PREMIOS OSCAR 2010
Brillo, glamour y algunas sorpresas
En la gran vidriera de la moda también compitieron diseñadores, estilistas y joyeros para vestir a las actrices en su momento estelar. Pero una gran sorpresa nos esperaba al final de la noche: Kathryn Bigelow se convirtió en la primera mujer que gana un Oscar como directora de un filme y además se llevó otro a la mejor película del 2010.

Amanda Seyfried (Armani Privèe) (izq); Cameron Díaz (Oscar de la Renta) (cent); Charlize Theron (Dior) (der).
La verdad sea dicha, a esta fiesta le faltó “chispa”. Para empezar, no pudimos ver a diosas de la talla de Angelina Jolie, Nicole Kidman, Jennifer Aniston… Ni siquiera estuvieron Heidi Klum y su exótico marido, el cantante Seal, que no se pierden ni una sola fiesta de Hollywood y que siempre están impecables.
Por la alfombra roja sí caminaron –deslumbrantes- todas las nominadas y algunas celebrities invitadas para oficiar de presentadoras, como Jennifer López, Demi Moore, Kate Winslet, Cameron Díaz, Charlize Theron, Sarah Jessica Parker…
Y durante la ceremonia, que fue muy esctricta con los tiempos, Steve Martin y Alec Baldwin trataron de amenizar con algunos chistes que no les causaban mucha gracia a los invitados. Esperábamos números musicales, baile, show -como siempre hubo en ediciones anteriores- pero la mayor extensión en el número de premios y homenajes (¡se olvidaron de mencionar a Farrah Fawcett!!) hizo que todo fuera vertiginoso y estructurado.
Los mejores looks
La ganadora del Oscar a Mejor Actriz, Sandra Bullock, llegó vestida para ganar. Era imposible desviar la mirada de su traje sirena de lamé dorado con encaje al frente (de Marchesa), que parecía hecho para combinar con la estatuilla dorada. Completó el look con un make-up estilo años 40, un peinado lacio y brillante y unos discretos aros de brillantes.
Kathryn Bigelow, la primera mujer en la historia del Oscar en alzarse con el premio a Mejor Dirección, lució un sencillo vestido ceñido en color plomo, con detalles bordados. Este color, uno de los favoritos de esta temporada, fue también el elegido por la actriz inglesa Kate Winslet. Su conjunto strapless de dos piezas, de Yves St. Laurent, era el complemento perfecto para portar la joya más exquisita de la noche: un collar con pendiente de esmeraldas y diamantes de Tiffany’s, más los aros y la pulsera combinados; un conjunto estimado en nada más ni nada menos que ¡2,5 millones de dólares!
Haciendo gala de su personaje en Sex and the city, Sarah Jessica Parker -que acudió con su marido Matthew Broderick-, eligió una túnica amarilla con espalda descubierta y engarces de flores en plata metálica, de Chanel Haute Couture. Su peinado era impresionante, con un gran rodete alto en forma de flor emulando a los peinados de finales de los años 50.
Diane Kruger también se inclinó por Chanel y lució una túnica drapeada de chifón con cuello halter y detalles en plumas negras.
Con un strapless dorado bordado, estilo años 50, Cameron Díaz era la personificación del glamour, al igual que la joven Amanda Seyfried, que optó por un centelleante traje de corte princesa, de Armani Privèe. Ese diseñador fue también el elegido por Jennifer López, que lució un strapless color marfil con larga y vaporosa cola asimétrica que resaltaba su figura.
La actriz sudafricana Charlize Theron fue una de las más atrevidas, con un vestido de seda rosa pálido en corte sirena con detalle en el corpiño, reminiscencia de un sujetador (de Dior Haute Couture).
Como es habitual, la española Penélope Cruz llamó la atención con un strapless color tomate con pliegues, de Donna Karan Couture, acompañado de joyas Chopard.
Vera Farmiga, actriz de origen ucraniano afincada en Nueva York, nominada a Mejor Actriz de Reparto por su papel junto a George Clooney en Up in the air, fue una de las primeras en llegar y sorprender con su escultural vestido con volados en cascada, que continuaban en la cola (de Marchesa). Fue la única que confesó que se levantó a las seis de la mañana para prepararse para la gala.
Más volados se vieron en los vestidos de Demi Moore (en color salmón) y Elizabeth Banks, con un strapless color plomo con plieges al frente (ambos vestidos de Atelier Versace).
Zoe Saldaña, la actriz de origen dominicano protagonista de Avatar destacó con un vestido de alta costura de Givenchy con bustier de cristales y sobrefalda en color lavanda con bandas de volantes en tonos que se oscurecían hasta llegar al suelo.
Otras elecciones fueron más cuestionables, como la de Mariah Carey, que parecía a punto de estallar dentro de su vestido Valentino azul petróleo, con tremendo tajo al frente y Maggie Gyllenhaal, también nominada, que recorrió la alfombra roja con un strapless azul eléctrico con dibujos de pescaditos, de Dries Van Noten, que contrastaba fuertemente con un llamativo maquillaje en tonos de fucsia.
Pero tal vez la elección más sorprendente fue la de Carey Mulligan, nominada como Mejor Actriz de Reparto, que optó por un strapless negro de Prada cubierto de docenas de pequeños tenedores y tijeras de plata realizados en cristales Swaroski, y unos deslumbrantes aros de diamantes de Fred Leighton.
Ellos también se lucieron
La mayoría de los actores llevaron un esmoquin clásico o trajes oscuros, de marcas como Prada, Armani, Versace, Yves Saint Laurent y también Tom Ford, un diseñador que este año se lanzó como director de cine y dirigió la película A single man por la cual el actor Colin Firth fue nominado como Mejor Actor.
Otro nominado, George Clooney, consultado por el presentador de televisión Ryan Seacrest, sobre si tenía algo en común con el “tipo solitario” que interpreta en Up in the Air, dijo: “Yo no soy un tipo solitario. Estoy rodeado por mujeres alucinantes con vestidos largos”.
Sin dudas, lo más lindo de la noche fue poder ver a las estrellas interpretándose a sí mismas y brillar con luz propia, al elegir el mejor look y permitirnos soñar.
Otro Oscar para la Argentina
El film argentino El secreto de sus ojos competía en el rubro Mejor Película Extranjera con otros filmes de mucho peso: La Cinta blanca (Alemania); Un profeta (Francia); La teta asustada (Perú) y Ajami (Israel). Los pronósticos previos eran desalentadores. Tanto, que ninguno de sus principales actores decidió viajar a Los Angeles para apoyar a su director, Juan José Campanella. Pero se convirtió en una de las mayores sorpresas de la noche al llevarse el Oscar a la Argentina por segunda vez en la historia. Un emocionadísimo Campanella agradeció a la Academia y no solo se acordó de su gente, sino que también se solidarizó con los chilenos, golpeados por los terribles terremotos. En Buenos Aires, el elenco, compuesto por Ricardo Darín, Soledad Villamil, Guillermo Francella, Pablo Rago y Francisco Javier Godino, entre otros, festejó hasta bien entrada la madrugada en un hotel de Puerto Madero.
Fotos: Agencias EFE y AFP.
Por la alfombra roja sí caminaron –deslumbrantes- todas las nominadas y algunas celebrities invitadas para oficiar de presentadoras, como Jennifer López, Demi Moore, Kate Winslet, Cameron Díaz, Charlize Theron, Sarah Jessica Parker…
Y durante la ceremonia, que fue muy esctricta con los tiempos, Steve Martin y Alec Baldwin trataron de amenizar con algunos chistes que no les causaban mucha gracia a los invitados. Esperábamos números musicales, baile, show -como siempre hubo en ediciones anteriores- pero la mayor extensión en el número de premios y homenajes (¡se olvidaron de mencionar a Farrah Fawcett!!) hizo que todo fuera vertiginoso y estructurado.
Los mejores looks
La ganadora del Oscar a Mejor Actriz, Sandra Bullock, llegó vestida para ganar. Era imposible desviar la mirada de su traje sirena de lamé dorado con encaje al frente (de Marchesa), que parecía hecho para combinar con la estatuilla dorada. Completó el look con un make-up estilo años 40, un peinado lacio y brillante y unos discretos aros de brillantes.
Kathryn Bigelow, la primera mujer en la historia del Oscar en alzarse con el premio a Mejor Dirección, lució un sencillo vestido ceñido en color plomo, con detalles bordados. Este color, uno de los favoritos de esta temporada, fue también el elegido por la actriz inglesa Kate Winslet. Su conjunto strapless de dos piezas, de Yves St. Laurent, era el complemento perfecto para portar la joya más exquisita de la noche: un collar con pendiente de esmeraldas y diamantes de Tiffany’s, más los aros y la pulsera combinados; un conjunto estimado en nada más ni nada menos que ¡2,5 millones de dólares!
Haciendo gala de su personaje en Sex and the city, Sarah Jessica Parker -que acudió con su marido Matthew Broderick-, eligió una túnica amarilla con espalda descubierta y engarces de flores en plata metálica, de Chanel Haute Couture. Su peinado era impresionante, con un gran rodete alto en forma de flor emulando a los peinados de finales de los años 50.
Diane Kruger también se inclinó por Chanel y lució una túnica drapeada de chifón con cuello halter y detalles en plumas negras.
Con un strapless dorado bordado, estilo años 50, Cameron Díaz era la personificación del glamour, al igual que la joven Amanda Seyfried, que optó por un centelleante traje de corte princesa, de Armani Privèe. Ese diseñador fue también el elegido por Jennifer López, que lució un strapless color marfil con larga y vaporosa cola asimétrica que resaltaba su figura.
La actriz sudafricana Charlize Theron fue una de las más atrevidas, con un vestido de seda rosa pálido en corte sirena con detalle en el corpiño, reminiscencia de un sujetador (de Dior Haute Couture).
Como es habitual, la española Penélope Cruz llamó la atención con un strapless color tomate con pliegues, de Donna Karan Couture, acompañado de joyas Chopard.
Vera Farmiga, actriz de origen ucraniano afincada en Nueva York, nominada a Mejor Actriz de Reparto por su papel junto a George Clooney en Up in the air, fue una de las primeras en llegar y sorprender con su escultural vestido con volados en cascada, que continuaban en la cola (de Marchesa). Fue la única que confesó que se levantó a las seis de la mañana para prepararse para la gala.
Más volados se vieron en los vestidos de Demi Moore (en color salmón) y Elizabeth Banks, con un strapless color plomo con plieges al frente (ambos vestidos de Atelier Versace).
Zoe Saldaña, la actriz de origen dominicano protagonista de Avatar destacó con un vestido de alta costura de Givenchy con bustier de cristales y sobrefalda en color lavanda con bandas de volantes en tonos que se oscurecían hasta llegar al suelo.
Otras elecciones fueron más cuestionables, como la de Mariah Carey, que parecía a punto de estallar dentro de su vestido Valentino azul petróleo, con tremendo tajo al frente y Maggie Gyllenhaal, también nominada, que recorrió la alfombra roja con un strapless azul eléctrico con dibujos de pescaditos, de Dries Van Noten, que contrastaba fuertemente con un llamativo maquillaje en tonos de fucsia.
Pero tal vez la elección más sorprendente fue la de Carey Mulligan, nominada como Mejor Actriz de Reparto, que optó por un strapless negro de Prada cubierto de docenas de pequeños tenedores y tijeras de plata realizados en cristales Swaroski, y unos deslumbrantes aros de diamantes de Fred Leighton.
Ellos también se lucieron
La mayoría de los actores llevaron un esmoquin clásico o trajes oscuros, de marcas como Prada, Armani, Versace, Yves Saint Laurent y también Tom Ford, un diseñador que este año se lanzó como director de cine y dirigió la película A single man por la cual el actor Colin Firth fue nominado como Mejor Actor.
Otro nominado, George Clooney, consultado por el presentador de televisión Ryan Seacrest, sobre si tenía algo en común con el “tipo solitario” que interpreta en Up in the Air, dijo: “Yo no soy un tipo solitario. Estoy rodeado por mujeres alucinantes con vestidos largos”.
Sin dudas, lo más lindo de la noche fue poder ver a las estrellas interpretándose a sí mismas y brillar con luz propia, al elegir el mejor look y permitirnos soñar.
Otro Oscar para la Argentina
El film argentino El secreto de sus ojos competía en el rubro Mejor Película Extranjera con otros filmes de mucho peso: La Cinta blanca (Alemania); Un profeta (Francia); La teta asustada (Perú) y Ajami (Israel). Los pronósticos previos eran desalentadores. Tanto, que ninguno de sus principales actores decidió viajar a Los Angeles para apoyar a su director, Juan José Campanella. Pero se convirtió en una de las mayores sorpresas de la noche al llevarse el Oscar a la Argentina por segunda vez en la historia. Un emocionadísimo Campanella agradeció a la Academia y no solo se acordó de su gente, sino que también se solidarizó con los chilenos, golpeados por los terribles terremotos. En Buenos Aires, el elenco, compuesto por Ricardo Darín, Soledad Villamil, Guillermo Francella, Pablo Rago y Francisco Javier Godino, entre otros, festejó hasta bien entrada la madrugada en un hotel de Puerto Madero.
Fotos: Agencias EFE y AFP.
11 de Marzo de 2010 09:53
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