MENORES EXPUESTOS AL PELIGRO Y LA DROGADICCION
Niños nativos pululan en calles de Ciudad del Este
La cifra de niños indígenas que “invaden” las calles de Ciudad del Este es cada vez más preocupante. La lamentable escena no se ve solamente en el centro de la ciudad, sino también en los barrios. El Gobierno se desentiende de ellos.

Los menores duermen en cualquier lugar y se convierten en “presas fáciles” para los abusadores.
CIUDAD DEL ESTE (de nuestra redacción regional). La cantidad de indígenas que “invaden” la capital del Alto Paraná cada vez más va en aumento. A diario aparecen más menores provenientes de diversos puntos del país.
Esta situación se torna preocupante, ya que los niños, hasta los más pequeños, salen a exigir dinero en las esquinas y semáforos de la capital departamental. Esta situación se percibe con solo entrar a la ciudad.
Los menores se exponen así al peligro, son víctimas de todo tipo de abusos que no trascienden debido a que no se les brinda ni la menor importancia. Es común verlos fumando cigarrillos y hasta drogándose sin ningún pudor ni temor, ya que nadie los controla.
La mayoría refleja síntomas de desnutrición y parasitosis. Sus cabellos están duros y con solo acercarse a ellos se pueden ver las liendres. Duermen en cualquier lugar, ya sean plazas, avenidas, espacios públicos o incluso veredas.
Inseguridad
La situación de los indígenas es más preocupante todavía. Ellos entraron ahora a sumar para elevar el nivel de inseguridad en Ciudad del Este, ya que se sienten con derecho a exigir dinero por ser “víctimas” de la sociedad.
La mayoría de las veces, los menores utilizan la violencia para pedir limosnas y se aprovechan de su condición de inimputables para cometer graves delitos.
Frecuentemente rompen parabrisas de los automóviles estacionados en la vía pública.
Uno de los lugares más peligrosos es la Terminal de Omnibus, donde se reúnen casi un centenar de menores, quienes bajo efectos de las drogas se abalanzan contra las personas que llegan al lugar.
Esta situación muchas veces ahuyenta a los turistas, ya que por el constante acoso de los menores ni siquiera pueden recorrer tranquilos la zona comercial de la ciudad.
Según el padre Nilo Mármol, los nativos no pueden ser incluidos en los programas de asistencia que lleva acabo la Secretaría de la Niñez, que está a su cargo, ya que deben recibir un trato “especial” por ser indígenas. Expresó que se debe respetar ante todo su cultura y que, por lo tanto, los encargados de esta situación son el Indi, la Municipalidad de Ciudad del Este y la Gobernación de Alto Paraná.
Comentó que mediante programas que llevan desarrollando en todo el departamento, el número de menores en la calle que no son indígenas ha disminuido considerablemente. Los emprendimientos son el Programa de Atención Integral a Niños y Adolecentes de la Calle (Painac), y el programa Abrazo, que trabaja actualmente con un centenar de familias, buscando impedir que 135 niños dejen sus hogares para salir a trabajar.
Esta situación se torna preocupante, ya que los niños, hasta los más pequeños, salen a exigir dinero en las esquinas y semáforos de la capital departamental. Esta situación se percibe con solo entrar a la ciudad.
Los menores se exponen así al peligro, son víctimas de todo tipo de abusos que no trascienden debido a que no se les brinda ni la menor importancia. Es común verlos fumando cigarrillos y hasta drogándose sin ningún pudor ni temor, ya que nadie los controla.
La mayoría refleja síntomas de desnutrición y parasitosis. Sus cabellos están duros y con solo acercarse a ellos se pueden ver las liendres. Duermen en cualquier lugar, ya sean plazas, avenidas, espacios públicos o incluso veredas.
Inseguridad
La situación de los indígenas es más preocupante todavía. Ellos entraron ahora a sumar para elevar el nivel de inseguridad en Ciudad del Este, ya que se sienten con derecho a exigir dinero por ser “víctimas” de la sociedad.
La mayoría de las veces, los menores utilizan la violencia para pedir limosnas y se aprovechan de su condición de inimputables para cometer graves delitos.
Frecuentemente rompen parabrisas de los automóviles estacionados en la vía pública.
Uno de los lugares más peligrosos es la Terminal de Omnibus, donde se reúnen casi un centenar de menores, quienes bajo efectos de las drogas se abalanzan contra las personas que llegan al lugar.
Esta situación muchas veces ahuyenta a los turistas, ya que por el constante acoso de los menores ni siquiera pueden recorrer tranquilos la zona comercial de la ciudad.
Según el padre Nilo Mármol, los nativos no pueden ser incluidos en los programas de asistencia que lleva acabo la Secretaría de la Niñez, que está a su cargo, ya que deben recibir un trato “especial” por ser indígenas. Expresó que se debe respetar ante todo su cultura y que, por lo tanto, los encargados de esta situación son el Indi, la Municipalidad de Ciudad del Este y la Gobernación de Alto Paraná.
Comentó que mediante programas que llevan desarrollando en todo el departamento, el número de menores en la calle que no son indígenas ha disminuido considerablemente. Los emprendimientos son el Programa de Atención Integral a Niños y Adolecentes de la Calle (Painac), y el programa Abrazo, que trabaja actualmente con un centenar de familias, buscando impedir que 135 niños dejen sus hogares para salir a trabajar.
6 de Marzo de 2010 18:57
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