18 de Junio de 2017 11:19

 

Cómo cuidarse ante los nuevos días de frío

El veranillo de San Juan que nos dio unos agradables días de sol se despide la tarde de este domingo, cuando la temperatura bajará significativamente. El Ministerio de Salud recomienda tomar algunas precauciones para evitar los males respiratorios.

Como bien es sabido, los cambios bruscos de temperatura propician la aparición de enfermedades que afectan a las vías respiratorias, generando la aparición de gripe, crisis bronquiales, laringitis, faringitis, otitis, sinusitis y amigdalitis, entre otras afecciones.

Los niños menores de dos años, así como los adultos mayores, son los más predispuestos a padecer estos inconvenientes de salud, que en su mayoría son causados por virus y afectan al sistema respiratorio.

Prácticas de prevención

Para prevenir los contagios de estos males en general, una de las principales recomendaciones es el lavado frecuente de manos. Otra práctica importante también es cubrirse la boca y la nariz al estornudar o toser, así como evitar exponerse a cambios bruscos de temperatura.

También se deben evitar los recintos cerrados y muy concurridos, como supermercados y shoppings, entre otros, pues favorecen la dispersión de virus. Además, se deben suspender por un tiempo los espacios contaminados por el cigarro y ventilar frecuentemente las habitaciones, especialmente donde permanecen los más pequeños de la casa.

Ante la aparición de algunos de los síntomas característicos, lo primero que debe hacer es consultar al servicio de salud más cercano y bajo ninguna circunstancia automedicarse.

Para que tenga conocimientos de cuáles son las enfermedades a las que estamos expuestos en esta temporada, el Ministerio de Salud realizó una descripción de algunas de ellas, que le citamos a continuación.

Virus respiratorio sincicial: Conocido también como bronquiolitis. Es una afección que condiciona la dificultad respiratoria y afecta principalmente a niños menores de 2 años que se encuentran, por lo general, en espacios cerrados como guarderías.

Entre los síntomas se presenta la tos excesiva, la dificultad para dormir y alimentarse, ruidos respiratorios semejantes a silbidos, diarrea con deshidratación y falta de oxigenación, a consecuencia de lo cual se presenta la coloración azulada, especialmente en la zona de los labios y las uñas.

Los síntomas más severos aparecen en bebés prematuros, lactantes y niños pequeños, pero también se pueden infectar adultos mayores o de la tercera edad, en los cuales se presenta neumonía.

Resfrío: es un mal relativamente benigno y suele pasar sin necesidad de mayores cuidados. Los síntomas, por lo general, son leves e incluyen tos, congestión nasal, temperatura moderada (no en todos los pacientes), estornudo, en ciertos casos dolor de oído y decaimiento.

Gripe o influenza: es una de las enfermedades respiratorias virales más contagiosas y severas. Puede derivar fácilmente en infecciones respiratorias agudas como bronquitis y neumonía. Los síntomas iniciales son parecidos al de un resfriado, pero mucho más agresivos.

Se caracterizan por fiebre muy alta, con el área respiratoria comprometida, congestión nasal, de oídos, decaimiento mayor, sensación de ahogo y malestar severo. Los más pequeños suelen presentar náuseas y vómitos que podrían deshidratarlos.

La gripe se transmite a través de las gotas de saliva diseminadas en el aire al hablar, toser o estornudar, y a través de las manos u objetos contaminados con el virus. En los niños se desarrollan con mayor facilidad complicaciones como laringitis, otitis, sinusitis y bronquitis. De no tratarse, podrían verse comprometidos otros órganos como las meninges.

Laringitis: La laringe es la zona más angosta de la vía respiratoria. Su inflamación (específicamente de sus cuerdas vocales) puede provocar una obstrucción de este conducto, impidiendo el paso del aire hacia los pulmones, situación especialmente crítica en los niños, pues su laringe es aún más estrecha.

Los síntomas son similares al de un resfrío, junto con una tos ronca, afonía y dificultad para respirar, que podría derivar en una insuficiencia respiratoria. Este cuadro generalmente tiende a agravarse por la noche.

Faringitis: es la inflamación de la faringe (zona de la garganta entre las amígdalas y la laringe) y se manifiesta con irritación de la garganta, a veces de los ganglios linfáticos, dolor al tragar, fiebre, congestión nasal purulenta, dolor facial, de cabeza y de ciertas articulaciones. Normalmente no tiene complicaciones.

Otitis: es la inflamación del oído medio o externo. Es más frecuente, pero no exclusiva, en el invierno. Es una de las complicaciones más comunes de la influenza y afecta principalmente a lactantes y menores de tres años. Según las estadísticas, afecta a dos de cada tres niños/as y el peligro radica en que puede dañar la audición permanentemente.

Puede presentarse fiebre -aunque en este caso puede ser muy leve- al igual que náuseas, vómitos, dolor de cabeza, diarrea y somnolencia. En algunos casos hay hinchazón y enrojecimiento en la zona de los oídos.

Sinusitis, amigdalitis: son otras enfermedades de la estación invernal. En casos extremos, éstas pueden provocar patologías como meningitis, encefalitis e insuficiencias respiratorias.

 
 

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