La triste odisea de una mamá

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La vida no deja de golpear a una humilde madre de un asentamiento de San Antonio, quien este martes perdió a su bebé por complicaciones en el parto, tras aguardar en vano por ayuda profesional. Su marido falleció hace algunos meses.

Genara Bogado (40), humilde pobladora del asentamiento Esperanza 1 de la ciudad de San Antonio y madre de tres hijos, sabía que estaba en la etapa final de su embarazo.

Anoche sintió dolores, por lo cual su hijo de 16 años pidió ayuda a la vecina Marlene Benítez, quien desesperada llamó cuatro veces al sistema policial 911.

Al final, el policía que la atendió respondió que la ambulancia estaba en camino, reportó el periodista Víctor Ruiz.

Pero ésta nunca llegaba. Una hora después del pedido de auxilio, la situación se volvía complicada para la humilde madre.

La vecina y su hermana, Nilsa Benítez, optaron por tomar una motocicleta y trasladar a la parturienta al hospital de Villa Elisa, lugar del tratamiento prenatal de la protagonista, donde creían que recibiría la atención correspondiente; pero grande fue el desencanto.

Un médico las atendió y les informó que no había camas disponibles en el nosocomio, ni tampoco una ambulancia para trasladar a la embarazada a otro centro asistencial.

La noble vecina insistió e incluso ofreció dinero para pagar el combustible de la ambulancia, pero el médico respondió que el rodado del hospital se encontraba en otro sitio y que el chofer ni siquiera tenía la llave.

Las hermanas no recordaban el nombre del médico, pero lo describieron como una persona alta y delgada.

Los doctores entonces revisaron a la mujer y constataron que el corazón del bebé latía lentamente, comentaron las hermanas. Los profesionales de blanco no autorizaron la internación porque no había camas y la embarazada debía lidiar con el dolor y la angustia de saber que algo estaba mal.

Las hermanas y la mujer volvieron al asentamiento; la afectada ya sentía un dolor inmenso, por lo cual se recurrió a los Bomberos Voluntarios de San Antonio.

Los socorristas llegaron rápidamente y encontraron que una parte del cuerpo del bebé logró salir, aunque ya no estaba con vida. Posiblemente, la criaturita se asfixió con el cordón umbilical, dijeron los intervinientes.

Una vez más, la mujer fue trasladada al hospital de Villa Elisa, donde la mujer recibió las curaciones correspondientes, aunque ya con el desenlace infeliz.

En medio de la tristeza, Nilsa Benítez comentó que, el lunes a la mañana, Genara estuvo en el hospital de Villa Elisa, donde le recomendaron un monitoreo general, pero en el Centro de Salud Nº 5, debido a que en el primer nosocomio mencionado no realizan ese tipo de estudios.

Un nuevo dolor para Genara, cuyo esposo Máximo Pérez (50) falleció hace dos meses de un infarto. Aislada en un asentamiento donde ni colectivos ni taxistas ingresan por temor a ser asaltados -según las hermanas-, la madre por lo menos recibió la ayuda de sus hijos, vecinas y los bomberos.