Los informes indican que actualmente unos 300 mil bolivianos, 70 mil paraguayos y 45 mil peruanos se encuentran trabajando en el área metropolitana de Sao Paulo, en talleres de costura en su mayoría, en extensas jornadas laborales y condiciones infra humanas, según la publicación hecha por la BBC.
En varios operativos realizados desde el 2010, ya han sido rescatados 128 bolivianos, y un peruano, quienes se encontraban en talleres de costura ilegales, generalmente trabajando en empresas subcontratadas por marcas textiles reconocidas como Zara, Cori, Emme o Luigi Bertolli, mientras que en el 2012 unos 80 paraguayos fueron restados de dos haciendas del estado de Paraná, al suroeste de Brasil, indicó el coordinador del programa de Erradicación del Trabajo Esclavo -ente asociado al Ministerio de Trabajo y Empleo (MTE)-, Renato Bignami.
Esta situación fue analizada en conmemoración a la semana que el vecino país recuerda 125 años de la abolición de la esclavitud, y los especialistas plantean que el momento es bastante preocupante.
No solamente los latinoamericanos son víctimas de este tipo de trabajos, también ciudadanos chinos y bangladesís.
“El número de rescatados está creciendo por dos factores: por un lado aumentó el interés de los extranjeros en Brasil, que muchas veces entran al país de forma irregular y sufren condiciones de trabajo degradantes, y por otro, intensificamos las redadas. La tendencia es que nos encontramos cada vez a más extranjeros de nacionalidades variadas que son víctimas del crimen”, expuso Bignami.
A modo de ejemplo, citó a los bolivianos, explicando que son reclutados con la promesa de empleo y buenos salarios. Una vez en la ciudad de destino, la mayoría de las veces en Sao Paulo, están endeudados con los costos del viaje y "acaban esclavizados, con la libertad cercenada por las deudas y las amenazas", sostuvo Bignami.
Los inmigrantes son sometidos a jornadas laborales de hasta 16 horas diarias, de lunes a sábado, amontonados en salas claustrofóbicas. Comparten pequeños alojamientos improvisados instalados junto a los talleres, sin las condiciones adecuadas de higiene y ganan cerca de 300 reales mensuales, sobre los cuales son aplicados descuentos relativos a los gastos de alimentación, residencia y por el viaje hecho a Brasil.
Varias nucleaciones de paraguayos en Brasil denunciaron en el mes de marzo, las situaciones de esclavitud a la que son sometidos los compatriotas.
Nancy Areco, representante de una de las entidades, dijo que las condiciones no son buenas y en muchos casos, las víctimas no saben a dónde recurrir. Señaló que es urgente una atención institucional para los connacionales que son víctimas de estos casos.
Los paraguayos habían solicitado la intervención de la Asesoría Legal de la Secretaría de Repatriados.
