Contrabandistas descarados y autoridades cómplices
En forma vergonzosa y descarada los contrabandistas, traficantes y evasores de todo tipo activan, durante las 24 horas del día, los siete días de la semana y los 365 del año, en Ciudad del Este. Allí el jolgorio es total. Unos hacen los negociados y se encargan del tráfico, meter o sacar mercaderías, o comercializarlas al por mayor o menor. Otros se encargan de organizar el movimiento, cubrir las espaldas y sortear las obligaciones legales; aquí es donde los funcionarios juegan su papel. Casi todos los grandes empresarios y comerciantes menores son extranjeros, que trafican productos de todo el mundo, muchos de ellos falsificados o “piratas”, otros prohibidos por la legislación de muchos países, incluida la nuestra. ¿Qué hicieron hasta ahora las autoridades de las distintas instituciones para limpiar sus dependencias de Ciudad del Este de coimeros y cómplices? Nada de nada. La intensa y abierta actividad ilícita en esa ciudad es la vergüenza internacional de nuestro país. El saneamiento moral, comercial y fiscal de ese lugar, así como del resto de las fronteras, debe emprenderse rápida e inteligentemente, barriendo de un plumazo con todas las cabezas.
En forma vergonzosa y descarada los contrabandistas, traficantes y evasores de todo tipo activan, durante las 24 horas del día, los siete días de la semana y los 365 del año, en Ciudad del Este.
El mal data de hace mucho tiempo, fue mil veces denunciado y, por eso, todo el mundo sabe cómo funciona tan aceitadamente esa maquinaria. Es fácil de entender su eficiencia pues prácticamente cada autoridad, sea cual fuere su atribución y su puesto en la ciudad, recibe algún beneficio. Algunos funcionarios se vuelven multimillonarios en pocos meses, otros demoran más tiempo y, en fin, a los que están más alejados de los centros de tráfico, el goteo de dinero fácil les cae un poco más lenta y pausadamente, pero a todos les alcanza algo; y, lo que es más importante, sin tener que hacer ningún esfuerzo ni poner en riesgo nada. La parte del contenido de los “maletines” les llega a sus escritorios.
En Ciudad del Este el jolgorio es total. Unos hacen los negociados y se encargan del tráfico, meter o sacar mercaderías, según sea el rubro que cada cual maneja, o comercializarlas al por mayor o menor, según se haya establecido la división del trabajo mafioso. Otros se encargan de organizar el movimiento, cubrir las espaldas y sortear las obligaciones legales; aquí es donde los funcionarios juegan su papel.
Casi todos los grandes empresarios y comerciantes menores son extranjeros, la mayoría asiáticos, representando decenas de nacionalidades, desde el Cercano hasta el Lejano Oriente. Trafican con electrónica, perfumería y cosmética, textiles, joyas, celulares, repuestos, armas, viagra, pieles silvestres, videogramas, discos y una infinidad de otros productos, muchos de ellos falsificados o “piratas”, otros prohibidos por la legislación de muchos países del mundo, incluida la nuestra, por supuesto. Allí se consiguen CD de música y películas falsificados antes que el original salga al mercado, como se comenta que sucedió con la famosa canción que Elton John le compuso a Lady Di tras su trágica muerte. Tanta es la mala fama de la capital del Alto Paraná que la directora Kathryn Bigelow, reciente ganadora del Oscar en Hollywood, anunció que su próxima película será “Triple Frontera”, basada en que es una zona “difícil de monitorear y un cielo para el crimen organizado”. Allí también vinieron a filmar una película de la violenta serie “Miami Vice”... increíblemente con el beneplácito de las autoridades esteñas.
Una buena parte de responsabilidad de lo que en esa zona sucede tan ilícita como provechosamente tienen los magistrados, jueces, fiscales y funcionarios del Poder Judicial, que, formando verdaderas gavillas con abogados y otros auxiliares de justicia, “arreglan” la situación de los extranjeros contrabandistas o traficantes, cuando estos, ocasionalmente, se ven en problemas. Sus depósitos, sus contenedores, sus finanzas y demás intereses son protegidos por la mafia jurídica, así como sus personas mismas.
De todo esto la prensa informa diaria y ampliamente, por lo cual nada tiene de oculto.
¿Qué hicieron hasta ahora las autoridades de la Corte Suprema de Justicia para limpiar sus dependencias de Ciudad del Este de coimeros y cómplices? Nada. ¿Qué hizo o hace el Ministerio Público? Nada. ¿Cómo articulan sus intervenciones con la Dirección Nacional de Aduanas, con la Prefectura de Puertos, con la Policía y con los demás organismos del Estado que tienen alguna injerencia en estos casos? Nada, nada de nada. ¿Y los de Migraciones? Tampoco nada. Por el contrario, en Ciudad del Este pululan “empresarios”, verdaderos bucaneros, cuyos antecedentes nadie conoce, muchos de los cuales viven indistintamente en Foz de Yguazú, en el lado paraguayo o en cualquier parte del planeta y nadie tiene verdadera idea de sus nacionalidades.
Los funcionarios que más rápidamente y mayor provecho obtienen del tráfico ilícito en Ciudad del Este, sin duda, son los funcionarios de aduanas. Tan famosos se hicieron por amasar grandes riquezas en un santiamén, que la gente se refiere a los “aduaneros” como si se tratara de una profesión de alta calificación. Ser llamado “aduanero” en este país es como en otros ser “petrolero”; o sea sinónimo de chorreo de fortuna cuantiosa y fácil. Pregúntenles a los vecinos de los barrios donde viven.
¿Qué hicieron con ellos los sucesivos directores de Aduanas que se sucedieron en los últimos años? Para corregir las irregularidades que comentamos, NADA. Pero algunos los reorganizaron, los hicieron rotar y conformaron nuevas “administraciones” para redistribuir la “recaudación”... pero no la de la Aduana, por supuesto. Otros miraron para otro lado y no vieron ni hicieron nada; o tocaron algún que otro botoncito, mientras el grueso de la maquinaria proseguía su actividad sin merma ni pausa. Y posiblemente todos, sin excepción, recibieron su parte del provecho a través de los famosos “maletines” que, inclusive, le costó la vida a uno de los correos.
El saneamiento moral, comercial y fiscal de Ciudad del Este, así como del resto de las fronteras, debe emprenderse rápida e inteligentemente, barriendo de un plumazo con todas las cabezas.
Para empezar, la Dirección de Migraciones tiene una importantísima misión que cumplir: averiguar cuáles de los extranjeros que residen y comercian o trafican en la frontera son en realidad pájaros de cuenta que están siendo buscados por la ley en sus países de origen, o en otros, por actos ilícitos y crímenes diversos.
La mayoría de los ladrones de Ciudad del Este ni siquiera tienen arraigo en nuestro país porque viven en el Brasil o en cualquier lado, y el dinero que les roban al fisco y al pueblo paraguayo lo transportan tranquilamente al otro lado de la frontera, todos los días, incluso utilizando las vías regulares de las instituciones financieras. No tienen en el Paraguay un centavo de garantía real para responder por sus delitos. Son verdaderos paracaidistas. Explotan miserablemente a los empleados paraguayos pagándoles sueldos de hambre y haciéndoles trabajar de sol a sol.
Y esto último nos lleva a otro organismo estatal que brilla por su ausencia y debe ir de inmediato a meter las narices en Ciudad del Este, llevando una gruesa escoba: el Ministerio de Justicia y Trabajo, a cargo de Humberto Blasco, que hasta ahora también estuvo y está ausente con gente honesta en aquella región. Y el Instituto de Previsión Social, ¿obliga a cumplir la regla de aporte obligatorio? NO. ¿O sus inspectores también se vuelven multimillonarios y hacen millonarios a sus jefes en Asunción? SI.
La intensa y abierta actividad ilícita en Ciudad del Este es la vergüenza internacional de nuestro país.
El gobierno de Lugo, que no sabemos hasta ahora por qué se autoproclama el “Gobierno del cambio”, tiene en Ciudad del Este un excelente lugar para iniciar la tan mentada revolución moral prometida. Sería bueno que cada una de las instituciones gubernamentales cuyos representantes disfrutan allí de la fresca viruta, exhiba algún resultado, siquiera para que sirva de muestra, y se pueda afirmar que movieron un dedo para combatir a la mafia de los traficantes y contrabandistas, y aprovechar la oportunidad que proporciona ese lugar para obtener, por fin, algún rédito en prestigio político.
El mal data de hace mucho tiempo, fue mil veces denunciado y, por eso, todo el mundo sabe cómo funciona tan aceitadamente esa maquinaria. Es fácil de entender su eficiencia pues prácticamente cada autoridad, sea cual fuere su atribución y su puesto en la ciudad, recibe algún beneficio. Algunos funcionarios se vuelven multimillonarios en pocos meses, otros demoran más tiempo y, en fin, a los que están más alejados de los centros de tráfico, el goteo de dinero fácil les cae un poco más lenta y pausadamente, pero a todos les alcanza algo; y, lo que es más importante, sin tener que hacer ningún esfuerzo ni poner en riesgo nada. La parte del contenido de los “maletines” les llega a sus escritorios.
En Ciudad del Este el jolgorio es total. Unos hacen los negociados y se encargan del tráfico, meter o sacar mercaderías, según sea el rubro que cada cual maneja, o comercializarlas al por mayor o menor, según se haya establecido la división del trabajo mafioso. Otros se encargan de organizar el movimiento, cubrir las espaldas y sortear las obligaciones legales; aquí es donde los funcionarios juegan su papel.
Casi todos los grandes empresarios y comerciantes menores son extranjeros, la mayoría asiáticos, representando decenas de nacionalidades, desde el Cercano hasta el Lejano Oriente. Trafican con electrónica, perfumería y cosmética, textiles, joyas, celulares, repuestos, armas, viagra, pieles silvestres, videogramas, discos y una infinidad de otros productos, muchos de ellos falsificados o “piratas”, otros prohibidos por la legislación de muchos países del mundo, incluida la nuestra, por supuesto. Allí se consiguen CD de música y películas falsificados antes que el original salga al mercado, como se comenta que sucedió con la famosa canción que Elton John le compuso a Lady Di tras su trágica muerte. Tanta es la mala fama de la capital del Alto Paraná que la directora Kathryn Bigelow, reciente ganadora del Oscar en Hollywood, anunció que su próxima película será “Triple Frontera”, basada en que es una zona “difícil de monitorear y un cielo para el crimen organizado”. Allí también vinieron a filmar una película de la violenta serie “Miami Vice”... increíblemente con el beneplácito de las autoridades esteñas.
Una buena parte de responsabilidad de lo que en esa zona sucede tan ilícita como provechosamente tienen los magistrados, jueces, fiscales y funcionarios del Poder Judicial, que, formando verdaderas gavillas con abogados y otros auxiliares de justicia, “arreglan” la situación de los extranjeros contrabandistas o traficantes, cuando estos, ocasionalmente, se ven en problemas. Sus depósitos, sus contenedores, sus finanzas y demás intereses son protegidos por la mafia jurídica, así como sus personas mismas.
De todo esto la prensa informa diaria y ampliamente, por lo cual nada tiene de oculto.
¿Qué hicieron hasta ahora las autoridades de la Corte Suprema de Justicia para limpiar sus dependencias de Ciudad del Este de coimeros y cómplices? Nada. ¿Qué hizo o hace el Ministerio Público? Nada. ¿Cómo articulan sus intervenciones con la Dirección Nacional de Aduanas, con la Prefectura de Puertos, con la Policía y con los demás organismos del Estado que tienen alguna injerencia en estos casos? Nada, nada de nada. ¿Y los de Migraciones? Tampoco nada. Por el contrario, en Ciudad del Este pululan “empresarios”, verdaderos bucaneros, cuyos antecedentes nadie conoce, muchos de los cuales viven indistintamente en Foz de Yguazú, en el lado paraguayo o en cualquier parte del planeta y nadie tiene verdadera idea de sus nacionalidades.
Los funcionarios que más rápidamente y mayor provecho obtienen del tráfico ilícito en Ciudad del Este, sin duda, son los funcionarios de aduanas. Tan famosos se hicieron por amasar grandes riquezas en un santiamén, que la gente se refiere a los “aduaneros” como si se tratara de una profesión de alta calificación. Ser llamado “aduanero” en este país es como en otros ser “petrolero”; o sea sinónimo de chorreo de fortuna cuantiosa y fácil. Pregúntenles a los vecinos de los barrios donde viven.
¿Qué hicieron con ellos los sucesivos directores de Aduanas que se sucedieron en los últimos años? Para corregir las irregularidades que comentamos, NADA. Pero algunos los reorganizaron, los hicieron rotar y conformaron nuevas “administraciones” para redistribuir la “recaudación”... pero no la de la Aduana, por supuesto. Otros miraron para otro lado y no vieron ni hicieron nada; o tocaron algún que otro botoncito, mientras el grueso de la maquinaria proseguía su actividad sin merma ni pausa. Y posiblemente todos, sin excepción, recibieron su parte del provecho a través de los famosos “maletines” que, inclusive, le costó la vida a uno de los correos.
El saneamiento moral, comercial y fiscal de Ciudad del Este, así como del resto de las fronteras, debe emprenderse rápida e inteligentemente, barriendo de un plumazo con todas las cabezas.
Para empezar, la Dirección de Migraciones tiene una importantísima misión que cumplir: averiguar cuáles de los extranjeros que residen y comercian o trafican en la frontera son en realidad pájaros de cuenta que están siendo buscados por la ley en sus países de origen, o en otros, por actos ilícitos y crímenes diversos.
La mayoría de los ladrones de Ciudad del Este ni siquiera tienen arraigo en nuestro país porque viven en el Brasil o en cualquier lado, y el dinero que les roban al fisco y al pueblo paraguayo lo transportan tranquilamente al otro lado de la frontera, todos los días, incluso utilizando las vías regulares de las instituciones financieras. No tienen en el Paraguay un centavo de garantía real para responder por sus delitos. Son verdaderos paracaidistas. Explotan miserablemente a los empleados paraguayos pagándoles sueldos de hambre y haciéndoles trabajar de sol a sol.
Y esto último nos lleva a otro organismo estatal que brilla por su ausencia y debe ir de inmediato a meter las narices en Ciudad del Este, llevando una gruesa escoba: el Ministerio de Justicia y Trabajo, a cargo de Humberto Blasco, que hasta ahora también estuvo y está ausente con gente honesta en aquella región. Y el Instituto de Previsión Social, ¿obliga a cumplir la regla de aporte obligatorio? NO. ¿O sus inspectores también se vuelven multimillonarios y hacen millonarios a sus jefes en Asunción? SI.
La intensa y abierta actividad ilícita en Ciudad del Este es la vergüenza internacional de nuestro país.
El gobierno de Lugo, que no sabemos hasta ahora por qué se autoproclama el “Gobierno del cambio”, tiene en Ciudad del Este un excelente lugar para iniciar la tan mentada revolución moral prometida. Sería bueno que cada una de las instituciones gubernamentales cuyos representantes disfrutan allí de la fresca viruta, exhiba algún resultado, siquiera para que sirva de muestra, y se pueda afirmar que movieron un dedo para combatir a la mafia de los traficantes y contrabandistas, y aprovechar la oportunidad que proporciona ese lugar para obtener, por fin, algún rédito en prestigio político.
13 de Marzo de 2010 20:29
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hugoalonso
14 Mar 2010 11:30
Y BUENO, EL ORIGEN LO DICE TODO, PARA MUCHOS ES UN TITULO DE NOBLEZA.

ramoa
14 Mar 2010 09:19
El gran problema/cancer de CDE es uno solo: el corazón podrido de la gente. Coima hay en todo el mundo pero no se si habrá otro lugar en que vendan su patria por tan poco. En el Brasil hablar de coima es hablar de miles de R$. Acá se contentan con migajas, por eso hasta el último vendedor de DVDs se presta.
Yo pienso que un plumazo no va solucionar las cosas. Sencillamente entrarán otras cabezas hambrientas por el zoquete, como pasó ahora con ntro gobierno. Salieron los coloradotes y entraron los "liberalotes", muchos sin antecedentes de corrupción y con los dientes bien afilados.
Hay que educar. Hay que castigar con el ejemplo. Hay que amar la bandera.

algosa
14 Mar 2010 08:02
Es una tarea pendiente, gigantezca. Se necesitan personas de caracteristicas especiales (honestas, patriotas, con firmesa de caracter, con conviccion y coraje, criteriosas, independientes) a la cabeza de cada una de reparticiones estatales. ?Existen esas personas en el entorno del poder politico actual?. Amén de que se necesita mucho coraje del mandatario para tomar una decisión en esa dirección. NO es cosa facil pues afectará a demasiadas personas incluidos los poderosos y la gente común que es utilizada. Sería una guerra santa de grandes dimensiones. Hace falta hacerlo pero quien se anima?

carlosraul
14 Mar 2010 02:52
NUNca haria conscientemente apologia del crimen, pero esto debe solucionarse con la ayuda del brasil. no existe otra manera. brasil tiene que liberar esto de algun modo. los paraguayos debemos empujar este pedido de legalizacion de comercio con el brasil
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