ENTREVISTA A HUGO PARDO KUKLINSKI
Experto insta a docentes a usar nuevas tecnologías
“El docente se tiene que esforzar para adaptarse a los usos tecnológicos. Es su obligación profesional”, afirma Hugo Pardo Kuklinski, especialista en Comunicación, docente universitario y autor de libros. Además, afirma que educadores y estudiantes deben avanzar juntos en ese camino y que se debe tratar de integrar todos los dispositivos que el alumno utiliza para ponerlos al servicio del autoaprendizaje y del aprendizaje formal.
Pardo Kuklinski es fundador de CampusMovil.net, doctor en Comunicación por la Universidad Autónoma de Barcelona, miembro del Laboratorio de Medios Interactivos (LMI) de la Universitat de Barcelona, profesor titular del Departamento de Comunicación Digital de la Universitat de Vic y profesor visitante en el Human-Computer Interaction Group, de la universidad de Stanford.
Es además autor de los libros “Planeta Web 2.0. Inteligencia colectiva o medios fast food” (2007) y “Geekonomía, un radar para producir en el postdigitalismo”, que acaba de ser lanzado y está disponible gratis en internet. Además, produce digitalismo.com.
–¿Qué es Campus Móvil?
–El proyecto CampusMovil.net es una red social vía dispositivos móviles para la comunidad universitaria iberoamericana, con acceso a través de la cuenta de correo electrónico asignada por la universidad a sus miembros. Se trata de un campus virtual no-oficial con eje en el uso en dispositivos móviles. Comenzamos en septiembre de 2009 en España y el objetivo es expandirnos a Latinoamérica en el segundo semestre de 2010 y estar listos cuando el mercado de la internet móvil madure en la región, que aún falta tiempo.
A diferencia de otras aplicaciones que se ofrecen desde la redundancia en la oferta de servicios, CampusMovil.net aspira a cubrir necesidades no resueltas por parte de la comunidad universitaria iberoamericana relacionadas con la falta de un servicio ubicuo y con acceso a internet para múltiples funciones de uso diferencial al que se produce desde los ordenadores personales dentro del campus y en las propias aulas. Su novedad es que se trata de un tipo de aplicación pensada para el consumo sobre dispositivos móviles, con complementariedad en usos de escritorio, y no a la inversa, como la mayoría de productos conocidos.
La estrategia de diferenciación en el mercado es su condición de red cerrada universitaria y con énfasis en la navegación vía dispositivos móviles, explotando la geolocalización y otras virtudes de dichos dispositivos.
Me da especial orgullo enfatizar que, aunque el proyecto nació en Barcelona, el principal equipo de desarrollo del proyecto está en Lima, Perú. Se trata de Omar Cavero y Javier Yamashita, de Sysnet Soluciones. También tenemos un equipo de la Universidad Diego Portales en Chile, que comenzará a trabajar en marzo próximo. Un proyecto hecho desde Latinoamérica para Latinoamérica.
–¿Cómo se sitúa la universidad ante la pérdida del monopolio en el manejo del conocimiento?
–Ante un gran desafío. Como señalo en mi nuevo libro, “Geekonomía”, la actual crisis universitaria está matizada por factores que la posicionan mejor que nunca en toda su historia, pero también sufre una crisis de entornos, interfaces y métodos de aprendizaje. En el libro me pregunto: si la experiencia de contenidos en línea se asemeja a la experiencia del curso presencial, ¿por qué no pensar que las universidades pudieran tener dificultades de desintermediación por parte de sus públicos, como ya sufrieron otros actores de la industria cultural? ¿Qué sucedería si en algún momento se pusiera en cuestión su monopolio de la acreditación? Esa es la pregunta que se tienen que hacer las autoridades académicas y estar preparados para cuando eso suceda, que sucederá. La clave es aportar valor añadido, más allá de la experiencia de consumir contenidos empaquetados. Las universidades deben innovar sus estrategias de enseñanza, su diseño curricular y hasta el diseño físico de los espacios, para facilitar un nuevo tipo de interrelación con sus públicos objetivos que privilegie la pertenencia, potenciando el trabajo en equipo, la autoformación y la formación continua. Y allí todos los dispositivos son bienvenidos. Los móviles aún más, por su bajo coste y su ubicuidad.
–¿Cuáles son los desafíos que las nuevas tecnologías plantean a la educación?
–Hace tiempo señalo que la transformación narcisista de la web no es una variable lúdica sino una evolución y un componente vital en el cual cada usuario se convierte en un nodo que vive en la red y transfiere su experiencia (profesional, social o afectiva) a la comunidad. Una investigación de Bernardo Huberman de 2009 publicada en First Monday demuestra que las estructuras enlazadas de las redes sociales no revelan la verdadera interacción entre las personas. La verdadera interacción está en la atención y en la reciprocidad. La educación formal tiene que valorar estas precondiciones.
–¿Específicamente cómo se puede incorporar un celular simple, que es una herramienta a la cual la inmensa mayoría tiene acceso, a la práctica de aula?
–Existen múltiples maneras. La limitación de los terminales móviles está más en las limitaciones que imponen los actores del mercado y en sus formas de uso, que en su propia tecnología. O sea que hay que ser innovadores en el uso. El problema de costes no es central. Pero, ojo. La integración del móvil en el aula será lenta y gradual y no es la panacea de nada. Simplemente será una herramienta más. Especialmente en países como Paraguay, donde la masificación de la internet móvil será muy lenta. No quiero pecar de una visión europeocéntrica. Allí los dispositivos 3G son más masivos, aquí pasará aún mucho tiempo para que se masifiquen los móviles conectados a internet. No importa. Se trata de integrar todos los dispositivos que el alumno utiliza para ponerlos al servicio del autoaprendizaje y del aprendizaje formal. Hay experiencias muy interesantes en ese sentido. El caso del trabajo de la argentina Mara Balestrini con los talleres de celumetrajes, o sea hacer producción audiovisual con todo tipo de dispositivos móviles y a muy bajo coste. Util para hacer periodismo ciudadano como para utilizar en el aula. Positive Deviance Initiative trabaja con los líderes comunitarios en el Tercer Mundo y los outliers sociales identificando los procesos que giran alrededor de su liderazgo y analizando sus prácticas para convertirlas en conocimiento tácito. Allí también el móvil juega un rol destacado.
Otro de los ejemplos es la PeertoPeer University, una plataforma para que cualquiera pueda diseñar y ofrecer cursos; o edufire, una plataforma de videos educativos en directo que permite a quien lo desee convertirse en un tutor de una amplia categoría de áreas de conocimiento. En todas esas plataformas el móvil puede jugar un rol atractivo, aunque no determinante. La red es clave en el acceso a los contenidos. Información fácilmente organizada y accesible, utilidad y gestión en tiempo real. El horizonte mediato de la web social será bajo una arquitectura de plataformas distribuidas, open source, generalistas, gratuitas y pensadas para dispositivos móviles. Si en las aulas de Paraguay se consume la web, la tendencia será la misma. No en 2010 ni en 2011, no me animo a decir cuándo, pero las instituciones deben estar preparadas, si quieren ser innovadoras. No vale decir que porque aún no solucionamos problemas de infraestructura básicos, cómo vamos a trabajar con dispositivos móviles. Una cosa no quita el resto.
–¿Cuál es el rol que cumple el docente, en la medida en que avanzan las nuevas tecnologías en la sociedad y también en la escuela?
–Un rol de mediador del conocimiento, de tutor, de guía. Ya no sirve ser divulgador de contenidos. Se tiene que esforzar para adaptarse a los usos tecnológicos. Es su obligación profesional, sin excusas. Pero también adaptarse a un tiempo donde la gestión del conocimiento es totalmente diferente a la de 20 años atrás, en la era pre-web. Perdieron el monopolio. ¡A colaborar con sus estudiantes! Hay un catálogo de buenas prácticas para profesores universitarios y para docentes en general. No me quiero extender mucho. Los invito a leer “Geekonomía”, disponible gratis en la red.
–¿Cuáles son las características del nuevo estudiante, que ya no tiene al docente como referente principal y tiene mejor manejo de las nuevas tecnologías que su profesor?
–El conocimiento es mucho más complejo que saber interactuar en una red social o jugar un videojuego. Eso es un valioso signo de este tiempo, pero no suficiente. ¡Los estudiantes deben vivir en constante cambio! Mencionaré un breve catálogo de buenas prácticas para estudiantes universitarios: aprender a olvidar lo irrelevante; construir un currículum personalizado en la red; fomentar la cultura del remix; transformar la cultura de la queja en ética del esfuerzo; no temer el conocimiento volátil, las contradicciones y la confusión de las ideas; autoaprendizaje colaborativo, aportando valor a los contenidos que difunde el profesor; construirse a uno mismo como nómada, moviéndose en la red, haciendo contactos y si es posible moverse físicamente. Y eso en Paraguay como en Finlandia. No es un problema económico o de interfaces, sino de cambio de actitud. Si se piensa, muchas de esas características no están aún presentes en el estudiante nativo digital. A pesar de las limitaciones que algunos docentes puedan tener con las TIC, en todo lo demás, el docente tiene un rol vital como guía.
–En su libro “Geekonomía, un radar para producir en el post digitalismo”, plantea que tampoco se trata de que todos los actores del proceso se adapten al estudiante por ser ‘tecnológicamente avanzado’. ¿Cuál es la alternativa?
–Porque no creo que el estudiante actual sea “tecnológicamente avanzado”, sino que adopta las tecnologías como un signo más de su tiempo, con virtudes y limitaciones propias de su época. Hay un discurso recurrente que cuestiono en “Geekonomía”. Es el que señala que las instituciones educativas se volverán irrelevantes y quedarán desfasadas si no cambian sus prácticas educativas y se adaptan a las necesidades de los nativos digitales. Este argumento sitúa toda la presión del cambio en las viejas metodologías en las instituciones y el profesorado y quita responsabilidad a los estudiantes. La alternativa es que todos deben avanzar en el proceso de adaptación juntos, en forma interactiva, bajo la filosofía de aprendizaje toda la vida.
–¿Qué diferencia pueden marcar los programas del tipo “Una computadora por niño” en países donde la difusión de las nuevas tecnologías llega solo a un sector muy limitado de la población?
–Son fundamentales, porque democratizan el acceso a las tecnologías, paso previo indispensable para la alfabetización digital. El principal éxito de OLPC es que hoy día se abarató muchísimo el precio de las computadoras y existen netbooks por menos de 500 dólares. Y eso fue posible por la presión y el cambio de paradigma en el diseño del hardware por parte de este proyecto del MIT.
Es además autor de los libros “Planeta Web 2.0. Inteligencia colectiva o medios fast food” (2007) y “Geekonomía, un radar para producir en el postdigitalismo”, que acaba de ser lanzado y está disponible gratis en internet. Además, produce digitalismo.com.
–¿Qué es Campus Móvil?
–El proyecto CampusMovil.net es una red social vía dispositivos móviles para la comunidad universitaria iberoamericana, con acceso a través de la cuenta de correo electrónico asignada por la universidad a sus miembros. Se trata de un campus virtual no-oficial con eje en el uso en dispositivos móviles. Comenzamos en septiembre de 2009 en España y el objetivo es expandirnos a Latinoamérica en el segundo semestre de 2010 y estar listos cuando el mercado de la internet móvil madure en la región, que aún falta tiempo.
A diferencia de otras aplicaciones que se ofrecen desde la redundancia en la oferta de servicios, CampusMovil.net aspira a cubrir necesidades no resueltas por parte de la comunidad universitaria iberoamericana relacionadas con la falta de un servicio ubicuo y con acceso a internet para múltiples funciones de uso diferencial al que se produce desde los ordenadores personales dentro del campus y en las propias aulas. Su novedad es que se trata de un tipo de aplicación pensada para el consumo sobre dispositivos móviles, con complementariedad en usos de escritorio, y no a la inversa, como la mayoría de productos conocidos.
La estrategia de diferenciación en el mercado es su condición de red cerrada universitaria y con énfasis en la navegación vía dispositivos móviles, explotando la geolocalización y otras virtudes de dichos dispositivos.
Me da especial orgullo enfatizar que, aunque el proyecto nació en Barcelona, el principal equipo de desarrollo del proyecto está en Lima, Perú. Se trata de Omar Cavero y Javier Yamashita, de Sysnet Soluciones. También tenemos un equipo de la Universidad Diego Portales en Chile, que comenzará a trabajar en marzo próximo. Un proyecto hecho desde Latinoamérica para Latinoamérica.
–¿Cómo se sitúa la universidad ante la pérdida del monopolio en el manejo del conocimiento?
–Ante un gran desafío. Como señalo en mi nuevo libro, “Geekonomía”, la actual crisis universitaria está matizada por factores que la posicionan mejor que nunca en toda su historia, pero también sufre una crisis de entornos, interfaces y métodos de aprendizaje. En el libro me pregunto: si la experiencia de contenidos en línea se asemeja a la experiencia del curso presencial, ¿por qué no pensar que las universidades pudieran tener dificultades de desintermediación por parte de sus públicos, como ya sufrieron otros actores de la industria cultural? ¿Qué sucedería si en algún momento se pusiera en cuestión su monopolio de la acreditación? Esa es la pregunta que se tienen que hacer las autoridades académicas y estar preparados para cuando eso suceda, que sucederá. La clave es aportar valor añadido, más allá de la experiencia de consumir contenidos empaquetados. Las universidades deben innovar sus estrategias de enseñanza, su diseño curricular y hasta el diseño físico de los espacios, para facilitar un nuevo tipo de interrelación con sus públicos objetivos que privilegie la pertenencia, potenciando el trabajo en equipo, la autoformación y la formación continua. Y allí todos los dispositivos son bienvenidos. Los móviles aún más, por su bajo coste y su ubicuidad.
–¿Cuáles son los desafíos que las nuevas tecnologías plantean a la educación?
–Hace tiempo señalo que la transformación narcisista de la web no es una variable lúdica sino una evolución y un componente vital en el cual cada usuario se convierte en un nodo que vive en la red y transfiere su experiencia (profesional, social o afectiva) a la comunidad. Una investigación de Bernardo Huberman de 2009 publicada en First Monday demuestra que las estructuras enlazadas de las redes sociales no revelan la verdadera interacción entre las personas. La verdadera interacción está en la atención y en la reciprocidad. La educación formal tiene que valorar estas precondiciones.
–¿Específicamente cómo se puede incorporar un celular simple, que es una herramienta a la cual la inmensa mayoría tiene acceso, a la práctica de aula?
–Existen múltiples maneras. La limitación de los terminales móviles está más en las limitaciones que imponen los actores del mercado y en sus formas de uso, que en su propia tecnología. O sea que hay que ser innovadores en el uso. El problema de costes no es central. Pero, ojo. La integración del móvil en el aula será lenta y gradual y no es la panacea de nada. Simplemente será una herramienta más. Especialmente en países como Paraguay, donde la masificación de la internet móvil será muy lenta. No quiero pecar de una visión europeocéntrica. Allí los dispositivos 3G son más masivos, aquí pasará aún mucho tiempo para que se masifiquen los móviles conectados a internet. No importa. Se trata de integrar todos los dispositivos que el alumno utiliza para ponerlos al servicio del autoaprendizaje y del aprendizaje formal. Hay experiencias muy interesantes en ese sentido. El caso del trabajo de la argentina Mara Balestrini con los talleres de celumetrajes, o sea hacer producción audiovisual con todo tipo de dispositivos móviles y a muy bajo coste. Util para hacer periodismo ciudadano como para utilizar en el aula. Positive Deviance Initiative trabaja con los líderes comunitarios en el Tercer Mundo y los outliers sociales identificando los procesos que giran alrededor de su liderazgo y analizando sus prácticas para convertirlas en conocimiento tácito. Allí también el móvil juega un rol destacado.
Otro de los ejemplos es la PeertoPeer University, una plataforma para que cualquiera pueda diseñar y ofrecer cursos; o edufire, una plataforma de videos educativos en directo que permite a quien lo desee convertirse en un tutor de una amplia categoría de áreas de conocimiento. En todas esas plataformas el móvil puede jugar un rol atractivo, aunque no determinante. La red es clave en el acceso a los contenidos. Información fácilmente organizada y accesible, utilidad y gestión en tiempo real. El horizonte mediato de la web social será bajo una arquitectura de plataformas distribuidas, open source, generalistas, gratuitas y pensadas para dispositivos móviles. Si en las aulas de Paraguay se consume la web, la tendencia será la misma. No en 2010 ni en 2011, no me animo a decir cuándo, pero las instituciones deben estar preparadas, si quieren ser innovadoras. No vale decir que porque aún no solucionamos problemas de infraestructura básicos, cómo vamos a trabajar con dispositivos móviles. Una cosa no quita el resto.
–¿Cuál es el rol que cumple el docente, en la medida en que avanzan las nuevas tecnologías en la sociedad y también en la escuela?
–Un rol de mediador del conocimiento, de tutor, de guía. Ya no sirve ser divulgador de contenidos. Se tiene que esforzar para adaptarse a los usos tecnológicos. Es su obligación profesional, sin excusas. Pero también adaptarse a un tiempo donde la gestión del conocimiento es totalmente diferente a la de 20 años atrás, en la era pre-web. Perdieron el monopolio. ¡A colaborar con sus estudiantes! Hay un catálogo de buenas prácticas para profesores universitarios y para docentes en general. No me quiero extender mucho. Los invito a leer “Geekonomía”, disponible gratis en la red.
–¿Cuáles son las características del nuevo estudiante, que ya no tiene al docente como referente principal y tiene mejor manejo de las nuevas tecnologías que su profesor?
–El conocimiento es mucho más complejo que saber interactuar en una red social o jugar un videojuego. Eso es un valioso signo de este tiempo, pero no suficiente. ¡Los estudiantes deben vivir en constante cambio! Mencionaré un breve catálogo de buenas prácticas para estudiantes universitarios: aprender a olvidar lo irrelevante; construir un currículum personalizado en la red; fomentar la cultura del remix; transformar la cultura de la queja en ética del esfuerzo; no temer el conocimiento volátil, las contradicciones y la confusión de las ideas; autoaprendizaje colaborativo, aportando valor a los contenidos que difunde el profesor; construirse a uno mismo como nómada, moviéndose en la red, haciendo contactos y si es posible moverse físicamente. Y eso en Paraguay como en Finlandia. No es un problema económico o de interfaces, sino de cambio de actitud. Si se piensa, muchas de esas características no están aún presentes en el estudiante nativo digital. A pesar de las limitaciones que algunos docentes puedan tener con las TIC, en todo lo demás, el docente tiene un rol vital como guía.
–En su libro “Geekonomía, un radar para producir en el post digitalismo”, plantea que tampoco se trata de que todos los actores del proceso se adapten al estudiante por ser ‘tecnológicamente avanzado’. ¿Cuál es la alternativa?
–Porque no creo que el estudiante actual sea “tecnológicamente avanzado”, sino que adopta las tecnologías como un signo más de su tiempo, con virtudes y limitaciones propias de su época. Hay un discurso recurrente que cuestiono en “Geekonomía”. Es el que señala que las instituciones educativas se volverán irrelevantes y quedarán desfasadas si no cambian sus prácticas educativas y se adaptan a las necesidades de los nativos digitales. Este argumento sitúa toda la presión del cambio en las viejas metodologías en las instituciones y el profesorado y quita responsabilidad a los estudiantes. La alternativa es que todos deben avanzar en el proceso de adaptación juntos, en forma interactiva, bajo la filosofía de aprendizaje toda la vida.
–¿Qué diferencia pueden marcar los programas del tipo “Una computadora por niño” en países donde la difusión de las nuevas tecnologías llega solo a un sector muy limitado de la población?
–Son fundamentales, porque democratizan el acceso a las tecnologías, paso previo indispensable para la alfabetización digital. El principal éxito de OLPC es que hoy día se abarató muchísimo el precio de las computadoras y existen netbooks por menos de 500 dólares. Y eso fue posible por la presión y el cambio de paradigma en el diseño del hardware por parte de este proyecto del MIT.
16 de Enero de 2010 18:07
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3 Comentarios
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aida zelaya
22 Ene 2010 20:31
Felicitaciones por tan excelente artículo. Un día me gustaria escribir y hacer cosas tan magnificas. Ahorita estoy diseñando un buscador para docentes que no usan internet. Este será mi trabajo de grado, ya que estudio Ingeniería Informática. Agradezco cualquier sugerencia al respecto

aida zelaya
22 Ene 2010 20:29
Al leer su artículo me enamoro más de mi profesión.Un día me gustaría escribir y hacer cosas de la magnitud que usted está haciendo.Felicitaciones. Aqui le escribo un planteamiento, me gustaría conocer su opiniòn . Estudio Ingeniería Informática, en Venezuela. Es polìtica de la universidad que el proyecto de tesis resuelva una necesidad institucional. En tal sentido, me asignaron el diseño de un buscador para docentes que no manejan la herramienta de internet. Ya hice el levantamiento de información del modo como documentan sus clases y efectivamente no se apocan en las Tic. Le agradezco cualquier sugerencia al respecto

eramirez15
17 Ene 2010 10:37
Apostemos a la tecnologia en ves de escuchar discurso barato que atraviesan nuestra dignida, que ni los mas ignorante creen.... No seamos miope.... Tenemos que ver el Orizonte si queremos algo mejor para nuestra Generacion, inculquemos pues ya la tecnologia en nuestro querido paraguay..........
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