REFLEXIÓN PARA PADRES
Regale a sus hijos el don de la felicidad
Abg. Christian Godoy S.
La felicidad es tanto un estado de ánimo como un rasgo de carácter. Como estado de ánimo, va y viene. En cambio, el rasgo de felicidad es más estable; se puede decir que es una predisposición para sentirse bien.
Fomente las relaciones afectuosas
Las relaciones gratificantes son fundamentales para la felicidad. Aunque los padres no puedan dirigir la vida social del niño, sí pueden enriquecerla haciendo que su propia relación con cada uno de sus hijos sea afectuosa y satisfactoria.
Asimismo, los padres pueden procurar que sus hijos se reúnan frecuentemente con otros niños, por ejemplo, haciendo que formen parte de un grupo de juego o llevándolos al parque a la hora en que acuden allí otros pequeños de su edad. También es bueno hacer del hogar un sitio donde amigos de sus hijos se sientan a gusto.
Resista el impulso de mimarlos
El sentido común dice –y las investigaciones lo confirman– que quienes tienen un nivel económico adecuado son más felices que quienes no lo tienen. Hay que subrayar la palabra adecuado. Lo importante es contar con lo suficiente para satisfacer las necesidades básicas y sentirse a gusto con lo que posee.
Darles demasiado a los niños les crea la ilusión de que las adquisiciones son la fuente de la felicidad.
Anímelos a ampliar sus intereses
Las personas dichosas llevan una vida equilibrada, así que tienen muchas fuentes de alegría. Cuando la felicidad depende de una sola cosa, se pisa terreno incierto.
Aunque los padres no sepan con seguridad qué le va a llamar la atención a su hijo, pueden procurarle una variedad de actividades.
Cultivar diversas actividades reviste suma importancia para los niños que son especialmente hábiles en una cosa. A menudo, estos muchachitos reciben tanta atención por su talento, que prácticamente no ejercitan otra cosa.
Cree en su hogar una atmósfera de felicidad
Una de las mejores formas de ayudar a los hijos a encontrar una felicidad duradera consiste en buscar esa felicidad en nuestra propia vida. Lo mejor que uno puede hacer por su hijo es ser feliz y estar satisfecho de sí mismo. Quienes provienen de un hogar dichoso tienen entre el 10 y el 20% más de probabilidades de llegar a ser dichosos en la vida adulta.
Los padres debemos cultivar en sus propias vidas los valores que dan origen a la felicidad. Además, es muy conveniente que les digamos por qué son dichosos.
La felicidad es tanto un estado de ánimo como un rasgo de carácter. Como estado de ánimo, va y viene. En cambio, el rasgo de felicidad es más estable; se puede decir que es una predisposición para sentirse bien.
Fomente las relaciones afectuosas
Las relaciones gratificantes son fundamentales para la felicidad. Aunque los padres no puedan dirigir la vida social del niño, sí pueden enriquecerla haciendo que su propia relación con cada uno de sus hijos sea afectuosa y satisfactoria.
Asimismo, los padres pueden procurar que sus hijos se reúnan frecuentemente con otros niños, por ejemplo, haciendo que formen parte de un grupo de juego o llevándolos al parque a la hora en que acuden allí otros pequeños de su edad. También es bueno hacer del hogar un sitio donde amigos de sus hijos se sientan a gusto.
Resista el impulso de mimarlos
El sentido común dice –y las investigaciones lo confirman– que quienes tienen un nivel económico adecuado son más felices que quienes no lo tienen. Hay que subrayar la palabra adecuado. Lo importante es contar con lo suficiente para satisfacer las necesidades básicas y sentirse a gusto con lo que posee.
Darles demasiado a los niños les crea la ilusión de que las adquisiciones son la fuente de la felicidad.
Anímelos a ampliar sus intereses
Las personas dichosas llevan una vida equilibrada, así que tienen muchas fuentes de alegría. Cuando la felicidad depende de una sola cosa, se pisa terreno incierto.
Aunque los padres no sepan con seguridad qué le va a llamar la atención a su hijo, pueden procurarle una variedad de actividades.
Cultivar diversas actividades reviste suma importancia para los niños que son especialmente hábiles en una cosa. A menudo, estos muchachitos reciben tanta atención por su talento, que prácticamente no ejercitan otra cosa.
Cree en su hogar una atmósfera de felicidad
Una de las mejores formas de ayudar a los hijos a encontrar una felicidad duradera consiste en buscar esa felicidad en nuestra propia vida. Lo mejor que uno puede hacer por su hijo es ser feliz y estar satisfecho de sí mismo. Quienes provienen de un hogar dichoso tienen entre el 10 y el 20% más de probabilidades de llegar a ser dichosos en la vida adulta.
Los padres debemos cultivar en sus propias vidas los valores que dan origen a la felicidad. Además, es muy conveniente que les digamos por qué son dichosos.
8 de Marzo de 2010 19:02
¿Querés recibir las noticias nacionales e internacionales más importantes? Enviá ABC al 22292 desde tu Tigo, Personal o Vox.
Ingrese su comentario
Ingrese su comentario
NOTICIAS MÁS LEÍDAS
NOTICIAS MÁS LEÍDAS
del día
de la semana
del mes






