Lugo ya nombró a cinco comandantes en tres años

El presidente de la República, Fernando Lugo, en poco más de tres años de gestión, ya nombró a cinco comandantes en la Policía Nacional: Federico Acuña Araújo, Viviano Machado Orihuela, José Visitación Giménez Duré, Idalino Bianconi Villalba y ahora Paulino Rojas Figueredo. Sin embargo, hasta ahora la seguridad interna sigue siendo uno de los principales fracasos de este gobierno, además de la interminable y sangrienta lucha contra el Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), que precisamente ya asesinó a siete policías.El primer comandante de este gobierno fue  Federico Acuña Araújo y el subcomandante Celso Benítez Enciso, de la remesa 1979.

La gestión de Acuña, compueblano de Fernando Lugo, no lució mucho porque apenas duró 100 días en el cargo, tiempo suficiente para que el entonces ministro del Interior, Rafael Filizzola, madurara su decisión de destituirle.

En su reemplazo, asumió Viviano Machado Orihuela, número uno en su remesa 1980, junto con su camarada Néstor Báez Sosa como subcomandante.

Muchos factores incidieron en su relevo, aunque numerosos subalternos se quejaban de su autoritarismo.

José Visitación Giménez Duré sucedió en el cargo a su camarada Viviano Machado. Como subcomandante asumió César Florentín Carrillo Zárate.

Esta nueva dupla en la Policía generó un quiebre de la cadena de mando, ya que Carrillo, número 4 en su promoción, era más antiguo que el comandante Giménez, quien era número 13.

Sorpresivamente, el entonces director general de Orden y Seguridad, Idalino Bianconi Villalba, desplazó a su camarada César Carrillo de la subcomandancia, aunque con la venia del presidente Lugo, quien fue su compañero en el seminario.

Cuando Lugo destituyó a Rafael Filizzola y nombró ministro del Interior a Federico Acuña Araújo, el comandante José Visitación Giménez Duré prácticamente renunció al cargo en solidaridad con Filizzola.

Esta vacancia era al fin la oportunidad perfecta para que Lugo colocara a su amigo Idalino Bianconi como comandante, pese a los severos cuestionamientos a su desempeño y a que era el número 42 en su promoción 1980, es decir, el penúltimo en orden de egreso y en aptitudes académicas.

Como subcomandante fue ascendido entonces Raúl Martínez, un oficial de la promoción 1981, aunque de perfil bajo.

Pero Martínez fue cambiado por Aldo Pastore, de la remesa 1982, al cabo de pocos meses.

Finalmente, ya con Carlos Filizzola como ministro, Idalino Bianconi fue pasado a retiro tras el escándalo de su hijo, quien usaba bienes de la institución con fines particulares.

La nueva cúpula

En sustitución de Bianconi, asumió hace menos de un mes Paulino Rojas Figueredo, egresado en el puesto número 3 en su remesa 1982, aunque Aldo Pastore se mantiene como subcomandante.

Esta misma remesa había sido  potenciada por Rafael Filizzola cuando estaba al frente de la cartera de Interior, aunque perfilaba a Carlos Altemburger (número 1) y Aldo Pastore (número 5) como comandante y subcomandante, respectivamente, por el perfil de liderazgo de ambos.

Decepción

Pese a que el presidente Fernando Lugo ya nombró a cinco comandantes en la Policía en lo que va de su gestión, hasta ahora la inseguridad que domina las calles se convierte en el principal punto de reproche al Mandatario.

La ola de asaltos a bancos y  transportadores de caudales, además de los crímenes perpetrados por "motochorros" y agentes descubiertos delinquiendo, entre otras cosas, fueron deteriorando la imagen de la Policía Nacional y acentuaron la decepción de la ciudadanía con respecto a la gestión del presidente Lugo.

Combate al EPP

Otro de los aspectos cuestionables de Lugo es el fracaso en el combate al Ejército del Pueblo Paraguayo, que sigue imponiendo su hegemonía de terror en toda la zona norte del país, ante la pasividad o torpeza de los organismos de seguridad que son burlados por los secuestradores.

Aunque al menos se reportaron algunos avances, como la muerte de  los captores Severiano Martínez, Gabriel Zárate Cardozo y Nimio Cardozo Cáceres, los otros cabecillas del EPP no pudieron ser siquiera localizados y la estructura criminal aún menos pudo ser desarticulada.

Evaluación

Entonces, con todos estos elementos en cuenta, la evaluación que la ciudadanía hace hasta ahora sobre la gestión de Fernando Lugo y la eficacia de la Policía Nacional es negativa.

Con índices de criminalidad en aumento, crisis por corrupción y uniformados implicados en delitos, la institución encargada de garantizar la seguridad interna del país aún parece lejos de cumplir con su obligación constitucional. Mientras tanto, la gente aún mantiene las esperanzas de que la situación mejore este nuevo año.