28 de Julio de 2014 00:00

 

Europa, luego de la “Gran Guerra”

Por Elvio Díaz Valinotti

Si bien la carnicería de la guerra había culminado, el panorama en Europa aún se tornaba sombrío, debido a las “secuelas” tanto políticas como económicas.

La Primera Guerra Mundial llegaba a su fin en noviembre de 1918, sin embargo, las consecuencias aún se harían sentir por los siguientes años e incluso décadas.

El costo del conflicto bélico fue elevado. En vidas humanas, se estima una cifra de muertos cercana a los 10 millones. A ello deben sumarse los combatientes heridos, que llegaron a los 20 millones.

De acuerdo a un resumen de la agencia AFP, las pérdidas humanas se distribuyeron de la siguiente manera:

Francia: 1,4 millones de muertos y 4,2 millones de heridos.

Alemania: 2 millones de muertos y 4,2 millones de heridos

Austria-Hungría: 1,4 millones de muertos y 3,6 millones de heridos

Rusia: 2 millones de muertos y 5 millones de heridos

Gran Bretaña: 960.000 muertos y 2 millones de heridos

Italia: 600.000 muertos y 1 millón de heridos

Imperio Otomano: 800.000 muertos.

Serbia: 130.000 muertos y 135.000 heridos

Igualmente, debe considerarse las bajas en la población civil. Los números son difíciles de establecer, según reconocen los mismos historiadores. Pese a que la contienda ya había terminado, las muertes como consecuencia de la misma continuarían, debido a las guerras civiles y conflictos regionales posteriores.

Como si no el tendal de fallecidos no fuera suficiente, una pandemia mundial -la “gripe española”, en 1918- acabó con la vida de otros 20 millones en toda Europa, según agrega el compendio de la agencia AFP.

Sobre las pérdidas económicas, el golpe para los países combatientes fue tremendo y recayó con más fuerza sobre Alemania, que fue obligada a pagar elevadas sumas en concepto de indemnización.

Mientras la AFP estima en US$ 180.000 millones el costo de la guerra para Gran Bretaña, Francia, Estados Unidos,Rusia, Alemania y Austria-Hungría, el Archivo Nacional de Reino Unido habla de unos $ 208.000 millones.

Lo cierto es que la contienda generó una gran depresión económica, debido a las deudas que se debieron asumir al término de la guerra. La inflación se disparó y el desempleo se constituyó en una constante en la otrora próspera Europa.

La crisis golpeó a tal punto a Alemania que derivó en una hiperinflación, a tal nivel que una barra de pan se constituyó en un producto hasta si se quiere prohibitivo, según los registros del archivo británico.

El desplome se extendió hasta 1924, año en que la misma Alemania experimenta un repunte en sus finanzas. “Alemania se vio obligada a correr con los gastos de la guerra pero se recupera relativamente rápido. Había quedado destrozada con la cantidad de deudas, pero ya con la época de Hitler empieza a mejorar inmediatamente”, detalla el historiador Eduardo Nakayama, apasionado del tema. El mismo especialista aclara que la misma crisis económica creada por la Primera Guerra Mundial “haría surgir el nacionalismo; decían que todo era culpa de los injustos tratados”.

No todo fue devastador tras la Gran Guerra, ya que hubo países que se consolidaron como potencias, como el caso de Estados Unidos. Aunque el mismo ya era una potencia industrial, esta vez se afianza como proveedor de materias primas e industriales, sin olvidar que era el principal acreedor de las naciones. Junto a EE.UU. emerge igualmente Japón, recuerda Nakayama.

Por otra parte, no se puede pasar por alto las movidas en el mapa mundial tras el conflicto bélico. La guerra significó la desaparición de imperios ruso, austro-húngaro, alemán y otomano. “Las consecuencias nuevamente fueron desastrosas para Alemania, que pierde grandes territorios y debe distribuirlos entre Dinamarca, Francia”, remarca el especialista.

Un hecho importante a señalar como producto de la Gran Guerra fue además la conformación de la llamada Sociedad de las Naciones, predecesora de la actual Organización de las Naciones Unidas.

Por primera vez, se fundaba una instancia de esta naturaleza, con la participación inicial de 42 países, de los cuales 26 no eran europeos, según consta en la web de la actual ONU, donde igualmente se recuerda el pacto que habían asumido los miembros:

"Considerando que para fomentar la cooperación entre las naciones, y para garantizarles la paz y la seguridad, importa: aceptar ciertos compromisos de no recurrir a la guerra; mantener a la luz del día relaciones internacionales fundadas sobre la justicia y el honor; observar rigurosamente las prescripciones del Derecho internacional, reconocidas de aquí en adelante como regla de conducta efectiva de los Gobiernos; hacer que reine la justicia y respetar rigurosamente todas las obligaciones de los tratados en las relaciones mutuas de los pueblos organizados; se adopta el presente Pacto para instituir la Sociedad de las Naciones".

De esta manera, la intención era conservar la paz y evitar los horrores cometidos en la Primera Guerra Mundial. Sin embargo, finalmente el sueño fracasó, como se evidencia posteriormente en el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial.

Sobre eventuales consecuencias a nivel local de la Primera Guerra Mundial, Nakayama aclara que Paraguay estaba enfocado en sus problemas internos, por lo que no hubo grandes repercusiones. “Estábamos entretenidos en nuestras cosas; esta guerra no tuvo el efecto local que sí iba a tener la Segunda Guerra Mundial”, sostiene.

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