Más mentiras de Camilo sobre “coquitos de oro”
La firma Don Raúl, como parte de una licitación de marzo de 2009, proveía coquitos a la Secretaría de Emergencia por G. 4.530 el kilo. En junio del mismo año, la SEN adjudicó en forma directa a otra empresa el suministro del panificado, pero a G. 9.074 el kilo. La razón, según había dicho Camilo Soares, fue que había escasez y necesitaban el producto con urgencia. Nancy Godoy, propietaria de Don Raúl, señaló que su empresa no fue siquiera invitada a concursar y que estaba en perfectas condiciones de proveer toda la cantidad requerida a mitad de precio.

Nancy Godoy, propietaria de la firma Don Raúl, ex proveedora de la SEN, confirmó que su empresa estaba en condiciones de seguir operando con la institución y mantener el precio del coquito a G. 4.530 el kilo. Pero el ministro Camilo Soares alegó que tenían deudas con Don Raúl y que por ese motivo no le convocaron para la compra directa y adquirieron de otro proveedor a G. 9.074 el kilo.
Se confirma. La deuda que supuestamente tenía la Secretaría de Emergencia Nacional (SEN) con la proveedora Don Raúl ya había sido finiquitada en marzo de 2009, por lo que no había impedimento para que la empresa vuelva a operar con la institución.
Sin embargo, el secretario ejecutivo de la SEN, Camilo Soares, ignoró a esta firma, de quien había comprado el coquito vía licitación a G. 4.530, y prefirió comprar en forma directa de una intermediaria (Orion Group SA) a G. 9.074 el kilo.
Nancy Godoy, propietaria de Don Raúl, afirmó ayer al periodista Carlos Peralta, en radio Primero de Marzo, que su empresa estaba en condiciones de ofertar a la SEN el mismo precio con el que había ganado la licitación en marzo del año pasado, es decir, a G. 4.530 el kilo. “Claro que sí podíamos. Nosotros vivimos y comemos de esto”, expresó Godoy.
Resaltó que en marzo participaron y ganaron la licitación porque tenían el mejor precio.“Quiero aclarar que la cuenta que la SEN tenía con nosotros por mercaderías que le entregamos en el 2008, tras nuestro reclamo, fue saldada en marzo de 2009. Hablé personalmente con Camilo y le pedí que nos ayude y me dijo que me presente en la licitación de marzo, así lo hice y ganamos el 95% de esa licitación por mejor precio”, explicó.
La dueña de Don Raúl afirmó que lo lógico hubiera sido que también le convoquen cuando realizaron el llamado para la compra directa. “Nunca más nos invitó a participar de ninguna compra directa, ni siquiera nos consultó si todavía podíamos proveerle. Es mentira que para esa fecha la SEN haya tenido deuda alguna con nosotros”, confesó la proveedora.
La mujer volvió a insistir en que su empresa estaba en condiciones de proveerle a la SEN al mismo precio de siempre. “Porque estábamos en condiciones es que pedimos que se haga público el llamado y así poder seguir trabajando, pero él ya no hizo ninguna licitación pública”, aseveró.
La mentira del ministro
Cuando se publicó la información de la sobrefacturación en la compra de alimentos, la SEN emitió un comunicado en el que señalaba que había una mala intención al realizar la comparación de precios de los productos adquiridos en marzo y en junio del año pasado.
Además, el mismo Camilo Soares argumentó que no invitaron a concursar a la firma Don Raúl porque existía una deuda.
Al observar los recibos y emisiones de cheques, en el mes de marzo de 2009, se confirma que la supuesta deuda invocada por el ministro Soares jamás existió.
¿Por qué Camilo mintió sobre la existencia de la supuesta deuda? ¿Por qué no quiso comprar de vuelta de los proveedores que le vendieron sus productos más baratos?
Sobrefacturación, antecedentes
En marzo del año pasado la SEN pagó un total de G. 1.248 millones a tres proveedoras (Don Raúl, Supermas y 2 de Julio) por la provisión de arroz, harina, yerba mate, aceite, fideos, porotos, coquitos, sal, maní y azúcar en el marco de una licitación pública nacional.
En junio del mismo año, la SEN, como ya se había declarado emergencia en cinco departamentos (Boquerón, Alto Paraguay, Presidente Hayes, Concepción y Ñeembucú), hizo un llamado para concretar una compra directa e invitó a tres empresas (Orion Group SA, Painco SA y MyF).
Ganaron las dos primeras, supuestamente, porque presentaron el mejor precio. Sin embargo, por la misma cantidad de productos alimenticios adquiridos en la licitación, la SEN tuvo que desembolsar G. 2.002 millones.
Es decir, hay una diferencia de G. 750 millones entre la licitación y la compra directa. Si el titular de la SEN hubiera invitado a las mismas proveedoras, el Estado se hubiese ahorrado los G. 750 millones.
A esto se suma que por ejemplo la firma Orion Group SA, que finalmente fue la que vendió el coquito a G. 9.074 el kilo, ni siquiera es fabricante del producto, sino que actúa de intermediaria, por lo que en todo caso se justificaría el aumento del precio.
Pero el punto es que la SEN pudo haber adquirido o invitado a concursar del llamado por urgencia impostergable a los productores directos y no a empresas intermediaras que, obviamente, ofrecerán las mercaderías a un precio mucho mayor que el fabricante.
Sobre obras en el Chaco
Pese a los pedidos realizados a la Secretaría de Emergencia Nacional (SEN) para dialogar con el arquitecto Luis Buongermini, fiscalizador de las obras de las dos plantas desalinizadoras en el Chaco, la institución no ha permitido concretar una entrevista con el profesional. La intención es conocer los planos, el proyecto, la planilla de costos, el estudio de factibilidad, a fin de poder comparar los precios con otros técnicos que conocen de este tipo de obras.





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