EVALUACIÓN
Rectificación del aprendizaje
Lic. María Isabel Bordas
1-Aparición del error
Tan universal y constante es la aparición de errores en el aprendizaje, que muchos psicólogos han llegado a considerar como esencial en su propio proceso; para ellos, todo aprendizaje se desarrollaría a través de ensayo, error y acierto. Los errores predominarían en los comienzos del aprendizaje y serían poco a poco eliminados y sustituidos por los aciertos, en virtud del esfuerzo del alumno orientado por el profesor.
Enseñar, entonces, sería, predominantemente, ayudar a los alumnos a eliminar sus equivocaciones y sustituirlas por aciertos, asegurándoles un dominio progresivo de las competencias y de cada una de las capacidades de cada área de estudio.
En todo caso, el hecho es que la aparición del error es una constante en la evolución del aprendizaje sistemático y que el docente debe ser capaz de enfrentar su aparición, clasificándolos, identificando sus causas y corrigiéndolos de la manera más apropiada y oportuna.
El mal no está en el error en sí, sino en su repetición inadvertida. Pero con la repetición, el error echa raíces, se enquista en la mente del alumno y se vuelve habitual; en tales condiciones, desarraigarlo será siempre penoso y difícil. Por eso, los errores deben ser eliminados antes de que se conviertan en habituales.
Como se ve, la aparición de errores en el proceso de aprendizaje es un hecho inevitable. Mas no concluyamos por eso que los errores son “necesarios” para aprender, ni mucho menos que el docente debe provocar su emergencia para conseguir, por contraste, un buen aprendizaje de los alumnos. Por lo contrario, lo ideal sería que el aprendizaje se realizara sin errores.
El docente debe empeñarse para que, desde el principio, el margen de faltas se reduzca al mínimo o, inclusive, sea totalmente suprimido.
Recuerda, querido docente:
“Cada nueva situación de aprendizaje debería ser afrontada con éxito por los alumnos desde la primera vez.
Siempre que esté en juego aprender algo nuevo, el primer problema debería ser lo bastante sencillo como para permitir una solución inmediata; la próxima vez, el problema podrá ser presentado de forma un poco más compleja, pero aún susceptible de una solución inmediata, sin ensayos al azar. De este modo, el alumno progresaría hacia tareas más difíciles. Podemos llamar PROGRESIÓN a este proceso de dar a los alumnos tareas graduadas en su dificultad, de tal forma que cada problema nuevo lo puedan resolver con facilidad y perfección ya la primera vez”. Raymond Wheeler
1-Aparición del error
Tan universal y constante es la aparición de errores en el aprendizaje, que muchos psicólogos han llegado a considerar como esencial en su propio proceso; para ellos, todo aprendizaje se desarrollaría a través de ensayo, error y acierto. Los errores predominarían en los comienzos del aprendizaje y serían poco a poco eliminados y sustituidos por los aciertos, en virtud del esfuerzo del alumno orientado por el profesor.
Enseñar, entonces, sería, predominantemente, ayudar a los alumnos a eliminar sus equivocaciones y sustituirlas por aciertos, asegurándoles un dominio progresivo de las competencias y de cada una de las capacidades de cada área de estudio.
En todo caso, el hecho es que la aparición del error es una constante en la evolución del aprendizaje sistemático y que el docente debe ser capaz de enfrentar su aparición, clasificándolos, identificando sus causas y corrigiéndolos de la manera más apropiada y oportuna.
El mal no está en el error en sí, sino en su repetición inadvertida. Pero con la repetición, el error echa raíces, se enquista en la mente del alumno y se vuelve habitual; en tales condiciones, desarraigarlo será siempre penoso y difícil. Por eso, los errores deben ser eliminados antes de que se conviertan en habituales.
Como se ve, la aparición de errores en el proceso de aprendizaje es un hecho inevitable. Mas no concluyamos por eso que los errores son “necesarios” para aprender, ni mucho menos que el docente debe provocar su emergencia para conseguir, por contraste, un buen aprendizaje de los alumnos. Por lo contrario, lo ideal sería que el aprendizaje se realizara sin errores.
El docente debe empeñarse para que, desde el principio, el margen de faltas se reduzca al mínimo o, inclusive, sea totalmente suprimido.
Recuerda, querido docente:
“Cada nueva situación de aprendizaje debería ser afrontada con éxito por los alumnos desde la primera vez.
Siempre que esté en juego aprender algo nuevo, el primer problema debería ser lo bastante sencillo como para permitir una solución inmediata; la próxima vez, el problema podrá ser presentado de forma un poco más compleja, pero aún susceptible de una solución inmediata, sin ensayos al azar. De este modo, el alumno progresaría hacia tareas más difíciles. Podemos llamar PROGRESIÓN a este proceso de dar a los alumnos tareas graduadas en su dificultad, de tal forma que cada problema nuevo lo puedan resolver con facilidad y perfección ya la primera vez”. Raymond Wheeler
8 de Marzo de 2010 19:00
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