En la primera de las dos congregaciones que tuvieron lugar ayer participaron 142 cardenales, de los cuales 103 electores del grupo de los 115 que votarán en el cónclave.
Como ocurrió ayer, los purpurados mantuvieron la boca cerrada frente al nutrido grupo de periodistas que los esperaban a su llegada. Algunos de ellos fueron casi “rodeados” por la prensa, pero fue imposible perforar la barrera de silencio de los purpurados.
Muchos cardenales -gran parte de los cuales llegaron a pie- fueron el “blanco” de los fotógrafos, mientras los numerosos turistas presentes tomaban imágenes de los reporteros junto a los purpurados.
Respecto al lunes, la seguridad de la Santa Sede fue reforzada. Ayer, un hombre disfrazado de obispo logró superar el primer control de los guardias suizos e “infiltrarse” en el Vaticano algunos instantes, hasta que fue descubierto.
