Descuentos hicieron trizas el sueño de un rápido progreso económico

Los paraguayos que viajaron a Chile para trabajar en viñedos lo hicieron ilusionados con sueldos mensuales promedio de G. 3 millones, pero volvieron prácticamente con una mano adelante y otra atrás.

Las propuestas de trabajo que motivaron el traslado masivo de paraguayos a Chile contemplaban salarios de dos a 3 millones de guaraníes por jornadas laborales de 8 horas diarias, más horas extras, exentos de gastos de hospedaje, alimentación y elementos de trabajo.   

La invitación a lo que parecía la oportunidad de "hacer dinero rápido" cayó como un "boom" entre jóvenes de Ciudad del Este, zona en que vivían los "reclutadores". Desempleados algunos, otros desilusionados con trabajos menor remunerados, más de un centenar de personas viajaron   a Chile.   

Los trabajadores salieron en grupos entre los meses de febrero a mayo pasado, con destino a las haciendas del ex presidenciable Francisco Javier Errázuriz, de donde 55 fueron rescatados a fines del mes pasado.

De acuerdo con el relato de los afectados ante la Policía de Investigaciones de Chile, la mayoría de los trabajadores afirmó  que las jornadas laborales eran de 12 horas diarias,  sin día libre, y que nunca accedieron a los salarios prometidos.   

Todos refieren haber recibido un adelanto de 10.000 pesos chilenos (G. 100.000) al llegar.

La gran mayoría se quedó solo con eso, otros lograron cobrar  10.000 pesos más y completar 20.000.

Los pocos obreros que lograron cobrar un poco más, cuentan que del salario pagado prácticamente nada quedó, pues además de ser inferior al monto pactado inicialmente, fue  mutilado por una serie de descuentos, varios de ellos en conceptos por rubros supuestamente gratuitos, como el pasaje, comida, vivienda, agua, luz, ropa y elementos de trabajo y visa de trabajo.

Regreso, por cuenta propia

"Cuando quisimos volver a Paraguay, don Francisco nos dijo que nos descontaba todo y que nos podíamos ir si queríamos pero con nuestra plata y que ‘nadie lo iba a cagar a él’, si queríamos que nos pagara el pasaje, teníamos que quedarnos un año",    declaró Santiago Jiménez Martínez, de 21 años.

 

Multas por "desorden"

 

Lidia Raquel Paniagua Domínguez, 27 años: "Muchas veces, estando en el trabajo llegaba el señor Errázuriz, quien me dijo a mí y al resto que les iba a descontar todos los gastos que nosotros generábamos, como fue el pasaje, la comida, la ropa, y que nos iba a multar si encontraba basura y desorden en la casa; puso a una señora para que nos revise todo el día. En total, se me ha pagado 20 mil pesos desde que llegué a Chile (9 de abril)".

Marino Martínez, electricista de Ciudad del Este: "El gerente Gustavo nos dijo que nos iban a descontar todo: los zapatos, overoles, comida, el agua, la luz, el dormitorio y si dejábamos sucio y desordenado, nos iba a descontar 60 mil de nuestro salario. No me pagaron nada".