Bocinazos, insultos, suspiros de resignación y expresiones de impaciencia es lo que se puede percibir a lo largo de unos tres kilómetros, desde la zona céntrica de la ciudad universitaria hasta el campus, zona donde actualmente está en desarrollo la obra para la instalación del metrobús, informa Antonia Delvalle, corresponsal de ABC Color.
Muchos optan por ir caminando por el estrecho camino de tierra roja, otros aceleran el paso con un trote, mientras los enervados automovilistas esperan que sus bocinas aceleren el lerdo paso de la caravana de vehículos de la hora pico. Solo un carril está habilitado para el tránsito vehicular.
La cola empieza a nutrirse desde las inmediaciones del colegio Saturio Ríos, sobre todo sobre la intersección de Tte. Benítez y Hernandarias. En la zona de la calle 14 de Mayo reina la ley del más fuerte, puesto que casi ningún automovilista cede el paso, lo que provoca dolor de cabeza incluso antes de adentrarse a la ruta II.
El camino alternativo de Avelino Martínez es casi una calle fantasma,puesto que los enormes baches que tiene lo convierten en intransitable, sobre todo entre entre ruta II y avenida el Agrónomo. Ni la Municipalidad ni el MOPC se hacen cargo.
Si bien la situación responde a las obras en ejecución, el problema se acentúa por la ausencia de agentes de tránsito, ya sean de la Comuna o de la Patrulla Caminera.
