creo- viene a entregar el testimonio de su madre que por problemas de salud no pudo llegar a la audiencia, entonces hizo la transcripción y quiere entregar a la comisión.

- Aplausos.

Sra. Benítez.- Soy Belarmina Benítez, hija de Teresa Haurón y Alcibíades Benítez Bordón. Mi padre fue perseguido, tuvo que exiliarse y somos una familia que se constituyó en el exilio, después del doloroso trance de dejar todo lo que le pertenecía, todo lo que había forjado.

Gracias a Dios, encontramos aquí un espacio donde nos desarrollamos como personas y somos todos personas de bien. Simplemente, no queríamos estar ausentes en esta testimonial.

Sr. Presidente (Medina).- Gracias a usted, muy amable.

- Aplausos.

Sr. .- Yo también quiero recitar, pero hay alguien que recita mejor que yo e invito a Nildo Franco Navarro, que nos diga un poema en guaraní.

Sr. Franco Navarro.- Esta composición poética fue escrita por Néstor Romero Baldovinos y con la debida licencia de los hermanos argentinos, lo voy a hacer en nuestro lenguaje autóctono. Dice así:

- Procede a recitar el poema en idioma guaraní.

- Aplausos.

Sr. Presidente (Medina).- Muchas gracias. No puede haber mejor culminación que esto. Muy buenas tardes y hasta cualquier otro momento, aquí o en Paraguay.

- Aplausos.

- Era la hora 15 y 55.
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