26 de Abril de 2014 13:38

 

“Rezaba por las necesidades de los demás, jamás por sí mismo”

Por EFE

CIUDAD DEL VATICANO. El que fuera portavoz durante el pontificado de Juan Pablo II, el español Joaquín Navarro Valls, destacó que una persona que rezaba como el papa polaco “estaba en contacto directo con Dios y por tanto era ya santo”.

Juan Pablo II, junto a Joaquín Navarro Valls.

Juan Pablo II, junto a Joaquín Navarro Valls. / periodistadigital.com

El Vaticano invitó a Navarro Valls a ofrecer una rueda de prensa por ser una de las personas más cercanas a Juan Pablo II de cara a su canonización, junto con el papa Juan XXIII, el próximo domingo.

El portavoz del papa Wojtyla durante 22 de los 26 años que duró el pontificado subrayó que los tres rasgos de lo que él considera fueron su santidad son: “rezar, trabajar y sonreír”, pero sobre todo destacó su manera de orar.

“La oración era para él como respirar, era constante, necesaria e intensa”, explicó Navarro Valls, quien describió con varias anécdotas, vividas personalmente, esta característica del papa polaco, que a veces se olvidaba de quién estaba a su lado, debido a su total concentración en la oración y meditación, y no se daba cuenta del tiempo que pasaba.

Navarro Valls relató que se paraba en la capilla cercana a su comedor para rezar tres minutos antes y después de cenar, y desveló que Wojtyla rezaba “teniendo en la mano pequeños trocitos de papel”.

En esos pedazos de papel, que se encontraban en el reclinatorio donde rezaba, sus colaboradores habían escrito, por petición del papa, el nombre y la causa por la que le pedían rezar en las numerosas cartas que recibía cada día.

“El papa rezaba por las necesidades de los demás, jamás por sí mismo”, destacó.

En algunos días de sus vacaciones en el Valle de Aosta, localidad italiana de la cordillera de los Alpes, la luz de la capilla de la casa donde se alojaba permanecía encendida desde las tres de la mañana hasta el amanecer, explicó.

“No sabía perder un minuto sin dedicarlo a rezar. Para ello no tenía nunca prisa”, agregó.

Navarro Valls destacó también el “gran sentido del humor del pontífice” y su sonrisa siempre presente.

“Una de las cosas más tristes para mí fue cómo debido a la enfermedad de Parkinson desapareció la sonrisa de su rostro”, dijo y agregó que “un santo nunca puede ser triste” y Juan Pablo II siempre sonreía.

Navarro Valls quiso defender a Juan Pablo II de algunas acusaciones según las cuales el papa polaco sabía de los abusos sexuales y la doble vida del fundador de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel.

“Hay que recordar sólo la cronología. Juan Pablo II dio el primer paso para comenzar la investigación sobre Maciel, pero cuando se dieron los resultados de los informes realizados el papa ya había muerto”, recordó. 

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