LA VIVENCIA DE NUESTROS DERECHOS
Nuestras obligaciones comunitarias
Carlos Riquelme
La comunidad es el espacio de “encuentro” de vecinos; encuentro que muchas veces se da a través de conflictos, peleas interminables, donde los miembros de una familia asumen posturas y actitudes hostiles respecto a otros miembros de familia, ocasionadas por pequeñeces, que, si se analiza bien, pueden solucionarse con el diálogo y una actitud negociadora.
Lo cierto es que no existe comunidad perfecta; aquella en la que todo marche bien. Por encima de perfecciones e imperfecciones, lo que nunca debe faltar es el “sentido de pertenencia”; esto se traduce como las obligaciones que tengo respecto a mi comunidad.
El sentido de pertenencia nos lleva a descubrir, en primer lugar, que todos somos sujetos de derecho, como por ejemplo, que tenemos derecho de habitar en una comunidad limpia, segura, con los servicios básicos al día (agua, electricidad, teléfono público, entre otros). El segundo punto del sentido de pertenencia es la percepción de “nuestras obligaciones”.
El punto de partida para asumir mis obligaciones en la comunidad es saber que no estoy solo. Todos los miembros de la comunidad somos corresponsables los unos de los otros. Muchas veces, o casi siempre, ocurre que a quien primero tenemos a nuestro lado es a nuestro vecino, porque los parientes a veces están ausentes o llegan ya muy tarde. De aquí se desprende mi obligación de llevar una relación civilizada y armónica con cada miembro de mi comunidad.
Crear las condiciones mínimas de relaciones básicas comunitarias pasa por las obligaciones que tenemos como miembros de una comunidad. El saludo es básico y fundamental; a través de él hacemos que la convivencia entre miembros de la comunidad sea más fácil y humana. El saludo es la puerta de apertura y conocimiento de una persona a la otra.
De la convivencia y la reciprocidad cotidiana los miembros de la comunidad debemos ser capaces de “tendernos la mano”, es decir que cuando aparece la necesidad, estamos prestos para ser solidarios unos con otro. Compartir en los momentos gratos de la vida es muchas veces lo más fácil, pero cuando aparecen situaciones críticas, es entonces que la obligación me convoca para ponerme en el lugar del otro.
Las obligaciones deben ser compartidas. Del encuentro cotidiano de los miembros de una comunidad debemos ser capaces de emprender acciones que convenga al bien común. La comunidad es una tarea de todos. Las autoridades no lo hacen todo, a veces dan el comienzo; y somos nosotros los verdaderos artífices de llevar a cabo las obligaciones pertinentes para que la comunidad sea el “espacio ideal” de la convivencia y la calidad de vida de las personas. Si queremos una comunidad conforme a nuestros derechos, debemos empezar por asumir nuestras obligaciones.
DE LOS DERECHOS A LA OBLIGACIÓN
La comunidad es el encuentro de personas con derechos y obligaciones. Yo soy parte de esa comunidad y, consecuentemente, me debo a ella cumpliendo mis obligaciones:
- Respetando a todos los miembros de la comunidad.
- Saludando correctamente y con respeto a todos.
- Solidarizándome con el necesitado.
- Defendiendo los intereses de todos.
- Asociándome a otros vecinos para realizar tareas de bien común.
PARA ANOTAR Y VIVIR
Si queremos una comunidad conforme a nuestros derechos, debemos empezar por asumir nuestras obligaciones, no como un peso, o una carga pesada, sino con la alegría de sabernos como una persona de bien.
LLAMADOS A CONSTRUIR
Desde la escuela con la ayuda de nuestros padres, procuramos prácticas concretas que lleven a mostrar nuestro cumplimiento comunitario:
- Ayudar al anciano solitario de nuestra cuadra.
- Procurar con otros vecinos la limpieza de nuestras calles.
- Participar en la campaña de arborización comunitaria.
- Cooperar para destruir criaderos de mosquitos portadores del dengue.
- Fabricar y colocar carteles con leyendas de cuidados ambientales.
- Participar en grupos de acción comunitaria.
NO TE OLVIDES
Las obligaciones deben ser compartidas. Del encuentro cotidiano de los miembros de una comunidad, deben surgir emprendimientos y acciones que convenga al bien común.
La comunidad es el espacio de “encuentro” de vecinos; encuentro que muchas veces se da a través de conflictos, peleas interminables, donde los miembros de una familia asumen posturas y actitudes hostiles respecto a otros miembros de familia, ocasionadas por pequeñeces, que, si se analiza bien, pueden solucionarse con el diálogo y una actitud negociadora.
Lo cierto es que no existe comunidad perfecta; aquella en la que todo marche bien. Por encima de perfecciones e imperfecciones, lo que nunca debe faltar es el “sentido de pertenencia”; esto se traduce como las obligaciones que tengo respecto a mi comunidad.
El sentido de pertenencia nos lleva a descubrir, en primer lugar, que todos somos sujetos de derecho, como por ejemplo, que tenemos derecho de habitar en una comunidad limpia, segura, con los servicios básicos al día (agua, electricidad, teléfono público, entre otros). El segundo punto del sentido de pertenencia es la percepción de “nuestras obligaciones”.
El punto de partida para asumir mis obligaciones en la comunidad es saber que no estoy solo. Todos los miembros de la comunidad somos corresponsables los unos de los otros. Muchas veces, o casi siempre, ocurre que a quien primero tenemos a nuestro lado es a nuestro vecino, porque los parientes a veces están ausentes o llegan ya muy tarde. De aquí se desprende mi obligación de llevar una relación civilizada y armónica con cada miembro de mi comunidad.
Crear las condiciones mínimas de relaciones básicas comunitarias pasa por las obligaciones que tenemos como miembros de una comunidad. El saludo es básico y fundamental; a través de él hacemos que la convivencia entre miembros de la comunidad sea más fácil y humana. El saludo es la puerta de apertura y conocimiento de una persona a la otra.
De la convivencia y la reciprocidad cotidiana los miembros de la comunidad debemos ser capaces de “tendernos la mano”, es decir que cuando aparece la necesidad, estamos prestos para ser solidarios unos con otro. Compartir en los momentos gratos de la vida es muchas veces lo más fácil, pero cuando aparecen situaciones críticas, es entonces que la obligación me convoca para ponerme en el lugar del otro.
Las obligaciones deben ser compartidas. Del encuentro cotidiano de los miembros de una comunidad debemos ser capaces de emprender acciones que convenga al bien común. La comunidad es una tarea de todos. Las autoridades no lo hacen todo, a veces dan el comienzo; y somos nosotros los verdaderos artífices de llevar a cabo las obligaciones pertinentes para que la comunidad sea el “espacio ideal” de la convivencia y la calidad de vida de las personas. Si queremos una comunidad conforme a nuestros derechos, debemos empezar por asumir nuestras obligaciones.
DE LOS DERECHOS A LA OBLIGACIÓN
La comunidad es el encuentro de personas con derechos y obligaciones. Yo soy parte de esa comunidad y, consecuentemente, me debo a ella cumpliendo mis obligaciones:
- Respetando a todos los miembros de la comunidad.
- Saludando correctamente y con respeto a todos.
- Solidarizándome con el necesitado.
- Defendiendo los intereses de todos.
- Asociándome a otros vecinos para realizar tareas de bien común.
PARA ANOTAR Y VIVIR
Si queremos una comunidad conforme a nuestros derechos, debemos empezar por asumir nuestras obligaciones, no como un peso, o una carga pesada, sino con la alegría de sabernos como una persona de bien.
LLAMADOS A CONSTRUIR
Desde la escuela con la ayuda de nuestros padres, procuramos prácticas concretas que lleven a mostrar nuestro cumplimiento comunitario:
- Ayudar al anciano solitario de nuestra cuadra.
- Procurar con otros vecinos la limpieza de nuestras calles.
- Participar en la campaña de arborización comunitaria.
- Cooperar para destruir criaderos de mosquitos portadores del dengue.
- Fabricar y colocar carteles con leyendas de cuidados ambientales.
- Participar en grupos de acción comunitaria.
NO TE OLVIDES
Las obligaciones deben ser compartidas. Del encuentro cotidiano de los miembros de una comunidad, deben surgir emprendimientos y acciones que convenga al bien común.
8 de Marzo de 2010 19:04
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