Movimiento en el confín del Paraguay

Una imagen inusual en este remoto paraje conocido como Tres Cerros, distrito de San Lázaro, en el extremo norte de la Región Oriental.

Cuando estuvo el equipo de ABC por el lugar (antes de los últimos cambios) se apreciaba una intensa actividad de maquinaria y personal. En 30 meses tiene que terminar la ruta asfaltada hasta Concepción, un sueño para una de las zonas más olvidadas del país.El pequeño municipio de San Lázaro fue fundado el 15 de agosto de 1924, por el capitán de fragata Lázaro Aranda, ciudadano uruguayo que prestó servicio en la Armada Nacional durante la Guerra del Chaco.

De aquel entonces a hoy, el aislamiento de San Lázaro cambió poco: la población sigue pendiente de las canteras y el camino continúa siendo  una gran esperanza.

El reproche del Gral. Rodríguez

En abril de 1989, un par de meses después del derrocamiento de la dictadura de Alfredo Stroessner, el Gral. Andrés Rodríguez visitó Vallemí.

El viaje del entonces presidente de la República tuvo como objetivo visitar la planta cementera de Vallemí.

Líderes cívicos y políticos lograron una entrevista con el Gral. Rodríguez.

Antonio Garcete Sanabria recuerda ese momento: "Pedimos la construcción de una ruta pavimentada y no terminamos de hablar cuando el Gral. Rodríguez nos pegó un tremendo grito, ofendido por nuestra solicitud".

A lo largo del gobierno de Alfredo Stroessner ningún político habría tenido el valor de pedir una ruta asfaltada en favor de Concepción, dada la abierta animadversión del dictador contra la región norteña.

Debieron pasar 22 años para que el Estado paraguayo fije los ojos en una región de extraordinaria riqueza, donde la población vive en el completo aislamiento.

Esperanzas en el camino

El gobierno de Fernando Lugo aceptó el desafío de construir una ruta pavimentada para unir las localidades de Concepción y Vallemí.

La obra requiere una inversión de 100 millones de dólares, a fin de pavimentar 170 kilómetros de un camino que hoy solo existe en los mapas porque en la realidad no pasa de ser un sendero.

El tiempo establecido para finalizar las obras es de 30 meses, de acuerdo con el contrato firmado con las empresas Consorcio Tagatiya, T & C SA y Benito Roggio e Hijos SA.

Es justo reconocer que  buena parte del esfuerzo para sacar adelante el camino es mérito del Dr. Efraín Alegre, hasta hace unos días titular del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC).

30 meses para prepararse

El camino se convierte en una oportunidad para mejorar las condiciones de vida, en las localidades  ubicadas en el área de influencia de los trabajos.

De hecho, los municipios afectados ya tienen un aumento notorio de pedidos de terrenos urbanos.

Sin embargo, la ruta también se convierte en un riesgo, sobre todo en municipios con una frágil estructura social.

El pavimento permitirá el acceso a los últimos refugios biológicos de la Región Oriental del Paraguay, con importantes reservas forestales, objeto de tentación de traficantes.

Precisamente de eso se trata la serie de notas que iniciamos hoy: los desafíos y oportunidades que se abren con la ruta asfaltada, en procura de romper un aislamiento que se encuentra próximo a cumplir una centena.

Del mismo modo que se convierte en un beneficio, también puede ser una fuente de destrucción.