La desnutrición crónica afecta al 15% de los niños menores de 5 años en Paraguay, mientras que la desnutrición global alcanza al 5% de este sector poblacional, comentó Rafael Figueredo, titular del Instituto Nacional de Alimentación y Nutrición (INAN), a ABC Color.
Según datos del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), en Paraguay se registran 188.600 niños que se encuentran desnutridos o están en riesgo de estarlo.
Los efectos de la desnutrición, además de ser devastadores, son irreversibles. Los niños que sufren de desnutrición crónica presentan retrasos en su desarrollo físico e intelectual, además de aumentar el riesgo de contraer enfermedades, comentó Figueredo.
“El mayor problema nutricional está en el vientre materno y en los primeros 2 a 5 años de vida; lo que sucede ahí marca al niño o la niña de por vida”, sostuvo.
La Unicef sostiene que la desnutrición es un círculo vicioso: las mujeres desnutridas tienen bebés con un peso inferior al adecuado, lo que aumenta las posibilidades de desnutrición en las siguientes generaciones.
Un niño desnutrido desarrolla un cerebro atrofiado, que nunca se recupera con el tiempo. Al afectar la capacidad intelectual y cognitiva del niño, su rendimiento escolar y el aprendizaje de habilidades para la vida disminuyen drásticamente.
“Una persona que tiene una disminución en su capacidad física y una disminución en su capacidad intelectual va tener menos posibilidades de desarrollarse”, sostuvo Figueredo.
La desnutrición se define midiendo la talla y el peso del niño y comparándola con los estándares reconocidos para los niños de la misma edad y sexo. La altura refleja carencias nutricionales durante un tiempo prolongado (desnutrición crónica), mientras que el peso es un indicador de carencias agudas (desnutrición global).
El retraso en el crecimiento puede comenzar antes de nacer, cuando el niño aún está en el útero de su madre. Si no se actúa durante el embarazo y antes de que el niño cumpla los 2 años de edad, las consecuencias son irreversibles y se harán sentir durante el resto su vida.
El Programa Alimentario Nutricional Integral, implementado por la INAN, consiste en la entrega de leche fortificada a niños desnutridos, niños en riesgo de padecer de desnutrición y a mujeres embarazadas de bajo peso.
Si bien actualmente el programa no llega a toda la población en riesgo, la aprobación de la Ley 4.698 contempla la ampliación presupuestaria para llegar a toda la población en riesgo, cerca de 200.000 niños, para el 2015.
