¿Cuánto nos cuesta la corrupción?

Niños sin aulas ni cuadernos, escuelas en ruinas y deserción de alumnos constituyen parte de la realidad de Paraguay en cuanto a la educación.

La ONG presentó la semana anterior los resultados de un estudio que recoge datos de la realidad de la educación desde el gobierno anterior hasta la actual administración.

La corrupción no sólo genera costos económicos, sino además un importante costo social, dejando a muchos niños sin educación y a miles de maestros sin buena formación y salario.

En el país sólo 44 de cada 100 alumnos menores de 15 años están inscriptos en el sistema educativo, de acuerdo a los datos publicados por el CEJ.

El resto de los niños se encuentra excluido, en varios casos por la pobreza o incluso la lejanía de las instituciones. Mientras, el presupuesto asignado al MEC, que representa el 43% del gasto social, muchas veces es mal distribuido o sorteado según intereses particulares, revela el Centro de Estudios Judiciales.

En el interior, los estudiantes deben hacer frente a varios kilómetros para llegar a un centro educativo. Tal es el caso de Ñeembucú, donde hay una escuela cada 64 kilómetros. La realidad es peor en zonas como Presidente Hayes, donde las instituciones se distribuyen cada 470 kilómetros.

La situación es aún más alarmante en regiones tan abandonadas como Alto Paraguay, donde hay una escuela cada 2.400 kilómetros.

En los últimos cinco años, el Estado destinó unos 2.000 millones de dólares a la educación. De este total, el 96% fue utilizado en pago de sueldos, sin embargo aún existen 5.816 maestros ad honórem, agrega el estudio.



ROBAN ALIMENTOS Y ÚTILES

El CEJ recuerda igualmente varios casos de irregularidades en la distribución de alimentos en el marco de los programas de complemento nutricional.

Los responsables de la distribución en varias ocasiones falsificaron documentos para desviar millonarios montos, lo que constituye un robo a los alumnos.

Otra forma de "tragada" se registra en los programas de distribución de kits escolares, que son adquiridos a precios inflados y muchas veces incluso resultan ser de mala calidad.

Hasta hace poco, el actual ministro de Educación denunciaba la venta irregular de kits por parte de inescrupulosos.

Miles de niños continuarán sin educación, sin útiles y sin alimentos mientras la corrupción no logre ser controlada por las autoridades y la sociedad civil, que no puede quedarse callada ante los grandes costos que se siguen pagando.

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