Paraguayos denuncian restricciones para salir de sus lugares de trabajo

Los paraguayos que ingresaron a Chile para trabajar en los viñedos del empresario Francisco Errázuriz portaban una invitación que los presentaba como turistas, pero afirman que la realidad era muy distinta.

Una vez en el país trasandino, fueron prácticamente "arreados" de la terminal y llevados a la oficina del patrón y de ahí a las haciendas, de donde tenían restricciones para salir."El Grupo Errázuriz tiene el agrado de extender invitación a las personas de nacionalidad paraguaya que se indican más adelante, con el propósito de conocer Chile, sus ventajas turísticas, naturales y potencialidades económicas", decía una de las invitaciones firmadas por Francisco Javier Errázuriz, que tenía la nómina de 22 paraguayos con sus respectivos números de identidad.   

La invitación resultó clave para sortear el control policial e ingresar como turistas. Sin embargo, tal cosa nunca ocurrió.   

En sus declaraciones ante la Policía chilena tras haber sido rescatados de las haciendas de Errázuriz, varios paraguayos relataron que en la terminal les esperaba Blas Cardozo, quien los llevó a un edificio ubicado en Amunategui N° 178, Santiago.   

Esta ubicación coincide con la dirección de las oficinas del holding Inversiones Errázuriz SA, INVERRAZ SA, conformada en 1988 por el ex presidenciable  Errázuriz, ubicada en el piso 7 del referido edificio, según la página www.infoguiasantiago.com.   

Los trabajadores señalan que el propio Errázuriz les recibía en dicho local, para dar la bienvenida e informar las condiciones de trabajo. Los testigos declararon que el empresario aprovechaba además la oportunidad para advertirles que en caso de ser sorprendidos por la Policía, "nunca debían decir que estaban trabajando".   

"También me dijo y repitió varias veces que si me paraban los policías, nunca debía decir que estaba trabajando en Chile, sino que hacía turismo", dijo Armando Ruiz López, de 19 años, quien  llegó a Chile el 12 de mayo último.   

"Yo no podía salir del lugar donde estaba. Necesitaba una autorización de los jefes, por eso yo no insistía más", reveló Juan Rolando López Rodríguez, 32 años.

"Un Ing. de nombre Fernando me dijo que no podía salir de la viña, que podía moverme por donde quisiera dentro de la viña, pero no salir", declaró a su vez Aida González, de 28 años.
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