Turismo no tiene futuro en una tierra arrasada

San Lázaro tiene un potencial extraordinario para desarrollar el turismo. La cuestión es: ¿qué podremos ofrecer en tierra arrasada, con recursos naturales destruidos? Es una región única en el país que ya tiene como mercado potencial el turismo con destino al Gran Pantanal.

 

El turismo ecológico se convirtió en una industria de alta rentabilidad, al punto de generar mayores divisas que el turismo playero.

A juzgar por sus recursos naturales, San Lázaro es un sitio extraordinario para impulsar la recepción de visitantes. El potencial del cual dispone es fantástico.

Tiene la ventaja de poder establecer una alianza estratégica con la ciudad de Puerto Murtinho (Brasil) ofreciendo alternativas de visitas para los pescadores deportivos que llegan cada año a dicha ciudad, ubicada 70 kilómetros al norte.

El año pasado, Puerto Murtinho recibió 25 mil visitantes y la expectativa para este año es de 40 mil pescadores deportivos.

Los pescadores surcan el río Paraguay y llegan hasta las inmediaciones de Isla Margarita. La posibilidad de agregar al recorrido algunos puntos de Paraguay se convierte en valor agregado para las mismas agencias de turismo del Brasil.

Recibir al 10 por ciento de los visitantes ya significará un gran respiro económico para una región que hoy vive aislada, pendiente de las caleras y la fábrica en quiebra de la Industria Nacional del Cemento (INC).

Tierra arrasada

Puerto Casado, Vallemí y San Lázaro constituyen un triángulo regional que puede ser de interés para el turismo ecológico. La cuestión es desarrollar infraestructura adecuada para ofrecer cierta comodidad a los visitantes.

La pregunta lógica: ¿qué podríamos ofrecer en tierra arrasada?

En este momento, la industria de la cal está destruyendo los principales recursos naturales de la región, sin constituir un aporte sustentable para salir de la pobreza.

Los únicos que están abandonando la miseria, a pasos agigantados, son los empresarios que nutren su billetera con el trabajo esclavo en las caleras.

Una vez que hayan terminado de destruir los yacimientos de piedra caliza, que no queda nada de mármol, que los arroyos hayan colmatado y que los bosques sean simplemente un recuerdo, estos empresarios se mandarán mudar y  habrán dejado a sus espaldas un páramo.

Ausencia del Estado

Las condiciones de esclavitud que imperan en las fábricas de cal, la depredación inmisericorde de los bosques y la destrucción de los cerros terminarán por hundir definitivamente a San Lázaro en la miseria.

El distrito quedará sin oportunidades para crear alternativas sustentables de desarrollo.

La ausencia del Estado permite que las únicas fuentes de trabajo sean las caleras y la cementera de la INC.

El resultado es un mayor empobrecimiento de  San Lázaro, pero no solo sus habitantes se ven afectados por el abandono: el Paraguay pierde recursos naturales que pueden generar ingresos económicos.

No se trata exclusivamente de una cuestión de dinero. Perdemos también nuestro derecho de vivir en una nación con recursos naturales protegidos por el Estado.