SEGUN ASESOR DE OPOSITOR SENADOR BOLIVIANO
El comunismo fracasó y “nada lo podrá revivir”
Rubén Darío Cuéllar es asesor del opositor titular del Senado boliviano, Oscar Ortiz, y director ejecutivo de la Fundación Nueva Democracia, institución que forma líderes políticos y promueve valores democráticos. Cuéllar opina que los impulsores del Socialismo del Siglo XXI son “los últimos seguidores de un sistema que no acaba de convencerse de que el comunismo fue un fracaso en el mundo y, por más que se lo maquille, nada lo va a poder revivir”. Critica la “megalomanía” de Hugo Chávez y relata los abusos de Evo Morales contra la prensa. Estuvo en el país para el IV Foro Internacional de la Libertad, en conmemoración de la caída del Muro de Berlín.

Rubén Darío Cuéllar disertó durante el IV Foro de la Libertad, desarrollado en el Hotel Cecilia.
“Situación de Bolivia” desarrolló ayer Rubén Darío Cuéllar en la cuarta edición del Foro Internacional de la Libertad. En una entrevista exclusiva, respondió sobre el comunismo derribado en el Viejo Continente, hoy impulsado por algunos gobernantes sudamericanos.
–¿Le parece que en los últimos años América Latina está importando ideologías desfasadas como la que cayó con el Muro de Berlín, en Europa?
–Creo que todo es producto de una visión megalomaníaca de Hugo Chávez (presidente de Venezuela), quien prefirió gastar dinero en este absurdo sueño antes de cubrir necesidades básicas de su pueblo. Hoy en Venezuela no hay agua potable y se racionaliza la luz eléctrica; sin embargo, él sigue destinando alrededor de 50.000 millones de dólares al año en su revolución bolivariana. Esto es obsceno, una barbaridad.
Lo que gestan estos gobernantes no pasa de ser un experimento en esta parte de América, porque la sociedad del siglo XXI busca libertad, consenso y soluciones; no más confrontación ni guerra. Este modelo ideológico es una aventura que durará en la medida en que Chávez tenga una chequera para pagarla.
–Es decir, se va a extinguir...
–Sí. Esta ideología es como las últimas patadas del ahogado. Chávez, Morales y otros son los últimos seguidores de un sistema que no acaba de convencerse de que el comunismo fue un fracaso en el mundo y, por más que se lo maquille, nada lo va a poder revivir.
–¿Chávez, Morales y los otros caerán por su propio peso, o cómo piensa que será?
–Los bolivianos deben ser alertados porque Morales usa un promedio de 35 minutos diarios por cada canal de televisión para difundir las bondades de su gobierno, ya sea como spots de presidencia, de ministerios o de instituciones dependientes del gobierno central o del partido oficial. Literalmente, nos tiene enterrados en propaganda, y de tanto repetir algo, la gente acaba por creerlo. Decía Goebbels (jefe propagandista nazi): “miente, miente, que algo quedará”. Eso se está haciendo en Bolivia.
La ciudadanía ha empezado a sentir la afectación a sus libertades individuales, la violencia contra sus bienes o contra su persona. La gente prefiere hacerse ahora la vista gorda, pero la paciencia de los pueblos tiene un límite. Entonces, será un proceso combinado, entre el cansancio del pueblo y la degradación que va sufriendo un gobierno que no tiene norte ni escrúpulos.
–¿Evo Morales es un dictador, entonces?
–Cuando a Evo le preguntaron qué era lo que buscaba, dijo que quería ganar con el 70 % para tener el control. El mismo decía: “hoy tenemos el gobierno, pero no el poder”, y algún buen periodista le preguntó qué diferencia había entre lo uno y lo otro, a lo que Morales respondió que para tener realmente el poder, necesitaba controlar el Parlamento y el Poder Judicial. Entonces, esta concentración de poderes, en política, se conoce como dictadura.
Lamentablemente, Evo piensa que su destino es ser dictador de Bolivia, y a eso apuntan sus reformas constitucionales. En mi país no se habla más de separación e independencia de poderes; este concepto fue desechado junto con el de república. Avanzamos hacia una dictadura, pero esto no nació de Evo; él es una ficha más en el tablero preparado y conducido desde Caracas, Venezuela. Evo es un peón más en este juego de megalomanía que Hugo Chávez intenta en América Latina. No me caben dudas de que el día que Morales cumpla con el plan que le ha trazado Chávez en el tablero, va a ser sacrificado, como el venezolano irá sacrificando a aquellos peones que ha puesto en frente para consolidarse.
–¿Cómo está ahora la prensa en Bolivia?
–Hay un acoso permanente. Lamentablemente, hay dos formas de actuar: o para el gobierno o en contra de él. Quien muestra algún tipo de distancia con el oficialismo sufre todo el rigor de la agresión gubernamental. Casos como el diario La Prensa, que fue querellado por Morales por relacionarlo con un hecho de corrupción. Los periodistas bolivianos sufren cada vez más restricciones en su trabajo, signo inequívoco de un gobierno totalitario y autoritario.
–¿Le parece que en los últimos años América Latina está importando ideologías desfasadas como la que cayó con el Muro de Berlín, en Europa?
–Creo que todo es producto de una visión megalomaníaca de Hugo Chávez (presidente de Venezuela), quien prefirió gastar dinero en este absurdo sueño antes de cubrir necesidades básicas de su pueblo. Hoy en Venezuela no hay agua potable y se racionaliza la luz eléctrica; sin embargo, él sigue destinando alrededor de 50.000 millones de dólares al año en su revolución bolivariana. Esto es obsceno, una barbaridad.
Lo que gestan estos gobernantes no pasa de ser un experimento en esta parte de América, porque la sociedad del siglo XXI busca libertad, consenso y soluciones; no más confrontación ni guerra. Este modelo ideológico es una aventura que durará en la medida en que Chávez tenga una chequera para pagarla.
–Es decir, se va a extinguir...
–Sí. Esta ideología es como las últimas patadas del ahogado. Chávez, Morales y otros son los últimos seguidores de un sistema que no acaba de convencerse de que el comunismo fue un fracaso en el mundo y, por más que se lo maquille, nada lo va a poder revivir.
–¿Chávez, Morales y los otros caerán por su propio peso, o cómo piensa que será?
–Los bolivianos deben ser alertados porque Morales usa un promedio de 35 minutos diarios por cada canal de televisión para difundir las bondades de su gobierno, ya sea como spots de presidencia, de ministerios o de instituciones dependientes del gobierno central o del partido oficial. Literalmente, nos tiene enterrados en propaganda, y de tanto repetir algo, la gente acaba por creerlo. Decía Goebbels (jefe propagandista nazi): “miente, miente, que algo quedará”. Eso se está haciendo en Bolivia.
La ciudadanía ha empezado a sentir la afectación a sus libertades individuales, la violencia contra sus bienes o contra su persona. La gente prefiere hacerse ahora la vista gorda, pero la paciencia de los pueblos tiene un límite. Entonces, será un proceso combinado, entre el cansancio del pueblo y la degradación que va sufriendo un gobierno que no tiene norte ni escrúpulos.
–¿Evo Morales es un dictador, entonces?
–Cuando a Evo le preguntaron qué era lo que buscaba, dijo que quería ganar con el 70 % para tener el control. El mismo decía: “hoy tenemos el gobierno, pero no el poder”, y algún buen periodista le preguntó qué diferencia había entre lo uno y lo otro, a lo que Morales respondió que para tener realmente el poder, necesitaba controlar el Parlamento y el Poder Judicial. Entonces, esta concentración de poderes, en política, se conoce como dictadura.
Lamentablemente, Evo piensa que su destino es ser dictador de Bolivia, y a eso apuntan sus reformas constitucionales. En mi país no se habla más de separación e independencia de poderes; este concepto fue desechado junto con el de república. Avanzamos hacia una dictadura, pero esto no nació de Evo; él es una ficha más en el tablero preparado y conducido desde Caracas, Venezuela. Evo es un peón más en este juego de megalomanía que Hugo Chávez intenta en América Latina. No me caben dudas de que el día que Morales cumpla con el plan que le ha trazado Chávez en el tablero, va a ser sacrificado, como el venezolano irá sacrificando a aquellos peones que ha puesto en frente para consolidarse.
–¿Cómo está ahora la prensa en Bolivia?
–Hay un acoso permanente. Lamentablemente, hay dos formas de actuar: o para el gobierno o en contra de él. Quien muestra algún tipo de distancia con el oficialismo sufre todo el rigor de la agresión gubernamental. Casos como el diario La Prensa, que fue querellado por Morales por relacionarlo con un hecho de corrupción. Los periodistas bolivianos sufren cada vez más restricciones en su trabajo, signo inequívoco de un gobierno totalitario y autoritario.
9 de Noviembre de 2009 23:17
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1 Comentario
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adalberto fox
10 Nov 2009 13:14
LOS CONSERVADORES, DERECHISTAS Y LOS TENEDORES DE FORTUNAS ILICITAS DEBEN VIVIR FELICES Y NO DEBEN PREOCUPARSE, PUES HASTA AHORA NO SE EJECUTÓ NINGUNA POLITICA SOCIALIASTA O DE IZQUIERDA : No se recuperaron las fortunas robadas del poder de los ex Ministros, Presidentes, altos funcionarios públicos y aduaneros. No se recuperó ni una Estancia de origen ilícito. No se recuperó ni una sola hectárea de tierra de las 10 millones de hectáreas de origen ilícito y en poder de latifundistas. No se decomisaron las inmensas fortunas de los poderosos mafiosos de la cocaína y la marihuana. No se recuperaron las fortunas de los que deforestaron el país de horizonte a horizonte (ver foto satelital). Además nadie de estos saqueadores fue procesado y preso como disponen las leyes. Por tanto, no pasa nada, no ataquen más a los socialistas y vivan felices.
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