Suplicio en IPS

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Una mujer relata en una carta su sufrida experiencia en el servicio de Urgencia del Instituto de Previsión Social, tanto en la Clínica Boquerón como la de Nanawa.

La carta va dirigida al director del IPS, Luis López donde cronológicamente relata el mal trato que dan tanto enfermeros como médicos del servicio de Urgencia del ente a los asegurados, quienes corren el riesgo de perder la vida ante la inoperancia.

La asegurada es Mabel Rocío Cantero y ella relata de forma cronológica y detalladamente la situación que le tocó experimentar en el ente público donde llevó a su esposo quien tuvo una reacción alérgica. El hombre no recibió atención inmediata en Urgencias, ni primeros auxilios, estuvo deambulando nueve horas hasta que finalmente fue a un sanatorio privado donde sí obtuvo un diagnóstico y medicación, aunque tuvo que pagar para ello.

A continuación se transcribe la nota completa redactada por la asegurada cuyo suplicio se inició en la Clínica de IPS de Boquerón:

"Por medio de la siguiente carta de reclamo, quisiera hacer constar mi insatisfacción ante un episodio poco agradable que nos tocó vivir en la madrugada del día miércoles 18 de abril del año en curso.

Siendo las 04:20 nos presentamos en Urgencia de la Clínica Boquerón debido a una descompensación general que le tocó vivir a mi esposo Julián Florenciañez asegurado del I.P.S., pero grande fue nuestra sorpresa cuando le contamos a la doctora de guardia que tuvo una picazón y una caída con posterior pérdida de conocimiento e hipotensión, la misma nos dijo que fuéramos a urgencia del I.P.S. central ya que ahí no contaban con tomógrafo para una realización de tomografía.

Al informarle que en la Clínica Nanawa también ya se contaba con el tomógrafo la misma dijo desconocer la existencia del mismo en dicha clínica, lo cual demuestra una total falta de información de los profesionales.

Le solicité que me dé una orden para la realización del estudio en carácter urgente a fin de evitar nuevamente la espera, la misma se negó a darme dicha orden, alegando que teníamos que pasar indefectiblemente nuevamente por el dichoso TRIA. La atención prestada por la doctora deja mucho que desear, ya que nos ha negado los primeros auxilios.

Mi marido estaba con palidez, picazón generalizada, sudoración, y ella solo se dignó a decirnos que nos fuéramos a la Central. Mi pregunta es la siguiente ¿Por qué está percibiendo un sueldo en dicho lugar si es una reverenda incompetente? Cualquier persona con dos dedos de frente se daría cuenta de que el paciente estaba desarrollando una reacción a algo, nos largó sin haberle suministrado absolutamente nada".

"Nuestro calvario no terminó ahí, al contrario, eso recién empezaba. Nos dirigimos a la clínica Nanawa, nos agendamos la misma siendo las 04:45. A las 4:55 nos llama la enfermera de guardia, le controla la presión (a mi marido) y nos dice que aguardemos un momento porque el doctor de guardia se fue a ducharse, sí leyó bien, el doctor fue a ducharse, o sea que el servicio de Urgencia se quedó sin un doctor pues el mismo ha ido a ducharse.

Al transcurrir 30 minutos de espera y al notarle cada vez peor a raíz de la picazón generalizada que le estaba desesperando, le pregunté a la enfermera si el doctor a qué hora vendría, si el mismo se olvidó que estaba de guardia en urgencia o qué es lo que estaba pasando. Unos 15 a 20 minutos después viene con un suero y le coloca, según ella, era la orden del doctor que por cierto jamás apareció.

Tras insistir a otra enfermera por la presencia del doctor, la misma me dice que mi marido ya estaba medicado, y le respondo que no le ha visto ningún médico, que no tenemos ningún diagnóstico y que la enfermera le ha suministrado suero pero sin ningún medicamento.

A las 6:30, la enfermera le traslada a una de las habitaciones de urgencia para quedarse internado a fin de practicarle los estudios correspondientes para saber qué es lo que le pasó, o sea, la enfermera decide si el paciente se queda o se va".

"A las 07:15, ¡por fin! veo que se asoma un doctor y seguidamente otro. Le informo a mi marido que ya llegó el doctor que enseguida le atendería, pero ¡oh no! los doctores se sientan y se disponen a desayunar unas suculentas empanadas con pancito. Entonces le digo que a lo mejor no es el responsable de atención a los que se quedan en observación por eso lo primero que hacen al llegar es desayunar, entonces continuamos esperando.

A las 8:00 el doctor por fin pasa para inspeccionar a mi marido y ¿Quién cree que fue el doctor? pues el mismo que se presentó a las 7:15, Claudio Figueredo, el que antes que nada se sentó a desayunar tranquilamente, total qué le importaba a ellos los pacientes que estaban esperando. Estos son los DOCTORES que habían hecho juramento de salvar vidas y a quienes nosotros les estamos pagando su sueldo.

Parece ser que los doctores se olvidan que son nuestros empleados, que en I.P.S. los patrones son los asegurados. Manga de irresponsables, ineptos, quienes no tienen la más pálida idea de lo que es la ética profesional y mucho menos el factor humano, a ellos no les interesa la vida de los pacientes, juegan con la vida de los asegurados y después se llenan la boca al decir que trabajan 24 o 48 horas de guardia, pero que se dejen de joder, estuvimos tres horas esperando sin ver la cara de los doctores en URGENCIA y después te hablan de vocación de servicio, de qué vocación de servicio y entrega me van hablar si lo primero que hacen al llegar es sentarse a desayunar, habiendo pacientes que aún no han sido atendido. No puede ser que el servicio de urgencia quede horas sin un doctor responsable.

A las 8:30 le retiraron el suero, a las 9:00 le llevó para realizarse el análisis de sangre, la tomografía y rayos X del tórax. A las 9:30, cuando regresamos de realizar los estudios, mi marido entra al sanitario y en eso viene la enfermera y me dice que podemos retirarnos, que saque las cosas de la cama.

Le comunico a la enfermera que recién al mediodía estarían los resultados de los análisis y que a las 10:00 se debía realizar el electrocardiograma, y me dice, que 'por ahí no más pueden esperar'. Le comuniqué a mi marido que debíamos ir a esperar afuera los resultados porque la cama que él ocupaba ya le dieron a otro paciente, ni siquiera esperaron a que saliéramos de ahí. Y bueno, qué vamos a hacer, seguro hay otro paciente más grave. Todo bien, salimos le llevé en el auto para que repose ahí mientras esperábamos los resultados y la hora para la realización del electrocardiograma".

"A las 12:10 retiro los resultados de los análisis, llevo todos los resultados a Urgencia nuevamente, le entrego a la enfermera de guardia y le comunico que nosotros habíamos ingresado a la 4:45 y que recién ahora me entregaron los resultados de los análisis y que le quería mostrar al doctor. Me dice la enfermera 'déjame le muestro al doctor', después de esperar 30 minutos frente al acceso a Urgencia, me dice un paciente que hace 40 minutos que no están atendiendo más.

Ante tanta indignación e impotencia me dirijo a Recursos Humanos, a fin de hablar con la persona responsable. Siendo las 12:30 le comunico al mismo que el servicio de urgencia estaba sin médico de guardia desde hace 40 minutos y me dice que ello no puede ser, que debe ser un error que para eso están dos médicos. Le digo e insisto que corrobore si no me cree, le informé que nosotros hemos ingresado a las 4:55 y que recién a las 8:00 se dignó un doctor a atendernos.

Acto seguido llamó a urgencia para corroborar lo que le dije y le comunican que los doctores se han ido a almorzar, mientras los 30 pacientes que había podían esperar, total qué importa si se muere uno, total asegurado de IPS no más son, y en vista de que no somos 'amigos' de algún funcionario, no somos asegurados privilegiados y podemos seguir esperando.

Lamentablemente se manejan así, no todos los asegurados de IPS contamos con los mismos beneficios, al no tener algún contacto dentro te privan de muchos derechos y beneficios, porque de haberle pegado algún telefonazo a algún doctor conocido dentro de hospital, seguro que hasta ahora estaríamos internados y bien atendidos y nuestros derechos no se hubieran visto pisoteados".

"Siendo las 12:50 le llama la enfermera a mi marido y le entrega sus resultados y le dice que se puede retirar porque no tiene nada. Le dijimos que no podíamos irnos así sin un diagnóstico certero, que queríamos hablar con el doctor, entonces nos hace pasar. Dice el doctor que revisó todos los estudios y que no tenía nada, que lo que él tuvo fue un 'ataque de pánico' porque los resultados no demostraban nada, que todo estaba normal y que consulte con un clínico.

Ahí le comunico que nos dieron cita para el 18 de mayo, que nosotros necesitábamos un diagnóstico en ese momento, que a nadie le pasa lo que a él le paso así porque sí, pero grande fue mi sorpresa e indignación al revisar los resultados frente al doctor, me percaté de que el sobre que contenía el resultado del electrocardiograma estaba sellado, presillado o sea que estaba así como le había entregado, nunca se dignó a mirar, ni siquiera abrió el sobre, y nos dijo que todo estaba bien.

Al preguntarle que le mostraba la tomografía nos dice que le llevemos a un especialista para leer, porque él no estaba capacitado para leer imágenes. Al reprocharle por lo mismo, me dijo que están con muchos pacientes esperando, o sea que jamás revisó nada, nos dijo que nos fuéramos solo por el hecho de haber sido culpable de interrumpir su almuerzo o tal vez su siesta al quejarme en Recursos Humanos. Me pregunto ¡Dios mío! En manos de qué tipo de personas estamos, porque llamarlos animales sería ofenderle a los animales.

Me dirigí nuevamente a tomografía y le supliqué al personal encargado del mismo que por favor le pida al doctor responsable de realizar el informe que realice el mismo. A las 13:15 me entregó el informe de la tomografía, le llevé nuevamente al doctor Claudio Figueredo, al solo hecho de ver qué me decía, porque la verdad que nada de lo que me decía ya me interesaba por que desde el momento en que no revisó los estudios y con absoluta irresponsabilidad nos dijo que nos fuéramos sin saber lo que realmente tenía, ya perdimos totalmente la confianza en el mismo.

Al ver el resultado el doctor Claudio Figueredo me dijo que consulte con un otorrino porque le salió sinusitis. O sea que el diagnóstico final del brillante doctor Claudio Figueredo fue PÁNICO CON SINUSITIS. Y la verdad que sí, ahora es cuando en verdad sentimos pánico, y digo sentimos porque me incluyo, pero pánico de saber en manos de qué tipo de personas que se hacen llamar doctores estamos".

"Al salir de IPS nos dirigimos a un consultorio particular, consultamos con el doctor Rafael Barreto, al contarle los síntomas que había presentado, nos dijo que lo que le pasó y 'casi lo llevó al otro lado' fue un Shock Anafiláctico, el cual pudo haber sido mortal, ya que no todos tienen la suerte de contar la historia. Julian Florenciañez, asegurado de IPS, en este momento está con antihistamínicos y analgésico que han sido comprados, ya que Shock Anafiláctico ha dejado sus secuelas.

Mi pregunta es la siguiente ¿Para qué pagamos el seguro de IPS si el incompetente del doctor Claudio Figueredo ni siquiera nos ha dado un analgésico, aparte de proporcionarnos un mal diagnóstico?

No estaría nada mal cada tanto capacitarles e informarles a los doctores, como así también hablarles de la parte humana, decirles que los asegurados somos seres humanos, que la vida de los asegurados están en sus manos, a ver si así no se sensibilizan un poco más y asumen con más responsabilidad y ahínco su rol de médico.

Si venimos a consultar a Urgencia no es porque queremos, sino porque realmente necesitamos de sus servicios, ya que nadie viene a urgencias a la madrugada por hobby. No sé si se tomó la molestia de leer mi nota, de ser así muchísimas gracias por el tiempo empleado en el mismo", culmina la carta enviada al presidente de IPS, Luis López.

Mabel Cantero remitió otra nota, esta vez, al médico que le diagnosticó “pánico y sinusitis” a su marido quien en realidad estaba sufriendo una reacción alérgica que casi le quitó la vida, según señaló ella misma.

"Usted habrá realizado el juramento Hipocrático, que es un juramento público que hacen los que se gradúan en Medicina ante otros médicos y ante la comunidad. Su contenido es de carácter ético, para orientar la práctica de su oficio, es también el juramento que se basa a partir de la responsabilidad del ser humano y conciencia de ella, algo que por lo visto usted desconoce totalmente.

¿Le parece que cumplió con todo lo descrito al no tomarse la molestia de revisar los resultados de los estudios?

A continuación le pondré la diferencia entre 'pánico' y 'shock anafiláctico'. Lo hago a fin de que usted se informe y así evitar que a otros pacientes le dé un diagnóstico tan errado y mediocre como el que nos ha proporcionado.

Ataques de pánico: La persona que sufre episodios de pánico se siente súbitamente aterrorizada sin una razón evidente para sí misma o para los demás. Durante el ataque de pánico se producen síntomas físicos muy intensos: taquicardia, dificultad para respirar, hiperventilación pulmonar, temblores o mareos, miedo de salir de la casa.

Pueden presentarse como resultado de una aducción forzada de las cuerdas vocales, pero en un ataque de pánico el paciente no muestra angioedema, urticaria, hipoxia o hipotensión, síntomas que mi marido si presentaba.

El diagnóstico del paciente Julian Florenciañez, a quien usted había diagnosticado con 'pánico y sinusitis', ha padecido de un shock anafiláctico. El mismo en estos momentos está con antihistamínicos y analgésicos ya que el shock dejó secuelas.

Los medicamentos fueron comprados y fueron recetados por un doctor particular ya que usted ni siquiera se ha dignado en recetarle un paracetamol. Ojalá su conciencia lo deje dormir en paz Claudio Figueredo, y no lo llamo doctor porque sinceramente esa palabra le queda muy grande", finaliza la segunda carta dirigida al médico que realizó un mal diagnóstico.